Nombres tontunos en Medicina: Madame Butterfly

Si usted escucha que se practicará una cirugía de Madame Butterfly ¿qué le viene a la cabeza? Quizás sea por mi afición operística, pero para mí la única asociación quirúrgica posible con Madama Butterfly sería una laparotomía exprés para eviscerarse según el suicida ritual japonés del seppuku.

Pero no es el caso. Resulta que tal intervención no incluye desparramamiento de intestinos, sino que es una técnica oculoplástica para corregir el descenso de los párpados inferiores. Con el nombre de procedimiento “Madame Butterfly” apareció publicado en 1985 en la recién nacida revista Ophthalmic Plastic and Reconstructive Surgery (alias OPRS, hoy la más relevante de la especialidad). Sus autores fueron Norman Shorr y Martin Fallor, del Instituto Jules Stein de California: “Madame Butterfly” procedure: combined cheek and lateral canthal suspension procedure for post-blepharoplasty, “round eye,” and lower eyelid retraction. Ophthal Plast Reconstr Surg. 1985;1(4):229-35.

En el artículo se explica la técnica quirúrgica para corregir la retracción palpebral inferior que ocurre como complicación de la cirugía de “bolsas” de los párpados, sin tener que optar por un antiestético injerto de piel. Incluye unas explicativas ilustraciones a lápiz bastante buenas (cuyo autor, como es costumbre, ni en los agradecimientos aparece). La técnica está bastante extendida y la practicamos con relativa frecuencia. Por suerte el apelativo dado por Shorr no se ha difundido tanto.

Así se sube el párpado de abajo

Como ya mencionamos, el procedimiento se planteó para elevar el párpado inferior caído tras blefaroplastia, cosa que da un feo aspecto de ojo redondo (“ojo pescao”) además de causar desprotección de la parte inferior de la córnea. Pero además es aplicable a otras condiciones con retracción palpebral inferior sin déficit de piel, como tras fracturas orbitarias, traumatismos faciales, cicatrización conjuntival o en casos de ojos saltones asociados a hipoplasia maxilar.

El primer paso es disecar el canto lateral y el fondo de saco conjuntival inferior, a través del cual se puede despegar cualquier cicatriz en la zona y liberar los tejidos de la mejilla para fijarlos en una posición más alta mediante suturas ancladas al periostio del reborde orbitario. Esta maniobra descarga el peso que la mejilla ejerce sobre el párpado inferior.

A continuación se tensa el tendón cantal lateral re-anclándolo al reborde orbitario lateral. Suele ser necesario añadir un injerto espaciador bajo el tarso inferior, para asegurar que éste mantenga la altura adecuada y no vuelva a descender ni adherirse a otros tejidos. El espaciador se extrae de paladar duro o del tarso superior, pero también se ha empleado dermis acelular, cartílago autólogo, cornete inferior, esclera de donante o pericardio bovino liofilizado. Conviene dejar suturas de tracción que estiren el párpado hacia arriba durante unos cuantos días.

midface lifting

Cirugía para la retracción del párpado inferior (vista de cirujano). A: incisión en fórnix y disección hasta reborde orbitario, se despega el tejido malar del plano óseo y se eleva fijándolo al reborde. B: se coloca un injerto espaciador bajo el tarso inferior y se tensa el canto lateral. Imagen original de www.ilustracionmedica.es (clic para tamaño completo).

El procedimiento original de Shorr era bastante conservador en su disección malar y no incluía injerto espaciador. Posteriormente se ha ido mejorando la técnica y actualmente se tiende a ser generoso en la elevación malar (midface lifting) y casi siempre se incluye espaciador. El resultado suele ser muy satisfactorio en la mayoría de los casos.

Shorr_Madame_Butterfly

Imagen original del artículo de Shorr (OPRS 1985) mostrando un paciente con descenso de párpados inferiores (A), el resultado postoperatorio inmediato tras elevación malar y cantopexia (B) con aspecto satánico de máscara kabuki, y el satisfactorio resultado final (C).

¿Por qué Madame Butterfly?

Sí, la técnica es cojonuda, pero el nombre es bastante besugoide. Los autores originales argumentan lo siguiente:

The net result of this procedure should be to impart a slightly greather tan normal mongoloid slant to the eyelids, hence the title, “Madame Butterfly” procedure.

