Cómo incluir bibliografía en una presentación con diapositivas

A diferencia de los periodistas que “no revelan sus fuentes”, las comunicaciones científicas están regidas por un rigor que obliga a respaldar las aseveraciones emitidas mediante referencias de la literatura científica. En las comunicaciones escritas, sea artículo original o revisión, las reglas para las citas bibliográficas están bastante bien establecidas y los journals especifican el sistema que debe emplear el autor.

En cambio, en las comunicaciones orales hay un vacío formal de cómo deben ser citadas las referencias. ¿Deben ponerse al pie de cada diapositiva los artículos de donde se saca la información de la misma? ¿Debe ponerse al final un listado de las fuentes consultadas? ¿Deben mostrarse los facsímiles de la primera página o título-autores-abstract de algunos artículos? ¿Hay que escribir la referencia completa o abreviada? ¿O quizás no hace falta citar nada?

Partiendo de ese vacío de reglas me permito mostrar unas sugerencias al respecto, opiniones personales tras un par de décadas planchando el culo en auditorios soportando conferencias y propinando algunas.

diapomierder con bibliografía

Frecuente diapomierder final con una lista ilegible de referencias. ¿Qué pretende el ponente? ¿Explicárnosla, que la leamos, que la apuntemos, que la memoricemos? Total, este tipo de diapos no duran nada porque de inmediato apagan la proyección. Éste jamás debe ser el modo de finalizar una conferencia.

La inutilidad de la lista final

La primera cosa denunciable es la proyección como última diapositiva de un apretado listado bibliográfico, a veces continuado en una segunda y hasta una tercera diapos, que el ponente pasa mientras calla o dice alguna insustancialidad de despedida. Tal uso presenta dos graves inconvenientes:

Primero, esa última diapositiva permanecerá poco tiempo, porque se corta para dar paso al siguiente ponente o se da por finalizada la sesión y la gente se levanta. Aún si hubiese tiempo holgado, no es nada práctico para los asistentes escudriñar dentro de esa lista por si hay algún artículo de interés y apuntarlo. ¿Para qué se coloca tal listado al final, pues? Ni idea, será para que el público vea que el ponente ha investigado, pero eso ya se da por supuesto en alguien que da una conferencia. O igual es producto de la persistente confusión con las reglas de un trabajo escrito.

Segundo, la diapositiva final debe reservarse como último cartucho para reforzar el mensaje clave de la presentación. Lo más recomendable es finalizar con la diapo que expone la conclusión central. Cualquier otra transparencia que se ponga al final, como la “lista de la compra” bibliográfica, la foto de los sonrientes niños del orador, un chiste o una postal turística de fondo al “gracias”, corre el riesgo de diluir la potencia del mensaje final. Esto de la última diapositiva se merece un post propio.

Sí podría colocarse una única referencia al final, en plan “para mayor información podéis consultar…”, resaltando una fuente muy relevante y mejor si se trata de un artículo propio o el vínculo a un sitio web o red social del mismo autor donde se disponga de material complementario.

Únicamente sería plausible la lista bibliográfica final en aquellos diapocumentos hechos para ser leídos sin un presentador que los exponga, como los que se cuelgan en internet o rulan por los mails corporativos. Allí el lector sí dispondrá de tiempo para extraer y consultar las citas.

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La inutilidad de las referencias completas

¿Es necesario poner en la transparencia una cita completa con los ocho autores, tres líneas de título, nombre de revista, año, volumen, número y páginas de la primera a la última? El tiempo de una presentación oral vale oro, la información proyectada debe ser la mínima necesaria pues cualquier metraje tipográfico de más resulta en ruido visual.

Por ello recomiendo abreviar la cita al mínimo de elementos que permitan a un eventual interesado recuperar el artículo. Por ejemplo, en vez de:

Núñez Pérez J, Romera Becerro MA, Gracia Martínez J, Bulnes OA. Severe keratopathy in patients with AIDS with undiagnosed lagophthalmos. Cornea. 2010 Oct;29(10):1203-5. doi: 10.1097/ICO.0b013e3181d3d4d8.

Sería preferible reducirlo a: “Núñez et al. Cornea 2010;29:1203”, o incluso “Núñez, Cornea, octubre 2010”. Esto lo puede apuntar rápidamente un oyente interesado y no tendrá problemas para dar con el paper en PubMed o en una biblioteca.

