Coño, no es vagina

Este título también sería correcto sin la coma. Muchísimas son las cosas del mundo que tienen un nombre oficial científico y uno o más nombres coloquiales. Lo bueno de la apelación académica es su universalidad y concreción, mientras que los nombres vulgares varían de un sitio a otro y de una época a otra, además de padecer una frecuente polisemia.

Las partes del cuerpo son un ejemplo claro de esto. La nomenclatura anatómica es precisa y sin ambages. Lo que comúnmente llamamos brazo en anatomía es miembro superior, pues brazo es únicamente la porción entre el hombro y el codo, y antebrazo del codo a la muñeca. Otro tanto con pierna, que es la parte del miembro inferior de rodilla a tobillo, mientras por arriba está el muslo.

Pero hoy quiero referirme a otras zonas del cuerpo donde el vulgarismo cotidiano se explaya a gusto: zonas erótico-genitales con enorme gama nominativa a pie de calle y diversos niveles, desde tiernos apelativos infantiles hasta la más ofensiva cochinada moral.

A veces surge un problema cuando alguien quiere evitar el nombre vulgar de una de estas zonas y emplea lo que considera su sinónimo culto, pero falla en la precisión del término; este error tan típico en periodistas y tertulianos es especialmente notorio en atributos femeninos: vagina, senos, pezones. En cambio, el badajo masculino se llama oficialmente pene y no hay confusión al respecto.

De los nombres del parrús

Como dije antes, cuando alguien quiere ir de fino para referirse a los genitales femeninos suele hablar de vagina. Así lo vimos extensamente con la noticia de aquella señora a la que supuestamente le echaron pegamento en la “vagina”.

¡Pues mal! Se están refiriendo a vulva y no a vagina. La vagina es un órgano completamente interno, el conducto que va de la vulva al útero; en cambio la vulva es la zona expuesta del aparato genitourinario, formada por labios mayores y menores, clítoris, introito, meato urinario y aderezada por el monte venus. Lo lógico es que el pegamento del caso anterior fuese aplicado en la vulva y no dentro de la vagina, donde, por cierto, quizás no hubiese causado ningún problema pues la humedad del medio no permite que se adhiera el común de los pegamentos.

La palabra vagina llega directamente del latín vagina, que designaba al estuche de la espada u otra funda donde se metiera algo, y de donde proviene vaina o envainar. Resulta obvio el sentido figurado de la vagina femenina como sitio donde meter “el sable”.

Por su parte, vulva es un término latino derivado de volva y éste de la raíz indoeuropea volv/velu, de donde provienen: vuelta, volver, envolver, envoltorio, voluble, velo, revolver y otras con significado subyacente de rodear, ir y venir. En principio se usó vulva como sinónimo de útero, pues envolvía al feto, en contraposición con cunnus, referente a los genitales externos y del que deriva una de las interjecciones más usadas de nuestra lengua.

vulva-vagina

A partir de tiempos de Celso se llamó os vulvae o agujero del útero a la apertura externa genital, y posteriormente permaneció como vulva el conjunto de estructuras que envuelven la entrada a la vagina. Como curiosidad, la vulva de cerda era un manjar de la casquería romana, como se aprecia en los libros segundo y séptimo de la obra de Apicius. Se supone que en este contexto se refiere al útero de la cerda y no a su potorro. Actualmente no es un órgano porcino de uso alimentario, a no ser que Oscar Mayer dé cuenta del mismo dentro de sus productos.

En resumen, lo de llamar vagina a la vulva es una cursilería y una ridiculez de gente que pretende ser fina pero que, coño, se equivoca de término.

Mama y teta

El nombre anatómico y médico de las tetas es mamas o glándulas mamarias. Lo de senos o pechos son apelativos un tanto lechuguinos para ir de finos, pero no ajustados anatómicamente.

Tanto mama como teta parecen provenir de la duplicación de sendas voces infantiles de las raíces indoeuropeas ma y te. Teta tiene equivalentes de similar escritura en muchos idiomas, tanto de origen latino, germánico o eslavo. No sé dónde leí que teta venía de la letra griega theta (Θ) por su forma redondeada con una cosita en el centro, pero eso creo que es un cuento sin fundamento.

Por su parte mama viene del latín mamma, literalmente teta, de origen común con mamá y madre. Otros términos relacionados: mamar, amamantar, mamón, mamandurria, mamífero, mamella, mamelón, mamelonado, mamilar.

Lo de llamar senos a las mamas es de uso general y está aceptado en el Diccionario de la Academia. Sin embargo, en origen seno, del latín sinus, se refería a algo con concavidad, como el pliegue de la toga a nivel pectoral donde el romano podía portar cosas. El concepto de seno lleva a algo curvo con concavidad, algo con capacidad de alojar. En anatomía se refiere a dilataciones cavitarias, como los senos paranasales, los senos venosos intracraneales y otros cuantos.

Si bien la curvatura mamaria podría justificar el término senos en el sentido de sinuoso, lo más probable es que en este caso el seno se refiera al valle pre-esternal que separa las mamas. Por cierto, ese surco intermamario o canalillo es un espacio artefactual que solamente existe en virtud de las prendas de vestir que lo inducen, pues en ausencia de ropa las mamas se separan y marcan el surco submamario, inevitablemente.

mamas-tetas

De pezones y telotismo

Otra confusión frecuentísima en el habla general ocurre entre pezón y areola. No es raro enterarse de que a alguna famosilla un escote traidor “le ha asomado parte del pezón”, pero en realidad lo que asomó fue el borde de la areola, esa piel diferenciada que rodea el pezón.

Pezón es estrictamente la estructura proyectada que contiene la salida de los conductos galactóforos y que sirve para la succión del niño. Tanto la areola como el pezón tienen células musculares que colaboran en la salida de la leche.

La palabra pezón deriva del latín pecciolus, a su vez diminutivo de pes, pie (voces relacionadas: pedículo, pedicelo, pedúnculo). En botánica se usa peciolo para referirse al tallo corto que une las frutas o las hojas a la rama. Esa forma de pequeño tallo o pie se aplicó, por similitud, al punto prominente de las mamas. Por su parte, areola o aréola es diminutivo de área, y visto así suena de lo más inespecífico; más preciso es hablar de areola mamaria.

La voz griega para pezón es θηλή (thelé) y está en el origen del término epitelio, introducido por el holandés Frederik Ruysch (1638-1731) para referirse al aspecto microscópico mamelonado de las capas celulares que recubren numerosos tejidos, como piel y mucosas. La etimología de epitelio es equívoca, pero ha permanecido como un fundamento de la histología. Véase este artículo de Francisco Cortés en el Diccionario Médico de la Universidad de Salamanca.

La raíz pezonil aparece en otros términos médicos, como politelia (presencia de pezones o mamas supernumerarios) y telotismo. Este último se define como la contracción de las células mioepiteliales de la areola y el pezón que inducen la erección del mismo, por efecto del estímulo táctil, erótico o del frío. En la entrada del otoño es frecuente apreciar por la calle telotismo en aquellas muchachas que aún no han adecuado su indumentaria al cambio de estación.

“Ceterum censeo Podemus esse delenda”

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poleas - retináculos

Jacques Tenon y su famosa cápsula

Tuve el gusto de dar una conferencia en el Curso “Estrabismo del adulto y el niño con baja visión” (21-22 de octubre de 2016), invitado por Ana Wert y Josep Visa, estrabólogos del IMO de Barcelona. Como siempre, me ceden los temas oscuros de los que los ponentes normales huyen; en esta ocasión mi presentación trató sobre el complejo cápsula de Tenon-poleas musculares, componente del sistema de suspensión del globo ocular dentro de la órbita y de gran importancia para la mecánica del movimiento de los ojos.

