Palimpsestos

Palimpsesto es una de esas palabras cuyo significado varía según la profesión del que la emplee, sea filólogo, arquitecto, geólogo o neurólogo.

Su origen está en la escasez y el precio de los soportes de escritura en la Antigüedad, pues a diferencia de ahora, que usamos papel hasta para la higiene anal, el papiro y el pergamino no estaban al alcance de todos. Eso obligaba a reciclar documentos viejos para aprovechar el soporte: el texto se borraba y el pergamino podía reescribirse. A ese documento reciclado se le llamó palimpsesto.

El nombre proviene del griego παλίμψηστος, compuesto por πάλιν (de nuevo, otra vez, prefijo usado también en palíndromo, palilalia, palinopsia, palinodia, palingenesia, etc.) y la declinación del verbo ψάω (frotar, raspar). Esta etimología es indicativa del modus operandi: se tomaba el pergamino usado y se raspaba o lavaba la tinta del texto viejo lo suficiente para poder escribir de nuevo.

El palimpsesto fue una práctica común en Grecia y sobre todo en Roma. Su frecuencia aumentó en el período tardo-romano y durante la Edad Media, hasta que la fabricación masiva de papel y la introducción de la imprenta hizo innecesaria la destrucción de manuscritos antiguos para su reciclaje.

Palimpsesto del Codex Nitriensis, copiado por el monje Simeón en el s.IX. El texto visible en horizontal (‘scriptio superior’) es una copia en siríaco de un tratado de Severo de Antioquía, mientras en vertical y más borroso se ve la ‘scriptio inferior’, que en este volumen corresponde a copias del s.V d.C de la Ilíada, de los Elementos de Euclides y del Evangelio de Lucas. (Vía British Library)

Una cosa interesante de los palimpsestos es que, como el texto borrado dejaba señales, igual que cuando ahora borramos un texto a lápiz, era posible descifrar lo que había escrito antes. Así, podía leerse un libro escondido dentro de otro. El estudio de algunos palimpsestos ha permitido descubrir auténticas joyas, libros desconocidos o que se creían perdidos. Un ejemplo famoso es el Palimpsesto de Arquímedes, que hizo furor entre los paleógrafos durante la pasada década: un manuscrito del s.XII apuntado sobre folios originales del s.X que contienen versiones únicas de obras de Arquímedes, además de Hipérides, Aristóteles y Galeno. En este vínculo podéis ver una breve e interesante conferencia TED sobre este famoso palimpsesto, a cargo de uno de sus restauradores.

El concepto de borrado-olvidado y reescrito-recreado, se aplica en determinados trastornos de la memoria, que es el significado de palimpsesto para psiquiatras y neurólogos. El palimpsesto mental está muy relacionado con el alcoholismo: se refiere a las lagunas mentales (blackout en inglés) sufridas por intoxicación etílica.

Hay quien pilla una cogorza tal que pierde el habla, la taxia y la consciencia, y termina llevado a rastras, meado y vomitado, por sus amigos para que duerma la mona. Pero hay otros que, habiendo bebido, apenas se muestran achispados y pueden mantener una conversación o realizar actividades motrices (caminar, bailar, coitar, conducir y hasta agredir), aunque después son incapaces de recordar lo que pasó durante el período de efecto etílico. Es este tipo de amnesia lacunar sin pérdida de consciencia lo que se denomina palimpsesto. Más de uno de los que leéis esto sabéis por propia experiencia de qué se trata…

Los palimpsestos alcohólicos pueden ser completos, con ausencia total de recuerdos, o parciales, con recuerdos borrosos, extraños o reelaborados (como aquél que cree haber sido el alma de la fiesta cuando en realidad se portó como un patético plasta). Una característica del palimpsesto es que ocurre durante episodios de consumo “moderado” de etanol, pero ingerido rápidamente o con estómago vacío. Cualquiera puede sufrir una laguna por beber, pero los palimpsestos repetidos son una señal del camino rumbo al alcoholismo crónico y sus consecuencias. (Aquí podéis acceder a una revisión de acceso libre de Lee H. et al. en Int J Environ Res Public Health 2009;6:2783.)

El etanol afecta a múltiples áreas cerebrales, y una de la más sensibles es el hipocampo, donde residen los circuitos de la memoria. Primero se afecta la memoria episódica, aquella que registra dónde hemos estado, cuándo y haciendo qué, y que se traduce en lagunas mentales. Si el alcoholismo progresa, el daño mnemónico también se amplía hasta llegar a ese triste estado de amnesia anterógrada típica del síndrome de Korsakov.

Sergei Korsakov (1854-1900), neuropsiquiatra ruso.

Este cuadro fue descrito por Sergei Korsakov (o Korsakoff) en 1889, a quien por trabajar en Moscú no le faltaban pacientes para sus observaciones. A veces se llama psicosis de Korsakov, pero no se trata de un cuadro psicótico. Aparece en fases avanzadas del alcoholismo, donde la excesiva afición al frasco se acompaña de malnutrición y déficit de vitamina B1. El paciente con Korsakov presenta alteraciones de la personalidad, deterioro de la memoria a corto plazo, amnesia anterógrada (es decir, se afecta el recuerdo a partir del momento crítico de daño cerebral), aunque también puede haber amnesia retrógrada, y también ocurre el curioso fenómeno de la confabulación.

Las confabulaciones son recuerdos inventados, que el paciente usa para rellenar sus fallos de memoria. Por lo general son inconscientes y la persona está segura de que ese falso recuerdo es real. Esto evoca al palimpsesto original, donde la hoja se borra (amnesia) y se reescribe con otra historia (confabulación).

Suele ocurrir que los síntomas del Korsakov aparecen cuando el paciente se está recuperando de otro desastre neurológico caracterizado por ataxia, nistagmo, oftalmoplejía y obnubilación, conocido como síndrome de Wernicke. La asociación secuencial de ambos cuadros hace que se agrupen como síndrome de Wernicke-Korsakov. El tratamiento pasa por la corrección del alcoholismo y de la mala nutrición, pero suelen persistir los trastornos de memoria y personalidad.

Pasando a otros campos, en geología, arqueología y arquitectura se emplea ‘palimpsesto’ para referirse a la presencia de vestigios de otras épocas en un determinado lugar, sea una formación geológica dentro de otra, o de estratos arqueológicos mezclados que dificultan la datación.

Me pregunto si el concepto de palimpsesto podría aplicarse a la Historia, pues la manipulación de los hechos o su interpretación distorsionada es una forma de borrar el pasado y sustituirlo por otra perspectiva más conveniente para determinados fines actuales. Los ejemplos abundan, algunos muy cercanos, donde se ha creado una versión “oficial” de la Historia destinada a engrandecer un supuesto pasado gloriosísimo, elevar los propios orígenes, fabricar leyendas patrióticas y justificar reivindicaciones, querellas y victimismos.

Freud gustaba de aplicar a las sociedades las categorías psicopatológicas propias del individuo. Así hablaba de inconsciente colectivo, neurosis colectiva, histeria de masas o narcisismo colectivo. Quizás estos palimpsestos históricos en los que siglos enteros son burdamente raspados de la memoria colectiva, la cual es sobreimpresa con una versión absolutamente narcisista y confabulatoria, representen una especie de colosal síndrome de Korsakov colectivo, provocado por una intoxicación crónica conducida por políticos y pseudointelectuales a través del sentimiento de pertenencia al grupo.

Es posible reunir a un considerable número de gente en amor mutuo, siempre que haya otra gente dejada fuera para recibir las manifestaciones de su agresividad.”

Sigmund Freud, “La civilización y sus descontentos”

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