La “técnica de la pizarra” aplicada en las presentaciones

ilustración vintage, pizarra de escuela

Aunque la pizarra se asocia con la escuela primaria y con métodos pedagógicos antiguos, su técnica de uso es aplicable en las presentaciones modernas, incluyendo las proyecciones de diapositivas. Dibujo de 1934, extraído del flickr de katinthecupboard.

La pizarra y la tiza quizás sean los primeros instrumentos didácticos que guardemos en la memoria, asociados a los primordiales días de escuela primaria. Desconozco el estado actual de las técnicas pedagógicas en la educación elemental, si se sigue usando pizarrón y tiza en las aulas, si se han suplantado por pizarras blancas con rotulador, o por pizarras digitales interactivas, o si se hace la enseñanza por medios informáticos, o si sencillamente ahora la muchachada hace lo que le da la gana sin hacer caso a sus profesores.

En mi época la pizarra era, sin rival, el principal material de apoyo al docente. No vi un proyector de diapositivas hasta bien entrada la secundaria, y de modo ocasional. Y el programa PowerPoint no lo toqué hasta la universidad.

tablilla de cera, cerámica griega

No es una laptop, sino una tablilla de cera, usada en la antigüedad como soporte de escritura borrable. Cerámica griega, 500 a.C. (vía Wikipedia)

El uso de una superficie borrable como apoyo en el aprendizaje es antiquísimo. Griegos y romanos usaban tablillas de cera donde se escribía con un estilete y se podía borrar. La imagen del sabio griego trazando sobre la arena, como Arquímedes en la orilla de Siracusa, se ha convertido en icónica.

Hoy quiero tratar dos aspectos sobre la pizarra como herramienta comunicativa: primero reivindicar su uso, aún perfectamente vigente, como apoyo docente incluso en conferencias especializadas; segundo, comentar cómo se pueden emplear las técnicas clásicas de docencia en pizarra aplicadas a la elaboración de presentaciones con diapositivas.

La pizarra más allá de la escuela

Un profesor puede estar un buen rato perorando y manteniendo mal que bien la atención de su grupo, pero cuando toma el rotulador o la tiza y comienza a trazar algo sobre la pizarra, la atención de los presentes se centra sobre lo que aquél hace, así sea por la curiosidad de ver lo que va a garabatear. Para capturar la atención mediante una retahíla de diapositivas hay que tirar de algunas técnicas de impacto visual que atraigan a aquellos oyentes distraídos, de manera cada tantos minutos el público vuelva a sintonizar. Un docente que alterna su discurso con breves anotaciones en la pizarra probablemente mantendrá más atentos a sus educandos. Como ventajas del uso pizarril se me ocurre un par de cosas:

Sólo se apuntan conceptos claves. Escribir con tiza es suficientemente incómodo como para desistir de poner parrafadas que llenen la pizarra (de allí el tradicional castigo de hacer planas explotado gratamente en el gag de la pizarra de Los Simpson). Un docente avezado se limita a escribir una palabra clave, una frase muy relevante, una fecha importante, un nombre trascendente. No más.

Permite descubrir procesos “en tiempo real”. A medida que el profesor va trazando una ecuación matemática, una fórmula física o cuando desarrolla una reacción química, el alumno va asimilando el proceso con cada signo que aparece en la pizarra. Lo mismo si esquematiza una ruta o secuencia de acontecimientos, garabateando sus componentes y asociándolos por flechas. A pesar de la limitación para disponer de dibujos o fotos, cosa que obliga a quien da una clase con tiza a tener que dibujar “en directo”, ello puede ser una ventaja cuando la construcción progresiva del dibujo permite comprender sus partes, como ocurre cuando se explica la Anatomía dibujándola al momento. En un antiguo post ya comenté que éste es el modus operandi de unos pocos grandes maestros de Anatomía, quienes a punta de tiza nos hacían comprender lo que una estática ilustración sacada de libro no podía.

Huelga decir que el uso de pizarra como único material de apoyo pedagógico tiene limitaciones abismales pues se prescinde del uso de recursos multimedia poderosos. Quien use pizarra debe poseer una caligrafía inteligible y, si pretende dibujar, ha de hacerlo con suficiente dominio para que el garabato sea útil. Otro problema es que mientras se escribe se da la espalda al público, y mientras más rato se pasa escribiendo más se habla a la pared.

