Vidas paralelas: democracias de España y Venezuela

Plutarco escribió entre los siglos I y II d.C. una famosa serie de biografías donde comparaba por pares a personajes de Grecia y Roma que compartían similitudes en sus historias: Alejandro y Julio César, Demóstenes y Cicerón, Alcibíades y Coriolano… Las Vidas Paralelas de Plutarco son una valiosa fuente histórica y literaria de la Antigüedad.

Los paralelismos en la Historia son frecuentes porque los patrones se repiten, tanto a nivel de personalidad de los líderes como en cuanto a procesos sociológicos y políticos. De allí la repetida frase sobre aprender de la Historia para no repetir errores del pasado.

Como me crié en Venezuela y ahora me sigo criando en España, y conozco las realidades y la historia reciente de ambos países, no puedo dejar de notar algunos paralelismos políticos especialmente a partir de la segunda mitad del s.XX, eventos y períodos que con un desfase de un par de décadas se han dado en ambos Estados: a mediados de siglo había dictadura militar en ambos, seguida del establecimiento de un régimen democrático parlamentario, predominio bipartidista durante un largo período, agotamiento del modelo bipartidista y surgimiento de nuevas opciones y, finalmente, emergencia de un movimiento populista.

Obviamente son muchas más las disimilitudes que las semejanzas entre mis dos patrias, pero no deja de ser llamativo el parecido de estos patrones.

Militares al mando

En los años 50 regía en los dos países una dictadura militar, Franco en España y el general Marcos Pérez Jiménez en Venezuela. Ambas dictaduras pusieron fin a un breve período democrático representado en España por la Segunda República y en Venezuela por los períodos de los presidentes Medina Angarita y el literato Rómulo Gallegos.

Los militares sublevados derrocaron a Gallegos en 1948 e impusieron una junta militar presidida por Pérez Jiménez, quien gobernó con mano dura durante 10 años. El levantamiento del 36 en España condujo a una aún no cicatrizada guerra civil hasta el triunfo de Franco en 1939 y su gobierno hasta 1975.

Como en toda dictadura hubo persecución de opositores, presos políticos, exilios y enfrentamiento con la Universidad. Ambos dictadores lograron llevarse más o menos bien con los gobiernos occidentales y en especial con el gran Yanki, irguiéndose como defensores ante el comunismo. También ambos períodos tuvieron un momento de auge económico y modernización, en Venezuela gracias a la enorme eclosión de la explotación petrolífera en los 50 y en España por la recuperación económica de los 60.

Transición a la democracia

Pérez Jiménez fue derrocado en enero de 1958 mediante un golpe de Estado con la colaboración de los partidos perseguidos y el respaldo de parte del ejército. En España, 17 años después, se apagaba el franquismo tras el fallecimiento del caudillo.

El depuesto general Pérez Jiménez huyó a la República Dominicana del tirano Trujillo y después a Miami. En 1963 USA lo extraditó a Venezuela y allí se le condenó por enriquecimiento ilícito y peculado. Pasó 5 años en la trena y al salir migró a Madrid, donde vivió con su amasada fortuna en La Moraleja hasta su muerte en septiembre de 2001.

La transición venezolana se concretó en el Pacto de Punto Fijo de octubre del 58, firmado por los principales partidos (con la exclusión del Partido Comunista) y que permitió convocar elecciones democráticas y evitar un nuevo mando militar.

La transición española fue más larga y compleja. El gobierno de Adolfo Suárez tuvo que trabajar con guantes de seda para llegar al referéndum sobre la Ley para la reforma política de diciembre de 1976, que permitió desmantelar las estructuras franquistas y convocar elecciones para junio de 1977.

Democracia bipartidista al estilo occidental

Para cuando la UCD de Suárez ganó las primeras elecciones ya hacía dos décadas que en Venezuela se disfrutaba de un régimen de alternancia bipartidista. Como en todas las grandes democracias de Occidente, en ambos países se repartieron el mercado político dos partidos principales, lo que llaman de derechas e izquierdas; en Venezuela fueron el partido socialdemócrata AD y el democristiano COPEI, más o menos equivalentes al PSOE y al PP respectivamente.

Cada 5 años se votaba en Venezuela, cada 4 en España, la gente disfrutaba de las libertades constitucionales y todo parecía normal. Modernidad, progreso, estabilidad política… pero también corrupción cada vez más descarada, desfalcos y chanchullos por parte de cargos de ambos partidos; para rematar se añadió crisis económica.

En Venezuela la gran crisis se inició en 1983 con una macrodevaluación y a partir de ese año la economía siempre fue en picado y la inflación en aumento; en 1994 ocurrió una seria crisis bancaria. En España hubo una crisis en 1993 y la que actualmente arrastramos, a partir de 2008, con su importante componente financiero.