En términos simples, la cápsula de Tenon es un saco o funda donde va metido el ojo. A su vez este saco tiene fijaciones con los músculos oculares y las paredes orbitarias para mantener el ojo en su sitio y estabilizar las rotaciones del globo.

Tenon se debería pronunciar Tenón

La descripción de esta importante estructura fue hecha en la transición entre los siglos XVIII y XIX por el cirujano y anatomista francés Jacques René Tenon, del que este año se cumplió el bicentenario de su fallecimiento. Nació en Sépeaux (cerca de Auxerre) en 1724 y falleció en París en 1816, a la nada desdeñable edad de 92 años.

Jacques Tenon

Curioso, pero el único retrato disponible de Jacques Tenon parece ser este pequeño esbozo realizado por Jean-Noël Halle cuando el cirujano era un vejete de 90 años, renuente a abandonar su peluca dieciochesca.

Considerando su origen gabacho, lo correcto sería pronunciar su apellido con la tónica en la última sílaba –tenón–, aunque tanto en español como en inglés acostumbramos a cargar el acento en la primera. Ya hemos comentado esta pronunciación peculiar en otros epónimos franceses, como Descemet o Fresnel.

J.R. Tenon provenía de familia con tradición médica y estudió en París a la sombra del franco-danés Jacques Winslow (sí, el del hiato), quien fue el director de su tesis doctoral: De cataracta, theses ex anatomia et chirurgia (1757). A partir de ese año ocupó la cátedra de Patología del Colegio de Cirujanos y también fue miembro de la Académie des Sciences.

En 1803 comunicó sus estudios sobre la fascia bulbar que ahora lleva su nombre y el año de su muerte publicó Mémoires et observations sur l’anatomie, la pathologie et la chirurgie, dedicado en gran parte a las enfermedades oculares.

Otro campo de interés de Tenon fue la estructura y desarrollo de los dientes, aunque su investigación fue principalmente en equinos.

Libro de Tenon

Ilustraciones originales de la obra de Tenon “Mémoires et observations sur l’anatomie, la pathologie et la chirurgie”. Vía kuenzigbooks y gallica.bnf.fr.

El tercer campo donde destacó Tenon fue en salud pública y gestión hospitalaria. Organizó sistemas de vacunación antivariólica, trabajó en la inspección, reconstrucción y reforma del aparato hospitalario (Mémoires sur les hôpitaux de Paris) y fue presidente del Comité de Seguridad Pública en los inicios de la Revolución.

Fue diputado de la Asamblea en 1791, pero al año siguiente prefirió retirarse a las afueras de la capital, lejos de donde afilaban la guillotina. No volvió a París hasta el año antes de su muerte, debido a la invasión del ejército ruso al final de las guerras napoleónicas.

En París está el Hospital Tenon, abierto desde 1878 y bautizado en honor de don Jacques. Allí nació Édith Piaf.

¿Cómo es la cápsula de Tenon?

Como dijimos, la cápsula de Tenon es el forro del globo ocular. Lo cubre por completo excepto en la córnea y en la entrada del nervio óptico. Los seis músculos oculares perforan la cápsula para insertarse en el globo y dentro de este saco el ojo realiza sus movimientos rotatorios. Recuerda a una membrana serosa como la pleura o el pericardio, pero no lo es, pues sólo tiene una capa y no está recubierta de mesotelio. Por delante la cápsula está cubierta por la conjuntiva y por detrás del saco tenoniano está la grasa orbitaria.

capsula de Tenon

Se muestra la cápsula de Tenon en azul, abrigando al globo ocular, y sus expansiones en forma de vainas musculares, poleas y ligamentos orbitarios. Imagen original de Ilustración Médica.

La Tenon (por favor, escribirla con mayúscula inicial) también se llama fascia bulbi o aponeurosis órbito-ocular. Esta última denominación indica las conexiones de la cápsula con otras estructuras oculares, tal como describió su descubridor:

cirugía estrabismo

Vista quirúrgica del espacio tenoniano durante una cirugía de estrabismo. El gancho sujeta la inserción del músculo en la esclera. Se observa la Tenon justo debajo de la conjuntiva y las expansiones que emergan de la vaina muscular.

  • Las vainas de los músculos oculares se fijan en la Tenon y emiten expansiones en el espacio intratenoniano: los pliegues falciformes de Guérin y las membranas intermusculares.
  • También hay expansiones intermusculares entre las vainas por detrás del globo y que forman los septos del cono muscular, aunque no constituyen un compartimiento cerrado.
  • Del complejo Tenon-vainas salen ligamentos que se insertan en las paredes orbitarias. Los retináculos medial y lateral se insertan en el reborde orbitario junto con los tendones cantales y estabilizan horizontalmente el globo. Los ligamentos veticales son más complejos: el superior incluye el complejo oblicuo superior-recto superior-elevador del párpado-ligamento de Whitnall; el inferior involucra a la fascia capsulopalpebral (recto inferior-oblicuo inferior-retractores del párpado) y al ligamento de Lockwood. De la función de estos ligamentos hablaremos en el siguiente apartado.

La cápsula y el espacio de Tenon son sitios de abundante tráfico quirúrgico en Oftalmología. Son numerosos los procedimientos en los que se abre este espacio: en cirugías de glaucoma –“trabe” o implantes valvulares–, en extirpación de pterigion, conjuntivoplastias, reconstrucciones de superficie ocular, cerclajes para desprendimiento de retina, colocación de placas de braquiterapia, fenestración de vaina del nervio óptico, enucleaciones, evisceraciones y, por supuesto, en casi todas las operaciones de estrabismo. Por ello casi todas las subespecialidades oftalmólogicas se cruzan con Tenon en algún momento.

Maltratar la Tenon durante estas intervenciones puede acarrear serios problemas cicatrizales que limiten la motilidad ocular. Por ello el cirujano oftálmico debe conocer su anatomía y tratarla con sumo cariño, sin rasgarla y sin que se hernie grasa orbitaria.

Joseph Demer, el señor de las poleas

oftalmotropo

Oftalmotropo de Knapp expuesto en el interesantísimo Museo de Historia de la Medicina de Berlín.

La cinemática básica de los ojos ya se entendía muy bien a mediados del s.XIX y se diseñaron simuladores mecánicos basados en pesas y poleas, llamados oftalmotropos. Estos modelos explicaban lo grueso de la motilidad ocular, pero no tomaban en cuenta varios elementos: primero, la complejidad inervacional del aparato motor ocular; segundo, el componente viscoelástico de la grasa orbitaria donde los músculos se mueven y baila el globo; tercero, la presencia de poleas musculares que determinan los vectores de tracción muscular.

La importancia funcional de las poleas musculares ha sido establecida por las investigaciones del oftalmólogo Joseph Demer, del Jules Stein Institute de California. Desde mediados de los años 90 Demer ha publicado kilos de papers demostrando mediante radiología, histología y modelos de bioingeniería la presencia y función de las poleas musculares.

Aunque tendemos a creer que Demer descubrió las poleas, en realidad el sustrato anatómico ya era conocido a partir de Tenon, Schwalbe, Budge, Sappey o Müller y esto puede comprobarse consultando textos del ottocento, como el Traité élémentaire d’anatomie de l’homme de Charles Debierre (1890), donde se describe todo el aparato ligamentoso del ojo de modo muy cercano a como se entiende hoy, aunque sin usar el término ‘polea’.

Debierre

Ilustraciones del Tratado elemental de Anatomía de Debierre (1890) donde se representa la aponeurosis órbito-ocular: Tenon + vainas + ligamentos orbitarios. Esta es la base anatómica de las poleas.

