Stop diapomierder: ¡el libro definitivo!

Amigos, ya está disponible mi ebook “Cómo preparar presentaciones en Ciencia y Medicina, ¡por fin!

En este manual quiero compartir principios y trucos para salir airoso de las conferencias y dejar buen recuerdo en los oyentes. Trucos obtenidos en casi dos décadas de constante paso por aulas y auditorios, de simposios y congresos, muchas veces como ponente y, más importante aún, como espectador. Principios aprendidos de los tratados de oratoria, de comunicación en público, de los grandes divulgadores científicos, de psicología del aprendizaje y diseño gráfico.

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No sé en qué momento de la formación educativa se supone que debemos aprender a hablar en público y estructurar discursos. Normalmente no es algo que se enseñe, desde luego no en la carrera de Medicina del común de universidades. Aprendemos repitiendo lo que hacen los demás, con los mismos vicios, carencias y estilo. Ya nos parece normal el festival de tostones que nos llueven en los congresos.

Para rematar las carencias de formación retórica vino PowerPoint a joder cualquier atisbo de retórica visual que pudiera salvar el asunto. La rígida diagramación de las diapositivas con plantillas pedorras y abuso extraordinario de las listas de ítems favoreció la proyección inclemente de largos textos, apretadas parrafadas y diseños visuales no menos que feos. Nunca está nada tan malo que no pueda empeorar, así que apareció Prezi…

Pero siempre hay buenos oradores de los que aprender; profesores o compañeros que te aconsejan y te impulsan a mejorar el modo de hacer las charlas. Me gustaría ser, con este libro, quien dé pie a muchos colegas a cambiar el modo de afrontar las presentaciones, a repensarse los vicios consuetudinarios que lastran las diapositivas y el provecho didáctico.

público diapomierder

Así sufre el público cuando tiene que soportar diapomierders una tras otra a lo largo de un simposio. La gente no merece pasarlo mal sino aprender.

El manual contiene gran cantidad de ejemplos de diapositivas buenas y malas, muchísimas ilustraciones y vínculos para recursos web de gran utilidad. Dividí el libro en cuatro partes: I. Cómo estructurar una presentación; II. Elementos de diseño gráfico para presentaciones; III. La puesta en escena; IV. Contenidos adicionales.

Intenté escribirlo es un estilo próximo y desenfadado, e incluir ejemplos que reflejen cosas que a todos nos han pasado en el oficio, incluyendo desbarajustes técnicos con los equipos, el miedo escénico y la omnipresente ley de Murphy que siempre ronda estos eventos. Obviamente no es una biblia del conferenciante, sino un manual para arrancar con buen pie.

Está hecho pensando en el mundillo científico-médico en el que trabajo, asumiendo muchas particularidades que lo distinguen del mundo empresarial, para el que están escritos la mayoría de los textos sobre presentaciones efectivas. Sin embargo, también será útil este manual para profesionales de áreas académicas no científicas.

Cómo preparar presentaciones en Ciencia y Medicina está publicado por la editorial científica Kekulé, de la que formo parte y cuyo nacimiento comenté hace unos meses en este blog. De momento se vende para Apple, pues el formato epub3 interactivo funciona a las mil maravillas en su lector iBooks. En otras plataformas hemos tenido problemas técnicos, pero esperamos próximamente tener el libro disponible para Android y Windows.

Para un poco más de información, consultar este artículo en el blog de Kekulé Editorial.

Siguiendo con la cruzada contra las diapomierders, en un futuro cercano comenzaré a impartir cursos teórico-prácticos sobre presentaciones, abiertos a particulares, centros médicos, instituciones científicas o empresas del sector que estén interesados. Iré notificando al respecto.

Venga, amiguitos, a hacerse con el libro y a sacarle provecho.

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poleas - retináculos

Jacques Tenon y su famosa cápsula

Tuve el gusto de dar una conferencia en el Curso “Estrabismo del adulto y el niño con baja visión” (21-22 de octubre de 2016), invitado por Ana Wert y Josep Visa, estrabólogos del IMO de Barcelona. Como siempre, me ceden los temas oscuros de los que los ponentes normales huyen; en esta ocasión mi presentación trató sobre el complejo cápsula de Tenon-poleas musculares, componente del sistema de suspensión del globo ocular dentro de la órbita y de gran importancia para la mecánica del movimiento de los ojos.