CAP y Felipe Gonzalez

Carlos Andrés Pérez y Felipe González, amigos y colegas políticos. Fotografía de 1989 vía El País.

Tres décadas y crisis del sistema

Justo cumplidos 30 años de vida democrática, el deterioro institucional condujo a un levantamiento popular en febrero de 1989, el «Caracazo», donde las protestas ciudadanas terminaron en violentos saqueos, toque de queda y ejército en la calle aplacando los disturbios. La cosa se agravó con los dos intentos de golpe de Estado de 1992 por el sedicioso comandante Hugo Chávez contra el presidente Carlos Andrés Pérez (AD). Aquí un «Reporte Semanal» de TVE de la época.

En España también tardó tres décadas en fraguarse una seria crisis del sistema, pues a partir de 2008 y coincidiendo con el grave trastorno económico más los inagotables casos de corrupción, el enfado de los ciudadanos fue aumentando. Parte del descontento coaguló en el movimiento de los indignados del 15M y sus prolongadas protestas en Madrid.

Fin del bipartidismo

El presidente Pérez fue encausado por malversación de fondos reservados y destituido en 1993. Ese mismo año hubo una escisión en el partido COPEI, en la que conservador Rafael Caldera (fundador del partido y presidente de la República en el período 1969-74) se separó y fundó un nuevo partido con la extraña compañía de militantes de izquierda marxista. Convergencia, que así se llamó el frankensteiniano partido, ganó las elecciones de 1994; con esta movida se rompió la hegemonía bipartidista venezolana.

Durante el segundo mandato de Caldera se dio amnistía a los sediciosos «bolivarianos» y Chávez comenzó su carrera política con partido propio más el apoyo de multitud de pequeños partidos socialistas y comunistas.

En España la segunda legislatura de Zapatero tampoco llegó a su fin, pues la crisis lo obligó a convocar elecciones anticipadas en 2011. La sucesiva legislatura de Rajoy que ahora llega a su fin no ha tenido el beneplácito popular y durante la misma han emergido nuevas fuerzas políticas, Podemos y Ciudadanos, con suficiente peso para cambiar el mapa bipartidista que hasta ahora regía en el país.

Populismo destructor

Hasta aquí puedo hacer paralelismos entre las historias recientes de mis dos patrias. Sin embargo, sí puedo resumir lo acontecido en Venezuela desde 1998. Estas casi dos décadas de «revolución bolivariana» (por cierto, ajena por completo al ideario del mantuano Bolívar) se iniciaron con la holgada victoria electoral de Chávez y su dedicación a desmantelar todas las estructuras estatales y sociales, independientemente de que fueran buenas o malas, de que funcionaran o no.

Reforma constitucional a la medida del nuevo caudillo, prolongando al máximo la posibilidad de perpetuarse en el poder. Exclusión y hostigamiento de los ciudadanos no seguidores del líder. Cambio de política internacional con acercamiento a Cuba como referente. Muchos nos preguntábamos asombrados cómo podía perseguirse el progreso del país emulando a un régimen dictatorial viejuno y caduco, pobre, fracasado en lo económico e implacable en el atropello de las libertades individuales. Hay incautos, soñadores o directamente cretinos que aún piensan que Chávez trabajó por el bien de los pobres y la justicia social. ¡Una mierda como una catedral!

En el aspecto político el chavismo ha cumplido con lo típico de cualquier sistema totalitario: unificación ideológica (pensamiento único) con exclusión y persecución de los disidentes; reescritura de la Historia nacional para hacer a las viejas glorias patrias compatibles con la ideología estatal; monopolio absoluto de la educación y de los medios de comunicación; identificación del líder con el Pueblo –el líder es el Pueblo–; definición de enemigos externos, como el imperialismo gringo y el capitalismo; definición de enemigos internos, como la clase alta, los empresarios, las personas con estudios superiores y según qué inmigrantes; la culpa de los males nacionales es de los enemigos de la patria y ello justifica todas las decisiones del líder.

En el aspecto económico los resultados han sido: desmantelamiento de la ya de por sí limitada industria y del sector agropecuario a costa de expropiaciones y estatizaciones; suplantación por estructuras alternativas inoperantes donde domina la ideología sobre la eficacia; dependencia absoluta del sector petrolero; financiación de países vecinos gobernados por «amigos» del líder; férreo control cambiario para evitar la lógica huida de capitales, con viacrucis para tener los dólares necesarios para que empresas e industrias compren materiales y comercien con el exterior; como consecuencia del control de divisas existe un cambio oficial ajeno a la realidad y un cambio «paralelo» por las nubes; corrupción a escala sideral, con aparición de los «boliburgueses», nueva casta de ricos gracias al régimen; inflación récord Guinness; control de precios para intentar maquillar la inflación; todo lo anterior no podía sino desembocar el desabastecimiento generalizado, pobreza, hambre, miseria.