Las poleas no son otra cosa que parte de esos ligamentos de la aponeurosis órbito-ocular que van de las vainas musculares a las paredes óseas orbitarias. El mérito de Demer ha sido conceptualizar estos ligamentos como piezas funcionales y darle relevancia en patología y cirugía del estrabismo.

¿Qué son las poleas musculares del ojo?

El mejor modo de entenderlo es recordar la tróclea del oblicuo superior, ese punto donde el músculo cambia de dirección para dirigirse al ojo y que determina el vector desde el que el músculo actúa sobre el mismo. Eso es una polea muscular. En el cuerpo hay otros ejemplos, como la inflexión del músculo digástrico sobre el hioides o las vainas tendinosas de los dedos que permiten su flexión y extensión.

Los cuatro músculos rectos del ojo tienen unas poleas menos evidentes. Son anillos fibrosos anclados a las vainas musculares a la altura del tercio posterior del globo, a cosa de 5mm por detrás de la entrada muscular en la Tenon. Estos anillos fijan un punto de inflexión en la trayectoria de los músculos y actúan como su inserción funcional (la inserción anatómica está en el vértice de la órbita).

Estos anillos están estabilizados por tractos de tejido colágeno, elástico y fibras musculares lisas que se expanden hacia la periferia y adelante hasta alcanzar las paredes orbitarias. Las poleas de los rectos horizontales forman parte de los retináculos medial y lateral, mientras las de los rectos verticales se integran, respectivamente, en el complejo recto superior-elevador-Whitnall y fascia capsulopalpebral-Lockwood.

Por delante de la polea el vientre muscular tiene mayor movilidad y acompaña al globo en sus rotaciones, mientras que por detrás de las poleas los vientres de los rectos están relativamente fijos dentro de la órbita.

Una puntualización repipi de las que me caracterizan: en realidad estas poleas no son poleas sino correderas. Una polea es una rueda que gira en un eje y permite el deslizamiento de una cuerda o correa, mientras que una corredera es un anillo o canal por donde se desliza otra pieza, pero que no tiene movimiento giratorio. Traducimos del inglés pulley, pero quizás deberíamos hablar de correderas musculares del ojo. Ya se usa el término en anatomía, por ejemplo, en la corredera bicipital del húmero, por donde se desliza el tendón de la porción larga del bíceps.

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Relevancia de las poleas/correderas oculares

Una localización anómala de las poleas distorsiona los vectores de tracción muscular, como ocurre en los síndromes alfabéticos (estrabismos en ‘A’ y en ‘V’, donde los ojos se acercan o separan según miran arriba o abajo) o en las craneosinostosis.

Se ha relacionado la laxitud de la polea del recto lateral en algunos casos de miopía magna con el deslizamiento de este músculo por debajo del globo, lo que da al recto lateral actividad depresora sobre el ojo.

En la cirugía del hilo o Fadenoperation se fija un músculo recto por detrás del ecuador del globo, más o menos a la altura de su polea, y ello limita la acción del músculo fijado. Clásicamente se atribuía su efecto a la alteración del arco de contacto del músculo, pero actualmente se considera que consiste más en dificultar el paso del tendón por la polea o distorsionar el vector de tracción a partir de la misma.

En casos de traumatismo orbitario o cirugías oculares, la rotura del aparato Tenon-poleas es frecuente causa de síndromes adherenciales que alteran la posición y movimiento del globo, y que son de los peores dolores de cabeza a la hora de intentar corregirlos.

“Ceterum censeo Podemus esse delenda”

BIBLIO RECOMENDADA

  • Roth, H.Mühlendyck, Ph.De Gottrau. La fonction de la capsule de Tenon revisitée. J Fr Ophtalmol. 2002;25:968. DOI: JFO-11-2002-25-9-0181-5512-101019-ART17.

  • Demer JL1. Mechanics of the orbita. Dev Ophthalmol. 2007;40:132. PMCID: PMC2268111.

  • Demer JL1. Evidence supporting extraocular muscle pulleys: refuting the platygean view of extraocular muscle mechanics. J Pediatr Ophthalmol Strabismus. 2006;43:296. PMCID: PMC1858665.

anatomía del ángulo iridocorneal

Ilustrando “Cirugía microincisional del glaucoma”

En el pasado 92 Congreso de la Sociedad Española de Oftalmología (Málaga, 21-24 de septiembre de 2016) se presentó la monografía “Cirugía microincisional del glaucoma” coordinada por los doctores Cosme Lavín Dapena (Hospital La Paz, Madrid) y Pablo Alcocer Yuste (Hospital Nisa 9 de Octubre, Valencia). Es el volumen 47 de esa serie de libros azules que edita la SEO cada año, bajo el extraño título de “mesa redonda”. Tuve el gusto de ser solicitado por Cosme para ilustrar la monografía.

MIGS y otras incisiones pequeñitas

Este completo libro recoge un numeroso catálogo de procedimientos para tratar el glaucoma que han ido proliferando en los últimos años y que tienen en común practicarse a través de incisiones mínimas en el globo ocular, sea en córnea o en esclera. Con ello se intenta dar opciones de tratamiento a aquellos pacientes en quienes el tratamiento farmacológico es insuficiente o mal tolerado y, por otra parte, reducir los riesgos y complicaciones propios de la trabeculectomía y otras cirugías filtrantes.

El célebre y melenudo glaucomatólogo Ike Ahmed acuñó el acrónimo MIGS (minimally invasive glaucoma surgery) para referirse a técnicas realizadas a través de la cámara anterior (ab interno) y mediante microincisiones. Esta definición es bastante restrictiva y no engloba todas las opciones disponibles actualmente y que sí aparecen en la monografía de Lavín y Alcocer.

Aquí se clasifican las técnicas según su mecanismo de actuación (aumento de filtración trabecular, aumento de flujo uveoescleral o drenaje subconjuntival) y según se realicen por vía ab interno o ab externo.

Muchos procedimientos consisten en clavar un dispositivo en el ángulo iridocorneal: Xen®, Cypass®, iStent®, Hydrus®, ExPress®, InnFocus®, SOLX Gold Shunt. Otros se dedican a raspar o abrir el trabeculum mediante instrumental específico: Trabectome®, Kahook Dual Blade, trabeculostomía con láser excimer. Otros dilatan el propio canal de Schlemm: viscocanaloplastia, expansor de Stegmann. Finalmente hay una miscelánea de otras técnicas: EPNP con láser CO2, SIGS, goniosinequialisis.

Los interesados podéis intentar conseguir el libro a través de la SEO, de algún amigo socio o mediante el camello bibliográfico de confianza.

Mis dibujos

El libro tiene una buena cantidad de material fotográfico y de ilustraciones. De éstas –no todas son mías– realicé 25 láminas sobre anatomía del ángulo y canal de Schlemm, fisiología del humor acuoso, funcionamiento de diversos dispositivos y técnicas quirúrgicas. Dejo unas pocas muestras a continuación y otras que pueden verse en mi porfolio. De más está decir que las figuras tienen todos los derechos reservados, y por partida doble.

anatomía del ángulo iridocorneal

Disección artística del limbo esclerocorneal y del ángulo de la cámara anterior, que muestra la disposición y relaciones del canal de Schlemm.

iStent

Dispositivo iStent, microscópica pieza metálica que se inserta dentro del canal de Schlemm para mejorar el drenaje de humor acuoso.

dispositivos MIGS

Algunos dispositivos empleados en la cirugía microincisional del glaucoma. Obviamente no se ponen todos juntos.

Gold Shunt

Gold Shunt, pieza de oro que se implanta en el espacio supracoroideo a modo de válvula para derivar humor acuoso hacia este espacio de reabsorción.