En términos simples, la cápsula de Tenon es un saco o funda donde va metido el ojo. A su vez este saco tiene fijaciones con los músculos oculares y las paredes orbitarias para mantener el ojo en su sitio y estabilizar las rotaciones del globo.

Tenon se debería pronunciar Tenón

La descripción de esta importante estructura fue hecha en la transición entre los siglos XVIII y XIX por el cirujano y anatomista francés Jacques René Tenon, del que este año se cumplió el bicentenario de su fallecimiento. Nació en Sépeaux (cerca de Auxerre) en 1724 y falleció en París en 1816, a la nada desdeñable edad de 92 años.

Jacques Tenon

Curioso, pero el único retrato disponible de Jacques Tenon parece ser este pequeño esbozo realizado por Jean-Noël Halle cuando el cirujano era un vejete de 90 años, renuente a abandonar su peluca dieciochesca.

Considerando su origen gabacho, lo correcto sería pronunciar su apellido con la tónica en la última sílaba –tenón–, aunque tanto en español como en inglés acostumbramos a cargar el acento en la primera. Ya hemos comentado esta pronunciación peculiar en otros epónimos franceses, como Descemet o Fresnel.

J.R. Tenon provenía de familia con tradición médica y estudió en París a la sombra del franco-danés Jacques Winslow (sí, el del hiato), quien fue el director de su tesis doctoral: De cataracta, theses ex anatomia et chirurgia (1757). A partir de ese año ocupó la cátedra de Patología del Colegio de Cirujanos y también fue miembro de la Académie des Sciences.

En 1803 comunicó sus estudios sobre la fascia bulbar que ahora lleva su nombre y el año de su muerte publicó Mémoires et observations sur l’anatomie, la pathologie et la chirurgie, dedicado en gran parte a las enfermedades oculares.

Otro campo de interés de Tenon fue la estructura y desarrollo de los dientes, aunque su investigación fue principalmente en equinos.

Libro de Tenon

Ilustraciones originales de la obra de Tenon “Mémoires et observations sur l’anatomie, la pathologie et la chirurgie”. Vía kuenzigbooks y gallica.bnf.fr.

El tercer campo donde destacó Tenon fue en salud pública y gestión hospitalaria. Organizó sistemas de vacunación antivariólica, trabajó en la inspección, reconstrucción y reforma del aparato hospitalario (Mémoires sur les hôpitaux de Paris) y fue presidente del Comité de Seguridad Pública en los inicios de la Revolución.

Fue diputado de la Asamblea en 1791, pero al año siguiente prefirió retirarse a las afueras de la capital, lejos de donde afilaban la guillotina. No volvió a París hasta el año antes de su muerte, debido a la invasión del ejército ruso al final de las guerras napoleónicas.

En París está el Hospital Tenon, abierto desde 1878 y bautizado en honor de don Jacques. Allí nació Édith Piaf.

¿Cómo es la cápsula de Tenon?

Como dijimos, la cápsula de Tenon es el forro del globo ocular. Lo cubre por completo excepto en la córnea y en la entrada del nervio óptico. Los seis músculos oculares perforan la cápsula para insertarse en el globo y dentro de este saco el ojo realiza sus movimientos rotatorios. Recuerda a una membrana serosa como la pleura o el pericardio, pero no lo es, pues sólo tiene una capa y no está recubierta de mesotelio. Por delante la cápsula está cubierta por la conjuntiva y por detrás del saco tenoniano está la grasa orbitaria.

capsula de Tenon

Se muestra la cápsula de Tenon en azul, abrigando al globo ocular, y sus expansiones en forma de vainas musculares, poleas y ligamentos orbitarios. Imagen original de Ilustración Médica.

La Tenon (por favor, escribirla con mayúscula inicial) también se llama fascia bulbi o aponeurosis órbito-ocular. Esta última denominación indica las conexiones de la cápsula con otras estructuras oculares, tal como describió su descubridor:

cirugía estrabismo

Vista quirúrgica del espacio tenoniano durante una cirugía de estrabismo. El gancho sujeta la inserción del músculo en la esclera. Se observa la Tenon justo debajo de la conjuntiva y las expansiones que emergan de la vaina muscular.

