Metáforas gastronómicas en Medicina (I)

Al contrario del refrán, a veces la confianza quita el asco. Algunos hallazgos médicos se intentan describir mediante comparación con objetos cotidianos, incluido alimentos. Así somos capaces de superponer una imagen apetitosa sobre un cuadro patológico que le revolvería el estómago a la mayoría de los mortales. A eso estamos acostumbrados.

No me referiré aquí a símiles puntuales de andar por casa, como aquella señora que describía sus reglas premenopáusicas “como agua de lavar carne” o a mi personal y cochino hábito de referirme al pus como “crema pastelera”, sino a descripciones universalmente reconocidas y que aparecen en los libros pertinentes. A continuación os muestro tres ejemplos de estas imágenes metafóricas que incluyen cosas comestibles:

Pan y mantequilla

Así se describe una forma de pericarditis clásicamente relacionada con la fiebre reumática, aunque puede verse en pericarditis de otras causas. La acumulación de material fibrinoide adherente y revenido en el espacio pericárdico hace que al abrir el pericardio se vea una imagen similar a cuando se despegan dos tostadas embadurnadas de mantequilla. Esta pericarditis en pan y mantequilla se ve poco actualmente por la baja frecuencia de fiebre reumática, de modo que las fotos más demostrativas las encontré en casos veterinarios.

Jalea de grosella

Esta roja y ambarina confitura da su nombre a la apariencia de las caquitas de un bebé que padece invaginación intestinal. La invaginación (o intususcepción) intestinal ocurre cuando un segmento de intestino se desliza dentro de sí mismo de manera telescópica, como cuando se da la vuelta a un calcetín o a un calamar (toma otro símil culinario), lo que ocasiona una obstrucción intestinal, con dolor y distensión abdominal, y deposiciones de sangre y moco llamadas “heces en jales de grosella“. Es un cuadro más frecuente en lactantes.

Grasa de carnero

La uveítis se refiere a los procesos inflamatorios que afectan al iris, cuerpo ciliar y/o coroides, y agrupa un montón de trastornos de comprometen tanto al ojo como a otras partes del cuerpo. La uveítis de tipo granulomatoso, en especial por sarcoidosis, se caracteriza por la adherencia en la cara interna de la córnea de agregados de células inflamatorias descritos como “precipitados queráticos en grasa de carnero“. No sé yo si la del carnero difiere mucho del sebo de otros animalejos de granja.

Hay más metáforas alimenticias, pero las dosificaré en próximos posts. Para acabar con cosas desagradables, vi una foto en el New England Journal of Medicine que si no es por derechos de autor me la habría subido al flickr con el título de “Butifarra con angulas en caldo dashi“, digno de Can Roca.

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2 comentarios en “Metáforas gastronómicas en Medicina (I)

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