Con encargos de esta magnitud uno se acaba metiendo tanto que ya me conocía el ángulo iridocorneal como si lo hubiera parido, en todas las proyecciones posibles, y hasta soñar que viajaba por dentro del canal de Schlemm como su fuera una fucking iTrack probe.

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¡Schlemm!

Todas estas nuevas técnicas quirúrgicas requieren un conocimiento detallado del canal de Schlemm y las zonas aledañas del ángulo iridocorneal. Es un espacio muy pequeño pero muy especializado y de compleja estructura, representativo del maravilloso diseño del ojo en cada uno de sus rincones.

En el capítulo de anatomía quirúrgica de la monografía Lavín/Alcocer participamos Carlos Arciniegas, Susana Duch y yo mismo, todos del ICO de Barcelona. Allí se detalla en texto e imagen los puntos anatómicos del ángulo con importancia quirúrgica, que son casi todos, y algunos trucos útiles para su disección.

Friedrich Schlemm (1795-1858) fue un anatomista alemán proveniente del gremio de los barberos-sangradores, cirujano de batalla, de mucho hacer y poco filosofar. En sus tiempos de estudiante pasó sendas veces por comisaría, una por disecar un fiambre sin consentimiento de sus familiares y otra por desenterrar una fallecida quince días después de enterrada –no será el único estudiante de anatomía que salta el muro del camposanto, ¡hasta Cajal lo hizo!, o intercambia una osamenta por una botella de ron con el vigilante del cementerio, pero el fin común es obtener huesos, no apropiarse de un cuerpo entero semiputrefacto–.

A pesar de su humilde origen llegó a profesor de anatomía de la Universidad de Berlín y allí, siguiendo su pragmatismo, se dedicó a preparar y disecar cuerpos. Aún hay piezas disecadas por él expuestas en el Berliner Medizinhistorisches Museum der Charité, un museo que todo médico debería visitar si pasa por la capital alemana.

Friedrich Schlemm

Retrato de un exotrópico Friedrich Schlemm (litografía de la Universidad Humboldt de Berlín). A la derecha está la descripción original del canal publicada en el “Theoretisch-praktisches Handbuch der Chirurgie” de Rust (1830): “A lo largo de esta depresión corre un conducto circular de paredes finas, que descubrí en el año 1827 en el ojo de un hombre que se había ahorcado, ya que estaba lleno de sangre, pero en el que una fina cerda también se podía introducir fácilmente después de que la córnea y la esclerótica se seccionaran de adelante hacia atrás. No hay que confundir este canal con el de Fontana.”

Schelmm tuvo especial interés en el estudio de la vasculatura de cabeza y cara, sobre la que publicó un par de disertaciones en latín. En una de ellas describió los nervios del estroma corneal. Observó en 1827 un conducto circunferencial lleno de sangre en el ángulo de unión de la córnea y el iris en los ojos de un suicida ahorcado; obviamente el ahorcamiento favoreció la acumulación de sangre en este canal, normalmente lleno de humor acuoso, y destacó su presencia durante su estudio anatómico macroscópico. En 1830 comentó su descubrimiento en la enciclopedia quirúrgica de J.N. Rust Theoretisch-praktisches Handbuch der Chirurgie y en 1831 publicó su trabajo “Über einen kreisförmigen dünnhäutigen Kanal in der Verbingdunsstelle der Cornea und Sclerotica in menschlichen Auge”.

Fontana y Leber

Felice Fontana (derecha), primero en describir el tejido reticular del trabeculum en el ojo bovino. Theodor Leber (izquierda, doble de acción de Charles Darwin), además de describir la neuropatía y la amaurosis que llevan su nombre, indicó correctamente la función del canal de Schlemm.

Antes que Schlemm la zona del trabeculum había sido estudiada por el italiano Felice Fontana (1730-1805), polifacético científico interesado por la física, la química, la fisiología y primero en observar el nucléolo celular. Su hermano Giorgio Fontana fue el matemático que introdujo las coordenadas polares.

Ni Fontana ni Schlemm aclararon la función de este anillo vascular del borde corneal; fue el célebre oftalmólogo Theodor Leber (1840-1917) quien apuntó su papel en el drenaje de humor acuoso y, por tanto, su importancia en el control de la presión intraocular.

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Físicos haciendo Medicina: Augustin Fresnel

¿Qué relación tienen la Carmen de Bizet, la diplopía, las TV de pantalla plana, las hemianopsias, los faros, la presbicia y la energía solar? Adivinaréis que la respuesta está en el personaje del título: Augustin-Jean Fresnel, físico óptico e ingeniero francés, nacido en Broglie –Normandía– en 1788 y fallecido en la flor de la edad, en 1827 cerca de París.

Fresnel hizo importantes aportes a la física de la luz y la mecánica óptica, algunos de los cuales tienen buen aprovechamiento en la oftalmología moderna. Los oftalmos solemos pronunciar mal su apellido, colocando la tónica en la primera ‘e’ cuando lo correcto es que recaiga en la segunda sílaba y que la ‘s’ apenas se pronuncie. Estos errores en la prosodia gálica los tenemos con otros insignes franceses como Tenon o Descemet.

Develo la primera incógnita de la pregunta introductoria: el apellido materno del amigo Augustin era Mérimée. Resulta que Fresnel era primo de Prosper Mérimée (1803-1870), el autor del celebérrimo novelín Carmen (1845), sucesivamente transformado en montón de adaptaciones de teatro, cine y televisión, pero sobre todo esta apología de la violencia machista fue inmortalizada por Georges Bizet (1838-1875) en su ópera Carmen.

Curiosité: Prosper Mérimée mantuvo una borrascosa relación con la andrógina intelectual romántica George Sand pocos años antes de que ésta se emparejara con el no menos andrógino Frédéric Chopin.

A la luz por Napoleón

Augustin Fresnel

Retrato de Fresnel (1788-1827). Vía Smithsonian Libraries.

Augustin fue un niño zoquete, uno de esos críos con dificultad de aprendizaje que parecen destinados a no servir para nada pero que de mayores sorprenden por su genialidad (como le pasó a Einstein).

Se formó como ingeniero y trabajó haciendo puentes hasta 1814, cuando fue destituido por Napoleón debido a sus inclinaciones borbónicas. Aprovechó su excedencia forzosa para ponerse a estudiar la luz y diversos fenómenos ópticos.

Sus trabajos repotenciaron la teoría ondulatoria de la luz tras más de un siglo de hegemonía de la teoría corpuscular newtoniana (en este post se trata de ello en extenso). Las observaciones de Fresnel sobre la difracción, la luz polarizada y las interferencias se explicaban mejor mediante un modelo de ondas de luz. Junto a su colega François Arago –quien llegó a primer ministro francés– enunció las leyes de la interferencia de luz polarizada y también algunos fenómenos de aberración óptica.

La lente de Fresnel

Este artilugio es el que más fama le ha dado a su autor, especialmente en óptica, optometría y oftalmología. Fresnel buscaba una solución al problema de iluminación de los faros costeros, pues se quería mejorar la direccionalidad y alcance de la luz emitida en ellos. Desde la antigüedad lo más que se había logrado era poner un espejo cóncavo detrás de la fuente de luz; después se añadió una lente convexa por delante (lente + espejo: sistema catadióptrico), pero el tamaño de las lentes necesarias hacían poco viable el invento.

Geometría y usos de las lentes de Fresnel. Vídeo elaborado por la editorial científica Kekulé.

Fresnel sabía que la refracción de la luz dependía del ángulo de incidencia respecto a la superficie de la lente y no del grosor de la misma, así que fragmentó la superficie de la lente y la adaptó en forma de una lente compuesta escalonada muy plana; así evitó los problemas de grosor, peso y aberraciones propios de las lentes gigantes y gordas. En este link se puede leer su artículo original.