  • Las vainas de los músculos oculares se fijan en la Tenon y emiten expansiones en el espacio intratenoniano: los pliegues falciformes de Guérin y las membranas intermusculares.
  • También hay expansiones intermusculares entre las vainas por detrás del globo y que forman los septos del cono muscular, aunque no constituyen un compartimiento cerrado.
  • Del complejo Tenon-vainas salen ligamentos que se insertan en las paredes orbitarias. Los retináculos medial y lateral se insertan en el reborde orbitario junto con los tendones cantales y estabilizan horizontalmente el globo. Los ligamentos veticales son más complejos: el superior incluye el complejo oblicuo superior-recto superior-elevador del párpado-ligamento de Whitnall; el inferior involucra a la fascia capsulopalpebral (recto inferior-oblicuo inferior-retractores del párpado) y al ligamento de Lockwood. De la función de estos ligamentos hablaremos en el siguiente apartado.

La cápsula y el espacio de Tenon son sitios de abundante tráfico quirúrgico en Oftalmología. Son numerosos los procedimientos en los que se abre este espacio: en cirugías de glaucoma –“trabe” o implantes valvulares–, en extirpación de pterigion, conjuntivoplastias, reconstrucciones de superficie ocular, cerclajes para desprendimiento de retina, colocación de placas de braquiterapia, fenestración de vaina del nervio óptico, enucleaciones, evisceraciones y, por supuesto, en casi todas las operaciones de estrabismo. Por ello casi todas las subespecialidades oftalmólogicas se cruzan con Tenon en algún momento.

Maltratar la Tenon durante estas intervenciones puede acarrear serios problemas cicatrizales que limiten la motilidad ocular. Por ello el cirujano oftálmico debe conocer su anatomía y tratarla con sumo cariño, sin rasgarla y sin que se hernie grasa orbitaria.

Joseph Demer, el señor de las poleas

oftalmotropo

Oftalmotropo de Knapp expuesto en el interesantísimo Museo de Historia de la Medicina de Berlín.

La cinemática básica de los ojos ya se entendía muy bien a mediados del s.XIX y se diseñaron simuladores mecánicos basados en pesas y poleas, llamados oftalmotropos. Estos modelos explicaban lo grueso de la motilidad ocular, pero no tomaban en cuenta varios elementos: primero, la complejidad inervacional del aparato motor ocular; segundo, el componente viscoelástico de la grasa orbitaria donde los músculos se mueven y baila el globo; tercero, la presencia de poleas musculares que determinan los vectores de tracción muscular.

La importancia funcional de las poleas musculares ha sido establecida por las investigaciones del oftalmólogo Joseph Demer, del Jules Stein Institute de California. Desde mediados de los años 90 Demer ha publicado kilos de papers demostrando mediante radiología, histología y modelos de bioingeniería la presencia y función de las poleas musculares.

Aunque tendemos a creer que Demer descubrió las poleas, en realidad el sustrato anatómico ya era conocido a partir de Tenon, Schwalbe, Budge, Sappey o Müller y esto puede comprobarse consultando textos del ottocento, como el Traité élémentaire d’anatomie de l’homme de Charles Debierre (1890), donde se describe todo el aparato ligamentoso del ojo de modo muy cercano a como se entiende hoy, aunque sin usar el término ‘polea’.

Debierre

Ilustraciones del Tratado elemental de Anatomía de Debierre (1890) donde se representa la aponeurosis órbito-ocular: Tenon + vainas + ligamentos orbitarios. Esta es la base anatómica de las poleas.

Las poleas no son otra cosa que parte de esos ligamentos de la aponeurosis órbito-ocular que van de las vainas musculares a las paredes óseas orbitarias. El mérito de Demer ha sido conceptualizar estos ligamentos como piezas funcionales y darle relevancia en patología y cirugía del estrabismo.

¿Qué son las poleas musculares del ojo?

El mejor modo de entenderlo es recordar la tróclea del oblicuo superior, ese punto donde el músculo cambia de dirección para dirigirse al ojo y que determina el vector desde el que el músculo actúa sobre el mismo. Eso es una polea muscular. En el cuerpo hay otros ejemplos, como la inflexión del músculo digástrico sobre el hioides o las vainas tendinosas de los dedos que permiten su flexión y extensión.

Los cuatro músculos rectos del ojo tienen unas poleas menos evidentes. Son anillos fibrosos anclados a las vainas musculares a la altura del tercio posterior del globo, a cosa de 5mm por detrás de la entrada muscular en la Tenon. Estos anillos fijan un punto de inflexión en la trayectoria de los músculos y actúan como su inserción funcional (la inserción anatómica está en el vértice de la órbita).

