De cuando hubo una epidemia de ceguera y la ideología importó más que la salud (Parte 2)

En el post anterior se mostró el desarrollo del brote de Neuropatía Epidémica Cubana (NEC) durante el período 1991-1993. Recordemos que se trató de casi 51.000 casos de neuropatía óptica y/o neuropatía periférica de origen carencial sumado a tabaco y, en menor medida, a alcohol y cianoglucósidos de la yuca.[1] La causa última fue la grave restricción económica en Cuba por la caída de la URSS y por el asfixiante embargo económico norteamericano.

Aquí hablaremos de otras pocas epidemias de similares características que han sido registradas bajo el epónimo de síndrome de Strachan. También seguiré el hilo de las estadísticas nutricionales cubanas pero aplicando una óptica escéptica-científica, sin empantanarme en esas cuestiones de fe tan del gusto de activistas políticos.

¿En qué se diferencia la NEC del síndrome de Strachan?

Vayamos a Jamaica, en 1888, allí el británico William Henry Strachan (1857-1921) describió más de 500 casos de trabajadores negros explotados en los campos de caña de azúcar, que presentaban polineuropatía periférica acompañada de déficit visual, sordera neurosensorial, otros trastornos neurológicos y, en ocasiones, estomatitis y dermatitis. Strachan atribuyó el cuadro al paludismo; los enfermos recibieron quinina, además de descanso y buena comida, con lo que mejoraron ostensiblemente.[2] Décadas después se concluyó que el principal factor era el déficit nutricional, en especial de vitaminas del grupo B.

plantación de caña de azúcar

Trabajadores de la caña de azúcar en Jamaica a principios del s.XX. En esta población Strachan hizo la primera descripción del síndrome neuropático que lleva su nombre. (Imagen vía jamaicathecoloniallegacy.weebly.com)

El síndrome de Strachan se ha dado en forma de brotes en otros momentos históricos:

retrato de Domingo Madan

Dr. Domingo Madan (1865-1905?)

  • En la misma Cuba en 1898 durante el bloqueo naval de USA en el curso de la guerra hispano-norteamericana, como lo describió el médico cubano Domingo Madan en 80 casos.[3] También fueron determinantes la carestía nutricional y el tabaco.
  • En Madrid, 1936-37, durante el largo asedio en la Guerra Civil se registraron numerosos casos de neuropatías periféricas, neuropatías ópticas y otros cuadros carenciales.[4]
  • A finales de la Segunda Guerra Mundial se dieron casos entre los prisioneros aliados en los campos de concentración japoneses. Fue Miller Fisher quien adjudicó el epónimo de Strachan al síndrome refiriéndose a estos casos.[5]
  • En el continente africano se van dando noticias de casos periódicamente, por ejemplo en Nigeria o en Tanzania; en este último lugar, lamentablemente, ya se ha pasado a llamar neuropatía endémica.[6, 7]
Retrato de Miller Fisher

C. Miller Fisher (1913-2012), neurólogo canadiense.

El Dr. Pedro Coutin Churchman [8] relata la discusión entre la comisión internacional y los encargados locales sobre si la NEC no era otra cosa que una forma del Strachan; al final uno de los directivos cubanos reconoció que hacía meses ya sabían que se trataba del síndrome de Strachan, pero que no podían reconocerlo públicamente.

Desde el principio la directriz del mismo Castro fue presentar la epidemia como una nueva enfermedad, algo nunca antes visto; de allí que se acuñara el término de neuropatía epidémica cubana con el que aún se denomina.

Un magnífico discurso del Comandante

Se puede reconocer el empeño en separar la NEC de las ya conocidas neuropatías carenciales en el discurso pronunciado por Fidel el 15-07-1994 en la clausura del Taller Internacional sobre Neuropatía Epidémica.[9]

Sabéis que en este blog hablo con frecuencia sobre la estructura de las presentaciones y la disposición coherente de los contenidos del discurso para la transmisión efectiva del mensaje. Pues todo lo contrario puede apreciarse en la alocución del Comandante. Quien tenga resistencia (y tiempo) para leerlo en este link, se dará cuenta de la ausencia de una estructura lógica y de cómo se construye el discurso a partir de un flujo diarreico que salta aleatoriamente por los cauces cerebrales del orador.

