La “Regla de los Tercios” en el diseño de diapositivas

La regla de los tercios: arriba se muestra la división del espacio gráfico mediante una retícula de 9 casillas. Abajo, su aplicación para encuadrar una foto del templo griego de Segesta, Siracusa.

La regla de los tercios: arriba se muestra la división del espacio gráfico mediante una retícula de 9 casillas. Abajo, su aplicación para encuadrar una foto del templo griego de Segesta, Sicilia.

Un truco de diseño gráfico sumamente útil para hacer presentaciones es la “regla de los tercios” que consiste en dividir el espacio mediante dos guías verticales y dos horizontales de manera que el espacio queda segmentado en nueve casillas, es decir, de arriba a abajo hay 3 tercios superiores, 3 tercios medios y 3 tercios inferiores, todos ellos de iguales dimensiones. Los puntos de intersección de las guías forman cuatro nodos o puntos de atención, donde conviene situar los elementos más relevantes de la diapositiva.

La utilidad de esta elemental rejilla es que permite alinear y encuadrar los elementos gráficos de manera que resulten más atractivos a la vista; da a los ojos un área primaria de atención y un camino para recorrer la composición. Además ayuda a equilibrar los elementos compositivos huyendo del centrado geométrico poco interesante y de la dispersión hacia los bordes que tampoco es agradable.

¿Por qué resulta más apetecible una composición gráfica cuando se alinea respecto a los nodos de la regla de los tercios? Esta regla es una simplificación altamente pragmática de otra regla, bueno regla no, de otra ley que rige la belleza: la proporción áurea.

Contrario a mi costumbre de introducir el dedo más allá de la flexura sigmoidea de los temas que posteo, esta vez no me adentraré en los detalles matemático-histórico-místico-artísticos de la proporción áurea; simplemente recordar que tal proporción radica en dividir una recta en dos segmentos de diferente tamaño, de modo que el más pequeño guarde con el más grande la misma proporción que el segmento más grande con la recta completa, o dicho en fórmula: a/b = a+b/a (¿queda claro?). El resultado de tal cálculo es una relación 1:1,618 o, dicho de otro modo, se obtiene el número φ: 1,618 seguido de infinitos decimales, como buen número irracional. Por cierto, se llama phi en honor a Fidias, no a Fibonacci, lectores del dominguero Dan Brown.

“Proporción áurea” y determinación del número phi

Esta relación proporcional se conoce al menos desde tiempos de Euclides y ha sido usada por  artistas plásticos y arquitectos desde entonces. La proporción áurea está presente por doquier en la naturaleza, en especial en los organismos vivos. Nuestra anatomía tiene ejemplos a puñaos de segmentos proporcionados mediante el número φ: la relación entre la distancia hombro-dedos y codo dedos, o la distancia cadera-pie y rodilla-pie se aproximan a la sección áurea, igual que la relación entre distancia interpupilar con la distancia intercantal externa de los ojos. Mientras más cerca de la proporción áurea están los rasgos de una persona o sus dimensiones corporales, más se aproxima al ideal de belleza. ¿Por qué nos parece bello lo que está regido por el número áureo? No se sabe, pero estando esta proporción tan asociada a la morfología biológica quizás nuestros circuitos neuronales la tienen incluida de serie y la sabemos reconocer y admirar inconscientemente.

A la izquierda: obtención de un rectángulo áureo y su división en casillas según la sección áurea. A la derecha su derivación pragmática como

A la izquierda: obtención de un rectángulo áureo y su división en casillas según la sección áurea. A la derecha su derivación pragmática como “regla de los tercios”

Se puede construir un rectángulo áureo y dividirlo según sección áurea: se obtienen 9 áreas pero de distinto tamaño, pues las cuatro de las esquinas son más grandes mientras la central es la más pequeña. A nivel de artes gráficas resulta más práctico dividir en 9 zonas iguales para tener una aproximación grosera pero efectiva a la proporción áurea. Así nació la regla de los tercios.

Esta regla es amplísimamente usada en fotografía y en paisajismo, pues permite encuadrar el sujeto principal de la foto de la forma más interesante o ubicar la línea del horizonte en un paisaje dando preeminencia al cielo o al suelo según se quiera. Es aplicable en imágenes verticales o apaisadas y en pantallas de formato 4:3 o widescreen (esta última tiene una relación 16:9 o 16:10 que se aproxima a la proporción áurea). Puede verse esta regla dentro de la composición de famosas obras pictóricas como muestro es esta serie de ejemplos (disponible en AuthorStream, SlideShare y Calameo):

No quiero decir que los artistas hayan usado esta regla de modo intencionado, ni que sea la técnica primordial de composición, pero demuestra cómo la aproximación a los tercios hace que un cuadro pueda resultar equilibrado y hermoso.

Naturalmente la regla de los tercios nos viene perfecta para diseñar las diapositivas de una presentación, pues ayuda a disponer los títulos, textos e imágenes guardando un equilibrio espacial adecuado. Y, naturalmente, las plantillas por defecto que trae el PowerPoint no tienen nada que ver con la proporción áurea ni con tercios ni con buen gusto, de modo que hay que adaptarlas o descartar su uso.

El truco está en ubicar los elementos relevantes cerca de los nodos de intersección de las guías. El nodo más importante es el superior izquierdo y el menos llamativo el inferior derecho, supongo que por el sentido de lectura al que estamos acostumbrados (desconozco si este patrón es diferente en árabes o chinos). Las guías verticales y horizontales también son útiles para alinear cuadros de texto o listas de viñetas de manera armónica.

bannerpresentaciones

El software de PowerPoint tiene la opción de mostrar guías en la pestaña Vista. Por defecto aparece una guía horizontal y otra vertical que se cruzan en el centro de la diapositiva. Afortunadamente pueden moverse y añadirse más guías para aplicar fácilmente la regla de los tercios y diseñar las diapos más rápido y con mejor estética.

Es recomendable seguir la regla de los tercios, pero no debe convertirse en una limitación, puede obviarse cuando sea conveniente. Con frecuencia nos interesará una imagen perfectamente centrada o un cuadro de texto excéntrico.

En la siguiente presentación muestro ejemplos del uso de la “regla de los tercios” en el diseño de diapositivas (disponible en AuthorStream, SlideShare y Calameo):

La gente de Ciencias solemos tener una cabeza fuertemente cuadriculada como consecuencia de nuestra propia formación. Los médicos no escapamos de ese rígido sentido de la ortogonalidad que nos va muy bien para nuestro oficio, pero que suele ser una limitación a la hora de trabajo creativo, como diseñar una presentación. Por ello es frecuente la carencia estética en nuestras presentaciones y que uno se limite a usar las plantillas hechas por informáticos de Microsoft, aunque esté demostrado que la mente de los informáticos es la antimateria del buen gusto artístico (así, generalizando). Por ello la regla de los tercios es una solución a gusto de todos, pues sin dejar de usar una cuadrícula se logra un efecto relajado, armónico y elegante.

Anuncios

Un comentario en “La “Regla de los Tercios” en el diseño de diapositivas

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s