Estos anillos están estabilizados por tractos de tejido colágeno, elástico y fibras musculares lisas que se expanden hacia la periferia y adelante hasta alcanzar las paredes orbitarias. Las poleas de los rectos horizontales forman parte de los retináculos medial y lateral, mientras las de los rectos verticales se integran, respectivamente, en el complejo recto superior-elevador-Whitnall y fascia capsulopalpebral-Lockwood.

Por delante de la polea el vientre muscular tiene mayor movilidad y acompaña al globo en sus rotaciones, mientras que por detrás de las poleas los vientres de los rectos están relativamente fijos dentro de la órbita.

Una puntualización repipi de las que me caracterizan: en realidad estas poleas no son poleas sino correderas. Una polea es una rueda que gira en un eje y permite el deslizamiento de una cuerda o correa, mientras que una corredera es un anillo o canal por donde se desliza otra pieza, pero que no tiene movimiento giratorio. Traducimos del inglés pulley, pero quizás deberíamos hablar de correderas musculares del ojo. Ya se usa el término en anatomía, por ejemplo, en la corredera bicipital del húmero, por donde se desliza el tendón de la porción larga del bíceps.

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Relevancia de las poleas/correderas oculares

Una localización anómala de las poleas distorsiona los vectores de tracción muscular, como ocurre en los síndromes alfabéticos (estrabismos en ‘A’ y en ‘V’, donde los ojos se acercan o separan según miran arriba o abajo) o en las craneosinostosis.

Se ha relacionado la laxitud de la polea del recto lateral en algunos casos de miopía magna con el deslizamiento de este músculo por debajo del globo, lo que da al recto lateral actividad depresora sobre el ojo.

En la cirugía del hilo o Fadenoperation se fija un músculo recto por detrás del ecuador del globo, más o menos a la altura de su polea, y ello limita la acción del músculo fijado. Clásicamente se atribuía su efecto a la alteración del arco de contacto del músculo, pero actualmente se considera que consiste más en dificultar el paso del tendón por la polea o distorsionar el vector de tracción a partir de la misma.

En casos de traumatismo orbitario o cirugías oculares, la rotura del aparato Tenon-poleas es frecuente causa de síndromes adherenciales que alteran la posición y movimiento del globo, y que son de los peores dolores de cabeza a la hora de intentar corregirlos.

“Ceterum censeo Podemus esse delenda”

BIBLIO RECOMENDADA

  • Roth, H.Mühlendyck, Ph.De Gottrau. La fonction de la capsule de Tenon revisitée. J Fr Ophtalmol. 2002;25:968. DOI: JFO-11-2002-25-9-0181-5512-101019-ART17.

  • Demer JL1. Mechanics of the orbita. Dev Ophthalmol. 2007;40:132. PMCID: PMC2268111.

  • Demer JL1. Evidence supporting extraocular muscle pulleys: refuting the platygean view of extraocular muscle mechanics. J Pediatr Ophthalmol Strabismus. 2006;43:296. PMCID: PMC1858665.

anatomía del ángulo iridocorneal

Ilustrando “Cirugía microincisional del glaucoma”

En el pasado 92 Congreso de la Sociedad Española de Oftalmología (Málaga, 21-24 de septiembre de 2016) se presentó la monografía “Cirugía microincisional del glaucoma” coordinada por los doctores Cosme Lavín Dapena (Hospital La Paz, Madrid) y Pablo Alcocer Yuste (Hospital Nisa 9 de Octubre, Valencia). Es el volumen 47 de esa serie de libros azules que edita la SEO cada año, bajo el extraño título de “mesa redonda”. Tuve el gusto de ser solicitado por Cosme para ilustrar la monografía.

MIGS y otras incisiones pequeñitas

Este completo libro recoge un numeroso catálogo de procedimientos para tratar el glaucoma que han ido proliferando en los últimos años y que tienen en común practicarse a través de incisiones mínimas en el globo ocular, sea en córnea o en esclera. Con ello se intenta dar opciones de tratamiento a aquellos pacientes en quienes el tratamiento farmacológico es insuficiente o mal tolerado y, por otra parte, reducir los riesgos y complicaciones propios de la trabeculectomía y otras cirugías filtrantes.

