Médicos en la Luna

Los accidentes geográficos de los planetas y satélites del sistema solar reciben nombres identificativos bendecidos por las Unión Astronómica Internacional (IAU). Al igual que en el callejero de las ciudades se suele honrar la memoria de personalidades señaladas, también en los bautizos topográficos espaciales se aprovecha para reconocer a científicos de toda índole, desde la antigüedad clásica hasta el siglo XX.

El rasgo más llamativo de la superficie lunar son sus más de 5.000 cráteres, de los cuales poco más de 1.600 han recibido un nombre propio (aquí se puede consultar el listado de la IAU). En su mayoría son, obviamente, astrónomos, seguidos por matemáticos, físicos y personajes relacionados con la carrera espacial, también muchos químicos, unos buenos puñados de geólogos, geógrafos, ingenieros, naturalistas y otras diversas ramas científicas.

caras_de_la_luna

Cara visible y cara oculta de la Luna. Foto vía www.urania.be.

En cuanto a medicina, fisiología y biología hay poco más de medio centenar, más un par de decenas de personajes que estudiaron medicina pero brillaron en otros aspectos del saber. Vamos a repasar brevemente el listado de personajes históricos relacionados con nuestro oficio y honrados con un cráter en propiedad.

A

Acosta, Cristóbal (1515-1594), médico portugués que ejerció en España y en las colonias portuguesas de la India. Destacó en botánica y farmacología, área en la que publicó su Tractado de las drogas y medicinas de las Indias orientales (1578).

Avery, Oswald (1877-1955), médico canadiense pionero de la biología molecular; descubrió el papel de los ácidos nucleicos en la herencia genética. Es famoso el experimento de Avery, McLeod y McCarty con colonias de neumococos rugosas y lisas y cómo unas se podían transformar en otras por efecto de la transferencia genética.

Averroes (1126-1198), sabio cordobés que tocó filosofía, matemáticas y medicina, entre otros menesteres.

Avicena (980-1037), predecesor del anterior, fue médico y filósofo persa. Escribió su Canon o Libro de las leyes médicas en cinco volúmenes, obra central de la medicina medieval.

Avogadro, Amedeo (1776-1856), conde italiano dedicado a química y física. No tuvo relación con la medicina, pero lo incluyo aquí porque el número de Avogadro es la demostración más básica de que la homeopatía es una engañifa sin sentido.

B

Banting, Frederick (1891-1941), médico canadiense descubridor de la insulina, junto con Charles Best, además de aislarla e iniciar la terapéutica de la diabetes. Recibió el Nobel en 1923. Además del cráter también tiene un asteroide epónimo.

Benedict, Francis (1870-1957), fisiólogo y nutricionista norteamericano, quien trabajó en calorimetría metabólica y en los conceptos de metabolismo basal y tasa metabólica.

Bilharz, Theodor (1825-1862), médico y parasitólogo alemán descubridor del trematodo Schistosoma, razón por la que la esquistosomiasis también se llama bilharzia (ver post).

Bronk, Detlev (1897-1975), médico e ingeniero americano pionero de la biofísica. Trabajó en teoría de la educación científica y dirigió el Instituto Rockefeller, la National Academy of Sciences y la Universidad Johns Hopkins.

Bunsen, Robert (1811–1899) químico alemán famoso en medicina por el mechero Bunsen, cacharro imprescindible en todo laboratorio microbiológico. También hay un asteroide Bunsen.

C

440px-cajal-restored

Santiago Ramón y Cajal. Foto vía wikipedia.

Cajal, Santiago Ramón y (1852-1934), grande entre los grandes, sobre este médico maño, papá de las neuronas, de la teoría neuronal y de la neurobiología moderna, siempre será poco lo que se diga en su honor. Nobel en 1906 (el otro Nobel médico español, Severo Ochoa, de momento no tiene cráter). Además de cráter tiene asteroide, el Ramonycajal, así, todo junto.

Carrel, Alexis (1873-1944), médico francés precursor de la cirugía vascular y de trasplantes, Nobel en 1912. Aquí un post sobre stents vasculares donde aparece.

Caventou, Joseph (1795–1877), químico y farmacéutico francés que aisló la clorofila, la quinina, la cafeína, la estricnina y la ipecacuana, entre otros alcaloides.

Cori, Gerty (1896-1957), bioquímica checo-estadounidense, Nobel en 1947, investigadora del metabolismo de los carbohidratos y conocida por el ciclo de Cori (ciclo glucógeno-glucosa-lactato).

Crile, George Washington (1864-1943), cirujano americano archifamoso por las pinzas hemostáticas que llevan su nombre. También hizo contribuciones en las técnicas anestésicas, la fisiología circulatoria y diversas técnicas quirúrgicas.

D

Dale, Henry (1875-1968), médico y fisiólogo inglés, Nobel en 1936 por sus estudios sobre transmisión neuronal.

Dalton, John (1766-1844), químico inglés a quien debemos la descripción del daltonismo, que él mismo sufría. Es más conocido por su contribución a la teoría atómica.

Doppler, Christian (1803-1853), físico austríaco inmortalizado por describir la deformación relativa de las ondas por el desplazamiento de su fuente emisora, o efecto Doppler, empleado cotidianamente en la ecografía doppler. Aquí un post dedicado a él.

E

Ehrlich, Paul (1854-1915), médico alemán dedicado a la microbiología y a la entonces naciente inmunología, Nobel en 1908. Desarrolló el concepto de especificidad de la respuesta inmunitaria y abrió camino en la terapéutica antiinfecciosa.

Eijkman, Christiaan (1858-1930), médico y fisiólogo holandés, Nobel en 1929 por el descubrimiento de la tiamina y su relación con el beriberi. Tiene asteroide epónimo.

Einthoven, Willem (1860-1927), este médico holandés fue ni más ni menos el inventor del electrocardiógrafo, casi nada. Nobel en 1924.

Eppinger, Hans (1879-1946), médico austríaco a quien se le retiró el nombre de este cráter y otros honores terrenales por haber hecho experimentos en el campo de concentración de Dachau.

F

Fernelius (1497-1558), Jean Fernel, médico francés reformador de la antigua medicina galénica. Fue quien introdujo el término fisiología para referirse al estudio de las funciones de los seres vivos. Sin embargo, el auténtico padre de la moderna fisiología, Albrecht von Haller, no ha sido agasajado con ningún cráter ni otro reconocimiento celeste.

Fibiger, Johannes (1867-1928), patólogo danés discípulo de Koch y von Behring. Realizó estudios sobre el origen del cáncer y su relación con agentes externos y condiciones inflamatorias (aunque varias de sus teorías se han desestimado posteriormente). Nobel en 1926.

Finsen, Niels (1860-1904), otro médico danés, Nobel en 1903 por sus estudios sobre la luz ultravioleta, tanto en su acción germicida como en el tratamiento de afecciones dermatológicas. El asteroide Eros tiene un accidente topográfico llamado Dorsum Finsen en su honor.

Fleming, Alexander (1881-1955), no hace falta decir mucho sobre este famosísimo médico microbiólogo escocés, descubridor de la penicilina y de la lisozima. Nobel en 1945.

Florey, Howard (1898-1968), farmacólogo australiano quien compartió el Nobel con Fleming por la fabricación y aplicación clínica de la penicilina. Tiene un asteroide.

Fracastorius (1476-1553), Girolamo Fracastoro, médico veronés quien describió la sífilis en verso (literalmente) y teorizó sobre los mecanismos de transmisión de enfermedades contagiosas. También hizo pinitos en astronomía.

Freud, Sigmund (1856-1939), psiquiatra austríaco que no necesita presentación debido a la revolución que significó su sistema de estudio de la psiquis, aunque la mayor parte de su teoría —al menos en lo que a terapéutica se refiere— ya ha sido ampliamente superada.

G

Galeno, Claudio (129-216), médico grecorromano, segundo padre de la medicina, tras Hipócrates. Hizo numerosas contribuciones a la medicina, pero a la vez sentó un corpus de anatomía, fisiología y patología mayormente equivocado (por las lógicas limitaciones de su época) que lastró el avance científico durante la edad media debido al dogmatismo de sus seguidores.

Gemma Frisius, Regnier (1508-1555), este holandés pertenece al grupo de los que comenzaron estudiando medicina y terminó pasando a matemáticas, astronomía y cartografía, donde hizo todas sus contribuciones reseñables. Sin embargo, ejerció de médico y profesor de medicina.

Gilbert, William (1544-1603), médico inglés quien poco dio a la medicina, pero sí muchísimo y muy relevante a la electricidad y al magnetismo, incluyendo la introducción del término ‘electricidad’, la invención del electroscopio, estudios sobre electrostática, conductividad, termodinámica y descubrir el campo magnético terrestre.

Goclenio, Rodolfo (1572-1621), médico, astrónomo y filósofo alemán. Promocionó la magnetoterapia y varias curas milagrosas con ungüentos esotéricos de poco recorrido.

Golgi, Camillo (1843-1926), uno de los grandes de la historia médica, compañero de Cajal en desenredar la histología del sistema nervioso y con quien compartió el Nobel de 1906. Descubrió el aparato de Golgi, las células de Golgi cerebelosas y el órgano tendinoso de Golgi.

gullstrand

Allvar Gullstrand, oftalmólogo sueco, Nobel en 1911. Vía www.uu.se.

Gullstrand, Allvar (1862-1930), a este oftalmólogo sueco, ganador del Nobel en 1911, no le prodigamos suficiente reconocimiento dentro de nuestro gremio oftalmológico, a pesar de haber inventado la lámpara de hendidura, haber perfeccionado el oftalmoscopio, haber estudiado al detalle la refracción ocular y la acomodación, e introducir numerosos procedimientos quirúrgicos.

H

Haldane, John Burdon (1892-1964), biólogo inglés que trabajó sobre teoría de la evolución, genética poblacional y las primeras ideas actuales sobre el origen de la vida.

Harvey, William (1578-1657), médico inglés que describió correctamente el mecanismo de la circulación sanguínea. A Miguel Servet, sin embargo, no le han otorgado titularidad de cráter alguno.

Helmholtz, Hermann von (1821-1894), médico alemán que hizo tantas contribuciones a la medicina como a la física. Tiene el inmenso honor de haber inventado el oftalmoscopio y haber hecho el primer fondo de ojo. Además de un cráter lunar tiene otro en Marte.

Hipócrates (460-370 a.C.), sobra decir que es el primer referente todos los médicos y que su escuela de Cos sistematizó los conocimientos de su época como base para el desarrollo científico posterior.

Houssay, Bernardo (1887-1971), médico, farmacéutico y fisiólogo argentino, compartió el Nobel de 1947 con la antes mencionada G. Cori. Estudió las hormonas hipofisarias, suprarrenales y pancreáticas. También cuenta con un asteroide.

