“Lo que viene siendo”

“Lo que es”, “lo que sería”, “lo que viene siendo”…

Son éstas muletillas características de la retórica de cocinero. Suelo recurrir quizás más de lo debido a los oficios de cocinero y de guardia civil como ejemplos endémicos de tropiezos y vicios en el correcto uso del idioma: mal empleo del gerundio, construcción exótica de frases, muletillas recurrentes, erratas obsesivas (como especie por especia) empleo erróneo de conceptos (ósmosis, caramelización) o neologismos innecesarios (infusionar, mixar).

Estas agresiones a la retórica y a la gramática son fáciles de oír en los programas de cocina; ello, sumado a la destrucción de la dialéctica en las bocas de los tertulianosperiodistaspolíticostronistas que se hacinan en los medios de comunicación, representa un grueso depósito de heces sobre el trívium clásico de la elocuencia.

La cosa ya suena fea dicha por cualquier persona, pero cuando aparece dentro de una ponencia científica toma una dimensión más preocupante.

Frases vacías de significado

¿La oración “añadimos lo que es el arroz” tiene más sentido que “añadimos el arroz”? “Ahora se monta lo que sería la nata” no aporta nada a “se monta la nata”. La frase ‘lo que es’ resulta una construcción parasitaria carente de contenido, que no añade ninguna información y puede eliminarse sin menoscabo expresivo. Habría que reservar tal construcción para frases del tipo “ya verás lo que es bueno” o “ahora sabrás lo que es sufrir” (frecuentemente escuchadas por residentes de primer año).

Por tanto, cuando estés hablando en público no digas cagajones como “aquí vemos lo que sería la radiografía de tórax” sino “aquí vemos la radiografía”, o “el potencial energético de lo que es la biomasa” sino “el potencial energético de la biomasa”, o “fijaros en lo que viene siendo la sustancia blanca” sino “fijaos en la sustancia blanca”. De lo contrario algún oyente podría ofrecerte un delantal para continuar la charla mejor aderezado. El loqueesismo es un pecado frecuente en el lenguaje oral pero puede encontrarse en textos, sobre todo en prensa: “discutieron sobre todo lo que son políticas de inmigración”.

vienesiendo

Usar un lenguaje bastorro da muy mala impresión. Si su profesión requiere hablar en público cuide su lengua, pues es herramienta de trabajo.

Encontramos un caso para estudio en el programa Chocolateando de Canal Cocina, cuyo pastelero ofrece buenas recetas y destreza técnica junto a un uso paroxístico del “lo que es” y sus derivados. Podéis hacer un juego de tomar chupitos cada vez que el chef dice “lo que es” o, peor aún, cada vez que usa la muletilla “¿vale?”. Yo lo hice una vez y acabé con ictericia. Como ejemplo, un vídeo:

Es el campeón de los “lo que es” y similares. En este programa de 10 minutos conté 20 veces, pero seguro alguno se me ha escapado. Basta ver el segmento entre los minutos 3:00 y 3:15 para catar la especie. ¿Nadie del equipo de producción le habrá hecho el favor de comentarle su vicio?

“Acordaros y fijaros”

Esto ya excede la gastronomía y la benemérita para extenderse a todos los ámbitos de la españolidad, independientemente del nivel académico: la confusión entre el imperativo y el infinitivo.

Recordemos que la forma imperativa de un verbo se usa para ordenar o solicitar una acción: callad, traedme, quédate, siéntense, poneos, etc. Lo de usar el infinitivo en estos casos quizás tenga la intención de suavizar el carácter tan imperativo del imperativo y que no suene tanto a orden sino a petición, así puede parecer más tajante un “sentaos aquí” que un “sentaros aquí”, pero es un uso totalmente erróneo. Lo correcto sería usar expresiones como: “fijaos en la ausencia de onda p”, “acordaos de la irrigación pancreática”, “observad el trazo de fractura”. Los que hablamos castellano de las Américas no caemos tanto en este error, pues en vez de ‘acordaos’ decimos ‘acuérdense’ y ya está.

La inclusión del infinitivo dentro de una oración imperativa es correcta en estos casos:

  • Si el infinitivo está acompañado de otro verbo en imperativo: por ejemplo fijaros sería correcto en “debéis fijaros”, conmutable por “os debéis fijar”.
  • Si se trata de una orden general o impersonal, tipo cartel: “no fumar”, “se ruega guardar silencio”.
  • Si el infinitivo va precedido de la preposición a en una oración exclamativa: “¡venga, a callar!”, “¡a follar, que el mundo se va a acabar!”

Si parte de tu trabajo es hablar en público, sea en conferencias, clases, entrevistas o trato con clientes/pacientes, es más que recomendable considerar el idioma y la oratoria como herramientas de trabajo. Deben ser herramientas cuidadas y hay que ejercitarse en su uso pulido.

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El recurso de las frases vacías, donde se incluye el loqueesismo, las coletillas y la duplicación de géneros, pretende dar una falsa sensación de oratoria elaborada al incluir más palabras, pero en realidad demuestra una endeble construcción del discurso. Y si no os parece, ¡pues irsen!

Sobre el absurdo “lo que es” hay opiniones en Fundéu y en el foro del Instituto Cervantes. Y en relación con la confusión infinitivo-imperativo hay artículos en la RAE y también en Fundéu. Para más ejemplos de la masacre de la elocuencia en el mundo culinario podéis ver el docu-realityEl Xef” de Cuatro; cuesta ver un uso más profuso y gratuito de las palabras polla, puta y hostia.

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8 comentarios en ““Lo que viene siendo”

  1. Otro uso erróneo muy extendido del infinitivo consiste en comenzar con esta forma verbal frases en las que se pretende matizar o añadir contenido al tema que se está tratando, omitiendo el nexo. Por ejemplo “Comentar que el color de la carne es debido precisamente a la mioglobina”, en vez de “Es preciso comentar que…”.

    Mis alumnos (en España) lo utilizan en absolutamente todos los inicios de oración una vez que han introducido el tema. Y lo hacen tanto en textos escritos como en exposiciones orales. Lo cierto es que tienen multitud de ejemplos donde fijarse, porque la prensa hablada y escrita utiliza esta forma con no poca frecuencia.

    Saludos

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      • Manuel, encuentro que hay alguna frase sublime en tu post, describes fielmente la realidad lingüística, donde se da por bueno lo que dice gente que participa en programas basura y que no tiene estudios como para auto censurar las tontadas que salen por su boca, por favor sigue escribiendo sobre ésto. Saludos desde ARAGON

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      • Gracias. Lo peor no es que estos torturadores lingüísticos salgan por los medios, sino que nos gobiernen. En mi país manda un personaje que es producto medio de la educación, entiéndase Nicolás Maduro 😖

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