El célebre y melenudo glaucomatólogo Ike Ahmed acuñó el acrónimo MIGS (minimally invasive glaucoma surgery) para referirse a técnicas realizadas a través de la cámara anterior (ab interno) y mediante microincisiones. Esta definición es bastante restrictiva y no engloba todas las opciones disponibles actualmente y que sí aparecen en la monografía de Lavín y Alcocer.

Aquí se clasifican las técnicas según su mecanismo de actuación (aumento de filtración trabecular, aumento de flujo uveoescleral o drenaje subconjuntival) y según se realicen por vía ab interno o ab externo.

Muchos procedimientos consisten en clavar un dispositivo en el ángulo iridocorneal: Xen®, Cypass®, iStent®, Hydrus®, ExPress®, InnFocus®, SOLX Gold Shunt. Otros se dedican a raspar o abrir el trabeculum mediante instrumental específico: Trabectome®, Kahook Dual Blade, trabeculostomía con láser excimer. Otros dilatan el propio canal de Schlemm: viscocanaloplastia, expansor de Stegmann. Finalmente hay una miscelánea de otras técnicas: EPNP con láser CO2, SIGS, goniosinequialisis.

Los interesados podéis intentar conseguir el libro a través de la SEO, de algún amigo socio o mediante el camello bibliográfico de confianza.

Mis dibujos

El libro tiene una buena cantidad de material fotográfico y de ilustraciones. De éstas –no todas son mías– realicé 25 láminas sobre anatomía del ángulo y canal de Schlemm, fisiología del humor acuoso, funcionamiento de diversos dispositivos y técnicas quirúrgicas. Dejo unas pocas muestras a continuación y otras que pueden verse en mi porfolio. De más está decir que las figuras tienen todos los derechos reservados, y por partida doble.

anatomía del ángulo iridocorneal

Disección artística del limbo esclerocorneal y del ángulo de la cámara anterior, que muestra la disposición y relaciones del canal de Schlemm.

iStent

Dispositivo iStent, microscópica pieza metálica que se inserta dentro del canal de Schlemm para mejorar el drenaje de humor acuoso.

dispositivos MIGS

Algunos dispositivos empleados en la cirugía microincisional del glaucoma. Obviamente no se ponen todos juntos.

Gold Shunt

Gold Shunt, pieza de oro que se implanta en el espacio supracoroideo a modo de válvula para derivar humor acuoso hacia este espacio de reabsorción.

Con encargos de esta magnitud uno se acaba metiendo tanto que ya me conocía el ángulo iridocorneal como si lo hubiera parido, en todas las proyecciones posibles, y hasta soñar que viajaba por dentro del canal de Schlemm como su fuera una fucking iTrack probe.

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¡Schlemm!

Todas estas nuevas técnicas quirúrgicas requieren un conocimiento detallado del canal de Schlemm y las zonas aledañas del ángulo iridocorneal. Es un espacio muy pequeño pero muy especializado y de compleja estructura, representativo del maravilloso diseño del ojo en cada uno de sus rincones.

En el capítulo de anatomía quirúrgica de la monografía Lavín/Alcocer participamos Carlos Arciniegas, Susana Duch y yo mismo, todos del ICO de Barcelona. Allí se detalla en texto e imagen los puntos anatómicos del ángulo con importancia quirúrgica, que son casi todos, y algunos trucos útiles para su disección.

Friedrich Schlemm (1795-1858) fue un anatomista alemán proveniente del gremio de los barberos-sangradores, cirujano de batalla, de mucho hacer y poco filosofar. En sus tiempos de estudiante pasó sendas veces por comisaría, una por disecar un fiambre sin consentimiento de sus familiares y otra por desenterrar una fallecida quince días después de enterrada –no será el único estudiante de anatomía que salta el muro del camposanto, ¡hasta Cajal lo hizo!, o intercambia una osamenta por una botella de ron con el vigilante del cementerio, pero el fin común es obtener huesos, no apropiarse de un cuerpo entero semiputrefacto–.

A pesar de su humilde origen llegó a profesor de anatomía de la Universidad de Berlín y allí, siguiendo su pragmatismo, se dedicó a preparar y disecar cuerpos. Aún hay piezas disecadas por él expuestas en el Berliner Medizinhistorisches Museum der Charité, un museo que todo médico debería visitar si pasa por la capital alemana.