Con la colaboración de Arago se hizo un ensayo público sobre el mismo Arco del Triunfo de París y, tras su éxito, se instaló la primera lente de Fresnel en el faro de Cordouan en la La Gironde, en 1823.

Lente de faro

Lámpara y enorme lente de Fresnel del faro de la Isla de Seguin, Maine, USA. Foto vía pjmorse, flick.com.

La lente de Fresnel tenía antecedentes nobiliarios, pues tanto el conde de Buffon como el marqués de Condorcet, ambos ilustradísimos eruditos del s.XVIII, habían diseñado artilugios parecidos con otros fines. El invento de Fresnel se popularizó en la construcción de faros y otros sistemas de iluminación, pero sus aplicaciones son bastante extensas, como veremos.

Fresnel en la Oftalmología

Hay defectos refractivos demasiado grandes para ser solventados con gafas llevaderas, que requerirían artilugios incluso más allá de las lentes tipo cenicero o culo de botella. Ello es especialmente álgido en las lentes prismáticas necesarias para corregir desviaciones oculares y apañar la diplopía, pues la base de un prisma puede ser bastante ancha.

Hay diversos trucos para reducir el grosor de los prismas, como repartir el total de dioptrías entre los dos ojos, usar lentes de alto índice de refracción o con retallado digital. Sin embargo, ante casos de diplopía de reciente aparición puede ser útil algún tipo de prisma temporal, económico y fácil de readaptar si cambia el ángulo de desviación: allí es donde entran los prismas de Fresnel.

El principio de Fresnel se aplica tanto a lentes esféricas como cilíndricas o prismáticas. Los prismas de Fresnel se moldean en una lámina de plástico fino y flexible que se adhiere a una gafa común. Así el paciente puede aliviar su visión doble durante la primera fase, hasta que haya resolución o estabilidad de la desviación, en cuyo caso se sustituye el prisma adhesivo por una lente de montura que incluya la corrección prismática.

El problema del prisma tipo Fresnel es que sus múltiples líneas paralelas estorban en la nitidez de la imagen. Los prismas adhesivos se comercializan desde 1970 y la marca más prodigada es Press-OnTM, comercializada por la compañía 3M.

Hillary Clinton lente de Fresnel

Hillary Clinton, aparte de alta miope, sufrió una trombosis de seno transverso en diciembre de 2012. Como consecuencia tuvo una paresia del VI nervio craneal y uso temporalmente un prisma Press-On en su ojo izquierdo, como vemos en esta foto (vía heraldo.es). Nótese la simetría del reflejo corneal de Hirshberg gracias al prisma.

Otro uso que se ha buscado a los prismas adhesivos es mejorar la percepción campimétrica en personas con hemianopsias homónimas, donde un daño neurológico en la vía óptica hace desaparecer la misma mitad –derecha o izquierda– del campo visual en los dos ojos. La aplicación de bandas prismáticas parciales sobre las gafas ayuda a desplazar la imagen de los objetos del campo afectado para que caigan dentro del campo funcionante.

Fresnel hemianopsia

Bandas prismáticas tipo Fresnel de 40 DP para mejorar el campo visual temporal en una persona afectada de hemianopsia homónima izquierda. El resultado no es una maravilla, pero puede ser una buena ayuda. Bowers AR et al. Arch Ophthalmol. 2008;126:657 (acceso libre).

La derivación más importante de las lentes de Fresnel está en el mundo de las lentes intraoculares multifocales. Este tipo de lente intraocular (LIO) intenta suplir el mecanismo enfoque a distintas distancias que se pierde con la presbicia y que una LIO monofocal clásica no resuelve tras operar las cataratas.

LIO trifocal

LIO trifocal difractiva colocada en el saco cristaliniano. Es claro el diseño fresneliano de estas lentes. Vía Ophthalmology Times.

El modelo básico de una LIO difractiva multifocal consiste en una serie de lentes anulares concéntricas, según Fresnel, pero la altura y ancho de cada escalón se va reduciendo hacia la periferia de la LIO; es lo que se llama lente apodizada. Otros modelos alternan escalones más altos con otros más bajos para así tener varios puntos focales. El enfoque de objetos según la distancia depende del punto focal donde caiga su imagen, pero también de la iluminación y el tamaño pupilar.

puntos focales LIO multifocal

Formación de dos puntos focales (flechas blancas) al pasar un haz láser por una LIO multifocal difractiva. Vía domedics.ch.

Otras aplicaciones de las lentes de Fresnel

Hay lentes de éstas en cosas tan banales como esas lupas planas tipo tarjeta pero también en diversos cacharros con componentes ópticos, como reflectores para iluminación teatral o proyectores de diapositivas, transparencias y cine. Los faros de los coches siguen aplicando el principio de Fresnel y ello se reconoce en las líneas de las lunas que cubren sus bombillas.

A mediados de los años 90 comenzaron a venderse televisores con pantalla plana. La “necesidad” de tener pantallas de TV cada vez más grandes chocaba contra la limitación de longitud del tubo catódico. Una primera aproximación a la TV plana fue el modelo de televisor con retroproyección, donde la imagen se generaba en lámparas a relativa poca distancia de la pantalla, la cual estaba tapizada por una lente plana de Fresnel encargada de “enderezar” la líneas de proyección y colimar la imagen hacia la posición del televidente. Este tipo de TV aún tenía forma de cajón, pero significativamente menos profundo que las viejas teles catódicas.

rear projection TV

Televisor “pantalla plana” de retroproyección, el último grito tecnológico de hace 15 años. Éste lo venden de segunda mano por 200$, por si a alguno le interesa.

La reducción de precios de las TV de plasma y LCD, verdaderamente planas y con mejor imagen, sacaron del mercado las TV fresnélicas en los primeros años 2000. Actualmente mandan las teles LED y aquella primigenia pantalla convexa que usamos tantas décadas se ha ido hundiendo hasta las modernas TV de pantalla cóncava que envuelven visual y posesivamente al espectador.

Video que muestra el poder incendiario de una pantalla de Fresnel sacada de una TV de “rear projection”.

El poder focalizador de luz de un panel tipo Fresnel, plano y liviano, lo hace candidato para aprovechamiento de la energía solar. Un rayo solar concentrado así puede alcanzar una temperatura altísima. También se ha usado el sistema en cocinas solares para domingueros ecológicos.

Augustin Fresnel falleció con apenas 39 añitos, de tuberculosis, esa romántica enfermedad que se cepilló a tantas celebrities del s.XIX. Está enterrado en el cementerio parisino de Père-Lachaise, donde también yacen otros personajes de este cuento: su compi Arago, Georges Bizet y Chopin, el famoso tuberculoso que compartió mujer con el primo de Fresnel. Otro enterrado aquí es el profeta homeópata Samuel Hahnemann, en la división 19; es bueno saberlo por si os entran ganas de mear mientras visitáis el cementerio.

Adenda: siguiendo las observaciones de la Dra. Alicia Galán, señalada estrabóloga y próxima autora de la Editorial Kekulé, aclaro que el prisma no endereza el ojo en caso de estrabismo (como puede parecer en la parte final del video anterior), sino que “tuerce la luz” para que la imagen caiga en la fóvea del ojo desviado. Aquí un esquema:

prisma en estrabismo

Efecto de un prisma en la corrección de la visión doble en caso de desviación ocular.

En este ejemplo el ojo izquierdo está desviado hacia adentro (endotropia) por lo que la imagen del objeto observado cae fuera del punto de fijación foveal y se produce doble imagen. Si se coloca un prisma, sea convencional o fresneliano, la refracción del prisma desvía la imagen para que se centre en la fóvea y desaparezca la diplopía. Recordad que un prisma desvía el rayo de luz hacia su base.