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Aplicando la filosofía de la pizarra a PowerPoint

Es posible aplicar las ventajas antes comentadas a la hora de diseñar diapositivas. Pensar que estamos usando una pizarra cuando se escriben las diapos es un remedio eficaz para evitar parir un abominable diapocumento.

Así, evita redactar extensos textos que llenen la diapo; en su lugar hay que dejar únicamente las frases importantes, los números de interés, las palabras que tengan impacto. Esto resulta más fácil de hacer si en vez de ir directamente al ordenador, uno hace lo correcto y toma papel y lápiz para hacer borradores manuscritos (cosa comentada tiempo ha en este blog). En general nos da más pereza escribir a mano que en teclado, por ello escribir las diapos en papel sirve de vacuna contra el diapocumento.

En cuanto al poder de usar la pizarra para recrear un proceso a medida que se escribe en ella, los programas de presentación con diapositivas tienen dos herramientas que simulan esto: las animaciones y las transiciones. Tales herramientas son utilísimas para presentar la información en bocados digeribles, en especial si se desea explicar un proceso complicado. Para lo que no vale usar animaciones es para payasear con efectos estrambóticos que distraigan al personal.

Otras aplicaciones de la pizarra 

El pizarrón de colegio, tal como lo conocemos, fue tomando su lugar en las aulas a partir de principios del s.XIX, y se atribuye su implantación al pedagogo escocés James Pillans (1778-1864), aunque los orígenes históricos son difíciles de determinar. A pesar de estar hecho de madera u otro material pintado, el nombre de pizarra proviene de la conocida piedra metamórfica de la que se pueden obtener lascas finas, livianas y oscuras donde se puede grafitear con una barra de yeso. Según el diccionario de Corominas, pizarra quizás proviene del vasco lapitz-arri, y tiza deriva del náhuatl tíçatl, “tierra blanca”.

La técnica de la pizarra es aplicable en otros soportes de presentación un tanto viejunos: el rotafolio (papelógrafo o bloc de papel enorme montado en caballete) y el retroproyector para transparencias de acetato.

Pero ¿qué pasa si mientras uno expone una conferencia con PowerPoint se tiene que hacer una explicación fuera de lo previsto en las diapos? Alguien del público puede plantear una pregunta que así lo requiera, o quizás se necesite desarrollar una fórmula o ecuación. Igual en la sala haya una pizarra o rotafolio que nos saque del apuro, pero quizás habrá que encender luces o levantar la pantalla de proyección que oculta el pizarrón. Lo que muchos no saben es que PowerPoint tiene su propia pizarra para garabatear en directo.

Así es, esta función está disponible durante la proyección en pantalla completa. Para acceder a ella hay que mover el cursor y dirigirlo a la esquina inferior izquierda de la pantalla, donde aparecerán cuatro iconos: dos flechas para avanzar y retroceder, un icono que despliega un menú contextual igual que si hiciésemos clic con el botón derecho del ratón, y otro icono en forma de rotulador. Al pulsar en este rotulador se despliega un menú donde se puede seleccionar entre pluma o marcador y escoger el color del trazo. Con la herramienta seleccionada se puede trazar libremente sobre la proyección. Un modo más directo de entrar es mediante el comando “control + P” (para volver al cursor de flecha se usa “control + U”). También se accede a través del menú del botón derecho del ratón, en la etiqueta “opciones de puntero”.

Esta pluma permite hacer señales sobre la misma diapo proyectada, pero si queremos trazar sobre una superficie limpia existe otro truco: pasar la pantalla a blanco o a negro. Para ello basta con pulsar la tecla “B” y la pantalla se pondrá blanca, o la tecla “N” para dejarla en negro. Así tendremos una pizarra instantánea. Luego bastará clicar en la barra de espacio, o las teclas de retorno, flechas o el ratón para volver a las diapositivas.

Pero esta pizarra de PowerPoint tiene un inconveniente de peso: con el ratón se pueden hacer marcas toscas en la diapo, pero si se pretende escribir o hacer un trazo preciso usando el ratón lo tendréis crudo, porque saldrá un churro de oligofrénico manco. La realidad es que solamente con una tableta gráfica conectada al ordenador, u otro dispositivo de lápiz digital o pantalla táctil, se podrá tener la misma precisión que escribiendo con un bolígrafo. Ya sé que nadie normal va por ahí con una tableta Wacom bajo el sobaco a dar conferencias, pero bueno, ahí quedan esos trucos.

