Metáforas gastronómicas en Medicina III: de la dieta mediterránea

Tomates, queso, pizza, miel, anchoas. Estos alimentos típicos de la santa dieta mediterránea son los que aparecerán hoy en esta nueva entrega de cosas asquerosas que se parecen a comida según los médicos.

Pizza

A los adolescentes de rostro acribillado por el acné juvenil (yo lo fui) hay desaprensivos que los apostrofan como “cara de pizza” (a mí me apostrofaron), pero eso no tiene cabida en la literatura médica. Lo que sí tiene un aspecto muy similar a este manjar italiano es la retinitis por citomegalovirus (CMV) que aparece en pacientes severamente inmunosuprimidos, en especial por SIDA. La infección retiniana por CMV produce unas placas necróticas blanquecinas con abundantes hemorragias que recuerdan al queso y el tomate de una pizza, más aún cuando la lesión toma una forma triangular con el vértice dirigido hacia el disco óptico. También se ha llamado lesión en “kétchup con mayonesa”.

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Trozo de pizza margherita en retina nasal superior producido por citomegalovirus. También hay una retinopatía diabética de base en este paciente.

La aparición de retinitis por CMV es sinónimo de que apenas quedan linfocitos CD4 patrullando. El tratamiento es arduo, y devastador el daño ocasionado a la retina. La moderna terapia anti-retroviral ha reducido la frecuencia de retinitis de manera importante, por fortuna.

Miel

Se da el adjetivo de melicéricas a aquellas lesiones que tienen semejanza con la miel. El ejemplo clásico es la costra melicérica tan habitual en el impétigo. Esta cotidiana infección cutánea por estafilococos se ve sobre todo en niños mugrositos (en inglés se le llama “school sores”, llagas de colegio) donde los estafilos anidan en excoriaciones superficiales de la piel debidas a rascado, raspones, etc. El resultado son lesiones polimorfas, pustulosas, ampollares y costrosas. El exudado reseco que cubre las lesiones tiene un aspecto dorado que recuerda a un churretón de miel. Impétigo viene del latín impetere, que significa acusar o atacar. Para el impétigo suele bastar bastante jabón y crema de mupirocina, pero a veces hay que recurrir al antibiótico sistémico.

Queso

No entra aquí la vulgar comparación de productos lácteos con determinadas secreciones y excreciones tegumentarias y mucosas del tracto genital masculino, utilizadas por gente de poca cultura y nulo buen gusto. El queso, a través de su original latino caseum, se emplea en patología para describir el aspecto blanco pastoso de ciertas lesiones, en especial relacionadas con la tuberculosis. Así, la presencia de granulomas caseificantes o necrosis caseosa en un tejido es sinónimo de enfermedad por Mycobacterium.

De caseum también viene el nombre de la vernix caseosa, capa de secreción sebácea que cubre el cuerpo del bebé al nacer y da la impresión de haber sido untado con manteca de cerdo ibérico o queso Philadelphia. Ocasionalmente se llama caseum amigdalar a los prohalitósicos tonsilolitos.

Por otra parte, el flujo vaginal en casos de vaginitis por Candida es formalmente comparado con requesón, leche cortada o yogur. Curiosamente se ha utilizado el yogur tópico vaginal para tratar casos de candidiasis vulvovaginal, aunque eso no responde al dogma homeopático de tratar el mal con su similar. Incluso se ha publicado el uso de una deliciosa mezcla de yogur y miel en aplicación vaginal para tratar la candidiasis en embarazadas.

Pasta de anchoa

Tal es el aspecto que presenta el contenido del absceso hepático amebiano. Alguna vez la Entamoeba histolytica se escapa de los confines del colon y torrente arriba por la porta llega al hígado para hacer una comuna. Estos abscesos suelen ser uniloculares y del lóbulo derecho. Al drenarlos se extrae un pegoste marrón claro similar en aspecto a la mencionada pasta de anchoas.

El absceso hepático amebiano es más frecuente en zonas tropicales, donde este protozoo campa a sus anchas en tripas, aguas, suelos y manos de manipuladores de hotdogs callejeros. Se presenta como una enfermedad febril subaguda, con dolor en hipocondrio derecho irradiado a zona escapular y hepatomegalia. Perla semiológica: cuando hay un absceso hepático en el lóbulo derecho éste puede hacer de transmisor acústico a los ruidos cardíacos, que se auscultan en hipocondrio y base de tórax derecho casi tan nítidos como en el precordio; este es el signo de Acosta Ortiz, cirujano del Hospital Vargas de Caracas de finales del siglo XIX, principios del XX.

Pero en fin, que el personal está cada vez menos para filigranas de clínica semiológica y más para marcar casillitas en formularios…

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