Un ejemplo de “periodismo científico” de pacotilla

Una de las cosas de las que nos gusta quejarnos a los interesados en la divulgación científica es la distraída veracidad y consistencia de los reportajes sobre temas científicos en los medios de comunicación. El amigo Yanko del Blog del Búho o el psiquiatra/periodista Ben Goldacre de Bad Science son dos estimables ejemplos de tal preocupación. Es lamentablemente frecuente toparse con noticias en prensa o internet que ponen de manifiesto la ausencia de pensamiento científico, amén de conocimiento científico, de quienes suscriben las reseñas.

Hoy botando por Google tropecé con una reseña sin desperdicio, publicada en un portal de variedades llamado atiende.tv. El titular de la noticia en cuestión es: “HUMO DE TABACO; BUEN REMEDIO PARA LA ALERGIA”, sí, así, sin rubor, con dos (subrayar como queráis denominarlos) cojones, pelotas, testículos, testes, dídimos, oρχις, compañones, criadillas, huevos, huevazos, bolas, aguacates, golondronas, pendientes reales, turmas o algún otro que me deje de la extensa sinonimia gonadal.

Captura de la página de marras. Pinchar para aumentar, o clicar aquí para ir al sitio original.

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Pasemos por alto el “;” donde debería ir “:” porque a cualquiera se le va una tecla, pero veamos los peros que le pongo a esta noticia.

  1. Ausencia de referencia temporal del artículo: en ningún sitio de la página encuentro la fecha en que se colgó en la web. El primer comentario de un lector (sin desperdicio, también) es de junio de 2010.
  2. Referencia al trabajo de investigación objeto de la reseña: “un estudio realizado por investigadores de la universidad de Utrech en Holanda” es toda la mención que se hace. Sería obligada deferencia mencionar  al menos al autor principal, porque eso de “científicos de tal universidad” da la impresión de que los investigadores son Oompa-Loompas clónicos. Más adelante añade “los científicos de la universidad de Utrech han descubierto que con una…” ¿Todos los científicos de Utrecht (sí, con “t” al final) participaron en el estudio? Tras nombrar al autor o autores el siguiente punto elegante es especificar el departamento de la universidad al que pertenecen. Pero la principal referencia es dónde y cuándo apareció el estudio, es decir, el nombre de la publicación y el mes y año de aparición. Cierto es que el 99,999…% de los lectores no se van a preocupar de contrastar y consultar la fuente inicial, pero a alguno nos complacería pinchar en un hipervínculo insertado en donde pone “un estudio” y saltar al PubMed o al sitio de la publicación, y no cuesta nada poner tal link, incluso sería un deber en una publicación digital. Pero ni siquiera el título del artículo aparece.
  3. Frases tajantes del tipo “se ha probado que el humo de tabaco puede prevenir la alergia”. Nada menos cierto, como discutiré más adelante. La redactora junta aquí un categórico “se ha probado” con un condicional “puede prevenir”. Inconsistencias de redacción aparte, este tipo de titulares y noticias dan la impresión al lector lego de que se trata de un hecho comprobado y de aplicación inmediata en la vida diaria.  A la gente le encanta estas sentencias fáciles de relación causa-efecto sin matices, que no obliguen a pensar, como decir que el fuego se apaga con agua. Ni siquiera en el caso del fuego es así, y si no jueguen a echar agua a un fuego de origen eléctrico como hizo Bono en el Congreso (relevante me parece que casi ningún diario hiciera constar la tamaña barbaridad cometida por el entonces presidente del Congreso, algún medio incluso le da una aureola heroica, y fueron los comentarios de los lectores y blogueros quienes pusieron en evidencia la ignorancia de ese señor… y de los periodistas).
  4. Extrapolar erróneamente conclusiones del trabajo como si fueran hechos constatados en la vida real: impresiona cuando dice “los fumadores, aún a pesar de estar sometidos a la posibilidad de padecer diferentes enfermedades, tienen algo positivo, pueden verse librados de ciertos tipos de alergias”. ¡Qué lío mental tiene la reportera! ¿Cómo se atreve a sacar tan falaz conclusión de los datos aportados por los investigadores?
  5. Tras afirmar que el tabaco es “buen remedio” y que ello “se ha probado”, la redactora matiza que no se deben olvidar los otros perjuicios del fumar y que existen otros métodos para manejar las alergias. Finaliza sugiriendo que este tipo de estudios positivos sobre el tabaco no es adecuado, o eso me parece. Nueva demostración de su carencia en asuntos científicos. El origen de estudios como éste es describir la relación entre un compuesto o grupo de ellos y un efecto biológico, con la finalidad de desentrañar los mecanismos e interacciones moleculares intervinientes que puedan dar pie a nuevos puntos de acción farmacológica. En ninguna parte del texto original hablan de los beneficios del tabaco o de su uso terapéutico en alergología, ni por asomo.

