Los accidentes geográficos de los planetas y satélites del sistema solar reciben nombres identificativos bendecidos por las Unión Astronómica Internacional (IAU). Al igual que en el callejero de las ciudades se suele honrar la memoria de personalidades señaladas, también en los bautizos topográficos espaciales se aprovecha para reconocer a científicos de toda índole, desde la antigüedad clásica hasta el siglo XX.

El rasgo más llamativo de la superficie lunar son sus más de 5.000 cráteres, de los cuales poco más de 1.600 han recibido un nombre propio (aquí se puede consultar el listado de la IAU). En su mayoría son, obviamente, astrónomos, seguidos por matemáticos, físicos y personajes relacionados con la carrera espacial, también muchos químicos, unos buenos puñados de geólogos, geógrafos, ingenieros, naturalistas y otras diversas ramas científicas.

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Cara visible y cara oculta de la Luna. Foto vía www.urania.be.

En cuanto a medicina, fisiología y biología hay poco más de medio centenar, más un par de decenas de personajes que estudiaron medicina pero brillaron en otros aspectos del saber. Vamos a repasar brevemente el listado de personajes históricos relacionados con nuestro oficio y honrados con un cráter en propiedad.

A

Acosta, Cristóbal (1515-1594), médico portugués que ejerció en España y en las colonias portuguesas de la India. Destacó en botánica y farmacología, área en la que publicó su Tractado de las drogas y medicinas de las Indias orientales (1578).

Avery, Oswald (1877-1955), médico canadiense pionero de la biología molecular; descubrió el papel de los ácidos nucleicos en la herencia genética. Es famoso el experimento de Avery, McLeod y McCarty con colonias de neumococos rugosas y lisas y cómo unas se podían transformar en otras por efecto de la transferencia genética.

Averroes (1126-1198), sabio cordobés que tocó filosofía, matemáticas y medicina, entre otros menesteres.

Avicena (980-1037), predecesor del anterior, fue médico y filósofo persa. Escribió su Canon o Libro de las leyes médicas en cinco volúmenes, obra central de la medicina medieval.

Avogadro, Amedeo (1776-1856), conde italiano dedicado a química y física. No tuvo relación con la medicina, pero lo incluyo aquí porque el número de Avogadro es la demostración más básica de que la homeopatía es una engañifa sin sentido.

B

Banting, Frederick (1891-1941), médico canadiense descubridor de la insulina, junto con Charles Best, además de aislarla e iniciar la terapéutica de la diabetes. Recibió el Nobel en 1923. Además del cráter también tiene un asteroide epónimo.

Benedict, Francis (1870-1957), fisiólogo y nutricionista norteamericano, quien trabajó en calorimetría metabólica y en los conceptos de metabolismo basal y tasa metabólica.

Bilharz, Theodor (1825-1862), médico y parasitólogo alemán descubridor del trematodo Schistosoma, razón por la que la esquistosomiasis también se llama bilharzia (ver post).

Bronk, Detlev (1897-1975), médico e ingeniero americano pionero de la biofísica. Trabajó en teoría de la educación científica y dirigió el Instituto Rockefeller, la National Academy of Sciences y la Universidad Johns Hopkins.

Bunsen, Robert (1811–1899) químico alemán famoso en medicina por el mechero Bunsen, cacharro imprescindible en todo laboratorio microbiológico. También hay un asteroide Bunsen.

C

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Santiago Ramón y Cajal. Foto vía wikipedia.

Cajal, Santiago Ramón y (1852-1934), grande entre los grandes, sobre este médico maño, papá de las neuronas, de la teoría neuronal y de la neurobiología moderna, siempre será poco lo que se diga en su honor. Nobel en 1906 (el otro Nobel médico español, Severo Ochoa, de momento no tiene cráter). Además de cráter tiene asteroide, el Ramonycajal, así, todo junto.

Carrel, Alexis (1873-1944), médico francés precursor de la cirugía vascular y de trasplantes, Nobel en 1912. Aquí un post sobre stents vasculares donde aparece.