La última bendición del Comandante (que satán tenga en su gloria) fue dejar como sucesor al peor de todos los inútiles que en el mundo han cagado. Venezuela está gobernada por animales, por bestias bárbaras y destructivas. No existe calidad de vida porque ni siquiera la vida tiene valor allí. La desesperación de la gente se ha plasmado en las recientes elecciones legislativas con amplia victoria de la oposición; aunque el nuevo parlamento sea buena noticia dudo que tengan suficiente margen y capacidad para revertir tantos años de demolición. El enfermo está séptico.

cronologia españa venezuela

Línea de tiempo histórica 1950-2015 para España y Venezuela. Muchos eventos se han ido repitiendo en España en un lapso de 15 a 20 años tras ocurrir en Venezuela. Clic para ver a tamaño completo.

Moraleja

Se supone que la Historia permite verse en un espejo del pasado y prevenir males futuros. La Cuarta República de Venezuela bajo el control alternante de dos partidos fue acumulando podredumbre y descontento. Corrupción generalizada, inmoral saqueo del erario, amiguismo clientelar, falta de diversificación industrial, demagógico paternalismo hacia la población aunque sin revertir en ella los beneficios en forma de sanidad digna, educación decente e infraestructuras. Fueron 40 años de progresiva acumulación de basura.

Por ello la gente eligió una opción mesiánica para cambiar las cosas. El problema es que los nuevos que llegaron no eran los que venían a limpiar la basura, sino las ratas y cucarachas que acuden al basurero.

Vale ya de hablar de estos temas. Debo volver a mis asuntos científicos, que para eso estudié una profesión seria y útil para mis prójimos en vez de una paja fatua como ciencias políticas.

Nota a 21-12-2015: veo aterrorizado los resultados de las elecciones de ayer 20D. La parte inferior de la figura del post se va completando para seguir encajando en el paralelismo venezolano. Recordad que el siguiente paso del paralelismo aboca a un precipicio. Ahora hay 69 diputados que no son gallardos reformadores, sino agentes del lumpenato chavista. Estos 69 misófagos que han acudido al vertedero parlamentario, como lo sugerí en la ‘moraleja’ final.

 

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9 comentarios en “Vidas paralelas: democracias de España y Venezuela

  1. Hola.

    Me parece que se te ha colado una pequeña “errata” en el siguiente párrafo: “En España también tardó tres décadas en fraguarse una seria crisis del sistema, pues a partir de 2008 y coincidiendo con el grave trastorno económico más los inagotables casos de corrupción, el enfado de los ciudadanos fue aumentando. Parte del descontento coaguló en el movimiento de los indignados del 11M y sus prolongadas protestas en Madrid.”

    Al movimiento de indignados al que haces referencia se le conoce como el 15M. Desgraciadamente, en España, el 11M tiene un significado mucho más terrible, negro y luctuoso.

    Saludos.

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    • La analogía es sólo eso, una curiosa pero inquietante analogía. Sirva sin embargo para valorar en su justa medida qué es lo venden los capitostes de Podemos: el mismo régimen dañino que ha destruido hasta los cimientos a un rico país como Venezuela. Unas ideas que nunca han funcionado en ningún sitio sino que han traído miseria e infelicidad.
      Por ello hace un tiempo se dio la inusual circunstancia de una protesta en Madrid por parte de ciudadanos venezolanos en contra de Podemos. Venezuela nunca había sido país con emigración, más bien al contrario, pero a partir de este siglo XXI la huida de ciudadanos ha ido en aumento, bien por ruina económica, por persecución o simplemente para intentar tener un futuro. Cualquier cosa que nos recuerde al régimen bolivariano nos da un escalofrío.
      Confío que en España las cabezas estén más amuebladas y este partido nefando no logre sus objetivos, por bien de todos. Sin embargo, el que ya tengan las dos alcaldías más importantes de España, el apoyo entre jóvenes y especialmente en ambientes universitarios resultan hechos descorazonadores.
      No hay mucho de donde escoger, pero escoger la peor de las opciones…

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      • A mí me despertó ilusión Podemos. Ahora tengo mis dudas. No obstante hay que ver cómo responden. Su propuesta de gobierno dista mucho del boliviano en aspectos concretos, como la nacionalización de empresas. De momento no se prevén mayorías, esperemos!

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      • Ya, mucha gente harta del bipartidismo apoya a los emergentes, como es lógico. El problema de Pablete y compañía es su ideología extrema (aunque últimamente la quieran disimular). Ninguna extrema, ni derecha ni izquierda, ha traído felicidad donde ha gobernado.

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