J

Jenner, Edward (1749-1823), médico inglés creador de la vacunación, con todo lo ello ha representado para la Humanidad (a pesar de la corriente de catetos antivacunas que en mala hora existen). No podía faltar un asteroide con su nombre.

K

Karrer, Paul (1889-1971), bioquímico ruso-suizo que investigó sobre carotenoides, flavinas y tocoferoles, es decir, fue un importante vitaminólogo. Nobel en 1937.

Kekulé, August (1829-1896), es el padre de la química orgánica y, por tanto, abuelo de la bioquímica. Lo incluyo aquí, también, por prestar su nombre a la Editorial Científica Kekulé, con la que colaboro estrechamente. Cráter y asteroide merecidos.

Koch, Robert (1843-1910), médico microbiólogo alemán, descubridor del bacilo de la tuberculosis y, junto con Pasteur, impulsor de la teoría microbiana y de los modernos conceptos de transmisión de enfermedades infectocontagiosas. Nobel en 1905. Y un asteroide, por supuesto.

Kocher, Emil Theodor (1841-1917), famoso cirujano suizo, creador de diverso material quirúrgico, entre el que destacan sus pinzas hemostáticas (más robustas que la de Crile y con dientes). Sus estudios sobre función y patología tiroidea le valieron el Nobel en 1909. Also asteroid.

banner_presentaciones

L

Landsteiner, Karl (1868-1943), médico austríaco cuyo descubrimiento de los grupos sanguíneos le valió el olimpo y el Nobel de 1930.

Leeuwenhoek, Anton van (1632-1723), inventar el microscopio y descubrir un mundo invisible no es para que te den un cráter lunar y un asteroide, como es el caso, sino un sistema planetario entero o una galaxia.

Liceti, Fortunio (1577-1657), médico y filósofo italiano, amigo de Galileo, con quien dio pasitos en astronomía pero defendiendo el geocentrismo.

Lilio (1510-1576), Luigi Giglio, al igual que el anterior fue filósofo, astrónomo y médico italiano. Participó en el borrador de lo acabaría siendo nuestro actual calendario gragoriano.

Lovelace, William (1907-1965), médico americano impulsor de la medicina aeroespacial.

M

Mechnikov, Ilia (1845-1916), microbiólogo e inmunólogo ruso adicto al yogur, quien estudió la inmunidad innata y la fagocitosis. Compartió el Nobel con Paul Ehrlich.

Mendel, Gregor (1822-1884), cura austríaco que describió las leyes de la herencia y, por ello, se le considera padre de la genética. Además de cráter lunar, se le ha dado su nombre a otro en Marte y a un asteroide.

Milchius (1501-1559), Jacob Milich, este alemán forma parte del grupo de médicos renacentistas que hacían de todo: matemático, filósofo y astrónomo, en este caso.

O

Olbers, Heinrich (1758-1840), otro médico alemán dedicado a la astronomía, donde hizo numerosos descubrimientos relacionados con asteroides y cometas. Por ello, además del cráter hay un par de asteroides y un cometa que comparten su eponimia.

P

Paracelso (1493-1541), alquimista, médico y esotérico suizo, que contribuyó al desarrollo de la toxicología, pero cuya afición a los horóscopos y al misticismo lastra su contribución científica.

Parrot, Friedrich (1792-1841), médico y botánico alemán, quien contribuyó con la taxonomía vegetal.

Pasteur, Louis (1822-1895), este portento francés no era médico sino químico, pero contribuyó a las ciencias de la salud como nadie a través de sus aportes en microbiología, inmunología, inmunoterapia y farmacología. Además de la Luna, tiene su nombre en un asteroide y un cráter marciano.

Punkinje, Jan Evangelista (1787-1869), polifacético médico checo, quien da nombre a las fibras de Purkinje cardíacas, a las células de Purkinje del cerebelo, las imágenes y la desviación de Purkinje (fenómenos de fisiología ocular), a un cráter lunar y un asteroide. Investigó la toxicología de múltiples compuestos con un peligroso método kamikaze.

R

Röntgen, Wilhelm (1845-1923), físico alemán descubridor de los rayos X, ganador del Nobel de física de 1901 y santo patrón de los radiólogos. También asteroide.

S

Sasceride, Gellio (1562-1612), médico danés dedicado a la astronomía, discípulo de Tycho Brahe y que casi fue su yerno.

Sherrington, Charles (1857-1952), neurólogo y fisiólogo inglés, laureado con el Nobel de 1932 por sus investigaciones sobre el sistema nervioso, en especial por la función de las áreas de la corteza cerebral.

Sömmerring, Samuel von (1755-1830), médico anatomista polaco-alemán con varios epónimos en la lista anatómica (poco prodigados). Detalló la organización de los pares de nervios craneales y describió, ni más ni menos, la mácula lútea retiniana. Dio palos en paleontología y astronomía, diseño un tipo de telescopio y un telégrafo.

Spallanzani, Lazzaro (1729-1799), biólogo, matemático y cura italiano, famoso por sus experimentos para desmentir la generación espontánea. También estudió la fecundación, la fisiología respiratoria y el sonar de los murciélagos.

Stenon, Nicolás (1638-1686), pues sí, es el del conducto de Stenon de la glándula parótida, pero este anatomista, médico, geólogo y cura danés también descubrió los óvulos en los ovarios, las venas vorticosas del ojo, estudió fósiles y, a pesar de ser hijo de un pastor protestante, se convirtió al catolicismo y terminó obispo. Además del cráter lunar y otro marciano, fue beatificado por la iglesia en 1988.

T

Toscanelli, Paolo dal Pozzo (1397-1482), estudió medicina en Padua, pero se dedicó a las matemáticas, astronomía y cartografía. Fue el responsable del mapa erróneo con una ruta hacia las Indias que cayó en manos de Colon y lo condujo a sus viajes. Asteroide a su nombre.

Theiler, Max (1899-1972), virólogo sudafricano galardonado con el Nobel en 1951 por crear la vacuna contra la fiebre amarilla.

Tiselius, Arne (1902-1971), bioquímico sueco que investigó la composición química del plasma sanguíneo y desarrolló sucedáneos sintéticos. Nobel de química en 1948.

Tyndall, John (1820-1893), físico irlandés famoso por el efecto Tyndall o dispersión de la luz por partículas en suspensión. Estudió coloides, radiación térmica (que dio pie al concepto del efecto invernadero y al capnógrafo), desarrolló una técnica de esterilización microbiológica (tindalización) y de control ambiental microbiano por eliminación de partículas aéreas en suspensión; además fue el padre de la fibra óptica. Por ello tiene cráter lunar, otro marciano y un asteroide.

V

rudolf-virchow-9519219-1-402

Rudolf Virchow. Foto de biography.com.

Virchow, Rudolf (1821-1902), este médico alemán es el papichulo de la patología moderna. A él se debe la comprensión actual de los procesos patológicos, exprimió al máximo la autopsia clínica y la histopatología para conocer los procesos nosológicos y dejó numerosas observaciones anatómicas y clínicas. Su asteroide, también.

Vesalius, Andreas (1514-1564), médico bruselense a las órdenes de Carlos V, padre indiscutible de la anatomía moderna. Su obra es un hito de los gordos para quienes nos dedicamos a la ilustración anatómica.

von Behring, Emil (1854-1917), médico bacteriólogo alemán, discípulo de Koch. Desarrolló antisueros para tratar la difteria y el tétanos, hasta ese momento enfermedades de alta mortalidad. Inauguró la lista de los premios Nobel de medicina en 1901. Asteroide.

von Békésy, Georg (1899-1972), químico y biofísico húngaro; fue un estudioso de la fisiología auditiva y desentrañó cómo funciona la cóclea, lo que le valió el Nobel en 1961.

Young, Thomas (1773-1829), médico, físico y políglota inglés que intervino junto con Champollion en el descifrado de los jeroglíficos. Hizo diversos aportes a la física de la resistencia de materiales, a la teoría ondulatoria de la luz y la fisiología ocular, donde estudió la refracción del ojo (acuñó el término astigmatismo) y aventuró una teoría de la visión cromática.


Esta es la lista de honrados con un cráter lunar hasta la fecha. Se echan en falta algunos personajes, como suele ocurrir en estos casos, por ejemplo Claude Bernard, Osler, los ya mencionados Servet, Haller y Ochoa, o muchos de los anatomistas clásicos de las escuelas de Bolonia y Padua.

Como curiosidad, hay un buen puñado de cráteres lunares a los que se tienen propuestos nombres de autores literarios, pero ninguno está aprobado por la IAU. Si queremos ver accidentes topográficos con nombres de literatos, músicos, compositores, pintores o escultores hay que irse a Mercurio, donde sus 400 cráteres se han reservado como olimpo artístico.

Anuncios

Nuevo libro: Presentaciones impecables

Acabo de publicar mi segundo libro dedicado a la elaboración de presentaciones científicas. El nuevo volumen se titula Presentaciones impecables para el mundo médico y en esta ocasión está en formato impreso, atendiendo a las solicitudes de libro en papel que tuvimos con mi anterior manual en formato electrónico (Cómo preparar presentaciones en Ciencia y Medicina), aunque en la Editorial Kekulé se apuesta fuertemente por los ebooks.

presentaciones impecables

Portada de «Presentaciones impecables para el mundo médico»

Este nuevo libro no se trata de una versión impresa del anterior libro electrónico, sino que es una obra escrita de novocon una orientación diferente y nuevo material visual. Si bien ambos textos tratan el mismo tema, hay dos diferencias mayores con respecto a mi anterior manual: primero, me he centrado en los profesionales de la Medicina, en las peculiaridades de nuestras presentacionesy del mundillo de los congresos médicos, con ejemplos y anécdotas propios de la profesión; segundo, el discurso es mucho más pragmático y conciso, sin llegar a recetario, y lleva al lector punto por punto en las fases de creación y diseño de una conferencia.

Consta de quince capítulos abundantemente ilustrados. Los ocho primeros están dedicados a lo más difícil e importante: la estructura de la presentación, cómo seleccionar y organizar la información, cómo sacar a flote las ideas brillantes, cómo dominar el ruido comunicacional y evitar las desgraciadas listas de ítems atestadas de palabrerío; también aborda los patrones de discurso y la manera de hacer borradores útiles que faciliten el trabajo. Los siguientes cinco capítulos se centran en el diseño de diapositivas, principios de composición gráfica, uso de color y tipografía, manejo de texto, imagen y video. Los últimos dos capítulos tratan la puesta en escena, el ensayo, el uso de voz y de comunicación no verbal y, por último, las recomendaciones para el día de la actuación.