Caventou, Joseph (1795–1877), químico y farmacéutico francés que aisló la clorofila, la quinina, la cafeína, la estricnina y la ipecacuana, entre otros alcaloides.

Cori, Gerty (1896-1957), bioquímica checo-estadounidense, Nobel en 1947, investigadora del metabolismo de los carbohidratos y conocida por el ciclo de Cori (ciclo glucógeno-glucosa-lactato).

Crile, George Washington (1864-1943), cirujano americano archifamoso por las pinzas hemostáticas que llevan su nombre. También hizo contribuciones en las técnicas anestésicas, la fisiología circulatoria y diversas técnicas quirúrgicas.

D

Dale, Henry (1875-1968), médico y fisiólogo inglés, Nobel en 1936 por sus estudios sobre transmisión neuronal.

Dalton, John (1766-1844), químico inglés a quien debemos la descripción del daltonismo, que él mismo sufría. Es más conocido por su contribución a la teoría atómica.

Doppler, Christian (1803-1853), físico austríaco inmortalizado por describir la deformación relativa de las ondas por el desplazamiento de su fuente emisora, o efecto Doppler, empleado cotidianamente en la ecografía doppler. Aquí un post dedicado a él.

E

Ehrlich, Paul (1854-1915), médico alemán dedicado a la microbiología y a la entonces naciente inmunología, Nobel en 1908. Desarrolló el concepto de especificidad de la respuesta inmunitaria y abrió camino en la terapéutica antiinfecciosa.

Eijkman, Christiaan (1858-1930), médico y fisiólogo holandés, Nobel en 1929 por el descubrimiento de la tiamina y su relación con el beriberi. Tiene asteroide epónimo.

Einthoven, Willem (1860-1927), este médico holandés fue ni más ni menos el inventor del electrocardiógrafo, casi nada. Nobel en 1924.

Eppinger, Hans (1879-1946), médico austríaco a quien se le retiró el nombre de este cráter y otros honores terrenales por haber hecho experimentos en el campo de concentración de Dachau.

F

Fernelius (1497-1558), Jean Fernel, médico francés reformador de la antigua medicina galénica. Fue quien introdujo el término fisiología para referirse al estudio de las funciones de los seres vivos. Sin embargo, el auténtico padre de la moderna fisiología, Albrecht von Haller, no ha sido agasajado con ningún cráter ni otro reconocimiento celeste.

Fibiger, Johannes (1867-1928), patólogo danés discípulo de Koch y von Behring. Realizó estudios sobre el origen del cáncer y su relación con agentes externos y condiciones inflamatorias (aunque varias de sus teorías se han desestimado posteriormente). Nobel en 1926.

Finsen, Niels (1860-1904), otro médico danés, Nobel en 1903 por sus estudios sobre la luz ultravioleta, tanto en su acción germicida como en el tratamiento de afecciones dermatológicas. El asteroide Eros tiene un accidente topográfico llamado Dorsum Finsen en su honor.

Fleming, Alexander (1881-1955), no hace falta decir mucho sobre este famosísimo médico microbiólogo escocés, descubridor de la penicilina y de la lisozima. Nobel en 1945.

Florey, Howard (1898-1968), farmacólogo australiano quien compartió el Nobel con Fleming por la fabricación y aplicación clínica de la penicilina. Tiene un asteroide.

Fracastorius (1476-1553), Girolamo Fracastoro, médico veronés quien describió la sífilis en verso (literalmente) y teorizó sobre los mecanismos de transmisión de enfermedades contagiosas. También hizo pinitos en astronomía.

Freud, Sigmund (1856-1939), psiquiatra austríaco que no necesita presentación debido a la revolución que significó su sistema de estudio de la psiquis, aunque la mayor parte de su teoría —al menos en lo que a terapéutica se refiere— ya ha sido ampliamente superada.