“Ceterum censeo Podemus esse delenda”

 

Electra y el amor paterno

Hace tres años publiqué un post sobre las implicaciones médicas de la historia de Edipo de Tebas: el archiconocido complejo de Edipo de la mitología freudiana y el menos conocido edipismo o autoenucleación ocular que ocurre en algún psicótico. Ese día amenacé con dedicar una entrada a la contraparte paternofilial del Edipo, conocido como complejo de Electra, y hoy cumplo mi amenaza.

El mito clásico de Electra

El relato de Electra no se relaciona con el de Edipo. Este último pertenece al ciclo tebano mientras el primero es un ramal del enorme ciclo troyano. Alguno hay con poca cultura clásica que piensa que Electra fue la hija que cuidó de Edipo, y de allí el nombre del otro complejo freudiano, pero nada menos cierto. La abnegada hija de Edipo era Antígona, ejemplo del cuidado paterno pero sin oscuridades libidinosas.

Electra (Ἠλέκτρα) fue, ni más ni menos, la hija de Agamenón y Clitemnestra, sobrina por tanto de Menelao y Helena, hermana de Orestes, Ifigenia y Crisótemis. Una familia disfuncional donde las haya –¡ay!, si hubiesen existido las “constelaciones familiares” entonces…

Electra, apegada a su padre, el Rey de Micenas, tuvo que separarse de él cuando éste partió a la cabeza de la coalición aquea contra Troya. Durante ese penoso decenio Electra tuvo que sufrir cómo la pajarraca de Clitemnestra se amancebaba con Egisto, primo de Agamenón y un trepa de cuidado.

En descargo de Clitemnestra hay que considerar que fue desposada forzosamente con Agamenón después de que éste matara a su primer marido, Tántalo, y los hijos habidos con él (no confundir a este Tántalo con el otro más famoso, condenado a eterna sed y rodeado de agua que no podía beber, cosa que en oftalmología da nombre al ojo seco tantálico, es decir, aquel que está seco pero a la vez llora). También Agamenón entregó a Ifigenia, hija de ambos, como víctima propiciatoria antes de la partida a Troya, cosa que no pudo perdonar Clitemnestra.

Agamenón volvió victorioso tras la toma de Troya, pero la alegría de Electra fue breve. La terrible dupla Egisto-Clitemnestra aprovechó mientras el rey se relajaba en un baño para abrirle la cabeza como un coco. Electra logró salvar a su hermano pequeño, Orestes, de las manos de Egisto y expatriarlo a escondidas a un reino vecino donde fue criado por amigos de Agamenón. A partir de entonces el odio de Electra hacia su madre fue irrefrenable. Fue apartada de la corte y relegada a vivir pobremente entre las criadas.

muerte de Agamenón

Asesinato de Agamenón. Cuando el rey salió del baño se puso un albornoz que le acercó Clitemnestra, pero en realidad era una red para atraparlo. En esta crátera ática del 460 a.C. (Museum of Fine Arts, Boston) vemos a Agamenón envuelto en la red y a Egisto dispuesto a matarlo, detrás de Egisto está Clitemnestra con un hacha en la mano derecha y tras el rey su hija Electra espantada. Las otras dos mujeres podrían ser Crisótemis y la cautiva Casandra.

Electra y Orestes

Electra, Orestes y Pílades ante la tumba de Agamenón. Cuando Orestes vuelve de incógnito a Micenas y va a rendir ofrendas a su padre se reencuentra con su hermana a la que no veía desde su huida años atrás. (Cerámica del s.IV a.C., Louvre).

Durante los siguientes siete años Electra conspiró contra los usurpadores del trono hasta lograr el retorno de su hermano Orestes, ya adulto, quien cobró venganza con las vidas de los conjurados, incluyendo a su propia madre.

Tras el matricidio Orestes se volvió loco y huyó perseguido por las Erinias (alegoría del remordimiento), vagando por variados territorios hasta que al final fue sometido a juicio ante un jurado popular y absuelto por mayoría simple.

Electra acompañó y cuidó de su hermano desquiciado y al final se casó con el compañero de crianza y mejor amigo de Orestes, Pílades, con quien tuvo dos hijos y parece que vivió en paz, cosa rara en la mitología griega.

El relato de Orestes y Electra ha inspirado montones de versiones desde la Grecia clásica hasta los tiempos modernos. Obviamente los tres grandes trágicos, Esquilo, Sófocles y Eurípides dedicaron múltiples obras a estos personajes.

También han sido pasto de los libretistas de ópera. Electra es un personaje secundario de la ópera Idomeneo re di Creta, uno de los primeros éxitos teatrales de Mozart; aquí Electra aparece refugiada en la corte de Idomeneno tras huir de Micenas debido al matricidio y sirve de excusa para un triángulo junto a Idamante, hijo del rey, e Ilia, una cautiva troyana. Aun siendo secundaria, el personaje de Electra canta las dos arias más intensas y famosas de esta obra (aquí, 1 y 2).

Pero la mejor adaptación operística, sin lugar a dudas, es la Elektra de Richard Strauss (1909), con un sangrante libreto de von Hofmannsthal basado en la Electra de Sófocles. Una obra oscurísima, mentalmente extenuante por su intensidad, a pesar de no ser muy extensa, y con una música revuelvetripas perfecta para la ocasión.

Händel, Taneyev y Theodorakis también compusieron sobre estos personajes.

Orestes y Clitemnestra

Orestes a punto de asesinar a su madre Clitemnestra, seguido probablemente por Electra y Pílades. Cerámica ática, museo del Louvre.

Electra y la electricidad

Ciertamente el malhumorado, irritable y empecinadamente vengativo personaje de Electra echaba chispas, pero no viene de allí la relación con el mundo eléctrico. En griego, electro/electron (ήλεκτρον) significaba brillante o emisor de chispas, por ello se llamaba así a la lustrosa aleación de oro y plata (como la que cubría el piramidión de las pirámides de Giza) y en especial se refería a la resina del ámbar, la cual al ser frotada con piel se cargaba eléctricamente y emitía algún chispazo, además de atraer vellos y pelusas, como había observado Tales de Mileto.

Así que si Electra hubiese sido un invento del moderno Hollywood se habría llamado Amber, nombre más propio de actriz porno o pilingui de Las Vegas que de la hija del mismísimo rey de reyes argivo.

El término actual de electricidad fue introducido en 1600 por el médico inglés William Gilbert (1544-1603) en su obra De Magnete. A la medicina no parece que Gilbert contribuyera mucho, pero fue el primer estudioso serio de los fenómenos eléctricos y magnéticos, aunque sin saber que se trataban de la misma fuerza. Gilbert experimentó sobre la electricidad estática, la electrificación por frotamiento e inventó el primer electroscopio. También estudió los imanes, la imantación y se aventuró a proclamar que el planeta tenía un enorme campo magnético. Ya se encargarían después Faraday y Maxwell de dar forma y matemática al electromagnetismo.

El mito psicoanalítico de Electra

Freud planteó su complejo de Edipo en 1910 y posteriormente lo desarrolló en su obra “Tótem y tabú”. En 1912 su colaborador Carl Jung sugirió en su “Ensayo de exposición de la teoría psicoanalítica” llamar complejo de Electra a la contraparte niña-padre del Edipo freudiano.

Se supone que este complejo aparece durante la fase fálica (3 a 5 años, o poco más) junto al “complejo de castración” y la “envidia del falo”. La niña migra su objeto erótico de la madre hacia el padre y desea suplantar a su madre como posesora del amor sexual paterno. Esto es lo que concluyeron las borboteantes mentes freudianas de la típica respuesta “me casaré con mi papá” que da cualquier niña de 4 años.