Con este nuevo libro continúo mi declarada lucha contra las diapomierdersy las malas conferencias que atiborran los eventos científicos y son importante causa de desperdicio de horas potencialmente útiles en los asistentes y los conferenciantes. Todos los médicos tenemos que hacer conferencias con menor o mayor frecuencia, es un trabajo inevitable que se añade a la saturada carga laboral de los facultativos y, por ello, tener formación al respecto ayuda a cumplir con más eficiencia, más rápido y con mejor resultado. Ya que hay que presentar más vale hacerlo bien.

Si odias a tus colegas sigue haciendo presentaciones insoportables para fastidiarlos; si, por el contrario, quieres hacer algo para el bien común, tómate en serio las comunicaciones científicas y presenta como un experto.

En estos dos libros intento echar una mano a los interesados.

Más información en el blog de la Editorial Kekulé.

 

Epónimos: no son personas (2)

La inmensa mayoría de los nombres propios de enfermedades y síndromes corresponden a los apellidos de sus primeros descriptores, pero otras veces la denominación proviene del nombre de un paciente prínceps, de un territorio geográfico o, incluso, de personajes literarios. Ya comenté en un post de 2013 cuatro circunstancias donde los apelativos no eran apellidos de médicos o científicos: Ann Arbor (ciudad de Michigan), Chiba (ciudad de Japón), moyamoya (‘humo’ en japonés) y birdshot (‘perdigón’ o ‘perdigonada’ en inglés).

Hoy añado a la lista otras cuatro patologías con nombres guiris que no son apellidos de personas: la archifamosa enfermedad de Lyme, el también famosillo síndrome de savant y los menos conocidos mittelschmerz twiddler. Como vemos, de estos casos solamente Lyme merece mayúscula inicial.

El dolor entre reglas o mittelschmerz

Si lo leemos con mayúscula, Mittelschmerz suena a nombre alemán; y alemán es, pero no nombre, sino un término compuesto de mittel (medio, centro, mitad) y schmerz (dolor). Se refiere a un dolor pélvico que puede aparecer en mujeres a la mitad del ciclo menstrual y que se relaciona con la rotura del folículo ovárico que libera el óvulo.

Lo común es que el folículo pete silenciosamente hacia el día 14 del ciclo sin dar ningún tipo de aviso o señal de que está ocurriendo. En algunas mujeres, en cambio, la rotura folicular se acompaña de molestias o dolor pélvico debido a irritación peritoneal por sangrado ovárico u otras circunstancias relacionadas con la ovulación. El síntoma suele ser cíclico en las pacientes afectadas. Si tal dolor de mitad del ciclo fuera la norma serviría como indicador de los días fértiles y sería utilísimo para la planificación familiar, pero lo dicho, la mayoría de los ovarios escupen óvulos sin hacer ruido y sin respetar demasiado el cronograma del día 14.

folículo ovárico

Vista laparoscópica de un ovario con un jugoso folículo en el momento de la expulsión del líquido folicular que contiene el óvulo. Imagen publicada por Lousse y Donnez en Fertility and Sterility, 2008:90;833.

Debe diferenciarse el mittelschmerz de otras causas más relevantes de dolor pélvico, como apendicitis, embarazo ectópico, endometriosis o enfermedad inflamatoria pélvica. La ecografía suele ser útil para confirmar la sospecha clínica y evitar laparoscopias.

La primera descripción de este cuadro fue de William Priestley en el BMJ de octubre de 1872, bajo el nombre de «dismenorrea intermenstrual». La apelación de mittelschmerz data de 1881 y se debe al ginecólogo alemán Hermann Fehling (hijo del famoso químico Hermann von Fehling, el del reactivo de Fehling para detección de azúcares reductores).

La ortotipografía alemana suele escribir estos términos conceptuales con mayúscula (usan mayúsculas generosamente los germanos); los anglosajones son bastante laxos en poner mittelschmerz con mayúscula o minúscula y no acostumbran a usar cursiva; en castellano debemos escribirlo en minúsculas y en cursiva, y evitar construcciones como «síndrome de Mittelschmerz» que se confunden con un epónimo inexistente.

Lyme, en el condado de New London, el pueblo de las garrapatas

La enfermedad de Lyme es bastante conocida, más por aparecer en los medios por algún famosillo o famosilla del showbiz que la ha sufrido que por conocimiento real de su naturaleza. No cuesta imaginarse que Lyme sea un apellido, pero el nombre de la enfermedad proviene del pueblo de Lyme, pequeña localidad del estado de Connecticut, a medio camino entre Boston y Nueva York.

Lyme, Connecticut

Ubicación del pueblo de Lyme, condado de Nuevo Londres, estado de Connecticut.

Desde 1972 se estudiaron brotes de artritis febril en dicha localidad y otros pueblos cercanos, que en principio parecían casos de artritis reumatoide juvenil, pero posteriormente se vio su relación con picaduras de garrapata y sus frecuentes manifestaciones cutáneas, cardíacas y neurológicas. En 1982 Willy Burgdorfer aisló una nueva espiroqueta en garrapatas involucradas en la enfermedad; este microbio pasó a llamarse Borrelia burgdorferi en su honor (el género se llamaba así en honor de Amédée Borrel, investigador del Instituto Pasteur) y se confirmó como el agente causal de la enfermedad de Lyme.

Burgdorfer

Willy Burgdorfer (1925-2014), entomólogo médico. Vía irp.nih.gov.

Obviamente, el Lyme no es una enfermedad recientemente «inventada» ni desconocida antes de su caracterización en los años 70 y 80; muchas de sus manifestaciones ya se habían descrito mucho antes pero sin considerarlas una nueva entidad y sin conocer su causa. Además, la espiroquetosis de Lyme, como su prima lejana la sífilis, es parte de las grandes simuladoras, enfermedades con múltiples formas de manifestarse, que se confunden con cualquier cosa y que aparecen en la lista de diagnóstico diferencial de casi cualquier síndrome.

El reservorio de la enfermedad de Lyme está en animales silvestres —pájaros y mamíferos pequeños o grandes— de zonas boscosas del hemisferio norte, especialmente en Norteamérica y centro de Europa. En España la mayor incidencia está en el norte: Navarra, La Rioja, Euskadi, Castilla y León y zonas vecinas de monte y montaña.

El vector son las garrapatas del género Ixodes (aunque hay otras), que chupan las espiroquetas del animal infectado y la transmiten a otro en su siguiente picadura. La infección en humanos ocurre más durante el verano, debido al propio ciclo biológico del Ixodes y la mayor actividad campestre de los domingueros durante los meses de estío.

Ixodes ricinus

Estadios vitales del Ixodes ricinus: larvas de 6 patas (A), ninfas de 8 patas (B), macho adulto (C), hembra adulta (D) y su tamaño duplicado tras ingerir sangre. Tomado de Chrdel et al. Hum Vacc Immunother, agosto 2016.

La enfermedad de Lyme suele aparecer como un cuadro febril inespecífico, con artralgias y/o erupción cutánea. La manifestación más típica en esta fase es el eritema migrans, lesión rojiza en forma de diana que crece progresivamente. En algunos casos la Borrelia produce artritis, carditis y diversas manifestaciones neurológicas. La enfermedad puede cronificarse o dejar un síndrome post-Lyme.

Por lástima, no es fácil hacer un diagnóstico de certeza de la enfermedad de Lyme. Clínicamente se tiende a subdiagnosticar, mientras las pruebas de laboratorio tienen a sobrediagnosticarla por falta de especificidad. El tratamiento se basa en cefalosporinas, tetraciclinas o macrólidos.

The idiot savant, el tonto-listo

Una de las circunstancias más asombrosas de la neurología es la de aquellos individuos claramente discapacitados, dependientes, con bajo CI, dificultades de lenguaje, aprendizaje y socialización, pero que tienen una única capacidad mental extraordinariamente desarrollada, miles de veces superior a una persona normal. Esto es lo que actualmente se llama síndrome del savant, rarísima condición asociada con el espectro autista.

Los talentos prodigiosos de los savants suelen estar relacionados con una memoria hiperdesarrollada, pero se trata de una memoria mecánica, de datos, diríase de disco duro; no de una memoria operativa que ayude a procesar ideas o crear asociaciones. Esta supermemoria sirve de apoyo para expresar la capacidad especial de cada savant: unos son capaces de cálculos aritméticos complicadísimos y veloces, otros calculan o recuerdan fechas, otros identifican números primos enormes, otros son músicos excepcionales, otros recuerdan literalmente numerosos textos como si los hubieran escaneado, y otros pueden dibujar de memoria escenas complejas como si la tuvieran fotografiada en la cabeza.

La mayoría de los casos muestran sus habilidades desde edades muy tempranas y las desarrollan espontáneamente, sin necesidad de estudio ni entrenamiento. Pero fuera de ese talento prodigioso tienen grandes limitaciones para su vida diaria, para aprender otras actividades y para ser autónomos. La proporción varón-mujer es de 6:1. La mitad de los casos se acompañan de alguna forma de autismo y en la otra mitad hay otros tipos de déficits neurológicos. No hay causa conocida, no hay una única estructura cerebral alterada y tales casos siguen siendo un enigma tremendo.

Se han reportado historias de este síndrome desde el s.XVIII, pero la caracterización y el bautismo del cuadro se deben al británico John Langdon Down (1828-1896), quien se dedicó al estudio de los déficits intelectuales y retardos mentales. De hecho, de él recibe su nombre el síndrome de Down.

Dr. Down

John Langdon Down.

En 1887 presentó en una conferencia diez pacientes a los que llamó «idiots savants», es decir, «idiotas sabios». Con el tiempo se le eliminó el idiot y actualmente se suele emplear síndrome del savant o del sabio. En castellano debe escribirse savant en minúscula y cursiva, al ser un extranjerismo crudo, y no «síndrome de Savant», como si fuera un nombre propio.

Sin embargo, el término original del Dr. Down era mucho más descriptivo del cuadro, pues reunía la discapacidad mental del paciente y su habilidad extraordinaria. La aplicación de idiota en estos casos no es peyorativo, pues médicamente a quien padece una idiocia le corresponde la categoría de idiota. Una reconocida publicación de Down es Observations on an ethnic classification of idiots (1866).

Pero la utilización extramédica del término ha hecho que dejemos de usar ‘idiota’ como calificación diagnóstica, lo mismo que ha pasado con ‘mongólico’, ‘imbécil’ o simplemente ‘retrasado mental’, todos antiguamente usados en la práctica clínica, pero que se han vuelto ofensivos por su uso popular como insultos.

bannerpresentaciones

The Pacemaker-Twiddler’s Syndrome…

…A New Complication of Implantable Transvenous Pacemakers. Así tituló su artículo del Canad Med Ass Jde agosto de 1968 el entonces residente de cirugía cardiovascular Colin Bayliss (fallecido en 2010). El término inglés twiddle puede traducirse como girar, torcer, retorcer, enroscar o ensortijar. Se entenderá mejor a través de la expresión twiddling thumbs, extraordinariamente demostrada en este imprescindible video, que muestra una hábil maniobra que seguramente nunca hayáis hecho ninguno de vosotros en vuestra vida de mortales.

