«Rebolusión y medecina naturar»

La «revolución chavista» ha convertido a Venezuela en un amasijo fecal insólito, en un estercolero donde todo lo infame, mezquino y mediocre es realidad cotidiana. Ahora somos un país de emigrantes que huyen por su supervivencia.

No se puede tener otro resultado cuando gobiernan los peores, pero los peores de los peores, los más iletrados, malvados y brutales. Nos han desmantelado las estructuras del país para no dejar nada a cambio, han destruido el aparato productor (que nunca fue muy boyante, la verdad) y ahora ni se fabrica ni se cultiva ni se produce nada de lo que se necesita; tampoco se comercia, porque ni hay qué ni posibilidad de que circule el dinero a causa de un miserable control de cambio de divisas que, tras más de una década, ha empobrecido a todos (menos a los propios mercaderes chavistas que comercian con la divisa preferencial) y ha batido el récord cósmico de inflación.

Escasez y estraperlo

Hace unos años la escasez de papel higiénico en Venezuela era una noticia curiosa y hasta de risa cuando se comentaba en las noticias internacionales. Eso era una mínima muestra de lo que vendría. Todos aquellos suministros sensibles de uso diario, tanto de alimentación como de higiene personal, están racionadísimos. Los consumibles y repuestos de vehículos o maquinarias industriales son inaccesibles. Hasta falta el combustible. Como suele ocurrir en circunstancias de carestía generalizada, ha proliferado un mercado negro de artículos, de cambio de moneda, de contrabando y estraperlo.

¿Y los suministros médicos? Bueno, en semejante anticivilización la vida no vale nada, por lo que la seguridad ciudadana y el sistema sanitario le importan un carajo picado al régimen. Desde el principio de la tiranía chavista se ha instrumentalizado la sanidad para hacerla un canal de adoctrinamiento político y de propaganda, al estilo cubano y bajo supervisión cubana. El resultado es una desgracia: hospitales inservibles, falta de equipamiento, personal sanitario hostigado y migrando en masa al extranjero y, claro está, escasez muy grave de medicamentos.

Quienes tenemos familiares en Venezuela nos las vemos duras para hacerles llegar medicamentos de uso crónico como antihipertensivos o hipoglucemiantes, cosas tan pedestres como analgésicos, antihistamínicos o fijador de prótesis dentales. Imagina tú lo que ocurre con enfermos oncológicos o con VIH.

Pero no importa, Chavez vive y la lucha sigue, mientras la gente muere de hambre, enfermedad o violencia, y el régimen lucha para machacar todo lo que su maldad le dicta.

Curanderos y pseudoterapias

medecina_naturar

Esto es la «medicina natural». No sé de dónde viene esta foto, pero por el teléfono (que por decencia he borrado) parece ser de República Dominicana. Créanme, este es el nivel intelectual de todos los que que practican pseudociencias, aunque tengan mejor ortografía y parezcan más limpitos.

Semejante carencia de medicamentos ha devuelto la terapéutica a niveles de hace dos siglos. Los venezolanos han tenido de volver a los remedios caseros, a infusiones, cataplasmas y brebajes de abuela de limitado y dudoso efecto. Incluso una conocida cadena de suministros sanitarios recomienda a través de Twitter este tipo de intervenciones bajo la etiqueta #SinRécipe, como respuesta a su incapacidad de vender lo que la gente necesita.

Como las cosas nunca están tan mal que no puedan empeorar, a la brutal crisis de salud se han sumado los rastreros charlatanes profesores de pseudoterapias, aprovechándose de la abrumadora necesidad y desprotección de los enfermos. En Venezuela no tienen que luchar contra la «medicina oficial» sino que se erigen como una auténtica opción de salvación.

Un audio para cagarse

Me llegó un archivo de audio, de esos que circulan por las redes, donde una persona que se supone médico da consejos a otra para salvar la escasez de fármacos mediante una técnica terriblemente farsante. Esta pista de audio es un compendio de las animaladas que propala esta gentuza, topicazos antimédicos, anticientíficos, antifarmacéuticos, ridiculeces pseudocientíficas, falacias de todo jaez y, para rematar, un atufamiento socialistoidedelsigloveintiúnico nauseabundo.

La pista es anónima y no se identifica a nadie, por lo que la pongo a continuación, para que aquellos con estómago para aguantar tal sarta de necedades se den un banquete:

 

Transcribo lo más granado de estos minutos de gloria.

[0:08] La tautopatía es una de las maneras para suplir medicamentos que no estén en el mercado. Eso lo aprendí hace más de 22 años cuando estuve en el «instituto de medicina natural», pero como hay un interés por las industrias farmacéuticas de que esto no se sepa, la colectividad no lo sabe y bota medicamentos que aparecen vencimientos en sus cajas cuando pueden durar hasta 30 años después de esa fecha, siempre y cuando se conserven bien, y los que no están en el mercado.