Friedrich Schlemm

Retrato de un exotrópico Friedrich Schlemm (litografía de la Universidad Humboldt de Berlín). A la derecha está la descripción original del canal publicada en el “Theoretisch-praktisches Handbuch der Chirurgie” de Rust (1830): “A lo largo de esta depresión corre un conducto circular de paredes finas, que descubrí en el año 1827 en el ojo de un hombre que se había ahorcado, ya que estaba lleno de sangre, pero en el que una fina cerda también se podía introducir fácilmente después de que la córnea y la esclerótica se seccionaran de adelante hacia atrás. No hay que confundir este canal con el de Fontana.”

Schelmm tuvo especial interés en el estudio de la vasculatura de cabeza y cara, sobre la que publicó un par de disertaciones en latín. En una de ellas describió los nervios del estroma corneal. Observó en 1827 un conducto circunferencial lleno de sangre en el ángulo de unión de la córnea y el iris en los ojos de un suicida ahorcado; obviamente el ahorcamiento favoreció la acumulación de sangre en este canal, normalmente lleno de humor acuoso, y destacó su presencia durante su estudio anatómico macroscópico. En 1830 comentó su descubrimiento en la enciclopedia quirúrgica de J.N. Rust Theoretisch-praktisches Handbuch der Chirurgie y en 1831 publicó su trabajo “Über einen kreisförmigen dünnhäutigen Kanal in der Verbingdunsstelle der Cornea und Sclerotica in menschlichen Auge”.

Fontana y Leber

Felice Fontana (izquierda), primero en describir el tejido reticular del trabeculum en el ojo bovino. Theodor Leber (derecha, doble de acción de Charles Darwin), además de describir la neuropatía y la amaurosis que llevan su nombre, indicó correctamente la función del canal de Schlemm.

Antes que Schlemm la zona del trabeculum había sido estudiada por el italiano Felice Fontana (1730-1805), polifacético científico interesado por la física, la química, la fisiología y primero en observar el nucléolo celular. Su hermano Giorgio Fontana fue el matemático que introdujo las coordenadas polares.

Ni Fontana ni Schlemm aclararon la función de este anillo vascular del borde corneal; fue el célebre oftalmólogo Theodor Leber (1840-1917) quien apuntó su papel en el drenaje de humor acuoso y, por tanto, su importancia en el control de la presión intraocular.

“Ceterum censeo Podemus esse delenda”

Ilustraciones sobre Esclerosis Múltiple

Aprovecho estos días ociosos de agosto para publicar cositas de mi porfolio de trabajos. Recupero un proyecto de abril-mayo de 2015 consistente en ilustrar un libro de divulgación para pacientes sobre esclerosis múltiple.

El libro está escrito por los doctores Óscar Fernández, Victoria Fernández y Miguel Guerrero, del Hospital Universitario Regional de Málaga y del Virgen de la Victoria, también de Málaga, lo editó Línea de Comunicación –con quienes he tenido múltiples colaboraciones– bajo el patrocinio de la Fundación Merck. Es la reelaboración de una obra previa de los mismos autores, actualizada en su contenido y con toda la iconografía renovada. Aquí se puede leer la nota de la presentación a la prensa.

El libro está destinado a enfermos de esclerosis múltiple y a sus familiares. Está escrito a partir de preguntas frecuentes que pueden tener los pacientes y sus respectivas respuestas. Incluye secciones sobre los mecanismos de la enfermedad, síntomas, diagnóstico y tratamiento, seguido de otras secciones dedicadas a aspectos de la vida cotidiana: embarazo, actividad física, dolores, alteraciones psicológicas, rehabilitación, etc.

El proyecto consistió de 37 láminas, es decir, todas las imágenes con la excepción de la portada y las fotos de apertura de capítulos.

Una parte de las ilustraciones son de tipo infográfico y abordan los contenidos más médicos: el sistema nervioso central, fisiopatología, tipos de tratamiento, etc.

sistema nervioso central

Estructura del sistema nervioso central

neuritis óptica

Síntomas de la neuritis óptica

Otras figuras son de tipo “ilustrativo”. Representan escenas de la vida cotidiana de personas con EM, actos médicos y pruebas a las que son sometidos estos pacientes.