Pues eso es lo que le pasa al cable del marcapasos, que se retuerce, se enrosca, la punta del electrodo se sale de su sitio y el marcapasos funciona mal, con las posibles e incluso fatales consecuencias. Sea por problemas de fijación del generador o del cable, toqueteo transcutáneo del generador, por movimientos peculiares de los brazos del paciente (se ha descrito incluso tras fisioterapia) o por defectos del propio cacharro, el resultado es que le ocurre como a los cables espirales de los viejos teléfonos, que se enroscaban sobre sí mismos y no había manera de estirarlos. Esta complicación también se ha descrito en otros electroestimuladores, como los de médula espinal.

marcapasos enroscado

Torsión del cable de un marcapasos (pacemaker twiddler’s syndrome). Se muestra la imagen radiológica y el apecto operatorio del cable enroscado. Tomado de Arias et al. Rev Esp Cardiol 2012;65:671.

La cosa es que el pacemaker-twiddler’s syndrome se usa mal traducido en español como «síndrome de Twiddler», de nuevo imitando un epónimo inexistente y haciendo gala de desprecio a las normas del lenguaje. Para complicarlo más, el enroscamiento de los electrodos puede darse en otras configuraciones con su respectivo nombre descriptivo: ratchet (trinquete) o reel (bobina, carrete). En este artículo de Arias et al. en la Rev Esp Cardiol de julio de 2012 se explica la terminología y se propone el término «macrodislocación de electrodos», más global y adecuado.

O simplemente se podría llamar «torsión del cable» (incluso sin síndrome, que se lo tenemos que poner a cualquier cosa). Entre lo mal que hablamos y redactamos los médicos, y la de anglopaletadas que nos tragamos por desidia lingüística vamos a acabar a nivel de los brokers y entrepeneurs del bussines, con sus tradings, start-ups, networkings, coworkings, headhuntings y demás mamarrachadings, madre mía.

«Ceterum censeo Podemus esse delenda»

¿Cómo llega una ilustración a un libro?

Llevo dos meses alejado del blog debido a una novedad editorial de la que hablaré próximamente [en este post] y, antes, por los cursos del postgrado de ilustración científica de la UPV/EHU; esta fue una bonita experiencia que, por fortuna, parece que tendrá éxito y continuidad.

Durante la preparación de mis clases estuve repasando la evolución histórica de la ilustración en los libros de medicina. ¿Qué sería de la enseñanza médica sin imágenes en los textos? ¿Cómo explicar anatomía, histología o cirugía sin dibujos y fotografías? ¿Cómo entender bioquímica, fisiología o fisiopatología sin esquemas, diagramas e infografías? ¿Cómo aprender clínica médica sin fotografías de casos o sin estudios imagenológicos?

A todo esto ha contribuido la incorporación de figuras en las páginas de los libros impresos. Nos resulta natural que los textos contengan ilustraciones, tan natural como imprimir cualquier chorrada en la impresora de casa, pero no siempre ha sido tan fácil reproducir imágenes.

Vamos a revisar las distintas técnicas que se han usado para la reproducción iconográfica en artes gráficas y editoriales. Obviamente las imágenes son importantes para cualquier ámbito del conocimiento, pero aquí comentaré específicamente textos anatómicos, donde es fácil demostrar la evolución de las técnicas.

Las cuatro edades de la reproducción gráfica

Se me ocurre dividir las técnicas reprográficas editoriales en cuatro períodos: 1) la ilustración manual, previa al siglo XV; 2) las técnicas de grabado, siglos XV a XIX; 3) impresión fotomecánica, durante el siglo XX; 4) tecnología digital actual, directo del ordenador a la imprenta.

Manuscritos antiguos y medievales

Los egipcios inventaron el libro ilustrado, pintando en papiro escenas que acompañaban a sus textos sagrados, como El libro de los muertos. Durante el Reino Nuevo este libro en concreto se llegó a reproducir en serie, dejando espacios para apuntar el nombre del finado para el que se compraba el papiro. Los papiros médicos conocidos, como el de Edwin Smith, Ebers o Kahun, están escritos principalmente en hierático y carecen de iconografía.

Tampoco se prodigaron en figuras los pergaminos grecorromanos. Las primeras ilustraciones médicas formales que nos ha llegado corresponden a los códices medievales árabes, chinos y europeos. Lo mismo que el texto se copiaba a mano, las ilustraciones se reproducían manualmente, ejemplar a ejemplar, cosa que restringía las posibilidades de difusión de los libros.


Ilustraciones médicas medievales, más ornamentales que otra cosa. A la izquierda, un médico extrae una espina de la mano del paciente, figura del s.XIV de una obra de Teodorico Borgognoni. A la derecha, paciente orinando, ilustración de una edición del s.XII de una obra de Sexto Plácido. Imágenes de la Colección Mackinney.

Las ilustraciones de estos siglos carecían de exactitud y muchas veces eran ornamentales o simplemente demostrativas, como cuando representaban un procedimiento quirúrgico o, mejor dicho, la escena de un procedimiento quirúrgico.

Reproducción masiva: la imprenta y el grabado

Los principios que llevaron a la eclosión del texto impreso e ilustrado como auténtica industria en la Europa del s.XV provinieron del extremo Oriente, donde se fabricaba papel a la manera actual y donde se empleaban de forma artesanal las técnicas de grabado en madera para estampar palabras y figuras. Sin embargo, hay que recordar que muchísimo antes, en Mesopotamia, ya se usaba impresión por grabado sobre arcilla mediante sellos y cilindros tallados.

Las primeras noticias sobre el grabado en Europa datan del s.XIII. La evolución de las técnicas de grabado en madera y metal se debieron al concurso de orfebres, plateros, talladores y artesanos varios, los mismos que también propiciaron la imprenta. De manera que tanto la impresión de textos mediante tipos móviles como la estampación de figuras a través de grabados progresaron de la mano en los mismos ambientes.

Como dije antes, el grabado fue el príncipe del libro ilustrado durante más de cuatro siglos, un período glorioso para el arte gráfico, hasta la aparición de la fotografía y el fotograbado a finales del s.XIX. Veamos las diferentes técnicas de grabado según la cronología aproximada de su uso en la industria editorial (aunque hay superposición y coexistencia de las mismas a lo largo de estos siglos).

Xilografía

Como dijimos, el grabado en madera o xilografía emplea los principios traídos de China durante el medievo y se difundió a principios de 1400. El sustrato es una plancha de madera sobre la que se traza un dibujo y a continuación se tallan los espacios entre las líneas para que queden más profundos. Estas líneas, ahora en relieve, se pueden entintar y presionar sobre papel para obtener una reproducción especular. Las planchas de madera tallada podían montarse junto con sectores de tipos móviles para obtener páginas con texto e imagen.

El primer libro ilustrado de medicina es el Fasciculus medicinae (1491) de Johannes de Ketham, cincuenta páginas en latín con diez planchas grabadas mediante xilografía. El estilo relativamente sencillo de estas ilustraciones también se aprecia en la obra de Berengario da Carpi, Isagogae breves et exactissimae in anatomiam humani corporis (1523), una de las primeras anatomías ilustradas. Las figuras son bastante naive y carecen de detalle anatómico.


Xilografías de los siglos XV y XVI. A la izquierda, escena de disección en el Fasciculus medicinae de Ketham. A la derecha músculos de la pared abdominal en la obra de Berengario da Carpi.

La talla de madera es laboriosa, delicada, no permite todos los detalles y florituras que desearía un artista y tampoco da margen de corrección de fallos. Por ello podría pensarse que la técnica no dejaba más elaboración que la observada en Berengario, pero no, un par de décadas después apareció la enorme obra fundacional de la anatomía moderna, De humani corporis fabrica (1543) de Andrés Vesalio, ilustrado profusamente por Jan Stephen van Calcar. La belleza de esta obra induce en todo amante de la anatomía y el arte a que el ojete se le haga pepsicola. La calidad de las ilustraciones es impresionante y el asombro se multiplica al reconocer que son xilografías.


Espectaculares xilografías de la obra de Vesalio, De humani corporis fabrica. El frontispicio es una auténtica obra de arte, igual que las planchas anatómicas internas.

Calcografía

Se refiere al grabado sobre plancha de cobre, desarrollado a mediados del s.XV. En realidad, la calcografía reúne varias técnicas ejecutadas sobre metal, algunas las veremos más adelante; aquí nos referiremos al grabado con buril (talla dulce) o con punta seca. El artista dibuja con estos instrumentos punzantes sobre la plancha de cobre, excavando surcos en negativo; la plancha se entinta y se limpia la tinta de la superficie, excepto la retenida en los surcos, que se transfiere al papel al pasar por la prensa (tórculo) del grabador. El grabado en cobre fue muy utilizado por artistas del Renacimiento, comenzando por el gran Durero, pues permitía muchísimo más detalle que la pesada talla en madera.

Pronto se utilizó en la industria editorial y en los tratados médicos, entre los que destacan la Tabulae anatomicae (1552) de Bartolomeo Eustachio, con grabados de Giulio de Musi, o la Historia de la composición del cuerpo humano (1556) publicada en castellano por Juan Valverde de Amusco con grabados de Gaspar Becerra, algunos basados en la obra de Vesalio.


Grabados en plancha de cobre. A la izquierda una figura de las Tabulae de Eustachio; el color se aplicaba a mano mediante plantillas sobre el papel impreso. A la derecha, curiosa ilustración de vísceras abdominales con coraza romana, de la obra de Valverde de Amusco.

En el siguiente siglo Giulio Casseri publicó póstumamente sus Tabulae anatomicae (1627) con bellos dibujos de Odoardo Fialetti grabados por Francesco Valesio, posteriormente reutilizados por Adriaan van den Spiegel (sucesor de Casseri en Padua) en sus propios tratados. El grabado en cobre fue empleado en las publicaciones de los grandes anatomistas de los siglos XVII y XVIII, como Malpighi, Valsalva, Morgagni, Scarpa, Hunter o Haller.


Más grabados calcográficos. Mujer embarazada de De formato foetu liber singularis (1626) de Spiegel/Casseri. A la derecha, precioso grabado de Anatomia uteri humani gravidi (1774) de William Hunter.

Aguafuerte

Es una variante del grabado sobre metal en la que no se talla directamente la plancha, sino que el artista dibuja sobre una capa de barniz que la cubre. Con un estilete a modo de lápiz traza sobre el barniz y lo elimina, dejando la superficie metálica expuesta. A continuación la plancha se baña en una solución de ácido nítrico u otra mezcla corrosiva que carcome el metal en los trazos, donde no hay protección del barniz. Queda así la plancha lista para entintar e imprimir igual que con el grabado a la punta seca.