Comienza pisando fuerte: la tautopatía. Dícese de una engañifa emparentada con la homeopatía, consistente en diluir principios activos para «dinamizarlos». En esta farsa se usan fármacos reales, buscando aumentar su potencia con la máxima dilución. Claro, todos sabemos que un pedo apesta más mientras más se diluye en el volumen de una habitación, por ello es que más gente puede olerlo…

«La conozco desde hace veinte años», dice, de modo que es cosa establecida, «y la aprendí —continúa— en un instituto que se llama instituto», de modo que es algo serio y respaldado. Falacia de autoridad.

Claro, la malnacida y tóxica industria farmacéutica nos quiere destruir y arruinar, así que no deja que se sepan estas grandes verdades evangélicas —teoría conspiratoria— de modo que nos venden grandes cantidades de fármacos cuando en realidad hacen falta migajas; al carajo la farmacocinética y la farmacodinámica. No importa que el medicamento esté caducado desde hace 30 años, como pasa con los yogures.

[0:33] En el «instituto de medicina natural» aprendimos de las propiedades que tiene el agua de copiar todo lo que contiene en composición química cualquier medicamento que esté en el mercado.

¡La leche! Resulta que esta rama herética de la sacra doctrina hahnemanniana también proclama la insostenible idea del «agua fotocopiadora», capaz de crear negativos de las estructuras moleculares de lo que en ella se disuelve y, por tanto, seguir ejerciendo su actividad biológica. Bastan nociones elementales de fisicoquímica del agua para descojonarse de tal patraña, pues habría que olvidar el movimiento browniano, la geometría de los puentes de hidrógeno y lo más básico de la termodinámica para creer que cualquier estructura supramolecular compleja que pueda adquirir un grupo de moléculas de agua en estado líquido sea persistente en el tiempo.

[0:46] Consigue una sola pastilla de ciprofloxacina, si se dificulta mucho tener una caja y la vas a diluir en la botella de agua mineral que puede ser de un litro o medio litro, y al diluir la colocas la pastilla si es de medio litro le colocas una sola pastillita y si es de dos, bueno, colocas dos pastillitas tranquilamente, la dejas diluyendo allí…

Lo más difícil para hacer esta receta en Venezuela, sin duda, es conseguir la «pastilla de ciprofloxacina». La dilución se indica en agua mineral, aunque, siguiendo el principio de «memoria del agua», las pequeñas cantidades de cloruro sódico del agua mineral serían replicadas y la convertirían en un auténtico peligro para la tensión arterial, digo yo.

[1:13] El agua va a copiar la composición de esa pastilla completamente. Ella tiene memoria universal, ella es capaz de grabar, grabar, grabar, grabar, grabar los componentes que ese producto tiene, igual como cuando tú agarras una botella con cloro [lejía], la lavas, la lavas, la lavas y después que echas agua allí parte de la memoria de lo que era el cloro lo graba el envase y tú dices «ay, esta agua sabe como a cloro», así mismo ocurre con cualquier pastilla.

Si el agua tiene memoria universal para qué demonios hacemos los circuitos informáticos con silicio. En vez de un disco duro portátil llevaríamos una cantimplora. El gusto residual a lejía en un envase no se debe a que se replique la forma molecular del hipoclorito de sodio, sino al umbral para la detección de esta sustancia que tiene nuestro olfato. Ya estaría bien eso para que el whisky con mucha agua supiera mucho a whisky.

[1:47] …pero lo graba tan idénticamente, igual que la dosificación, tu coloca la pastillita, la metes en la nevera, esperas dos horas que se disuelva y a las dos horas ya tú le vas dando una cucharada de eso que equivale a una pastilla completa, el tiempo que lo estén indicando, […] eso va a ser los mismos miligramos que están indicados en la caja de composición.

La receta es un preparado tautopático de andar por casa, pues no incluye las diluciones sucesivas decimales o centesimales, ni la dinamización, ni el resto de la liturgia paranormal que siguen estos chalados en sus «laboratorios».

Suponiendo que la «pastillita» es de 500 mg de ciprofloxacino —porque no lo indica— queda en 1 mg/ml, a dosis de una cucharada serían unos 20 o 25 mg por toma, dosis inútil como antibiótico sistémico, pero ideal para invitar a la resistencia bacteriana.

[2:21]…no todo el mundo está preparado mentalmente para hacerlo, pero yo tuve la oportunidad, ahora con estas condiciones en las que se encuentra el país en relación a los medicamentos, de poner en práctica un conocimiento que tenía de muchos años…

Por supuesto que no todos tienen mente para creerse tal mamarrachada, y eso es lo bueno de la farmacología, que un antibiótico mata a una bacteria sensible independientemente de si el paciente tiene la mente abierta o no y sin importar la religión que profese la bacteria.

Recalca de nuevo, la burra sabanera, que esta engañifa es una «oportunidad» para los tiempos de carestía que pasa el país.