PEV

Neurofisiología en la EM

medicación EM

Opciones de terapia oral en la EM

En mi porfolio personal, manuelromera.com, podéis ver unos cuantos ejemplos más. Y si os interesa el libro completo, está disponible en PDF en la web de la Fundación Merck.

Este tipo de libros divulgativos es interesante para pacientes con enfermedades crónicas que condicionan buena parte de la vida diaria; ayuda a aclarar muchos aspectos de la enfermedad, a resolver dudas y quitar miedos.

NOTA: está a punto de salir el manual “Cómo hacer presentaciones en Ciencia y Medicina”, escrito por este servidor y publicado por la Editorial Científica Kekulé. Pendientes, que este manual va a ser una cosa muy útiles para todos los que hagan presentaciones en congresos, simposios y universidades.

“Ceterum censeo Podemus esse delenda”

El Caballero Metabólico

Al oír “Caballero Metabólico” uno se imagina un superhéroe de cómic alternativo o un personaje de campaña sanitaria para buenos hábitos de alimentación, pero no, se trata de un personaje de una novela de caballería del siglo XVI, Don Cirongilio de Tracia. ¿Por qué este curioso nombre? ¿Qué relación hay entre un caballero andante y la bioquímica?

Me enteré de la existencia de este personaje durante el pasado 400 aniversario de Cervantes gracias a la magnífica programación especial de Radio Clásica que aún puede escucharse en podcast, específicamente en el programa “La música en los libros de caballerías”.

Don Cirongilio y el Metabólico cavallero

La novela Los cuatro libros del valeroso caballero Don Cirongilio de Tracia fue escrita por el madrileño Bernardo Pérez de Vargas y publicada en Sevilla en 1545. No hay demasiados datos biográficos del autor, pero se sabe que Pérez de Vargas también se dedicó a la alquimia y a la astrología/astronomía, en el estilo de la ciencia de su época aun velada por el medievalismo. Escribió un tratado de química metalúrgica titulado De re metallica (1569), escrito en castellano a pesar de su título en latín.

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Portada de la edición de Don Cirongilio de 1545, ejemplar de la Biblioteca Nacional.

La historia de Don Cirongilio sigue el patrón estándar tan bien establecido en el Amadís de Gaula y tan mal explotado por la masificada literatura de caballerías: valerosísimo caballero hijo de reyes, nacido bajo signos sobrenatulares, criado clandestinamente para ser protegido de sus enemigos paternos, iniciado en la caballería andante, prendado de una dama ideal con quien sufre amores, desamores y boda secreta, series de aventuras donde aparecen gigantes, monstruos, hechiceras, encantadores, dueñas, doncellas, donceles y múltiples caballeros y nobles quienes participan en lances, torneos y batallas. Finalmente se descubre la verdadera identidad del héroe y todo acaba en fiesta y gloria.

El caballero Metabólico es uno de las decenas de personajes que aparecen en el Don Cirongilio, en unos pocos capítulos del tercer libro. Se trata de un personaje cómico que distrae sus días haciendo jugarretas a otros caballeros que pasaban por sus predios. Para ello se vale del disfraz, se traviste de variadas condiciones para plantear ficticios retos a los andantes y terminar por burlarlos. Así, este antepasado de Mortadelo se hacía pasar por una doncella afligida y en apuros a cuya ayuda venían los héroes de turno a quienes terminaba por robar sus caballos y dejarlos tirados en medio de la nada. El Metabólico termina atrapado por sus víctimas y colgado de un árbol para ser objeto de mofa y humillación.

La telebasura del siglo XVI

Se ve que por las Españas siempre han gustado los mondongos de entretenimiento (por eso medra Telecinco y otras joyas del faranduleo). Fue en estas tierras donde ocurrió el mayor boom de la literatura de caballerías de toda Europa durante el cinquecento

En la Edad Media surgieron cantidad de historias legendarias sobre caballeros, princesas, castillos, magos y dragones; por otra parte estaban los cantares de gesta que glorificaban las hazañas de famosos guerreros. En Francia, durante el medievo tardío, comenzó a tomar forma la novela de caballerías, la cual se popularizó también en Italia y en la península ibérica, donde se convirtió en un fenómeno de ventas durante el Renacimiento.