Mirándolo bien, el nombre del complejo cojea un poco, pues se centra en el deseo de eliminación de la madre, pero Electra ansiaba destruir a la madre por venganza del honor paterno, no por una inclinación incestuosa hacia Agamenón que no figura en ninguna versión del mito. Pasa igual con Edipo, que si bien mató al padre y se empotró a su madre fue sin saberlo y sin quererlo.

Relatos antiguos e incestuosos hay un buen puñado. Sin ir muy lejos el mismo Egisto causante de los males de Electra fue producto de un violento incesto, pues su madre Pelopia era hija de su padre Tiestes, quien la violó para tener un hijo que, según el puto oráculo de turno, se cobraría las cuentas pendientes con su hermano Atreo –padre de Agamenón y Menelao, vaya pastel familiar, ni los Carmona-Heredia-Cortés se lo montan así.

Otro ejemplo, ahora bíblico, la historia de Lot y sus hijas. Lot fue el sobrino de Abraham que se salvó del cataclismo de Sodoma; conocido es que durante su huida Lot perdió a su esposa –la famosa estatua de sal– y se refugió en una cueva a vivir como troglodita con sus dos hijas. Éstas, carentes de varón que las preñase, decidieron inducirle sendos palimpsestos alcohólicos a su anciano padre (a saber de dónde sacaban tanto vino) y aprovechar su embriaguez para embarazarse de él. La mayor lo hizo una noche y la menor a la siguiente.

Ambas parieron, una a Moab y otra a Amón, patronímicos legendarios de los moabitas y amonitas; estos pueblos fueron rivales de los israelitas y ya se sabe que la tradición hebrea gustaba dar orígenes deleznables a sus vecinos, como el bastardo Ismael del que descienden los musulmanes, los edomitas descendientes del que cambió su herencia por un plato de lentejas o los dos pueblos mencionados, de origen incestuoso.

El hecho más pasmante de la historia de Lot es cómo demonios puede un señor anciano y borracho hasta las trancas cumplir como un Ron Jeremy supermachote repetidamente. O el buen hombre era un portento de la virilidad o bien sus chicas conocían el arte del óxido nítrico en los cuerpos cavernosos.

“Ceterum censeo Podemus esse delenda”

Antonio Valsalva, el inventor del pujo

En esta época tan amante de estadísticas intrascendentes vale la pena recordar efemérides como ésta: los 350 años del nacimiento de Antonio Maria Valsalva, cumplidos en junio de este 2016. Los especialistas de ORL, en especial los otólogos, deben llevarle flores el día del padre a tan insigne médico y anatomista boloñés. Sin embargo, actualmente quizás sea más prodigado en el gremio cardiológico.

El nombre del Valsalva está inmortalizado en la “maniobra de Valsalva”, un ejercicio tan cotidiano que lo aplicamos al mear, peer, defecar, toser o destaparnos los oídos. La maniobra consiste en una espiración forzada contra una vía aérea ocluida, o dicho más sencillo, pujar.

Antonio Pini, alias Valsalva

Valsalva

Antonio Maria Valsalva (1666-1723), retrato de la galería de profesores de la Universidad de Bolonia.

Nació Antonio Maria en Imola, cerca de Bolonia, el 17 de junio de 1666 y falleció por un AVC a los 56 años, el 2 de febrero de 1723 en Bolonia. El apellido de la familia era Pini, pero su padre Pompeo, joyero acomodado, incorporó el topónimo de una posesión familiar de Valsalva.

Se formó en la Universidad de Bolonia, auténtico olimpo de la Medicina de los siglos XVII y XVIII. Considérese que Valsalva fue discípulo de Malpighi, profesor de Morgagni y sucesor de cátedra de Arancio, ahí es na. Si visitáis la sede histórica de la Facultad de Medicina de Bolonia veréis una galería de retratos de sus profesores que es un compendio de la eponimia anatómica.

Sabemos su historia clínica gracias a su amigo y padawan Morgagni, quien presenció en directo un ataque isquémico transitorio en su maestro, manifestado por disartria de pocas horas. Ambos, paciente-profesor y médico-alumno, disertaron conjuntamente sobre qué territorio vascular estaba afectado. También sabemos que Valsalva padeció anosmia, cosa irónica en un investigador de ORL, y que dos años después de su AIT sufrió un ictus masivo que lo dejó en el sitio.

El oído de Valsalva

Su obra más famosa fue De Aure Humana Tractatus, texto fundacional de la anatomía del aparato auditivo. Allí Valsalva da una visión moderna de su estructura y función, incluyendo la división en oído externo, medio e interno. De hecho, los seis capítulos del tratado están divididos en dos para cada división del oído, uno para anatomía y otro para fisiología.

portada valsalva

Portada de las obras de Valsalva editadas póstumamente por su sucesor Morgagni en 1741 (izquierda), que incluye  “De Aure Humana Tractatus”, cuya portada vemos a la derecha.

Describe allí el papel de la cadena de osículos en la audición, el fluido del oído interno, las celdas mastoideas y la función de la trompa de Eustaquio en la igualación de presiones aéreas entre nasofaringe y oído medio. Aquí es donde demostró el efecto sobre el tímpano de sonarse con la nariz tapada, la famosa maniobra que detallaremos más adelante.

texto valsalva

En el capítulo V del tratado Valsalva describe la comunicación aérea entre oído medio y nasofaringe y las implicaciones otológicas de su maniobra

de aure humana

Una de las hermosas ilustraciones originales del “De Aure Humana Tractatus”.

Nota: fue Valsalva quien bautizó la tuba auditiva como tuba eustachiana, en honor a Bartolomeo Eustachio (1513-1574) quien ya había descrito detalladamente el órgano. La inmensa mayoría de los epónimos en Medicina y otras ciencias son puestos a posteriori por autores subsiguientes y no por el propio descubridor/inventor. Ese es el modo lógico, ético, bonito y deseable de tener un epónimo: como un homenaje en reconocimiento de la labor realizada. Por el contrario, que un autor se auto atribuya el epónimo es una muestra de auténtico egocentrismo y vanidad. La cosa es pasable cuando un inventor pone su nombre a una máquina o procedimiento, pero no es de recibo cuando es un descubrimiento, sea de una estructura anatómica, una biomolécula, un microrganismo, signo o enfermedad. Un ejemplo reciente que me escuece en el dartos: el oftalmólogo Harminder Dua describió un plano de clivaje en el estroma corneal profundo, justo sobre la membrana de Descemet; pudo llamar a esa capa simplemente pre-Descemet, pero no, con sus dos pelotas y el turbante lo publicó en el Ophthalmology como capa de Dua. Se habría terminado llamando así seguramente, pero apropiarse para sí de una estructura anatómica (o “artefacto”, en este caso) revela una vanidad exasperante.

Otras contribuciones de Valsalva

El segundo epónimo más conocido es el de los senos de Valsalva, unas dilataciones bulbosas en el nacimiento de la aorta ascendente, en relación con las valvas de la válvula aórtica y punto de nacimiento de las arterias coronarias.

Las tenias de Valsalva son esas tres cintas longitudinales que recorren todo el colon (en el recto son dos). Volviendo al oído, la apertura del receso epitimpánico mastoideo se llama antro de Valsalva y también llevan su nombre los tres ligamentos que sujetan la oreja al hueso temporal y un musculillo del trago.

En el campo clínico, Antonio Maria describió cómo la hemiplejía era contralateral al lado del traumatismo craneoencefálico, comentó la otosclerosis y abogó por un cambio de paradigma más humanitario en el tratamiento psiquiátrico. Reportó la disfagia secundaria a fractura o luxación del hueso hioides, conocida como diafagia valsalviana.