Citar sólo lo transcendente

El conferenciante debe tener bien respaldada su exposición en la literatura publicada y debe tenerla a disposición de quien la solicite (“¿de donde sacó usted eso?”), pero ello no implica que deba proyectarse toda esa bibliografía. De nuevo se transforma en ruido visual ese exceso de citas al pie de las diapositivas.

Hay que identificar aquellas referencias que realmente sean significativas, bien por ser un trabajo pionero, bien polémico, bien por su importancia intrínseca. Esos son los que se deben aparecer en la diapo.

La cita debe escribirse en un tamaño de letra mucho menor que el texto usado, pero suficientemente legible. Lo mejor es citar un solo artículo en la transparencia, máximo dos, pues más de tres ya cusa impedimentos estéricos de diseño.

Puede que un artículo determinado sea realmente trascendente o que constituya el núcleo de lo que el ponente va a discutir; en ese caso ya no debería citarse el paper como una nota al pie, sino a título completo.

La foto del pdf

Encadenando con el punto anterior, ese artículo muy transcendente también puede presentarse como un recorte del pdf del mismo, mostrando el título, autores e incluso el abstract. También puede recurrirse a esto cuando se trate de una publicación histórica, viejuna, donde mostrar el facsímil puede tener su puntito de interés. Un tercer uso sería para auto-bombo, cuando el ponente quiere fardar de impact factor: “Este meta análisis lo publicamos en el European Journal of…” y saca el recorte de la portada de su trabajo.

También puede ponerse en la diapo la foto de un fragmento del texto de un artículo donde aparezca una frase contundente o polémica. En este caso el recorte del pdf debe acompañarse de la cita bibliográfica pertinente.

A veces se usa este cortar y pegar de pdf a powerpoint cuando se hacen rápidas revisiones bibliográficas para uso privado en grupos de trabajo. Esto no resultaría elegante en un entorno más formal.

Otras cosas que citar

Es necesario señalar la fuente cuando se extraen gráficos o imágenes de artículos y libros. Si la foto se ha sacado de un sitio web también merece su crédito, o cuando ha sido un material original cedido por algún colega. En el caso de una web también conviene mostrar una dirección abreviada que un oyente pueda anotar con facilidad.

Termino con unas observaciones generales sobre el modo de escribir las referencias. Una obviedad, primero poner el apellido del primer autor y después inicial del nombre; en una diapo no vale la pena enumerar a todos los autores, sino tirar del socorrido et al., que es la abreviatura del latín “et alia” (y otros), y debe escribirse en cursiva y con punto después de al.

El nombre de la revista debe citarse abreviado según las normas estándar (J Immunol Res por “Journal of Immunology Research”, por ejemplo). Esta norma puede saltarse en caso de publicaciones cuyas siglas sean de uso habitual como NEJM (New England Journal of Medicine), JAMA (Journal of the American Medical Association) o AJO (American Journal de Ophthalmology), por mencionar algunas. Se sugiere distinguir tipográficamente el nombre de la revista mediante cursiva o negritas.

Habitualmente se cita primero el año de publicación, después el volumen y por último la página, separando el año del volumen mediante “;” y el volumen de las páginas mediante “:”. Es decir, lo correcto sería Nature 1997;388:230 y no algo como Nature Vol. 388, p.230, 1997 o “Nature” 1997, 388-230 o lo que la creatividad sugiera. En caso de citar el número de fascículo, éste se pone entre paréntesis después del volumen. Pero recalco que para poner en una transparencia basta con apellido del primer autor, revista, año y volumen, pues con ello se localiza fácilmente el artículo en las bases de datos.

Como es habitual, termino con una pequeña presentación mostrando ejemplos de lo descrito en este post. Disponible en Calaméo y Slideshare (en orden del calidad de reproducción).

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3 comentarios en “Cómo incluir bibliografía en una presentación con diapositivas

    • Para un libro —siempre refiriéndonos a diapositivas— bastará poner el primer autor o los dos primeros, el título y el año o edición. No hace falta especificar editorial, ciudad y otras cosas que suelen ponerse en la cita completa. Por ejemplo:

      Guyton y Hall. Tratado de fisiología médica (12ª edic.)

      Opcionalmente se puede poner primero el título y después los autores:

      Lehninger: Principios de bioquímica. (6ª edic.) D. Nelson

      En obras muy grandes en varios volúmenes se debería citar el capítulo concreto:

      «Fiebre recurrente», M.S. Dworkin, en Harrison: Principios de Medicina Interna.

      Esto son recomendaciones informales, no reglas. La idea es mostrar la información suficiente sin llenar la diapositiva de texto.

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