Medicus ocularius

Esta Semana Santa visité el Museo Nacional de Arte Romano de Mérida, museo realmente interesante y de agradable visita. Entre las cientos de lápidas e inscripciones que abundan en el MNAR me llamó la atención la siguiente:

quinto-aponio-rustico

foto tomada por mi amiga Marga en el Museo de Mérida

Me hizo gracia, claro, por las palabras “MEDICVS OCVLAR”, que se sonríe uno por encontrar a un antiguo colega de profesión. Ciertamente hay que estudiar una carrera para entender lo que ponen las inscripciones romanas, llenas de siglas y abreviaturas, como los SMS y whatsappes de la actual chavalada.

El texto de esta lápida viene a ser: “Q(uintus) Aponius Rusticus, medicus ocular(ius) patriciensis / Aponia Q(uinti) l(iberta) Mandata / Eucharidi sororii / hic sit(i) sunt et tu et tibi”. Veamos lo que se saca de esta inscripción del siglo I de nuestra era.

Lo primero es que se trata de una tumba donde están dos personas, Quinto Aponio Rústico y Aponia Mandata. Dicha lápida fue encargada por una tercera persona, como era habitual, aquí identificada como  “su hermana Eucaris”. Se supone que era hermana de Aponia.

La expresión “Aponia, liberta de Quinto” indica que esta mujer había sido esclava de Quinto Aponio, quien la manumitió otorgándole su nombre de familia. Y que ambos estén en la misma tumba significa casi seguro que eran esposos. Es decir, tenemos un oftalmólogo romano que se enamoró de una esclava suya y le otorgó la libertad para casarse con ella. Era cosa normal que el romano libre usara a sus esclavas o esclavos para trajinárselos a placer, pero también hay testimonios históricos de casos de sincero afecto o amor (me viene a la cabeza el famoso brazalete de oro de Pompeya con la inscripción “del amo para su esclava”).

En cuanto a “medicus ocularius”, era habitual que en la lápida se indicara el oficio del difunto, o si era veterano de una determinada legión, etc. De estas fuentes sabemos que la oftalmología ya era una verdadera especialidad en la Antigüedad, aunque espanta imaginarse los tratamientos que tenían que dar los colegas. Se conoce el nombre de otros oculistas de la Hispania romana gracias a sus tumbas: Albanio Artemidoro, Cecilio Diadumeno, Cayo Cecilio Fortunato, Cornelio Alcimo, Cilio, Marco Fulvio Icario…

Quinto Aponio Rústico era cordobés, lo sabemos por el gentilicio “patriciensis” que se refiere a los provenientes de la Colonia Patricia de Corduba. Aponio nació o bien se formó como oculista en Córdoba, capital de la provincia Bética de Hispania, y ejerció su carrera en Mérida, capital de la Lusitania.

Las últimas palabras de la lápida “hic siti sunt et tu et tibi” viene a ser algo como “aquí yacen tú y los tuyos” (o “lo tuyo”), son fórmulas constantes en la funeraria romana; a veces aparece abreviada como H.S.S. Cuánto da de sí una lápida.

El pasado día de San Valentín, el MNAR hizo una performance sobre la historia de amor entre Aponio y Aponia, como actividad divulgativa.

Fuentes:

  1. Pérez Cambrodí RJ y Alzamora A. Epigrafía funeraria en la Hispania RomanaStudium Ophthalmologicum 21(4), 2011.
  2. Crespo Ortíz S. El mundo laboral en la Hispania romana. Ensayo de prosopografía. Hispania Antiqua XXXII (2008) pp. 249-274.
  3. Edmondson J. New light on doctors, medical training and links between Augusta Emerita and Olisipo in the mid-first centuy A.D. Anejos de Archivos Españoles de Arqueología XLVIII, 2009.
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