Insiste Castro en referirse a la enfermedad como la neuritis, a pesar de no ser para nada un tema inflamatorio, y en hablar de la vitamina como si fuera una sola y no un complejo polivitamínico. El comandante se presenta a sí mismo como un adalid que se puso a leer libros de Medicina para esclarecer el origen de la epidemia nunca antes vista (en tal magnitud, desde luego), y del aporte hecho a la Humanidad por Cuba al dar a conocer esta enfermedad.

En su estilo gongorino-cantinflesco, salta a temas tan diversos como la educación médica, la climatología, el censo mundial, la espirulina (vale la pena que leer el párrafo de la espirulina, porque es tronchante) y, por supuesto, la Revolución: “Todo lo que hemos alcanzado lo hemos alcanzado con la Revolución. Perdónenme que en medio de un taller científico hable de revolución; pero, en definitiva, este taller científico también es una revolución.”

¿Hay o no desnutrición en Cuba?

Según las declaraciones del nefasto demagogo complutense que me inspiraron estos post sobre la NEC, la desnutrición en Cuba (al menos la infantil) es cero. Y tiene argumentos que lo respaldan, pues los informes de la FAO reflejan una virtual ausencia de malnutrición y por ello este año el gobierno cubano recibió el reconocimiento de la FAO por la erradicación del hambre.

Sería bueno matizar esto del hambre cero, mirando con detalle los informes y estudios publicados, pues los politiquillos y activistas de dato fácil venden este tipo de estadísticas alegremente y la gente las compra. No voy a desmentir lo que dice la FAO, y si es realidad que en Cuba se ha logrado tal control del hambre o de la mortalidad infantil pues es cosa deseable y digna de aplauso.

Veamos, sin embargo, algunos puntos para la reflexión, a partir del Perfil Nutricional de Cuba de 2003, y del Panorama de Seguridad Alimentaria de América Latina de 2013, disponible en versión completa y su extracto en SlideShare (con diapos bastante chungas, por cierto):

  • Menos de 5% no es 0. La FAO utiliza un rango de desnutrición < 5% de la población como punto de corte para hablar de ausencia de problema de salud pública. Según estos informes en la isla habría un 4,3% de déficit ponderal infantil (hasta 7% según la región) y un 5,7% de retardo de crecimiento. Son muy buenas cifras, a nivel de países desarrollados, pero no es cero, ni casi cero.
  • En los adultos la malnutrición crónica llega al 9% en mujeres y 5,6% en varones.
  • En cuanto a sobrepeso, Cuba está en el rango inferior entre los países latinos. De modo que hay la menor desnutrición y la menor obesidad. ¿Cómo se logra este preciso ajuste a la campana de Gauss de la distribución ponderal de su población?
  • La prevalencia de anemia y de déficit férrico era de 46% en menores de 2 años en el año 2000 y de 36% en 2005.[10] Otro estudio en menores de 5 años indica 26% de prevalencia.[11] No son cifras sugestivas de nutrición adecuada.
  • Un estudio con 1905 niños ingresados en hospitales, por cualquier causa, mostró una tasa de desnutrición de 41%, una barbaridad, pero claro que aquí hay un sesgo por los niños con enfermedades graves.[12]
  • mural de la farsante revolución cubanaAlrededor del 75% del aporte calórico corresponde a alimentos que Cuba debe importar del exterior (aunque dedican una buena tajada de tierra al cultivo del tabaco y de la caña para el ron). Bien se sabe que la economía de la isla es muy endeble y está muy lejos de la autosuficiencia. Sin embargo, resulta que Cuba está en primer lugar entre los países latinos en el índice de oferta de energía alimentaria per cápita, sacando un cuerpo de ventaja a Brasil, México o Chile, por ejemplo. ¿No chirría un poco esto?
  • En este mismo Panorama de la FAO aparece Venezuela con una tasa de desnutrición < 5%. Ahora mismo habrá compañeros de carrera míos tirados por el suelo tras leer esto. En Cuba no he trabajado, pero que tal estadística sea real para Venezuela no me lo creo ni harto de propofol y ketamina.
  • Origen de los datos: considero que este es el meollo de todo el tema, pues los datos utilizados por los organismos internacionales son los que facilita el gobierno cubano, bien mediante estadísticas oficiales o por encuestas proporcionadas por estos organismos pero aplicadas por el gobierno. Aquí en España desconfiamos de los números oficiales, sean las balanzas fiscales, las encuestas de población activa, la contabilidad de los partidos… Tenemos claro que hasta en las mejores democracias occidentales se puede maquillar datos y ocultar información para manipular a la opinión pública. ¿Cuánto más no será esto posible en un régimen totalitario sin transparencia y con férreo control de la información y la propaganda?