Las técnicas de tratar metal con ácido ya eran ampliamente empleadas en orfebrería y armería desde finales de la Edad Media, pero la popularización del aguafuerte en el arte y en la impresión ocurrió a lo largo del s.XVII. Rembrandt fue un extraordinario aguafortista y después Goya emplearía esta técnica en sus insuperables series de grabados.


Aguafuertes sobre planchas de cobre. Izquierda: figura de las Tabulae sceleti de Albinus. Centro: útero y feto en la obra de Bidloo. Derecha: grotesco grabado de Ruysch.

El aguafuerte coexistió con el grabado directo en cobre en la ilustración de los tratados de esos siglos. Cabe destacar Tabulae sceleti e musculorum corporis humani (1749) de Bernhard Siegfried Weiss (Albinus), ilustrado por Jan Wandelaar, las ilustraciones de Gerard de Lairesse para el Ontleding des menschelyken lichaams (1685) de Govard Bidloo, o las inquietantes construcciones cadavéricas fetales de las obras de Frederik Ruysch.

Mezzotinta o «a la manera negra»

Una tercera variante del grabado en cobre fue introducida por Ludwig von Siegen en 1643. En la técnica de media tinta la plancha de cobre se rasca por completo para dejarla rugosa, de modo que se impregne de tinta; el artista alisa mediante una punta metálica las zonas que desea que queden blancas y según el grado de granulosidad que deje se obtendrán gamas de grises y texturas.


Oscuros grabados con técnica de mezzotinta, de la famosa obra de Gautier d’Agoty.

Los grabados a la manera negra tienden a ser oscuros y tenebristas, cosa observable en el principal libro anatómico ilustrado mediante esta técnica, Myologie complete en couleur et grandeur naturelle (1746), del pintor Gautier d’Agoty. Las ilustraciones de este libro están impresas en color, otra prestación de la media tinta, pues se podían grabar placas para diferentes tonos.

Litografía

Un avance importantísimo en las artes gráficas fue la invención de la litografía por Aloys Senefelder en 1796. Es una técnica totalmente diferente de las conocidas hasta ese momento, pues se cambia el soporte de cobre por planchas de piedra caliza pulida, sobre las que el artista dibuja mediante un lápiz graso. Los trazos quedan fijados a la piedra mediante un baño de ácido y goma arábiga. Para imprimir se entinta la plancha con un pigmento oleoso que solo impregna las zonas donde están fijados los trazos y no en la piedra desnuda.

La litografía abarató considerablemente los costes de imprenta y permitió un altísimo detalle de las imágenes, de modo que reinó en los talleres de impresión (que comenzaron a llamarse talleres de litografía) durante todo el s.XIX. Por tanto, fue el sistema de impresión de los clásicos de la anatomía moderna con los que incluso hoy se sigue estudiando.


Planchas litográficas de la Anatomía de Cloquet.

El primer tratado anatómico impreso mediante litografía fue el de Jules Cloquet (sí, el del canal de Cloquet del ojo), Anatomie de l’homme ou description et figures lithographiées de toutes les parties de corps humain (1821-1831), en cinco volúmenes, ilustrado por Hancelin y Feillet.

Cuando acabó la publicación de esta obra comenzó la de otro monumento, el de Jean Marc Bourgery, Traité complet de l’anatomie de l’homme (1831-1854), en ocho tomos y con una de las mejores colecciones de ilustraciones, elaboradas por Nicolas Henri Jacob.

Muchas figuras de este tratado están a color, pero no se imprimieron en color, sino que el modus operandide la época era colorearlas a mano mediante acuarela, ¡casi nada! La plancha se imprimía en negro, en un papel más grueso que el del texto, y después unos artesanos especializados pintaban mediante plantillas de estarcido las áreas para cada tono. Observando la complejidad de los dibujos del Bourgery hay que quitarse el sombrero ante estos artesanos coloreadores.


Litografías de N.H. Jacob para el enorme tratado de Bourgery. Los grabados se imprimían en negro y después se coloreaban a mano con acuarela.

Entre los avances posteriores de la litografía están: 1) nuevos soportes en lugar de piedra, como láminas de estaño, zinc, aluminio o plástico; 2) papel autocopiable para transferir el dibujo a la plancha sin tener que dibujar directamente sobre ella; 3) la impresión litográfica en color, de la que hablaré en el siguiente punto.

Lo del papel autográfico tuvo muchísima utilidad para los ilustradores médicos y anatómicos, pues por primera vez podían dibujar sus grabados sin invertir la imagen, como se había tenido que hacer con todas las demás técnicas de grabado; antes, si se quería dibujar una mano derecha había que trazar una mano izquierda en la plancha, especular respecto al resultado final impreso. Si ya es jodido dibujar un corazón detallado, imagina tener que hacerlo invertido. Con el papel autográfico el artista dibujaba a sus anchas, entregaba el folio al grabador y éste lo transfería invertido al soporte litográfico.

Cromolitografía

Como acabamos de decir, las ilustraciones a color de los libros solían ser pintadas a mano. Incluso el tratado de Vesalio tenía ediciones con grabados coloreados y adornos polícromos en sus páginas. En la década de 1830 el impresor Mulhouse estandarizó un sistema de cromolitografía, donde se preparaban tantas planchas como tintas de color requiriera el grabado y se imprimían sucesivamente en el mismo papel. Es un principio que ya se había usado esporádicamente en la mezzotinta y otras técnicas, y que ya era habitual en la xilografía artesanal japonesa, el ukiyo-e.

El sistema de tintas diferentes en planchas consecutivas es básicamente el que se sigue empleando en la impresión offset actual.


Litografías a color del famoso tratado de Anatomía humana de J.L. Testut.

Los tratados de mediados y finales del s.XIX ya se hacían con verdadera impresión a color. Aquí hay que destacar las reimpresiones de la famosa Gray’s Anatomy (1858) ilustrada por el médico Henry Vandyke Carter, el atlas original de Johannes Sobotta de 1904, y sobre todo la —a mi juicio— obra cumbre de las ciencias morfológicas, el Traité d´anatomie humaine (1889) de Testut y Latarjet, con el concurso del dibujante G. Devy y el grabador Boulenaz.

Impresión fotomecánica

La siguiente revolución de las artes gráficas ocurrió cuando la técnica litográfica se cruzó con la naciente fotografía, a finales del s.XIX. Ahora texto e imagen se transferían a una placa cubierta con emulsión fotográfica de plata, el fotolito. La información del fotolito se transfiere a su vez a finas planchas de zinc o aluminio recubiertas con barniz fotosensible. Las zonas tratadas de las planchas retendrán la tinta que será impresa en el papel.

Estas planchas son flexibles y se ajustan a cilindros, así se monta un circuito rápido de impresión con varios cilindros de caucho: unos que entintan con el color deseado, otro con la plancha (cilindro de ilustración), otro que recoge la capa de tinta con la información (cilindro offset o portamantilla) y la transfiere al papel de bobina o de gran formato que corre continuamente por el sistema. La impresión offset sigue siendo la más empleada actualmente en la industria editorial para grandes tiradas.

Ahora los artistas podían emplear la técnica de ilustración que quisieran, lápiz, tinta china, acuarela, témpera, etc., pues mediante la fotomecánica sus obran llegarían fielmente a las páginas de los libros. Además, ya era posible reproducir fotografías.

El tratado de anatomía de Rouvière (1921), ilustrado por Arnould Moreaux fue impreso mediante fotomecánica, igual que las inacabables ilustraciones de Frank Netter y prácticamente todos los libros que hemos usado en nuestra carrera.

La era digital

Es donde estamos ahora, obviamente. Los principios de impresión offset con cuatricromía CMYK siguen siendo los mismos, pero se ha eliminado el fotolito como paso intermedio y la plancha se genera directamente con la información procedente del ordenador.

Por otra parte, la ilustración digital realizada directamente en ordenador es la que usamos mayoritariamente los ilustradores científicos en la actualidad. Permite trazados perfectos, reutilizar partes de un dibujo en otro, corregir múltiples veces las obras, obtener diferentes acabados (imitando incluso técnicas pictóricas) y generar archivos de salida que van directamente al computador de preimpresión.

Vemos, pues, cómo ha cambiado la cosa desde las diez planchas de madera del Fasciculus medicinae, pasando por las más de 1000 litografías del Testut-Latarjet, hasta el inagotable fondo de ilustraciones digitalizadas que disfrutamos actualmente.

«Ceterum censeo Podemus esse delenda»

Algunos derechos reservados por seaspraymachine

Los grumos del «colacado»: tensión superficial para cocineros

No me gustan los grumos en el cacao en polvo y, en general, en ningún preparado culinario. Una cosa son los tropezones y las texturas, y otra son los agregados pulverulentos mal suspendidos en un líquido. La pasión por los grumitos es un gusto adquirido en la infancia y como yo no lo adquirí en su momento ahora me parece abominable, en especial porque contraviene uno de los principios más mimados de la cocina: obtener preparaciones lisas y homogéneas, cremas aterciopeladas, salsas uniformes. Buena parte de las técnicas culinarias están al servicio de evitar los grumos.

Dicho esto, y con todo el respeto hacia los grumófilos, aprovecharé la característica de esta bebida para comentar la tensión superficial, al hilo de otros posts dedicados a la mecánica de fluidos y los espesantes.

fb5a3395c91d0ccf0d27e5f8056a391f

La membrana inexistente

¿Por qué un líquido vertido en el espacio exterior adopta la forma de un globo esférico? ¿Por qué se puede colocar un alfiler sobre la superficie del agua sin que se hunda? ¿Cómo aguanta la pared de una pompa de jabón sin reventar? ¿Por qué reverendas hostias del demonio al verter líquido de una jarra se chorrea por su pared y cae en cualquier sitio menos en el vaso? La tensión superficial, claro.

tensión superficial gota

Las interacciones entre las moléculas de agua en la superficie de una gota hacen que actúen como si fueran parte de una membrana.

Cada molécula de agua ejerce sobre y sufre de sus vecinas varios tipos de fuerza: los puentes de hidrógeno, las interacciones dipolares y las fuerzas de Van der Waals. Estas interacciones son relativamente débiles y cambiantes en tanto las moléculas se mueven por movimiento browniano y agitación térmica —por ello la farsa de la memoria del agua propalada por homeópatas es un truño sin base, en tanto no demuestren su teoría de modo categórico—.