Dejemos ya tan inconsistente esquela y expongamos lo que hay: en algunos estudios epidemiológicos se ha visto asociación estadística entre exposición al humo de tabaco en niños y menor sensibilización alérgica (ojo, no de alergia al tabaco, sino de sensibilización a otros alérgenos ambientales) o menor frecuencia de episodios atópicos. Nada de esto es evidencia concluyente, pues hay aún más artículos que exponen lo opuesto. Aquí juegan múltiples factores, como si los padres padecían o no atopia, la metodología de inclusión y estadística empleadas, el área geográfica, etc. Por ejemplo un estudio en Suecia apoya el efecto protector del humo de tabaco, mientras otro coreano indica su efecto pernicioso al respecto.

Uno de los focos de atención ante estos datos han sido los mastocitos, células que liberan la histamina responsable del grueso de las manifestaciones alérgicas. Además, los mastocitos también están implicados en la patogenia del enfisema pulmonar y el asma, a través de otros mediadores que liberan, como enzimas proteolíticas y leucotrienos.

El estudio tan nefastamente reseñado por la periodista es “Cigarette smoke suppresses in vitro allergic activation of mouse mast cells” de E. Mortaz et al., del Instituto de Ciencias Farmacéuticas de la Universidad de Utrecht, publicado en Clinical & Experimental Allergy, 2009;39:679-687. Se estudió el efecto sobre cultivos de mastocitos múridos del humo total de tabaco en cuanto a degranulación mastocitaria inducida por IgE o por lipopolisacárido bacteriano (LPS) y la liberación de leucotrieno. El resultado fue que las células ahumadas degranularon menos en respuesta a IgE (que sería el mecanismo alérgico) que las células no ahumadas. Sin embargo ambos grupos degranularon igual ante LPS y no hubo diferencia en la producción de leucotrieno. En conclusión, el humo del tabaco reduciría la activación mastocitaria por vía alérgica. Esto es muuuuuuuuuuuy distinto a decir que el tabaco cura la alergia. Joder.

Este mismo grupo holandés había publicado previamente otro trabajo con un modelo similar en donde evidenciaban que el humo del tabaco aumenta la producción mastocitaria de las quimiocinas proinflamatorias MIP-1α y MIP-2, asociadas a la aparición del enfisema pulmonar. Diversos estudios de otros centros han relacionado la triptasa mastocítica con la génesis de la enfermedad obstructiva crónica.

Para terminar, jamás es directamente extrapolable un estudio in vitro y en modelo animal a la realidad humana, el humo del tabaco contiene cientos de compuestos (casi todos tóxicos) y cuando se determina el efecto de un cóctel químico el siguiente paso sería ver cuál o cuáles son las sustancias responsables del efecto observado (de entrada lo de la degranulación no parece que sea por la nicotina). Es lo que pasa con esas noticias que de tanto en tanto aparecen, como que “las nueces son buenas para el cerebro”; ¿qué componente de la nuez es beneficioso?, ¿qué parte o función del cerebro se beneficia? Nada, el reportero calla y hala y que la gente compre nueces de California a cascoporro, o si no bayas goji (¿alguien toma de eso todavía?) o la paparrucha de moda.

Se ve que no es nuevo esto de tratar el asma con cigarrillos, ya había iluminados en 1882.

Si existen compuestos con propiedades farmacológicas en la hoja del tabaco que puedan ser útiles en el tratamiento de condiciones como atopia, Sjögren, Parkinson o Alzheimer, eso no da carta de inocuidad a tan perniciosa adicción, ni convierte al cigarrillo en un aliado terapéutico. Como pasa con el THC del Cannabis, con utilidad en dolor crónico e hipertensión ocular, pero que puede administrarse por otras vías que no sean la trans-porro y no hacen de la marihuana una sana afición.

Hasta ahora la fehaciente evidencia científica apunta que la única circunstancia que combate el tabaquismo crónico se llama vida.

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