Epónimos: Juan Riolano

Jean Riolan (1580-1657)

Jean Riolan (1580-1657)

Juan Riolano el Joven, o bien Ioannes Riolanus, como aparece en sus libros, o Jean Riolan, como se llamaba en realidad. Se trata de un anatomista y médico francés nacido en París en 1580, misma ciudad donde falleció en 1657. Aporta su nombre a cuatro estructuras anatómicas:

Arco de Riolano: se trata de la arcada vascular que conecta el sistema de la arteria mesentérica superior con la mesentérica inferior. Estas arcadas vasculares discurren paralelas al colon descendente y colon transverso.
Músculo de Riolano: son las fibras del músculo orbicular de los párpados más cercanas al borde palpebral y ubicadas entre la fila de raíces de las pestañas y la cara anterior del tarso. Otro “músculo de Riolano” es el cremáster, noble músculo encargado de subir el testículo.
Ramillete de Riolano: se refiere a los músculos y ligamentos que nacen de la apófisis estiloides del hueso temporal. Estos son los músculos estilohioideo, estilogloso y estilofaríngeo, y los ligamentos estilohioideo y estilomandibular.
Osículos de Riolano: pequeños huesos suturales ubicados entre la mastoides y el occipital.

Aquí os dejo dos figuras de las que me marco en Ilustración Médica, que muestran el músculo de Riolano y el ramillete estiloideo. (Pinchar para ver más grande)

disección interlamelar del párpado mostrando el músculo de Riolano

disección interlamelar del párpado mostrando el músculo de Riolano

Ramillete de Riolano (resaltado en naranja) y su relación con los vasos carotídeos.

Ramillete de Riolano (resaltado en naranja) y su relación con los vasos carotídeos.

Este Riolano se llama el Joven para diferenciarlo de su padre, Jean Riolan el Viejo (1539-1606) que también fue médico afamado y decano de París. También por parte de madre el joven Riolano provenía de tradición médica. Así que Juanito medró en la Universidad de París donde se doctoró en 1604 y después llegó a catedrático de Anatomía y de Botánica. Su fama como profesor de Anatomía se extendió e hizo recuperar reputación a la Universidad de París. Su magna obra anatómica fue el libro Anthropographia, con ediciones en 1618 y 1626.

Estuvo en el cuerpo médico de los reyes Enrique IV y Luis XIII. A partir de 1633 y durante la década siguiente Riolano se apartó de la investigación y la docencia, al entrar como médico principal al servicio de la reina madre de Francia, María de Médici (1573-1642). Esto que suena a gran honor la verdad no lo fue tanto, viendo la biografía de la reina. Nacida en Florencia, su padre fue envenenado por su tío, según parece; la lograron colocar de esposa de Enrique IV de Francia a los 27 años, a punto de pasársele el arroz. En la corte fue recibida con suspicacias (“gorda banquera” la tildaba una amante del Rey). Asumió la regencia cuando Enrique IV fue asesinado en plena calle por un activista católico en 1610, y el nuevo monarca, su hijo Luis XIII apenas contaba 9 años. Parece que no gobernó con demasiada cabeza, al punto que su hijo adolescente la depuso mediante un golpe de Estado. Desde entonces la relación madre-hijo fue un tira y afloja de reclusiones y exilios, hasta el exilio definitivo en 1630. María de Médici vagó como inquilina por cortes europeas, como Holanda o Inglaterra, cada vez con menos estrella. Al final fue alojada por Peter Paul Rubens (sí, el pintor, que había sido su protegido en mejores tiempos) en su propia casa, donde la noble falleció por “erisipela y gangrena” en 1642. Este fue el currito que se chupó Riolano.

Encheiridium anatomicum et pathologicum

Portada del Encheiridium de Riolano, donde se presenta como médico de María de Médici

Disputa contra Bartolino en Opuscula anatomica nova

Disputa contra Bartolino en Opuscula anatomica nova

Tras la muerte de la reina madre, Riolano volvió a París y ya sexagenario retomó su vida universitaria. En 1648 publicó el compendio Encheiridium anatomicum et pathologicum. No sé si el hombre ya era rancio de serie o se enranció durante esa década de médico real, pero el hecho es que lo relevante de esta etapa de su vida son los conflictos con otros investigadores, a quienes criticó sus nuevas aportaciones acerbamente, llegando al insulto mutuo.

Reunió sus más famosas disputas en su obra Opuscula anatomica nova de 1649, donde el mayor grueso se lo lleva la refutación de la teoría de la circulación de William Harvey. Riolano defendía la inamovible teoría circulatoria de Galeno, por supuesto errónea, e intentó echar por tierra las observaciones de Harvey. También repartió estopa a otros célebres, como Bartolino (a quien refutó su descripción de los linfáticos), Spigel, Bauhin, Hofmann o Vesling. Poco de hacer amigos, el caballero.

Y así ha quedado como paradigma del profesor reaccionario aferrado a las “verdades absolutas” de los sabios de la Antigüedad y renuente a las nuevas evidencias. Falleció a los 77 años, aquejado de asma, litiasis renal y obstrucción urinaria.

Los facsímiles de los libros citados están gratuitamente en Google Books, para los ociosos que sepan latín. 

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