¿Ilustración o fotografía? Cuándo escoger cada tipo de imagen

Una duda razonable y frecuente que uno se plantea durante la preparación de un material científico (artículo, libro o conferencia) es cuándo conviene utilizar fotografías o bien esquemas e ilustraciones para complementar el contenido. Esta duda existe también en el mundo de las artes gráficas, pues el diseñador debe decidir si lo más idóneo será utilizar un dibujo o una foto para su cartel publicitario, packaging, o el trabajo gráfico que sea.

Cada tipo de imagen tiene sus propiedades: la fotografía tiene la insuperable virtud de captar la realidad, mientras que una ilustración puede aislar, estilizar o idealizar los aspectos que se deseen del objeto o escena a representar.

Refiriéndonos a Ciencia y Medicina, los libros antiguos no tenían ninguna disyuntiva pues al no existir la fotografía necesariamente había que recurrir a la mano del artista. Así, se aprecian en tratados antiguos de clínica médica numerosas láminas representando lesiones dermatológicas u oftalmológicas, piezas patológicas o imágenes de microscopía. Hoy casi siempre se utilizan fotografías para estos temas.

¿Tiene, pues, alguna ventaja seguir empleando dibujos cuando tenemos tan fácil procurarnos fotografías digitales de alta resolución? Quiero poner varios ejemplos de las ventajas de cada tipo de imagen.

atlas Rohen

Región axilar en una preparación del excelente Atlas fotográfico de Rohen-Yokochi.

Región axilar, plexo braquial

Región axilar, dibujo original de Ilustración Médica (clic para aumentar).

El primer ejemplo será el de la imagen anatómica. Desde el Renacimiento los artistas se han ido superando en representar las estructuras anatómicas cada vez con mayor fidelidad, en ilustrar las disecciones con gran detalle, imitando al máximo la realidad. Sin embargo, ocurre que en estos tiempos de fotografía fácil los textos de anatomía siguen tirando considerablemente de imágenes dibujadas. ¿Cómo es posible? Aquí el dibujo muestra una de sus grandes ventajas: simplificar la visualización y comprensión de lo que puede ser confuso en una foto.

Una disección anatómica fotografiada puede mostrar poco contraste entre las estructuras, vamos, que todo se ve en tonos rojizos-rosados-pardos, algunos elementos quedan camuflados entre fascias y pellejos de diverso orden, y los vasos y nervios son poco resaltantes. El dibujo anatómico sublima estas dificultades y resalta las estructuras malas de ver en la realidad —por ejemplo el drenaje linfático—, también idealiza las proporciones, pues se estila representar cuerpos musculosos y con la grasa justa, aunque después en la sala de disección o en quirófano uno se encuentre con cuerpos de todas las variedades. Existen recomendables atlas fotográficos de anatomía, mi preferido es el Rohen-Yokochi, que tiene extraordinarias preparaciones bien fotografiadas y rotuladas.

dmek

Descemet membrane endothelial keratoplasty (DMEK). A: rulo endotelial en cámara anterior. B: figura esquemática mostrando la sección del rulo endotelial. C: desplegado del injerto endotelial mediante aire. D: esquema seccional del desplegado por burbuja. Las fotos quirúrgicas se comprenden mejor junto a los diagramas ilustrativos. Capturas de vídeo quirúrgico de la Dra. S. Martín. Ilustraciones originales de Ilustración Médica.

Algo parecido puede ocurrir con las imágenes quirúrgicas, ya que sigue siendo habitual representar los pasos de una técnica quirúrgica mediante esquemas dibujados más que con fotografías. La razón es similar: en la foto del campo quirúrgico puede aparecer todo manchado de sangre, con poco contraste entre estructuras y es difícil plasmar el gesto del cirujano. La ilustración permite entender mejor los pasos, dónde se corta, dónde se anastomosa, etc. Pero la mejor manera de aprender una técnica quirúrgica es, sin parangón, un buen vídeo, bien filmado, editado y explicado. Las fotos y los esquemas se pueden utilizar de modo complementario en la demostración de una cirugía.