“La Maniobra”

Como dijimos, Valsalva comentó la utilidad de pujar con la nariz tapada para comprobar la permeabilidad tubárica, igualar presiones y también para detectar perforaciones timpánicas. Obviamente lo de pujar no es idea de Antoñito, lo hemos hecho siempre los mamíferos, pues desde el mismo parto hasta las emunciones fecales o soplarse los mocos, todo lleva un Valsalva por medio. Las implicaciones fisiológicas de la maniobra tienen largo alcance.

La maniobra de Valsalva tiene dos componentes: un aumento de presión tóraco-abdominal y una vía aérea cerrada. El aumento de presión corre a cargo de los músculos espiratorios: rectos abdominales, oblicuos mayor y menor del abdomen e intercostales internos. Su contracción presiona el contenido abdominal, desplaza el diafragma hacia arriba y transmite la presión a los pulmones para expulsar el aire.

La vía aérea puede ocluirse en dos niveles: en la glotis, por cierre de las cuerdas vocales, o por arriba de la glotis, mediante boca y nariz cerradas. Las implicaciones en cada caso difieren, pues en el cierre glótico no se afecta la presión tubárico-timpánica.

Lo más importante es el efecto de ese aumento de presión tóraco-abdominal en el sistema cardiovascular. Estos fenómenos se han dividido en cuatro fases:

  • (I) Inicio: el súbito aumento de presión en el tórax eleva brevemente la tensión arterial por compresión aórtica.
  • (II) Continuación: la presión intratorácica mantenida reduce el retorno venoso a través de las venas cavas y aumenta la presión venosa periférica. Al haber menor retorno sanguíneo la tensión arterial va reduciendo progresivamente y ocurre una taquicardia refleja leve.
  • (III) Relajación: el brusco cese de la presión torácica provoca una entrada brusca de sangre en el lecho vascular pulmonar acompañado de un pico de descenso en la presión arterial.
  • (IV) Recuperación: el retorno de la sangre venosa retenida en periferia eleva notoriamente la tensión arterial, que se normaliza en minutos. En esta fase hay un aumento del tono vagal.
fisiología valsalva

Cambios fisiológicos inducidos por la maniobra de Valsalva. El aumento de presión dentro del tronco se transmite hacia la periferia en forma de aumento de presión venosa cefálica y presión intracraneal, protrusión de hernias y dilataciones venosas. Los cambios cardiovasculares se dividen en cuatro fases, según se muestra.

Importancia cardiológica: desde que hay a mano ecocardiogramas ya muchos detalles de la rica y exquisita semiología cardiovascular, incluidos los relativos al efecto del Valsalva, han perdido relevancia, pero la maniobra modifica diversos ruidos cardíacos: en la fase II se reducen los soplos sistólicos aórtico o pulmonar y se apagan 3º y 4º ruidos; en la fase III aumentan los soplos de cavidades derechas y en IV aumentan diversos tipos de soplos por el aumento del gasto.

Lo más útil e importante es que un Valsalva puede, a través de su efecto vagal, detener una taquicardia supraventricular. Un buen pujido frena el ritmo de un corazón desbocado (se entiende, empero, el enfado de un paciente arrítmico al que su médico le dijo que se fuera a cagar).

Importancia extra-cardiológica: la maniobra es extensamente empleada en la exploración clínica de diversas áreas. La hiperpresión abdominal favorece la salida de cosas por los agujeros; por ello es útil en la exploración de hernias abdominales, incontinencia, colpoceles u otros prolapsos pélvicos. El aumento de presión venosa periférica ingurgita lesiones vasculares como varices, malformaciones vasculares o angiomas cavernosos, además de hemorroides y varicoceles.

En oftalmología –barro para casa– esta maniobra pone en evidencia varices orbitarias y comunicaciones anómalas entre órbita y senos paranasales. La presión venosa yugular se transmite hasta la órbita y el ojo, y eventualmente puede reventar delicados capilares retinianos. El resultado es una hemorragia macular o subhialoidea, a veces bilateral.

El peligro de la maniobra de Valsalva que ejercemos a diario en el lavabo es que puede, en desgraciados casos, desencadenar una circunstancia fatal. Puede inducir un síncope vagal en un defecador con delicado sistema cardiovascular, o puede contribuir a la rotura de una malformación arteriovenosa o de un aneurisma cerebral, bien por la hiperpresión venosa de la fase II o por el pico tensional de la fase IV. Más de uno –incluyendo a un profesor mío de la Facultad– ha sido encontrado fiambre sentado en la taza, víctima de una probable muerte por Valsalva.

Quizás las dos semiologías más complejas y apasionantes son la cardiovascular y la neurológica. Recuerdo los dos buenos libros con los que estudié la cardíaca: “Semiología y orientación diagnóstica de las enfermedades cardiovasculares” de Caíno-Sánchez y la inmejorable “Exploración clínica del corazón” de Pedro Zarco (1929-2003).

“Ceterum censeo Podemus esse delenda”

Ilustraciones sobre Esclerosis Múltiple

Aprovecho estos días ociosos de agosto para publicar cositas de mi porfolio de trabajos. Recupero un proyecto de abril-mayo de 2015 consistente en ilustrar un libro de divulgación para pacientes sobre esclerosis múltiple.

El libro está escrito por los doctores Óscar Fernández, Victoria Fernández y Miguel Guerrero, del Hospital Universitario Regional de Málaga y del Virgen de la Victoria, también de Málaga, lo editó Línea de Comunicación –con quienes he tenido múltiples colaboraciones– bajo el patrocinio de la Fundación Merck. Es la reelaboración de una obra previa de los mismos autores, actualizada en su contenido y con toda la iconografía renovada. Aquí se puede leer la nota de la presentación a la prensa.

El libro está destinado a enfermos de esclerosis múltiple y a sus familiares. Está escrito a partir de preguntas frecuentes que pueden tener los pacientes y sus respectivas respuestas. Incluye secciones sobre los mecanismos de la enfermedad, síntomas, diagnóstico y tratamiento, seguido de otras secciones dedicadas a aspectos de la vida cotidiana: embarazo, actividad física, dolores, alteraciones psicológicas, rehabilitación, etc.

El proyecto consistió de 37 láminas, es decir, todas las imágenes con la excepción de la portada y las fotos de apertura de capítulos.

Una parte de las ilustraciones son de tipo infográfico y abordan los contenidos más médicos: el sistema nervioso central, fisiopatología, tipos de tratamiento, etc.

sistema nervioso central

Estructura del sistema nervioso central

neuritis óptica

Síntomas de la neuritis óptica

Otras figuras son de tipo “ilustrativo”. Representan escenas de la vida cotidiana de personas con EM, actos médicos y pruebas a las que son sometidos estos pacientes.

PEV

Neurofisiología en la EM

medicación EM

Opciones de terapia oral en la EM

En mi porfolio personal, manuelromera.com, podéis ver unos cuantos ejemplos más. Y si os interesa el libro completo, está disponible en PDF en la web de la Fundación Merck.

Este tipo de libros divulgativos es interesante para pacientes con enfermedades crónicas que condicionan buena parte de la vida diaria; ayuda a aclarar muchos aspectos de la enfermedad, a resolver dudas y quitar miedos.

NOTA: está a punto de salir el manual “Cómo hacer presentaciones en Ciencia y Medicina”, escrito por este servidor y publicado por la Editorial Científica Kekulé. Pendientes, que este manual va a ser una cosa muy útiles para todos los que hagan presentaciones en congresos, simposios y universidades.

“Ceterum censeo Podemus esse delenda”