G

Galeno, Claudio (129-216), médico grecorromano, segundo padre de la medicina, tras Hipócrates. Hizo numerosas contribuciones a la medicina, pero a la vez sentó un corpus de anatomía, fisiología y patología mayormente equivocado (por las lógicas limitaciones de su época) que lastró el avance científico durante la edad media debido al dogmatismo de sus seguidores.

Gemma Frisius, Regnier (1508-1555), este holandés pertenece al grupo de los que comenzaron estudiando medicina y terminó pasando a matemáticas, astronomía y cartografía, donde hizo todas sus contribuciones reseñables. Sin embargo, ejerció de médico y profesor de medicina.

Gilbert, William (1544-1603), médico inglés quien poco dio a la medicina, pero sí muchísimo y muy relevante a la electricidad y al magnetismo, incluyendo la introducción del término ‘electricidad’, la invención del electroscopio, estudios sobre electrostática, conductividad, termodinámica y descubrir el campo magnético terrestre.

Goclenio, Rodolfo (1572-1621), médico, astrónomo y filósofo alemán. Promocionó la magnetoterapia y varias curas milagrosas con ungüentos esotéricos de poco recorrido.

Golgi, Camillo (1843-1926), uno de los grandes de la historia médica, compañero de Cajal en desenredar la histología del sistema nervioso y con quien compartió el Nobel de 1906. Descubrió el aparato de Golgi, las células de Golgi cerebelosas y el órgano tendinoso de Golgi.

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Allvar Gullstrand, oftalmólogo sueco, Nobel en 1911. Vía www.uu.se.

Gullstrand, Allvar (1862-1930), a este oftalmólogo sueco, ganador del Nobel en 1911, no le prodigamos suficiente reconocimiento dentro de nuestro gremio oftalmológico, a pesar de haber inventado la lámpara de hendidura, haber perfeccionado el oftalmoscopio, haber estudiado al detalle la refracción ocular y la acomodación, e introducir numerosos procedimientos quirúrgicos.

H

Haldane, John Burdon (1892-1964), biólogo inglés que trabajó sobre teoría de la evolución, genética poblacional y las primeras ideas actuales sobre el origen de la vida.

Harvey, William (1578-1657), médico inglés que describió correctamente el mecanismo de la circulación sanguínea. A Miguel Servet, sin embargo, no le han otorgado titularidad de cráter alguno.

Helmholtz, Hermann von (1821-1894), médico alemán que hizo tantas contribuciones a la medicina como a la física. Tiene el inmenso honor de haber inventado el oftalmoscopio y haber hecho el primer fondo de ojo. Además de un cráter lunar tiene otro en Marte.

Hipócrates (460-370 a.C.), sobra decir que es el primer referente todos los médicos y que su escuela de Cos sistematizó los conocimientos de su época como base para el desarrollo científico posterior.

Houssay, Bernardo (1887-1971), médico, farmacéutico y fisiólogo argentino, compartió el Nobel de 1947 con la antes mencionada G. Cori. Estudió las hormonas hipofisarias, suprarrenales y pancreáticas. También cuenta con un asteroide.

J

Jenner, Edward (1749-1823), médico inglés creador de la vacunación, con todo lo ello ha representado para la Humanidad (a pesar de la corriente de catetos antivacunas que en mala hora existen). No podía faltar un asteroide con su nombre.

K

Karrer, Paul (1889-1971), bioquímico ruso-suizo que investigó sobre carotenoides, flavinas y tocoferoles, es decir, fue un importante vitaminólogo. Nobel en 1937.

Kekulé, August (1829-1896), es el padre de la química orgánica y, por tanto, abuelo de la bioquímica. Lo incluyo aquí, también, por prestar su nombre a la Editorial Científica Kekulé, con la que colaboro estrechamente. Cráter y asteroide merecidos.

Koch, Robert (1843-1910), médico microbiólogo alemán, descubridor del bacilo de la tuberculosis y, junto con Pasteur, impulsor de la teoría microbiana y de los modernos conceptos de transmisión de enfermedades infectocontagiosas. Nobel en 1905. Y un asteroide, por supuesto.