Las moléculas de agua en el interior del volumen de líquido reciben similares fuerzas desde todas las direcciones y el resultado global queda compensado, pero las moléculas de la superficie del líquido contactan por un lado con sus congéneres de la profundidad pero por otra con el aire, con el que no comparten las interacciones antes mencionadas; el resultado es un desbalance de fuerzas que empuja estas moléculas superficiales hacia adentro del líquido. Como las interacciones entre las moléculas de agua son mucho más intensas que entre agua y aire, se forma una especie de membrana que delimita la superficie del líquido. La tensión de esta membrana es, por supuesto, la tensión superficial, también definida como la fuerza que hay que ejercer sobre esta pseudomembrana para estirarla o deformarla.

tensión superficial

La tensión superficial se debe a la mayor afinidad de las moléculas del líquido entre sí respecto al aire. Las moléculas de agua del interior tienen compensados sus vectores de atracción, mientras las de la superficie tienen las fuerzas desequilibradas hacia el interior del líquido. Los agentes tensoactivos o surfactantes se interponen entre las moléculas de agua de la superficie y reducen la tensión superficial.

Si frotamos agua sobre una superficie lisa de inmediato vemos cómo la capa de agua se disgrega en gotas individuales por efecto de la tensión superficial. Para poder «estirar el agua» hay que reducir la fuerza de tensión superficial y ello se logra con agentes tensioactivos o, dicho de otra forma, un jabón. Los detergentes y emulsionantes se interponen entre las moléculas de agua, especialmente en su superficie —gracias a que las moléculas de detergente son agentes dobles, con un extremo afín por el agua y otro que huye del líquido— y ello debilita las interacciones agua-agua. El resultado es que soplando agua jabonosa se estira enormemente la superficie para formar pompas.

El agua tiene una tensión superficial relativamente alta. En la leche baja sensiblemente debido a las proteínas y micelas grasas que contiene (por ello es posible espumar la leche). Para comprobar la fuerza del agua basta adherir dos láminas de vidrio con una fina capa de agua en la interfase: es fácil deslizar un vidrio sobre el otro, pero hace falta mucha fuerza para separarlos en sentidos opuestos. La elevación de la temperatura reduce la tensión superficial al aumentar la agitación térmica del líquido.

Los tensoactivos también se llaman surfactantes (palabro proveniente de la contracción de surface active agent). Los seres vivos han sacado enorme beneficio de este tipo de moléculas, pues las membranas celulares se basan en este principio. Sin el surfactante pulmonar sería imposible respirar, pues la tensión superficial del líquido colapsaría los alveolos pulmonares; eso lo saben bien los bebés prematuros en quienes aún no hay surfactante pulmonar y sufren terribles dificultades respiratorias.

En un nivel menor tenemos el efecto surfactante de la secreción de las glándulas de Meibomio en la película lacrimal; la grasilla de esta secreción se mezcla con el agua de la lágrima y facilita la extensión de una capa líquida estable y uniforme sobre la superficie del ojo, además de reducir su evaporación. Buena parte de las molestias del síndrome de ojo seco se deben a fallos de estas glándulas.

Y en un nivel más pedestre, la tensión superficial es la responsable del desagradable salpicón que ocasionalmente reciben las posaderas cuando un buen ñordo cae en la taza del WC. El cuerpo ñordil rompe la pseudomembrana y hunde la superficie del líquido, pero luego el agua hace un rebote, como latigazo, y expulsa líquido hacia arriba, directo al nalgatorio del ente cagante.

Capilaridad, cohesión y adherencia

Son tres conceptos relacionados con la tensión superficial. La cohesión ya la hemos visto, es producto de las fuerzas que ejercen las moléculas de agua entre sí. La adhesión es la afinidad de las moléculas del líquido hacia la superficie de un sólido con el que contacta, debido también a fuerzas de Van der Waals e interacciones electrostáticas. Esta adhesión es la que hace que un objeto se moje al sumergirse en agua. Una cuchara de palo se moja más que una de acero porque las grietas y poros de la madera aumentan muchísimo su superficie y favorecen la adhesión del agua —además de las propias interacciones con las moléculas de celulosa y lignina.

La capilaridad es un fenómeno importante en la naturaleza, por ejemplo para el flujo de agua a través de formaciones geológicas o para la circulación de savia por los tallos vegetales. Si introducimos un tubo fino en un líquido observamos cómo asciende una columna líquida dentro del tubo. Mientras más fino sea el tubo más alta será la columna de líquido absorbido.

capilaridad

El tejido alveolar de los bizcochos ejerce capilaridad al ser sumergido en un líquido, el cual asciende por el interior de la masa.

El fenómeno de capilaridad ocurre cuando las fuerzas de adhesión de la superficie del líquido superan a las de cohesión. Por ello en un tubo de gran diámetro predomina la cohesión agua-agua, mientras en un tubo fino gana la adhesión del agua sobre las paredes y el líquido va trepando por el interior del cilindro.

¿Importa la capilaridad en la cocina? Dímelo cuando mojes galletas en leche. Las masas cocidas de fino alveolado, como los bizcochos, pueden absorber líquido gracias a la capilaridad que se produce en sus pequeñas cavidades. Un bizcocho retiene mejor el líquido que un pan de alvéolos grandes por el mismo motivo. También la capacidad de absorción del papel de cocina y las bayetas es producto de la capilaridad del tejido.

Entonces, ¿por qué se hacen los grumos del cacao?

Primero por insolubilidad. Las harinas, incluyendo el cacao en polvo, no son solubles en agua; lo más que puede aspirarse es a dispersar sus gránulos en forma de suspensión. La interacción agua-agua es superior, pero mucho, a agua-harina o agua-cacao. Cuando cae un grumo en el líquido de inmediato queda rodeado por agua que se adhiere a la superficie del grumo, pero no penetra en el mismo para disgregarlo. Se moja el grumo pero se mantiene su estructura, a diferencia de lo que ocurre en un terrón de azúcar, donde el agua sí es absorbida por la capilaridad de su estructura y la afinidad entre agua y sacarosa separa las dulces moléculas.

También con el café soluble se observa algo similar: el café instantáneo muy finamente molido es más difícil de dispersar en el líquido que el café normal de gránulo tosco, pues el agua puede pasar entre los gránulos gordos del café y separarlos, pero en el café fino la propia tensión superficial del líquido frena su penetración entre los diminutos espacios y se hacen grumos.

tension superficial

Los grumos de féculas o cacao en polvo se mantienen agrupados por la tensión superficial del disolvente. Si se aplica una fuerza de agitación o cizallamiento suficiente para vencer la tensión, las partículas del grumo se dispersan en suspensión. La tendencia de las partículas suspendidas es a sedimentar.

Para vencer la tensión superficial y dispersar el cacao o la fécula hace falta una fuerza de cizallamiento, sea mediante una cucharilla o, mejor aún, un túrmix. Aunque el calor reduce la tensión superficial, la dispersión de féculas en líquido empeora si el polvo se añade en un volumen grande de líquido caliente, pues la superficie del grumo se gelatiniza.

Entonces, si se desean evitar los grumos lo correcto es diluir el polvo en un volumen pequeño de líquido, donde se pueda ejercer el cizallamiento con efectividad. Una vez disperso ya se puede añadir más líquido.

Como buena suspensión inestable, el «colocao» va sedimentando por efecto gravitatorio, así que lo que no flota en forma de grumo queda hundido como poso.

Catástrofe nutricional

Sépase que estos preparados de cacao en polvo contienen al menos un 70% de azúcar, ¡horror! Lo mismo que las cremas de cacao y trazas de avellana, con más de 50% de sacarosa pura y dura. Ello convierte a tales preparados en deliciosas catástrofes nutricionales. Lo malo es que son productos orientados al desayuno y la merienda diarios, y más en niños. Mal negocio.

Pero con tanto azúcar hidrosoluble, ¿cómo no se deshacen los grumos del «colocao» tradicional? En cambio, el «nescuí» y el «colacado-turbo» se dispersan con más facilidad. En la tabla de información nutricional se observa la diferencia: estos últimos tienen aún más azúcar. Mientras el «colocao» estándar tiene 70% de azúcar y 7,8 % de fibra alimentaria, las otras dos marcas tienen 77% de azúcar y 6,7% de fibra. Estamos en el filo de la curva de equilibrio.

Da repelús ver la página de información nutricional de estos polvitos, cómo la maquillan para que no parezcan un atentado al páncreas. En la página de FAQs (¿o se escribe fucks?) la cosa empeora con cosas como «¿Por qué debo incluir kuklux kao en el desayuno?», o la explicación de los grumos, pues podían decir que se deben a su alto contenido en fibra, pero prefieren esto: «hace grumitos porque está elaborado con cacao 100% natural, es decir, sin ser sometido a ningún proceso químico»…madre mía, ¿no había una legislación para estas cosas?

Más tensión superficial en la cocina

Derramar líquidos al servir. Cuando se toma un café helado ¿a quién no se le ha derramado el café cuando lo trasiega desde la taza al vaso con hielos? O el típico chorrillo directo al mantel cuando se sirve el vino. Esta puñetera circunstancia se debe a la adhesión del líquido a las paredes del recipiente y el cambio de trayectoria del flujo cuando el líquido pasa por el borde. Se da más en recipientes muy llenos, con el borde grueso y redondeado y cuando se vierte el líquido despacio. Para reducir el riesgo de derrame basta, como se muestra aquí, poner una vara (mango de cuchara, de espátula o las maravillosas cucharillas helicoidales de los gintonis) apoyada en el borde del recipiente, de modo que ésta dirija el flujo del líquido. En este video se muestra cómo una pequeña modificación del borde de una botella previene el derrame de la sangre de Cristo.

Impregnación. Ya comentamos cómo la capilaridad permite la impregnación de bizcochos, babás o torrijas. La porosidad influye, pues una masa poco aireada tendrá menos efecto capilar; también influye la viscosidad del líquido de impregnación, pues embeber una torrija con leche es más fácil que hacerlo con crema inglesa. La aplicación de vacío ayuda a acelerar la impregnación (pero vacío hecho en recipiente, no en bolsas, que aplastáis el bizcocho, leñe).

Pompas, aires, espumas. Son cosas muy de cocina moderna, los aires a la lecitina y las espumas de don Ferrán, o las pompas con leche y hielo seco que hacía Arzak en un postre. La lecitina es un tensioactivo que facilita el espumado, mientras las grasas y proteínas lácteas ayudan a atrapar el COque se escapa del hielo seco en forma de pompas. Recordemos que las espumas no son solo las de sifón, sino cualquier sistema coloidal donde se estabilicen burbujas de gas en un líquido, como en claras o nata montadas, cualquier mousse o soufflé de los de toda vida.

Cerveza. La tensión superficial hace varias cosas en una caña bien tirada. Primero la propia espuma, claro está; segundo, cuando se llena hasta arriba un vaso hay un punto donde el líquido protruye de forma convexa, pero aguanta sin derramarse, gracias a la tensión superficial que retiene el líquido en el borde, hasta que cae la gota que colma el vaso; y tercero, la espuma evita el derrame por la oscilación del líquido durante el transporte de las jarras servidas, pues como la espuma es más viscosa que la cerveza atenúa las ondas de desplazamiento del líquido subyacente.

