Cómo escoger el fondo de las diapositivas

Oíd, jovenzuelos: hace mucho hubo un tiempo en que las diapositivas se mecanografiaban con máquina de escribir, luego los folios se fotografiaban y las filminas se montaban en un marquito para ser pasadas por un proyector. El resultado invariable era una diapositiva de fondo negro con letra en blanco (diríase una “dianegativa”), sin más concesión al diseño que la de algunos con buen pulso que pasaban un rotulador fino sobre las letras para darles color. El avance de técnica fotográfica permitió usar el azul o el verde como alternativa al fondo negro; allí nació la clásica diapositiva fondo azul que aún está vigente.

Con la aparición del software  para presentaciones se abrió el melón del diseño de diapositivas controlando todos sus aspectos: fondos, tipografías e imágenes. Comenzaron los fondos con degradado, los fondos con trama y con figuras. Ya puestos, se crearon plantillas con fondos cada vez más elaborados y barrocos hasta el punto de no poder ponerse texto sobre semejantes escenografías. El culmen de este estilo ocurrió a principios de los años 2000. Se vendían colecciones de PowerPoint Templates con cientos de diseños a cual más recargado, hortera y proconvulsivo.

Por suerte ha habido gente con criterio que se ha tomado la molestia de hacernos pedagogía al respecto y recomendar sobriedad y buen gusto para hacer presentaciones exitosas. Actualmente tenemos muy claro que el fondo debe ser eso, un fondo, no debe competir nunca por la atención con el contenido, no debe hacer daño a los ojos y no debe aportar ruido innecesario.

A veces le damos mucha importancia a elegir un fondo bonito para que la presentación no parezca sosa, pero el fondo es únicamente un soporte, un lienzo. Bastará tener en cuenta unos pocos puntos que explico a continuación.

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Fondo claro o fondo oscuro

Clásicamente las diapos tenían fondo oscuro, por aquello que conté de la fotografía en tiempos del calcolítico superior. Actualmente se tiende más a fondo claro, pero ambos son equivalentes. El fondo oscuro obliga a reducir la iluminación de la sala para no afectar su visibilidad y se recomienda más para auditorios grandes o lugares poco iluminados; el fondo claro proporciona cierta iluminación por sí mismo a la sala y es el más recomendable para salones más reducidos o donde no se pueda oscurecer suficientemente la sala.

Un problema del fondo claro es que si es muy luminoso termina incordiando a la audiencia, le satura el ciclo de los fotorreceptores retinianos y a la gente le termina apeteciendo mirar a otro lado para descansar la vista. Por tanto es conveniente rebajar el blanco puro a un tono con menos brillo.

Habitualmente se piensa que el fondo oscuro es más formal y el claro informal, pero la formalidad dependerá del conjunto de elementos de la presentación, porque una diapo de fondo azul marino o negro con una fuente comic sans o estilo handwriting no queda muy seria. El fondo oscuro permite ciertos juegos de claroscuros y brillos con texto o figuras que puede quedar interesante.

Color

Tras decidir el grado de iluminación del fondo lo siguiente es escoger su tono. Los más socorridos son blanco, gris, crema y azul en distintos tonos. Algún valiente se atreve con marrones o verdes. La elección es libre, incluso se puede tirar de los colores corporativos o “de empresa”, siempre que el tono sea combinable con el color del texto y de las figuras. Lo que no tiene perdón es usar colores chillones y agresivos, como amarillo pollito, naranja fanta y rojo sangre. Una vez me chupé una exposición de un maldito ponente que usó fondo rojo con letras amarillas. Tuve que mirar al suelo todo el rato.

Liso o decorado

Aquí está un tema peliagudo. La premisa es evitar la interferencia entre el fondo y el texto, es decir, el ruido y la decoración superflua. ¿Significa ello que hay que optar únicamente por fondos lisos? No, pero sí hay que buscar fondos discretos. Pueden tener degradados, texturas, tramas o figuras, pero siempre que el contraste con los elementos de contenido sea adecuado. Por ejemplo, un degradado que vaya del blanco al negro puros tendrá un contraste excesivo que entorpecerá la lectura; una textura fina o una trama discreta son agradables, en cambio una imagen compleja en el fondo de todas las diapos sencillamente estorba.

Aquellos fondos barrocos a los que me refería, con forma de orlas, múltiples figuras geométricas o construcciones escenográficas tienden a reducir mucho el espacio disponible para colocar elementos de contenido. Sin embargo a veces uno puede optar por un fondo un tanto transgresor; como ejemplo tenéis la presentación del pasado post dedicado a imágenes prediseñadas, donde usé un fondo de triángulos convergentes en amarillo y aguamarina, que dicho así suena horrendo, pero el manejo del tono y la iluminación del fondo permiten un contraste adecuado con el texto sin interferir en la lectura y sin renunciar a esa referencia al circo que quería transmitir en relación con los cliparts.

“Mosca”

En el argot audiovisual se le llama mosca a ese elemento gráfico persitente en la pantalla, como el logo del canal de TV en una esquina o los rótulos de “en directo” o “exclusiva” mientras emiten un reportaje. En el mundo de las presentaciones existe el vicio de colocar el logotipo corporativo en todas las diapos, como un elemento más del fondo, lo cual no es nada recomendable. Me extiendo sobre este punto en otro post.

¿El mismo fondo para toda la presentación?

No es necesario ni obligatorio. Lo suyo es tener un fondo principal para la mayoría de las diapos, pero se pueden intercalar diapositivas con otro fondo para contrastar con el fondo principal, con fines específicos como resaltar algún contenido o separar las secciones de la presentación. También es conveniente variar el fondo cuando se trate de presentaciones muy largas, superiores a 45 minutos, para no cansar al personal. Puntualmente se puede sustituir el fondo por una imagen a sangre, es decir, que ocupe todo el fondo de la diapo, hasta el borde. La cosa es que no sea un carnaval de fondos.

Presentación disponible en AuthorStream y en SlideShare

Teniendo en cuenta los puntos anteriores se puede escoger un fondo adecuado, bien sea desde las plantillas que incluye PowerPoint o bien escarbando en internet, donde hay plantillas y fondos a patadas. Personalmente la mayoría de plantillas de Microsoft me resultan recargadas, impersonales y trilladas, pues son las que usa la mayoría de los mortales. Uno mismo se puede construir sus propios fondos o tunear los prediseñados. Las herramientas para modificar el fondo en PowerPoint están en la pestaña Diseño, menú Estilos de fondo. Además se pueden añadir elementos a la plantilla en la vista Patrón de diapositivas.

En conclusión: escoger fondos suaves, sean oscuros o claros, con buen contraste con el tono del texto y buscando una armonía de color con la composición general de la presentación, y evitar fondos que distraigan o cansen al espectador.

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2 comentarios en “Cómo escoger el fondo de las diapositivas

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