El maestro de la anatomía Henri Rouvière

En una entrada anterior dedicada al ilustrador Arnould Moreaux ya había amenazado con reseñar el Tratado de anatomía por él ilustrado y a su autor, Henri Rouvière. Algún cariño le tengo pues este tratado fue el primer libro que compré y estudié al entrar en la Facultad de Medicina.

Henri Rouvière (1875-1952). Foto de Studio Harcourt, extraída de Presse Med 1953;61:73

Henri Rouvière (1875-1952). Foto de Studio Harcourt, extraída de Presse Med 1953;61:73.

El profesor Rouvière nació el 23 de diciembre de 1875 en el pueblito montañoso de Le Bleymard, en el departamento de Lozère, al sur de Francia. Su padre, notario de profesión, lo envió a estudiar Medicina a la vecina Montpellier. Tras graduarse con una tesis sobre los ligamentos pericárdicos, el muchacho logró entrar en el departamento anatómico a las órdenes de Paul Gilis como jefe de disecciones y pasó los siguientes 3 años entre Montpellier y Toulouse dedicado a la embriología y anatomía cardíaca. Un momento clave en su vida fue la presentación a las oposiciones estatales para profesor agregado de anatomía en 1910, concurso que se curró para quedar en el primer puesto, por delante de André Latarjet (que sí, el del Testut), lo cual le permitió elegir la plaza de su gusto y así fue como Rouvière recaló en la Facultad de París, ni más ni menos.

La aparición en la prestigiosa Universidad parisina de un recién llegado profesor de provincias provocó revuelo. En su primera clase el auditorio se abarrotó de curiosos deseosos de ver quién era ese joven advenedizo del sur y se armó pitote. Rouvière salió airoso de la prueba y luego comentó, parodiando al rey Enrique IV, que “París bien vale una manifestación”.  Se fue ganando al personal y sus prácticas de disección y clases teóricas (donde dibujaba, como buen profe) obtuvieron fama. Se encargó de cortar el bacalao en las Salas de Disección desde 1912 a 1927.

Conoció allí a su esposa, Blanche, que fue su discípula y que publicó una tesis sobre las celdas mastoideas. Durante la Primera Guerra Mundial suspendió su actividad docente y trabajó en hospitales militares. En 1928 Rouvière ganó la Cátedra de Anatomía de París, sustituyendo al profesor Adolphe Nicolas, que la llevaba desde 1907. El trabajo de Rouvière en esta Cátedra atrajo a multitud de anatomistas y cirujanos de todo el mundo en busca de pasantías. Uno de ellos fue profesor mío, don Francisco Montbrun, a quien ya mencioné en este blog.

Su primera obra popular fue el Compendio de Anatomía y Disección, que data de 1911. En 1921 apareció su primera versión del Tratado de Anatomía, que sigue teniendo nuevas ediciones actualmente. Su libro más loado en vida (aquí la reseña en la revista JAMA) quizás fue su Anatomie des lymphatiques de l’homme de 1932, también ilustrado por Moreaux, donde el autor expone una detallada descripción del sistema linfático humano, incluyendo sus propios descubrimientos en el área. De hecho el epónimo que tenemos de este gran anatomista es el ganglio de Rouviére, referido al nódulo linfático superior del grupo retrofaríngeo lateral, ubicado entre la faringe y los músculos prevertebrales justo bajo la base craneana.

Otra publicación anatómica fue su Atlas aide-mémoire d’anatomie, creo que publicado en la década de 1940 e ilustrado por G. Reignardie. En su último tramo se dedicó a escritos más teóricos y filosóficos, centrados en la anatomía evolutiva: L’anatomie générale: origine des formes et des structures anatomiques (1939), L’anatomie philosophique: la finalité dans l’évolution (1941), Vie et finalité (1944), De l’animal à l’homme (1949), L’ènegie vitale (1952).

Monumento a Rouvière en su pueblo natal, Le Bleymard. Cutrecillo, no se diga.

El profesor pasó su retiro en el campo de la Dordogne; sintiéndose enfermo retornó a París y allí falleció en 1952, el domingo 26 de octubre a las 11.30h, para más señas. Su deceso fue seguido de honores y muestras de admiración, como corresponde. De hecho los datos biográficos que uso están sacados de los obituarios publicados en revistas científicas de la época, y obviamente están repletos de grandilocuentes elogios a su actividad investigativa y docente y a su calidad humana.

Actualmente en su pueblo natal de Le Bleymard hay, además de una estación de esquí, un pequeño monumento conmemorativo en honor a Rouvière (bastante feúcho, hay que decirlo, tipo escultura de rotonda) y el colegio local lleva su nombre. También incluye su nombre el Museo Anatómico de la Universidad René Descartes de París, el Museo Delmas-Orfila-Rouvière. La colección fue iniciada en 1794 por Fragonard y continuada durante el s.XIX por Mathieu Orfila. En 1947 André Delmas (el co-autor del Rouvière) reorganizó el museo y añadió sus preparaciones y las del maestro Rouvière, y así se constituyó la actual colección. Tiene casi 6000 piezas, algunas tan interesantes como cerebros preparados por Paul Broca, otras tan freaks como una mujer barbuda o el enano del Rey de Polonia. He visto por la red que no está abierto al público, una caca.