Kocher, Emil Theodor (1841-1917), famoso cirujano suizo, creador de diverso material quirúrgico, entre el que destacan sus pinzas hemostáticas (más robustas que la de Crile y con dientes). Sus estudios sobre función y patología tiroidea le valieron el Nobel en 1909. Also asteroid.

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L

Landsteiner, Karl (1868-1943), médico austríaco cuyo descubrimiento de los grupos sanguíneos le valió el olimpo y el Nobel de 1930.

Leeuwenhoek, Anton van (1632-1723), inventar el microscopio y descubrir un mundo invisible no es para que te den un cráter lunar y un asteroide, como es el caso, sino un sistema planetario entero o una galaxia.

Liceti, Fortunio (1577-1657), médico y filósofo italiano, amigo de Galileo, con quien dio pasitos en astronomía pero defendiendo el geocentrismo.

Lilio (1510-1576), Luigi Giglio, al igual que el anterior fue filósofo, astrónomo y médico italiano. Participó en el borrador de lo acabaría siendo nuestro actual calendario gragoriano.

Lovelace, William (1907-1965), médico americano impulsor de la medicina aeroespacial.

M

Mechnikov, Ilia (1845-1916), microbiólogo e inmunólogo ruso adicto al yogur, quien estudió la inmunidad innata y la fagocitosis. Compartió el Nobel con Paul Ehrlich.

Mendel, Gregor (1822-1884), cura austríaco que describió las leyes de la herencia y, por ello, se le considera padre de la genética. Además de cráter lunar, se le ha dado su nombre a otro en Marte y a un asteroide.

Milchius (1501-1559), Jacob Milich, este alemán forma parte del grupo de médicos renacentistas que hacían de todo: matemático, filósofo y astrónomo, en este caso.

O

Olbers, Heinrich (1758-1840), otro médico alemán dedicado a la astronomía, donde hizo numerosos descubrimientos relacionados con asteroides y cometas. Por ello, además del cráter hay un par de asteroides y un cometa que comparten su eponimia.

P

Paracelso (1493-1541), alquimista, médico y esotérico suizo, que contribuyó al desarrollo de la toxicología, pero cuya afición a los horóscopos y al misticismo lastra su contribución científica.

Parrot, Friedrich (1792-1841), médico y botánico alemán, quien contribuyó con la taxonomía vegetal.

Pasteur, Louis (1822-1895), este portento francés no era médico sino químico, pero contribuyó a las ciencias de la salud como nadie a través de sus aportes en microbiología, inmunología, inmunoterapia y farmacología. Además de la Luna, tiene su nombre en un asteroide y un cráter marciano.

Punkinje, Jan Evangelista (1787-1869), polifacético médico checo, quien da nombre a las fibras de Purkinje cardíacas, a las células de Purkinje del cerebelo, las imágenes y la desviación de Purkinje (fenómenos de fisiología ocular), a un cráter lunar y un asteroide. Investigó la toxicología de múltiples compuestos con un peligroso método kamikaze.

R

Röntgen, Wilhelm (1845-1923), físico alemán descubridor de los rayos X, ganador del Nobel de física de 1901 y santo patrón de los radiólogos. También asteroide.

S

Sasceride, Gellio (1562-1612), médico danés dedicado a la astronomía, discípulo de Tycho Brahe y que casi fue su yerno.

Sherrington, Charles (1857-1952), neurólogo y fisiólogo inglés, laureado con el Nobel de 1932 por sus investigaciones sobre el sistema nervioso, en especial por la función de las áreas de la corteza cerebral.

Sömmerring, Samuel von (1755-1830), médico anatomista polaco-alemán con varios epónimos en la lista anatómica (poco prodigados). Detalló la organización de los pares de nervios craneales y describió, ni más ni menos, la mácula lútea retiniana. Dio palos en paleontología y astronomía, diseño un tipo de telescopio y un telégrafo.