Emulsiones. En todo momento hemos hablado de tensión superficial, considerando que al otro lado de la superficie del líquido había aire, pero si al otro lado hay aceite pasamos a hablar de tensión interfacial, es decir, la que ocurre en la interfase agua/aceite. Para emulsionar dos líquidos inmiscibles hay que reducir la tensión de la interfase, eso es lo que hace la lecitina de la yema de huevo en mayonesas y holandesas, o los aditivos Sucro® y Glice® de la alta cocina.

efecto cheerios

La tensión superficial empuja los «crispis» para que formen conglomerados y se desplacen hacia el borde del recipiente. A esto lo llaman «efecto Cheerios». Vía www.iceinthemicrowave.com.

Efecto Cheerios. El nombre no se debe al científico que lo describió, sino a la famosa marca de cereales Cheerios®, pero el efecto se da con cualquier partícula que flote. Habréis observado que los cereales tienden a juntarse unos con otros y a desplazarse hacia el borde del plato, y ello se debe a que la tensión superficial empuja los cuerpos flotantes. Esto también ocurre con la espuma en la superficie del café, que se va hacia los bordes de la taza, o con las finas hierbas que flotan en un consomé. Las gotas de grasa en la superficie de un caldo tienden a coalescer, a juntarse unas con otras en gotas más grandes, debido al empuje de la tensión del agua.

Efecto Leidenfrost. Si se calienta mucho una sartén limpia y se salpican gotas de agua éstas quedan como esferas chirriantes que bailan y rebotan sobre la superficie caliente (como en el video de abajo). Es un comportamiento diferente a cuando se añade primero el líquido y después se calienta el recipiente. El efecto Leidenfrost (descrito en 1756), se debe a que el contacto repentino del líquido con el sólido caliente produce la evaporación de la zona superficial de la gota y se crea una capa de vapor sobre la que levita la gota manteniendo su forma esferoidal. Si se coloca un cubito de hielo seco sobre una superficie a temperatura ambiente ocurre el mismo efecto y el cubito baila y vibra sobre la mesa.

Efecto Marangoni. Es el responsable de la formación de las lágrimas del vino en las paredes de la copa. Las lágrimas no son simples gotas que quedan en la pared de cristal y van cayendo, en realidad se van formando continuamente. Las gotas que quedan tras agitar el vino dejan evaporar el alcohol (de menor tensión superficial) y queda el componente acuoso (de mayor tensión superficial); ocurre entonces una transferencia de masades de la zona con menor tensión a la de mayor tensión, es decir, las gotas adheridas a la pared tiran hacia sí más vino, la gota crece y acaba derramando en forma de lágrima. Abajo tenéis un buen vídeo que explica la lágrima del vino y aquí otro donde se hace patente la transferencia de masa. Este efecto lo describió James Thomson, el hermano del gran Lord Kelvin, y después Carlo Marangoni lo estudió detalladamente.

Decoraciones con isomalt. Si se toca con un aro la superficie del isomalt fundido se forma una película sobre el aro, mantenida por tensión superficial, por supuesto. Esa película puede soplarse para formar pompas enormes que sirven como decoración o meter cosas dentro para encapsular, como frutos secos o aceites (ver video). Nuevamente, también concurren aquí las propiedades viscosas del azúcar fluido y el juego de temperaturas de fusión y cristalización.

Limpieza. Lo más trivial pero lo más importante en una cocina, el detergente y el agua caliente para reducir entre ambos la tensión superficial y capturar las mugres en micelas.

Volviendo a los globos de líquido en el espacio exterior, la microgravedad favorece que adquieran una forma esférica pues la esfera es la forma con menor relación superficie/volumen y es el estado de menor energía. La tensión superficial se encarga de mantener delimitada la esfera. Para que la escafandra de los astronautas no se empañe con la respiración durante los paseos espaciales, el vidrio está tratado con agentes anti-vaho, que no son sino surfactantes que, al reducir la tensión superficial del agua, limitan la condensación de las gotas de vapor del aliento (en los sistemas de endoscopia quirúrgica también se usa detergente antiempañante). El astronauta canadiense Chris Hadfield cuenta la terrorífica aventura que sufrió cuando una pizca de jabón anti-vaho le entró en un ojo, irritándolo intensamente, y cómo la lágrima se le acumuló sobre la córnea al no poder derramarse debido a la microgravedad y la zorra tensión superficial; para empeorar, al mover la cabeza corrió el lagrimón hacia el otro ojo y quedó medio ciego flotando en la nada espacial…

«Ceterum censeo Podemus esse delenda»

 

Mamagüevo

En noviembre de 2017 la cuenta de Twitter de la Real Academia de la lengua (@RAEinforma) recibió la consulta del usuario @fedesiete preguntando por la grafía correcta de la palabra mamagüevo. La RAE respondió con seriedad y concreción, como suele hacerlo, que según el Diccionario de americanismos se acepta tanto mamagüevo como mamahuevo.

Lo peculiar del caso es que el término consultado es una de las palabras más malsonantes de la jerga regional venezolana, insulto hosco y duro donde los haya. Por ello, la serena respuesta de la RAE generó una buena cascada de tuits en las siguientes semanas; muchos compatriotas no se creían que semejante dicterio estuviese registrado por la Academia.

Dado que las academias de la lengua sancionan el uso de los términos y que este término es extraordinariamente usado en el habla cotidiana de mi país, es lógica su inclusión en el nomenclátor. Sin embargo, la definición del Diccionario de americanismos no refleja adecuadamente la dimensión del término:

mamagüevo: sust/adj. RD, Ve. Persona estúpida, idiota. vulg; desp. (mamahuevo).

La RAE certifica su uso en República Dominicana y Venezuela, pero limita su significado a la acepción más blanda. Lo cierto es que mamagüevo es un sinónimo directo en su construcción y significado del españolísimo término chupapollas (el cual, por cierto, no está recogido en el diccionario general de la RAE ni en el panhispánico de dudas, por lo que no sabemos cuáles grafías son más adecuadas: chupa polla, chupa pollas, chupapolla o chupapollas).

De modo que un mamagüevo es una persona que ejerce la felación, que se mama un güevo. Adviértase que güevo es sinónimo de pene en Venezuela y otros países hispanoamericanos, y así lo recoge el mismo Diccionario de americanismos. Pero una acepción más extendida de güevo es como variante de huevo o como sinónimo de testículo, cosa que resulta bastante obvia.

La asimilación del órgano copulativo con güevo demuestra lo viva que está la lengua y las interesantes transformaciones que en ella acontecen. En el caso que nos ocupa ocurre una doble metonimia, ¡casi nada! En la primera metonimia el todo toma el nombre de la parte: los huevos o testículos ceden su nombre al conjunto de los genitales externos masculinos. Una segunda metonimia traslada el nombre del todo, los genitales externos, a una parte, el pene. El tercer elemento es el refuerzo consonántico del diptongo ‘hue’ que pasa a ‘güe’, fenómeno frecuente en habla castellana (güeso, güeco, güele —de oler—) y habitualmente relacionado con lenguaje vulgar o de zonas rurales. Lo bonito es que estas transformaciones las hace la gente con su habla diaria, sin analizar los mecanismos ni categorizarlos.

Tenemos, pues, al güevo venezolano definido como genitales viriles y más concretamente el pene. De este término nacen otras palabras del habla coloquial, como la mencionada mamagüevo y dos expresiones contradictorias entre sí: ‘güevo pelao’ y ‘agüevoneado’. Ser un güevo pelao es ser una persona hábil y con talento, un experto en un arte u oficio; quizás de origen metafórico en relación con el pene erecto despejado de prepucio, presto para actuar. Por el contrario, ser un agüevoneado es ser un gilipollas, un bobo, lerdo, lento de mente o, volviendo a la raíz léxica, un güevón (también aceptado como huevón, güebón o, patognomónico chileno, güeón). La RAE recoge el verbo pronominal ahuevonearse y la lectura de su tabla de conjugación es una delicia literaria.

Volviendo a los mamagüevos, ¿por qué se toma como una grave ofensa decir que una persona es dada a la felación? Aquí se asigna a la persona felante un papel de sujeto pasivo, sometido, arrodillado ante un superior, que ejerce un acto vil reservado a homosexuales, mujeres y gente indigna. Puede parecer un insulto machista heteropatriarcal, pero lo parece porque lo es.

Otra duda lingüística sobre este término es si varía según el género, es decir, si se apostrofa con el mismo a una mujer ¿debe decirse mamagüeva o se mantiene sin modificar, como pasa con ‘idiota’ o ‘imbécil’?

La gravedad de mamagüevo como insulto venezolano radica en que se asigna a una persona despreciable en grado superlativo, sea por sus acciones mezquinas, por arrastrarse por el suelo miserablemente, por actuar a traición o de modo alevoso contra otros; en fin, es un insulto polisémico aplicable a casi cualquier aspecto altamente negativo del insultado. Su acepción como ‘tonto’ es, como comentamos antes, la más blandita de todas y de ella deriva mamagüevada para indicar una acción o idea rebosante de estupidez.

Para familiarizarse con el uso coloquial de mamagüevo basta poner la palabra en el buscador de Twitter y solazarse con la riqueza de sus aplicaciones. Lamentablemente, muchos usuarios no respetan las grafías correctas del término y lo escriben sin diéresis en la ‘u’, lo que altera completamente su pronunciación, o usan ‘b’ en vez de ‘v’. Exhorto a mis compatriotas a guardar la corrección ortográfica de una palabra que es patrimonio nacional.

maduromamaguevo

Grafiti de protesta en calle de Caracas. A pesar del error ortográfico no pierde poder comunicativo. Via Tuiter.

Al conocer los significados de mamagüevo es fácil comprender por qué se está aplicando como insulto de primera línea contra el asno despreciable de Narcolás Maduro y la plana mayor del régimen chavista. Más que insulto resulta un epíteto pertinente, tipificador y enfático, considerando el nivel de miseria y malevolencia alcanzado por estos narcoterroristas, enemigos de todo lo bueno y noble.

La verdad es que la mayoría de los mandatarios de Estado son susceptibles de adjetivarse como mamagüevos, y en general cualquier jefe de lo que sea, pues bien se sabe la antipatía y resquemores que inspiran las figuras de autoridad, aunque en origen sea una invectiva destinada a entes sumisos o inferiores. En lo personal, no sé si hay otra palabra que me cruce la mente con mayor frecuencia, aunque no la pronuncie, desde el conductor de bus o metro que me cierra la puerta en la cara y arranca, la recepcionista malencarada o el funcionario que obliga a llenar planillas indescifrables, hasta el pico paroxístico cuando veo las noticias y el catálogo de mamagüevérrimos insuperables que desfila por allí. Quizás solo cuando hacía guardias de cirugía en Caracas me venía más a la mente la palabra de hoy.

mamaguevotrends

Frecuencia de búsquedas de «mamagüevo» entre 2004 y 2018, según Google Trends. Arriba se observa una estabilidad de uso en territorio venezolano, mientras abajo se aprecia un aumento progresivo en el ámbito mundial. No me atrevo a hacer interpretación de estos datos ni relacionarlo con la creciente diáspora de venezolanos resabiados.