Siempre ha habido quien pone en duda las estadísticas aportadas por el castrismo, incluso desde propios de la isla [13, 14, 15], en fin, serán opositores con intereses mezquinos… Estas estadísticas las miro con sano escepticismo. Y aún si fueran rigurosamente ciertas, sería objetable el sistema que ha llevado a tales logros sanitarios. Un Estado intervencionista al extremo en todos los aspectos de la vida, que decide qué comes, si puedes salir o entrar, si recibirás atención médica de acuerdo a si tu enfermedad es de interés estatal… Lo siento, pero eso es un mojón colosal que no merece ninguna nación del mundo.

Un recuerdo para mis colegas y condiscípulos de Venezuela, quienes llevan 15 años hostigados por el intrusismo de pelotones de médicos comunitarios y jerarcas sanitarios cubanos, traídos eminentemente para ejercer proselitismo ideológico.

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3 comentarios en “De cuando hubo una epidemia de ceguera y la ideología importó más que la salud (Parte 2)

  1. Este es el párrafo de la espirulina, para quienes no carentes de curiosidad si carecen de valor para meterse en las arenas movedizas de un discurso castrista:

    “Nosotros hemos estado buscando fuentes de calcio que consideramos indispensables. Una compañera de Matanzas habló de la espirulina, la espirulina hace rato que la estamos desarrollando; pero ahí están las tablas de la vitamina B-12 y de los carotenos que tiene la espirulina, y dicen que es mucho más antigua que el hombre. Creo que una vez leí que la espirulina existía hacía 3 000 ó 4 000 millones de años. Parece que una de las primeras formas de vida que hubo sobre la Tierra fue la espirulina, y es muy buena, es muy rica en proteína, llega a tener casi un 70% de proteína; pero cuesta producirla, cuesta electricidad, cuesta combustible, hay que hacer instalaciones importantes y nosotros estamos haciendo algunas de ellas, pero no da para darle espirulina realmente a 11 millones de habitantes.”

    Cuánto bagaje de ciencias biológicas tiene el desgraciao.

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  2. Como ocurrió en 2013, ahora en 2015 la FAO vuelve a premiar al gobierno de Maduro por sus “éxitos” en materia de seguridad nutricional en Venezuela. Es para joderse.
    El desabastecimiento en Venezuela es impresionante, hasta el punto de que los ciudadanos ven restringida su asistencia a las tiendas de alimentación según el número final de su documento de identidad, y tras soportar colas interminables sin tener seguridad alguna de encontrar los productos que busca. Reducción al mínimo de la dignidad del venezolano.
    El único premio que merece ese régimen infame es por saber gestionar el hambre, según la receta cubana, para mantener atada a la población en labores de subsistencia.
    Interesante el artículo de Laureano Márquez en el siguiente link: http://www.lapatilla.com/site/2015/06/05/laureano-marquez-esta-fao/, donde pone en entredicho la validez de las encuestas de la FAO, tal como lo insinué yo mismo en esta entrada del blog.

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