O sea, que los ojos quedan achinados y por eso es Madame Butterfly. ¿Por qué no procedimiento Yoko Ono, Bruce Lee o Jackie Chan? O bien Genghis Khan. O bien máscara Kabuki. O bien Señor Miyagi. O bien Turandot, que también es ópera de Puccini y de tema oriental. No sé.

Esta operación no es la única que achina los ojos, pues con una común cantopexia o tira tarsal lateral para arreglar un ectropión o un párpado laxo ya se tiene el resultado mongoloide (transitorio siempre, con las semanas va volviendo al aspecto “occidental”).

Quiero incidir aquí en el rigor a la hora de bautizar un procedimiento, técnica, síndrome o condición. Hablar de elevación mediofacial más injerto espaciador es suficientemente descriptivo para cualquier cirujano del área. Resulta innecesario y endeble el sobrenombre aplicado en este caso.

Una cosa es usar apelativos coloquiales en la práctica diaria, dentro del departamento, y otra es publicarlos así en una revista científica. En donde estudié llamábamos “maniobra de la mortadela” a lo que pasaba en diabéticos con macroangiopatía, donde empezabas amputando un dedito del pie y con el tiempo ibas subiendo hasta acabar en supracondílea. Pero sería una animalada pretender publicar en serio este nombre.

En fin, son las licencias que se permiten los autores anglosajones, más si proceden de centros prestigiosos: poder publicar a placer aun metiendo morcillas. Luego los demás repetimos sus máximas con escaso atisbo crítico (ya lo comenté en el post del síndrome del centurión). Los revisores implacables son para otros.

El Dr. Norman Shorr sigue promocionando su técnica con el nombre de Butterfly (he aquí un artículo de 2005 y una entrevista en Ophthalmology Times). Por suerte el apelativo operístico no se prodiga mucho más allá de los allegados al Jules Stein Eye Institute, aunque a veces uno se topa con algún iluminado.

Chocho-San

madama butterfly ricordi

Cartel de Madama Butterfly para la Editorial Ricordi, de 1904, diseñado por Leopoldo Metlicovitz.

La ópera Madama Butterfly fue compuesta por Giacomo Puccini (fumador adicto, muerto por un tormentoso cáncer laríngeo) y se estrenó en la Scala de Milán en 1904. Su argumento se basa en hechos que pudieron pasar en Japón a finales del s.XIX tras su apertura al comercio internacional durante la restauración Meiji, cuando comenzaron a llegar marineros de todas partes a sus puertos.

La ópera está musicalmente muy ambientada en aire japonés e incluye varias citas del himno nacional norteamericano y otros topicazos yanquis. Es una buena pieza para iniciarse en la ópera, pues tiene una trama lineal, la música es preciosa y solo dura poco más de dos horas. Aquí os vinculo dos versiones en vídeo (voces justitas), una del Sferisterio de Macerata de 2010, de ambientación tradicional, y otra del Teatro Regio di Torino de 2014, modernizada con cafiches de Hong-Kong y todo.

La historia es que Pinkerton, un marino yanqui, se compra una adolescente japonesa “como esposa”, para los meses que iba a estar allí. La chica en cuestión se toma en serio el asunto marital y cuando el marino se pira la muy boba se queda esperando años, hasta verse abandonada y en la ruina. El nombre de la japonesita es Chocho (en japonés chō 蝶 es mariposa), cosa que se presta a cachondeo en nuestro idioma (oye, propongo que la operación se llame Chocho surgery: “hoy operaré un Chocho…”).

Total que el americano cabrón vuelve con su esposa gringa sólo para llevarse al niño nacido de la cohabitación. Tragedión en toda regla que lleva a la pobre Chocho a un harakiri espantoso. Por cierto, el suicidio femenino japonés no se llama harakiri ni seppuku, sino jigai, y la herida se infligía a nivel del paquete vascular yugulocarotídeo y no en el abdomen, como en el caso masculino y como suele representarse en esta ópera.

Ya lo del suicidio por honor no se lleva. En la antigüedad un romano de pro caído en deshonra optaba por arrojarse sobre su espada. Luego Séneca popularizó lo de cortarse las venas en una bañera con agua caliente. El seppuku japonés de los samuráis se prohibió en 1873, pero muchos lo practicaron durante la Segunda Guerra Mundial.

¿Os imagináis a algunos de nuestros políticos caídos en la más profunda deshonra, asumiendo sus actos y empuñando un arma blanca para librarnos de su nefando peso?

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2 comentarios en “Nombres tontunos en Medicina: Madame Butterfly

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