En conclusión, cuando estéis diseñando diapositivas podéis imaginar que dais una clase con pizarra y tiza. Tomar primero lápiz y papel, y pre-elaborar allí las diapositivas imaginando que cada una es una pizarra donde hay cabida para un mínimo de palabras relevantes.

En esta presentación disponible en AuthorStream y SlideShare se resume lo planteado en este post.

En el mundo gastronómico se viene dando un uso terrible de la pizarra, pero no me refiero a la pizarra donde se anotan los menús del día de los bares, sino a la pizarra original, a la piedra, de donde se obtienen modernas piezas de vajilla que, ciertamente, son bonitas y permiten presentar según qué plato de manera atractiva. El problema está en que se tome el plato de pizarra como signo inequívoco de modernidad y no se piense en sus ventajas y desventajas para ponerle comida encima. La pizarra como vajilla tiene dos significativos problemas: primero, al ser plana y sin bordes no se pueden poner salsas demasiado líquidas ni abundantes, y segundo, da una sensación desagradablemente chirriante el roce de los cubiertos metálicos sobre la pizarra. Esto se hace muy patente a la hora de cortar un filete o similar, pues resulta peor que el chirrido de arañar con las uñas en la pizarra del colegio. Ssssssss, qué dentera.

emplatado en pizarra, mala opción

Carne para cortar, salsa y puré: todo lo que no debería ponerse sobre una pizarra si se piensa en el comensal. Forograma del programa “Cocina con Sergio” de RTVE, bastante aficonado a las pizarritas.

Basta ver los concursos de cocina de la tele para constatar el apego al plato de pizarra por parte de los cocineros domingueros. El empleo abusivo e inadecuado de este soporte ha sido denunciado desde críticos y blogs gastronómicos, como la recomendable web de Observación Gastronómica. Como aficionado a masticar que soy, me sumo a estas opiniones y ruego a los chefs que se limiten a usar la pizarra para presentar preparaciones que se van a tomar con los dedos o con palillos, y que no requieran rebañar jugos del plato.

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4 comentarios en “La “técnica de la pizarra” aplicada en las presentaciones

  1. Fantástico, totalmente de acuerdo con tu planteamiento.

    Hace unos años empecé a visitar colegios para mi hijo mayor. Una de las cosas que más me chirrió fue cómo casi todos los privados que visitamos usaban la pizarra electrónica con asiduidad desde el principio, con niños de 3 años, y además la vendían como uno de sus pilares educativos. En mi opinión, con niños tan pequeños no tiene ningún sentido, y en los más mayores sustituir mucha pizarra tradicional por ésta como claramente estaban haciendo me parece preocupante. Por supuesto que la tecnología tiene sus usos, y contar con pizarra electrónica abre muchas posibilidades, pero para muchísimas enseñanzas nada supera a la pizarra de toda la vida. Cuando veo matemáticas enseñadas a base de presentaciones con ecuaciones ya escritas se me llevan los demonios.

    Al final escogimos una escuelita tradicional donde la pizarra electrónica y demás solo se usa con chavales mayores.

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    • Hola Enrique, gracias por tu comentario.
      Realmente hay cosas que no va bien explicar con diapositivas, comenzando por cualquier tema que incluya el desarrollo de ecuaciones o fórmulas.
      ¿Te imaginas explicar una receta de cocina mediante un powerpoint? Qué ladrillazo, por dios.
      Lo suyo es escoger el material de apoyo idóneo: pizarra, diapos, vídeo, práctica, etc.
      Sobre la pizarra electrónica, la verdad es que los niños asimilan la tecnología de un modo sorprendente. Ya es común ver mocosos de 2 años maniobrando con el ipad como si nada, poniéndose sus juegos y su Pocoyó con toda naturalidad. Pero a nivel de escuela vale la pena que partan de lo analógico y que se manchen de tiza y de pintadedos.

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    • Sí, claro que están bien, para algunos alimentos las pizarras son elegantísimas. Para otras cosas no tanto y en eso interviene lo que los diseñadores llaman “user experience” (UX), es decir, la sensación que tiene el usuario cuando utiliza el objeto diseñado. En el mundo de las vajillas se encuentran piezas (no digo de pizarra, sino de cualquier material) que no aprueban la UX por lo disfuncionales que son.

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