[2:35] …y lo viví en mi perro con la erlichiosis, cómo una sola ciprofloxacina (en este caso no fue la doxiciclina que conseguí) se pudo diluir en un solo envase con agua y a las 24 horas ya había bajado la fiebre, a las 48 totalmente controlada, a las 72 ya estaba animado buscando comida y a los 6 días ya se había recuperado, […] la energía que te da solamente colocar ese componente en el agua, impresionante, de hecho me lo hice yo después del perro porque tuve un absceso periodontal, con la amoxicilina con ácido clavulánico y fue efectivo, […] lo llevé a un odontólogo, estuvo impresionado de cómo se logró controlar tan bien o mejor que una pastilla directa; eso lo pasé por Whatsapp para que llegar a todos aquellos que pudiera interesar…

Más allá del amimefuncionismo está el «¡a mi perro le funcionó!» y, remedando a la verdadera ciencia que pasa de los estudios en animales de experimentación a los humanos, esta lumbrera pasa de su perro a sí misma, ¡y le funcionó! Así que a divulgarlo por las redes sociales, que dos casos son evidencia y al demonio los ensayos clínicos y los metaanálisis.

[3:47] …llegó una vecina con una niña con cuadro que amebiasis y que le han mandado metronidazol, y como el metronidazol tiene efectos secundarios […], ellos me preguntaron cómo había hecho con el perro, cómo había hecho conmigo para hacer ellos lo mismo con la niña; de hecho lo hicieron con el metronidazol y la niña ya estaba bastante decaída, y al día siguiente de haberse tomado una sola pastillita de metronidazol que consiguieron en el mercado diludida [sic] en un botellón de agua que no fue de un litro, lo diluimos en una botellita que llevamos para para el gimnasio, la que cargamos en el día a día, igual que la diluí yo para el perro y la diluí para mí también, y entonces a la niña le comenzaron a dar el metronidazol y al otro día ya la niña estaba contenta […], volvieron a hacer los exámenes y no aparecía ningún indicio de amebas multiplicadas en su aparato digestivo.

Nuevo cuento de viejas con otro caso aislado. Su ausencia de pensamiento crítico es impresionante. Se ve, por otro lado, que en la tautopatía se puede diluir cualquier medicamento, independientemente de lo polar o apolar que sea.

La preparación que indica de metronidazol tiene una probable concentración de 1,5 mg/ml o 0,75 mg/ml, según dosis original de la «pastillita». La pauta establecida en niños es de 30-40 mg/kg/día en tres tomas, de modo que una cucharada de esa infusión de Flagyl® sería óptima si la criatura pesara un kilo. Yo diría que las amebas se habrán muerto antes de hambre o de risa.

[4:53] Esto te lo dejo a manera de enseñanza y, ¡aleluya!, pues pruébenlo y al probarlo pues así hagan con todos los medicamentos, de una vez nos vamos desintoxicando un poco de lo que esta sociedad por programación mental, cultural, pues ha tenido arraigado en su cerebro.

Nuevamente, nos intoxican, nos programan la mente, nos dominan los poderes fácticos, el capitalismo y las multinacionales. Hay que caminar hacia la autarquía, el gallinero vertical, el huerto de retrete, la medicina mágica con mentalidad del tercer milenio antes de Cristo. ¡Aleluya, hermanos!

La ciencia no es democrática

No, no lo es, la evidencia científica no depende de la voluntad de la mayoría, sino de los hechos contrastados y acumulados con las investigaciones bien realizadas. Ni la ciencia es democrática ni la política suele casar bien con temas de salud y ciencia. Los sesgos ideológicos aplicados en estas áreas suelen ser fuente de eterno conflicto, especialmente en temas complicados como las energías renovables, la eutanasia o el aborto. Los partidos suelen dar más peso a la opinión de sus votantes o a los grupos de presión que a los comités técnicos.

También ocurren estas lindezas en relación con las pseudomedicinas, pues su regulación gubernamental está influida por los grupos interesados, la demanda de la gente mal informada y la mal entendida equidistancia entre la medicina científica y el chamanismo. Por ello hay una presión constante para que algunas pseudoterapias sean costeadas por el sistema sanitario y por ello ejercen sus prácticas con bastante libertad estos charlatanes, incluyendo joyitas como Corbera o Pàmies, quienes tendrían que estar tras las rejas desde hace mucho.

En un partido político donde todo lo malo tiene cabida no es de extrañar que cuente con secciones dedicadas a engañifas. Por ello Podemos tiene su Circulo Podemos Homeopatía, sea o no oficial. Seguro a estos fantasmas les parecerá divino que se aplique tautopatía, homeopatía y farmacopea medieval en un país donde las políticas nefastas que sus amos comparten con la basura chavista han destruido cualquier logro de la civilización. ¡Aleluya!

“Ceterum censeo Podemus esse delenda”

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