Donde las fotos ganan por incontestable goleada es en las imágenes clínicas: sea una facies característica, alteraciones de piel y mucosas, signos semiológicos externos y todo tipo de scopias (oftalmoscopia, rinoscopia, otoscopia, endoscopias digestivas o urológicas, colposcopia, etc.). Aquí poco sentido tiene que el ilustrador intente imitar la realidad cuando una foto tendrá un resultado perfecto, incluso espectacular, como podemos ver en la clásica sección semanal Image Challenge del New England Journal of Medicine, que es de acceso libre y que recomiendo como ejercicio casi obligado a todo médico, cualquiera sea su especialidad.

 lengua_geografica_leucoplasia_grunwald  
 
A la izquierda: lámina del Atlas-manuel des maladies de la bouche, du pharynx et des fosses nasales de L. Grunewald, 1903, mostrando una leucoplasia lingual y una lengua geográfica. Arriba a la derecha un caso de leucoplasia oral (Hardin Library, Iowa University) y abajo una foto de lengua geográfica (Wikipedia). Aunque la ilustración a pincel está lograda no se acerca a la calidad de las fotografías.

Puede ocurrir, sin embargo, que no sea plausible incluir todos los aspectos clínicos de una enfermedad en una misma foto de un solo caso, ya que no siempre están presentes todos los signos clínicos a la vez ni todos los pacientes los expresan; o que no logremos hacer posar a todos los animales típicos de un ecosistema para salir en la foto. En tales casos puede recurrirse a una ilustración idealizada que reúna toda la información.

 rotura coroidea  rotura_coroidea_lagrange
A la izquierda retinografía de una ruptura coroidea traumática. A la derecha dibujo de una rotura coroidea extraído del Atlas d’ophtalmoscopie de guerre de F. Lagrange, 1918.

Otro éxito fotográfico ocurre con los resultados de diagnóstico por la imagen o con las imágenes microscópicas. Tales pruebas ya rinden figuras listas para usar en artículos y conferencias. A partir de tomografías, resonancias o micrografías se pueden elaborar reconstrucciones 3D y con color falso que, además de espectaculares, rozan el éxtasis artístico. Se puede disfrutar de ejemplos de esto en la página de Wellcome Images Awards, que anualmente premia las mejores imágenes científicas tuneadas.

Volvamos a otros dos campos donde gana la ilustración: las infografías y la representación de lo no fotografiable. No se puede fotografiar una molécula o una reacción enzimática, ni tener buena visión de la topoisomerasa desdoblando el ADN. Tampoco las partículas subatómicas o las cuatro fuerzas fundamentales de la Física; la verdad es que muchos conceptos de física cuántica, las supercuerdas, las 11 dimensiones o los multiversos escapan de cualquier tipo de representación gráfica que los haga mínimamente comprensible a los mortales.

En cuanto a las imágenes infográficas, asunto ya tratado en otro post (y más que vendrán), hay que recordar que este tipo de figura implica un aspecto dinámico, la explicación de un proceso o de conexiones entre procesos. Aunque se puede incluir fotos se requiere un trabajo gráfico para lograr un buen diseño.

bannerpresentaciones

Resumiendo, si lo que se desea es mostrar un objeto o situación tal como es en la realidad se debe recurrir a la fotografía, también para la documentación de casos clínicos o de fenómenos naturales. Si se desea idealizar un objeto o situación, simplificar o seleccionar parcialmente alguno de sus aspectos, o por el contrario, reunir más elementos de los que suelen coincidir en la realidad, entonces habrá que tirar de la ilustración, igual que si se trata de explicar procesos, eventos dinámicos, rutas o conexiones entre fenómenos.

Hace tiempo comenté algunos criterios para seleccionar imágenes para presentaciones: primero intentar usar nuestras propias fotos o ilustraciones, si no solicitar imágenes a colegas que las posean (y citarlos), o bien utilizar figuras de literatura científica (y citarla) o, en última instancia, fotos sacadas de bancos de imágenes online o sitios web siempre que tengan una resolución adecuada y licencia de uso. Siempre cuidar que la calidad y resolución de la imagen sea buena, pues poco hay más cutre que una foto pixelada, mal contrastada o con mal encuadre; bueno, sí hay algo más cutre, las imágenes prediseñadas o clipart, de las que hay que huir como de la suegra. No es pecado el retoque fotográfico, siempre que sea en aras de mejorar la visualización, el contraste, la saturación del color o corregir artefactos y encuadre; sí es pecado el fotomontaje que falsea la información.

Y si necesitáis una ilustración o infografía a medida para un proyecto, tened presente que existimos artistos dedicados al dibujo científico, a ver si va a ser que a los autores anglosajones les germinan las ilustraciones en sus textos espontáneamente. Unas ilustraciones preparadas expresamente para un autor elevan, y mucho, el nivel de su trabajo. Acostumbraros a estos lujos.

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