Notas antiguas sobre la felación

Desde Isis hasta la Lewinsky, la felación ha estado en la trastienda de la historia humana. En otro post comentamos el mito de la resurrección de Osiris mediante un certero mamerto ejecutado por Isis. En el sexto folio del precioso papiro de Ani (1300 a.C.) hay una pequeña viñeta donde se aprecia a una plañidera simulando una felación isíaca a un ataúd sujeto por Anubis. No es la única referencia papirográfica: en el segundo folio del papiro de Henuttawy (hacia el 1000 a.C.) aparecen representados Nut y Geb (dioses del cielo y de la tierra, y padres de Isis y Osiris) con la peculiaridad de que Geb está enroscado en un automamerto y, también curioso, la diosa Nut cuenta con un luengo cipote que le llega a la fosa supraesternal. Ya hablaremos otro día de los dioses itifálicos.

papirofelatio

A la izquierda: plañidera felante en el papiro de Ani. Derecha: autofelación de Geb en el papiro de Henuttawy. Ambos papiros están en el Museo Británico.

En la antigua Grecia el arte felatorio se relacionaba con la isla de Lesbos, la cual consideramos origen del lesbianismo por los poemas de Safo (y actualmente es imagen de la tragedia de los refugiados sirios). En aquellos lejanos tiempos las mujeres de Lesbos tenían fama de hábiles felatrices.

El origen de mamagüevo o chupapollas como fuerte insulto proviene, ¡cómo no!, de Roma. La impresión general del mundo romano sobre el sexo oral era de acto denigrante y antihigiénico: os impurum. Allí se distinguía fellator/fellatrix, quien ejecutaba el chupeteo, e irrumator, el agasajado con la succión o bien quien empotraba por la fuerza su ciruelo en ajenas fauces (lo que en inglés se llama facefuck y que no tiene equivalente en castellano, ni falta que hace).

romafellatio

Izquierda: ‘kylix’ ática, Museo de Bellas Artes, Boston. Centro: lámpara de aceite romana, Salzburgo. Derecha: ‘sprintiae’, ficha para pagar los servicios sexuales profesionales.

Una matrona respetable y de su casa jamás accedería al os impurum, cosa relegada a efebos de callejón y lobas togadas. Si la fellatio ya era alta obscenidad, el cunnilingus era la cochinada al cuadrado, ningún hombre honorable se rebajaría a tan humillante acto. El emperador Augusto dictó leyes puritanas de buenas costumbres que castigaban las prácticas sicalípticas (ya se encargarían sus sucesores de abrir la veda a la depravación). De hecho, el poeta Ovidio fue desterrado por Augusto a causa de sus escritos subidos de tono o, más probable, por follisquear con la imperial hija Julia.

Pero como siempre ha ocurrido, ocurre y ocurrirá, en Roma se practicaban guarreridas orales, aunque se negara o se obviara. Y se practicaban mucho, según atestiguan las persistentes referencias en los poemas obscenos de Marcial, Juvenal o Catulo (con su inmortal «Pedicabo ego vos et irrumabo», verso que abre y cierra su carmen 16: «Os encularé y me la mamaréis»).

Así que, romanos todos, utilicemos con holgura y defendamos de la tirana corrección política el libre uso de chupapollas y mamagüevo, herencia latina irrenunciable, pues en el mundo hay más mamagüevos que ventanas y nuestro deber es señalarlos.

Dedico este post al Dr. Manuel Paz, viejo amigo y condiscípulo.

 

«Ceterum censeo Podemus esse delenda»

Presentaciones de Google y sus complementos

La suite ofimática de Google cumple sobradamente con las necesidades de un usuario medio, sea para hacer documentos de texto, hojas de cálculo o presentaciones con diapositivas. Tiene, además, la ventaja de trabajar en la nube de Google Drive y el ventajón de ser servicios gratuitos —por algún lado lo cobrarán, que nadie regala nada en este mundo—. Por ello, estas aplicaciones googleras son una opción de primera para quien no quiera gastar en una suscripción a Office 365 ni comprar software alguno.

Hay otros programas gratuitos como los de Apache OpenOffice y de LibreOffice, pero la ubicuidad de Google y su acceso en cualquier terminal con la cuenta de usuario permite trabajar en cualquier lugar, comenzar en el ordenador de casa, seguir en un dispositivo móvil, retomarlo en algún PC del curro, etc. Su contraparte negativa es una relativa dependencia de conexión a internet.

google slides

Interfaz de usuario de Presentaciones de Google en el navegador Chrome. La disposición de los menús y herramientas son similares a otros programas de presentaciones y también incluye plantillas y temas.

La app de Presentaciones de Google

El modo tradicional de trabajar en Google Slides es dentro de un navegador, sea Chrome o cualquier otro. La interfaz del programa recuerda suficientemente a la de PowerPoint como para que un usuario acostumbrado a éste no se sienta perdido. Basta curiosear un poco por las pestañas y barras de herramienta para localizar los comandos habituales, incluyendo autoformas, manejo de estilos, animaciones y edición de diapositiva maestra.

Las tipografías disponibles son las de Google Fonts, es decir, son fuentes para web. El listado es diferente al de las fuentes del sistema en Windows o MacOS, aunque incluye algunas las más manidas como Calibri, Arial, Times New Roman o Verdana. Esta diferencia de tipografías debe considerarse en caso de exportar la presentación a PowerPoint, para no llevarse malas sorpresas.

Se accede a la aplicación desde Drive o bien se puede añadir a las extensiones del Chrome. También la suite Office tiene una extensión gratuita para el navegador que permite editar documentos y diapositivas dentro del entorno web (eso sí, mediante la cuenta de usuario del Office).

Pero Presentaciones de Google también tiene apps para dispositivos móviles. Aquí la arquitectura de la interfaz cambia para adaptarse a pantallas reducidas y no están visibles todas las pestañas y herramientas, sino que éstas se activan según cuál sea el elemento seleccionado en la diapositiva. Ello requiere un poco de entrenamiento para acostumbrarse. No todos los comandos están disponibles en la versión para móviles.

bannerpresentaciones

Trabajo sin conexión

Un problema bastante irritante de estas aplicaciones en entorno web es la necesidad de estar conectado a internet para explotar todas las posibilidades. Esto es una desventaja relativa si se considera que actualmente un recinto sin wifi nos parece una cochiquera de bichos de pezuña.

google slides offline

Pantalla de opciones de archivo en la versión de móvil de Google Slides, donde se puede activar la disponibilidad sin conexión para un determinado archivo.

¿Qué hacer si hay que modificar una presentación durante un viaje en avión o tren sin acceso a wifi? Siempre está el recurso de merendarse la tarifa de datos del teléfono móvil, pero maldita la gracia que hace. La extensión de Chrome tiene la opción de trabajar sin conexión que se activa en Configuración (el icono de rueda dentada de siempre). En este link hay más información sobre tan importante asunto. La app para móviles permite seguir trabajando offline si se trata de archivos recientes o si se ha activado la opción sin conexión en un determinado fichero dentro del Drive.

Controlar bien este punto es de sumo interés cuando se va a presentar en un auditorio donde no haya wifi o éste está colapsado por culpa del público whatsapero.

Las ventajas de la integración web son la facilidad de acceso desde cualquier terminal, el trabajo colaborativo al compartir un archivo y autorizar a que varias personas lo modifiquen, y la posibilidad de hacer conferencias online a través de Hangouts desde la misma aplicación, con posibilidad de interacción con los oyentes.

complementos google slides

Tienda de complementos de Presentaciones de Google.

Los complementos de Google Slides

menú complementos google

Pestaña de la barra de menús para desplegar los complementos instalados, obtener nuevos y administrar los existentes.

En un post anterior comentamos los complementos de PowerPoint (y demás programas del Office) que permiten ampliar sus prestaciones. La app de presentaciones de Google también tiene su tienda de complementos, menos surtida que la de Microsoft pero con cositas interesantes.

Para integrar los complementos hay que ir a la pestaña Complementos y allí al comando Obtener complemento, el cual abre un muestrario de las aplicaciones disponibles, en general gratuitas. En el mismo menú de la pestaña Complementos aparece el listado de complementos instalados y la opción para administrarlos. Veamos unos pocos ejemplos de interés.

Lucidchart es una completa app para crear diagramas, cosa utilísima en las diapositivas, pues siempre será mejor tirar de diagramas y figuras en vez de pedorras listas con viñetas y parrafadas. La interfaz de Lucidchart da un poco de miedo cuando se abre debido a la cantidad de comandos y botones; requiere entrenarse un poco para hacer buenos esquemas, pero tiene amplísimas posibilidades. En realidad es una plataforma con opción de pago y buena parte de sus características están bloqueadas en su uso gratuito.

lucidchart google slide

Menú de Lucidchart con los diferentes tipos de diagrama que se pueden seleccionar.

Hay varios complementos para añadir iconos, como Icons by Noun Project, con buena cantidad de imágenes personalizables en cuanto a tamaño y color. Recordemos que no deben confundirse los iconos con los clip-art o imágenes prediseñadas, pues estos últimos son dibujillos cutres e infantiloides con efecto deletéreo en la presentación, mientras los iconos tienen un diseño más lineal y cuidado y, sobre todo, tienen una función señaléctica para ubicar momentos o contenidos dentro de una conferencia.

Paletti es un complemento para seleccionar esquemas cromáticos o crearlos a gusto propio. Combina colores para el fondo, los textos y los elementos gráficos de las diapositivas.

Hay varias herramientas de banco de imágenes para insertar fotos de alta resolución en la presentación, como Unsplash Photos, Shutterstock Editor y Adobe Stock. Como casi todas las aplicaciones de banco de imágenes, tiene un pequeño fondo gratuito y un gran fondo de pago o suscripción.

complementos_googleslides

Barras de herramientas para algunos complementos de Google Slides, tal como aparecen en la franja derecha de la interfaz de la aplicación.

Hay muchos otros complementos con aplicaciones docentes, matemáticas, de música y audio, etc.

Con todo lo dicho anteriormente parece que estoy vendiendo las maravillas de Google como si fuera un lacayo de la multinacional. La verdad es que no soy usuario frecuente de Google Slides, sino cliente fijo de PowerPoint y, en medida creciente, del Keynote.

«Ceterum censeo Podemus esse delenda»