Spallanzani, Lazzaro (1729-1799), biólogo, matemático y cura italiano, famoso por sus experimentos para desmentir la generación espontánea. También estudió la fecundación, la fisiología respiratoria y el sonar de los murciélagos.

Stenon, Nicolás (1638-1686), pues sí, es el del conducto de Stenon de la glándula parótida, pero este anatomista, médico, geólogo y cura danés también descubrió los óvulos en los ovarios, las venas vorticosas del ojo, estudió fósiles y, a pesar de ser hijo de un pastor protestante, se convirtió al catolicismo y terminó obispo. Además del cráter lunar y otro marciano, fue beatificado por la iglesia en 1988.

T

Toscanelli, Paolo dal Pozzo (1397-1482), estudió medicina en Padua, pero se dedicó a las matemáticas, astronomía y cartografía. Fue el responsable del mapa erróneo con una ruta hacia las Indias que cayó en manos de Colon y lo condujo a sus viajes. Asteroide a su nombre.

Theiler, Max (1899-1972), virólogo sudafricano galardonado con el Nobel en 1951 por crear la vacuna contra la fiebre amarilla.

Tiselius, Arne (1902-1971), bioquímico sueco que investigó la composición química del plasma sanguíneo y desarrolló sucedáneos sintéticos. Nobel de química en 1948.

Tyndall, John (1820-1893), físico irlandés famoso por el efecto Tyndall o dispersión de la luz por partículas en suspensión. Estudió coloides, radiación térmica (que dio pie al concepto del efecto invernadero y al capnógrafo), desarrolló una técnica de esterilización microbiológica (tindalización) y de control ambiental microbiano por eliminación de partículas aéreas en suspensión; además fue el padre de la fibra óptica. Por ello tiene cráter lunar, otro marciano y un asteroide.

V

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Rudolf Virchow. Foto de biography.com.

Virchow, Rudolf (1821-1902), este médico alemán es el papichulo de la patología moderna. A él se debe la comprensión actual de los procesos patológicos, exprimió al máximo la autopsia clínica y la histopatología para conocer los procesos nosológicos y dejó numerosas observaciones anatómicas y clínicas. Su asteroide, también.

Vesalius, Andreas (1514-1564), médico bruselense a las órdenes de Carlos V, padre indiscutible de la anatomía moderna. Su obra es un hito de los gordos para quienes nos dedicamos a la ilustración anatómica.

von Behring, Emil (1854-1917), médico bacteriólogo alemán, discípulo de Koch. Desarrolló antisueros para tratar la difteria y el tétanos, hasta ese momento enfermedades de alta mortalidad. Inauguró la lista de los premios Nobel de medicina en 1901. Asteroide.

von Békésy, Georg (1899-1972), químico y biofísico húngaro; fue un estudioso de la fisiología auditiva y desentrañó cómo funciona la cóclea, lo que le valió el Nobel en 1961.

Young, Thomas (1773-1829), médico, físico y políglota inglés que intervino junto con Champollion en el descifrado de los jeroglíficos. Hizo diversos aportes a la física de la resistencia de materiales, a la teoría ondulatoria de la luz y la fisiología ocular, donde estudió la refracción del ojo (acuñó el término astigmatismo) y aventuró una teoría de la visión cromática.


Esta es la lista de honrados con un cráter lunar hasta la fecha. Se echan en falta algunos personajes, como suele ocurrir en estos casos, por ejemplo Claude Bernard, Osler, los ya mencionados Servet, Haller y Ochoa, o muchos de los anatomistas clásicos de las escuelas de Bolonia y Padua.

Como curiosidad, hay un buen puñado de cráteres lunares a los que se tienen propuestos nombres de autores literarios, pero ninguno está aprobado por la IAU. Si queremos ver accidentes topográficos con nombres de literatos, músicos, compositores, pintores o escultores hay que irse a Mercurio, donde sus 400 cráteres se han reservado como olimpo artístico.

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