PRIMA DIVAGATIO

El enano del Rey de Polonia se llamaba Nicolas Ferry, un bufón francés nacido en 1747 y que con el mote de Bébé habitó en la corte de Stanisław Leszczyński, depuesto rey polaco. No se trataba del típico acondroplásico sino de un enanismo armónico, probablemente hipofisario. Bébé creció solo hasta los 89 cm, como un niño de 3 a 4 años. Parece que no tenía déficit intelectual, aunque era un poco zoquete. En la corte envidió con inquina a otro enano hipofisario, Józef Boruwłaski, de origen polaco, emparentado con la nobleza, inteligente, educado, políglota y además un poquito más enano que él. Boruwłaski, alias Joujou (en serio, qué siglo más gay), se hizo empresario del espectáculo tras la caída del antiguo régimen, publicó sus memorias y vivió hasta los 97 años. En cambio, el pobre Bébé falleció a los 22 años; se discute si además del déficit de somatotropina padecía progeria o el síndrome de enanismo primordial con microdontia, dientes opalescentes y molares sin raíz (¿a que no lo conocíais?, una referencia). Su esqueleto se expone en el Musée de l’Homme de París, lo que hay en Museo Delmas-Orfila-Rouvière es una estatua de cera a escala real.

El rey Stanisław Leszczyński entre el enano Bébé, a la izquierda, y Joujou a la derecha.

El rey Stanisław Leszczyński entre el enano Bébé, a la izquierda, y Joujou a la derecha.

SECONDA DIVAGATIO

Stanisław Leszczyński (1677-1766) no es famoso por Bébé, sino por Babá (pero qué tiempo tan gay, insisto). Stanisław fue dos veces rey de Polonia y dos veces depuesto del trono. Se refugió en casa de su yerno Luis XV de Francia, quien le cedió el Ducado de Lorena y un palacio en Lunéville, cerca de Nancy.

Era famoso por su glotonería, en especial en lo que a pastelería se refiere. Se quejaba de que el kouglof (tradicional pastel centroeuropeo) le hacía bola por lo seco que era, de modo instruyó a sus reposteros para hacer un híbrido con el pastel eslavo llamado babka o babushka y que fuese impregnado con jarabe y el exquisito ron de las Antillas francesas. Así nació el babá, bollo preparado con masa fermentada y mucha mantequilla, en forma de corona o de tapón y emborrachado en licor, típico de la cocina francesa y de Nápoles. El nombre proviene del polaco babka (abuela) y no de Alí Babá, como dice la tradición romántica. Debo reconocer que es uno de mis dulces predilectos, culpable de mi tocino ventral.

Los enredos del rey Stanisław para recuperar el trono sirven de fondo a la ópera Un giorno de regno, ossia il finto Stanislao, de Giuseppe Verdi, estrenada en la Scala de Milán en 1840. Fue su segunda ópera, su primera de tipo cómico y un rotundo fracaso en su estreno. Aún hoy es poco prodigada. Aquí el vídeo de una producción del Teatro de Parma de 2010.

Volvamos al tratado de Rouvière; su título completo es Anatomía humana descriptiva, topográfica y funcional, se editó originalmente en dos tomos, posteriormente pasó a tres y las ediciones actuales son de cuatro volúmenes: I. Cabeza y cuello, II. Tronco, III. Miembros, y IV. Sistema nervioso central. Al igual que otros libros de Rouvière, éste se publicó a través de la Editorial Masson. Actualmente van por la 15ª edición francesa y la 12ª española (el asesor de la traducción fue el Dr. Víctor Götzens García, profesor de la Universidad de Barcelona). Como otros clásicos médicos se han ido añadiendo autores a lo largo del tiempo, así entró su colaborador André Delmas (que expandió su neuroanatomía) y actualmente Vincent Delmas.

Una ventaja de este tratado es que suma la anatomía descriptiva y la topográfica, de modo que en vez de describir por separado la totalidad de cada sistema (osteología, miología, angiología, etc.) se limita a describirlos por regiones topográficas, lo que ahorra repeticiones y resulta cómodo para el estudiante portar un solo libro para estudiar una región. El texto es conciso y no abunda en epónimos, a diferencia del Testut y otros clásicos. Cada volumen incluye una copia de la Nómina Anatómica Internacional, en un intento por aunar la nomenclatura clásica con la actual.

Esquemas didácticos del espacio laterofaríngeo inferior y superior. Anatomía de Rouvière, 11ª edic, Masson. (perdón por la calidad)

Esquemas didácticos del espacio laterofaríngeo inferior y superior. Anatomía de Rouvière, 11ª edic, Masson. (perdón por la calidad)

Sobre las ilustraciones ya comenté en el post sobre Moreaux, pero resalto los esquemas seccionales muy simplificados pero exactos, especialmente útiles para explicar aquellos rincones enrevesados, por ejemplo la fosa esfenomaxilar o los espacios cervicales. Estos esquemas permiten ver la disposición de las fascias y cómo discurren los estructuras neurovasculares entre los músculos.

Hace poco sufrí un episodio convulsivo cuando un residente reconoció que jamás había escuchado sobre este tratado y, peor aún, sobre el Testut-Latarjet. ¿Con qué libros están aprendiendo estos chavales? Aunque usen para la batalla sobottas, netters o prometheus, me parece infame que no tomen contacto con la escuela clásica anatómica. Serán tontadas mías.

  1. Cordier G. Henri Rouvière, 1875-1952.Presse Med 1953;61:73.
  2. Belou P. Profesor Dr. Henri Rouvière. Sem Med 1952;101:866.
  3. Menegaux G. Henri Rouvière; 1875-1952. Mem Acad Chir (Paris) 1954;80:117.
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3 comentarios en “El maestro de la anatomía Henri Rouvière

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