Si usted no es Mozart entonces haga borradores

La improvisación es un arte reservado a los Maestros, y no a todos. Sorprende cuando un músico, un artista plástico o, incluso, un cocinero, crea a partir de nada y sin ensayos previos una cosa magnífica. En cambio los mortales no podemos fiar el resultado de nuestro trabajo a la improvisación a pelo.

Esto es muy aplicable cuando se prepara una comunicación científica, sea en forma de artículo escrito o de presentación oral, y más si se considera que el común de la gente de ciencia no posee una flama artística creativa, sino que está hecha para manejar evidencias, hechos objetivos y bloques de conocimiento bien estructurado.

Antes de ponerse delante del Word o del PowerPoint a teclear por inspiración divina (lo más probable es que los dioses estén en otra cosa) vale la pena detenerse a esquematizar las ideas que se quieren “vender” en la comunicación. Pretender sacar las diapositivas una tras otra de la nada o escribir de corrido una discusión es pretender ser un genio mozartiano. Amadeus ha habido uno.

Primer paso, lápiz y papel. Garabatear las ideas relevantes. Una idea es relevante bien porque es parte estructural del tema a tratar (por ejemplo, factores de riesgo conocidos para una enfermedad, agentes causales en enfermedades transmisibles…), o porque da una nueva visión sobre el tema, o porque es una completa novedad (un primer caso descrito o una nueva técnica).

Esa idea clave se merece ser enunciada claramente en una frase contundente y limpia. Merece ocupar por sí sola una diapositiva entera, sin compartir espacio con otra información menos relevante que le estorbe. Tras seleccionar el puñado conceptos clave queda rellenar los espacios con la información pertinente que los desarrolle y decidir el material gráfico que ilustrará demostrativamente tales ideas.

bannerpresentaciones

Segundo paso, lápiz y papel, de nuevo, para hacer el borrador propiamente dicho. En el caso de una presentación con diapos, este borrador consiste garabatear (o prediseñar, vaya) las diapositivas vertiendo la información esquematizada en el primer paso. Viene a ser como un storyboard de lo que se va a contar en la presentación, donde cada viñeta dibujada corresponde a una diapo. Este borrador se cambiará tantas veces como sea necesario hasta dar con el mejor relato posible para la comunicación, ajustándolo al público y al tiempo previsto.

Aquí os dejo una muestra de los garabatos jeroglíficos usados como primer esquema y borrador para la presentación que colgué en un post pasado sobre quemaduras oculares, de la Dra. Marta Calatayud. Tales notas solo las entiende quien las hace, pero si alguien tiene ocio suficiente puede rebuscar entre los garabatos y ver el camino hasta la presentación final.

borradorconferencia2

borrador primitivo para una presentación (clic para aumentar), a partir de aquí se puede hacer un segundo borrador más dirigido y “bonito”, y después llevarlo al programa informático

Únicamente cuando se haya cumplido con estos pasos previos es cuando nos podemos sentar a teclear. En realidad el trabajo previo ahorra horas de irritante trabajo de ordenador y mejora ostensiblemente la calidad de la presentación final.

mozart-mac

el pequeño Wolfgang haciendo el geek

Para acabar, unas líneas sobre el mito de Mozart componiendo del tirón como si nada. Durante el siglo XIX se forjó la idea romántica de Mozart como genio divino y milagroso que tomaba un folio de papel pautado y lo llenaba con notas casi como si lo hiciera al dictado, sin correcciones ni copias. La verdad es que incluso Mozart hacía bosquejos previos, anotaba ideas que podía retomar años después. Es cierto que no se conservan demasiados borradores y que no solía hacer copias de sus originales. Tenía una memoria musical fantástica que le permitía el lujo de llevar las notas en su disco duro cerebral.

Según los analistas de sus manuscritos, Mozart partía de la idea general, es decir, de la línea melódica que tendía a escribir de principio a fin de la pieza, dejando en blanco el resto de la partitura. A continuación escribía las segundas voces y acompañamiento armónico para reforzar y desarrollar la línea principal. ¿Os suena esto de empezar por una o unas ideas principales y a partir de allí añadir elementos de refuerzo y desarrollo? Al final es el mismo método que hemos comentado, solo que Mozart lo hacía más rápido, más eficiente, más elegante, más genial y mejor que nadie.

Si alguien desea presenciar el raro arte de la improvisación musical, le recomiendo buscar en youtube a la pianista venezolana Gabriela Montero. Hay cantidad de vídeos donde la artista improvisa a partir de temas propuestos por el público (un ejemplo, otro ejemplo y otro ejemplo). Acojona.

Anuncios

Un comentario en “Si usted no es Mozart entonces haga borradores

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s