Los libros de caballerías eran el espectáculo total, tenían de todo: acción, romance, intriga, violencia, fantasía, hechos sobrenaturales… Proporcionaba a sus lectores y oidores (la mayoría eran oidores) el escape a mundos irreales, a soñar con personajes de altísimos ideales de nobleza y valentía. Pero al final el común de estos personajes eran estereotipos planos que se repetían novela tras novela cada vez con menor interés y calidad literaria. A finales del s.XVI ya era un género en declive y recibió su extremaunción gracias a las dos novelas de Don Quijote. Cervantes se burló ácidamente del ámbito caballeresco trasladando sus mundos fantasiosos a la realidad contemporánea y haciendo chocar los elevadísimos ideales de justicia, honradez y fidelidad con la cochina realidad del ser humano. Allí está el gran valor intelectual del Quijote.

El Don Cirongilio de Tracia aparece en el corpus de libros citados dentro del Quijote. En el capítulo XXXII de la primera parte es uno de los libros que saca de un baúl el Ventero para distraer a sus huéspedes. El Cura y el Barbero dicen que tal libro merece ser pasto de las llamas por las morcillas y mojones que incluye, mientras el Ventero lo defiende asegurando que son historias verídicas. También se menciona a Cirongilio al inicio de la segunda parte del Quijote.

El principio inspirador de las novelas caballerescas sigue presente en algunos entretenimientos actuales, por ejemplo en el género cinematográfico de acción, donde forzudos héroes estereotipados (siempre del lado del bien) luchan contra delincuentes y terroristas a punta de hostias, tiros y explosiones. También se huele su huella en los cómics de superhéroes, criaturas con poderes sobrenaturales que luchan contra monstruos y villanos, salvan a la ciudad y a la chica guapa a la que nunca se cepillan. Pero el mayor calco está en ese género fantasioso de literatura-cine-TV ambientado en lejanos tiempos indeterminados (pero que siempre apestan a Edad Media) y en élficas tierras medias e invernalias.

¿Y por qué era Metabólico el caballero?

Aún no hemos aclarado el epíteto de este personaje caballeresco. Alguno podría pensar que hay alguna relación entre el oficio químico del autor y la inclusión del término metabólico dentro de su obra, pero resulta que no fue hasta el s.XIX cuando se aplicó metabolismo dentro de la ciencias biológicas.

La solución está en la etimología de metabólico, término del griego antiguo formado por las raíces μετά (cambio) y βολή (lanzar), es decir, se aplicaba a algo con la propiedad de transformarse. Así, el caballero Metabólico tenía capacidad de transformación gracias al disfraz y a suplantar identidades. Algún comentarista literario sugiere que el autor lo llamó Metabólico por confusión con Metamórfico.

Sobre la introducción de metabólico y metabolismo en el lenguaje científico remito a la correspondiente entrada del Diccionario Médico de la Universidad de Salamanca. Resumiendo, se adjudica la aplicación de estos términos al insigne microscopista alemán Theodor Schwann (1810-1882), sí sí, el mismo de las células de Schwann de la vaina mielínica neural y también impulsor de la teoría celular y descubridor de la pepsina.

schwann

Theodor Schwann (1810-1882) y la portada de su libro “Investigaciones microscópicas” donde introduce el término “metabólico” para describir las transformaciones químicas que ocurren dentro de la célula.

En 1839 publicó su Mikroskopische Untersuchungen ueber die Uebereinstimmung in der Struktur und dem Wachsthum der Thiere und Pflanzen donde introdujo el adjetivo metabólico (metabolische) para describir los procesos de cambios químicos que ocurrían dentro de la célula.

Recuerdo un profesor mío de histología con fama de ser un tanto prusiano por no decir nazi, que al hablar de las células de Schwann en vez de pronunciar “chuán” como todos, decía finamente “ssssshván”. Nos resultaba ridículo, pero el hombre tenía razón en la pronunciación correcta.

“Yo no es que coma mucho, es que tengo el metabolismo lento”

El Diccionario de la Lengua define certeramente el significado de metabolismo: “Conjunto de reacciones químicas que efectúan las células de los seres vivos con el fin de sintetizar o degradar sustancias.”

De este concepto se extrae que hay dos tipos de procesos: el de crear nuevas moléculas a partir de precursores (anabolismo) y el de degradar moléculas en partes menores (catabolismo). La etimología viene de las raíces ἀνά (hacia arriba) y κατά (hacia abajo) más βολή, es decir, anabolismo = lanzar arriba – construir, y catabolismo = lanzar abajo – destruir. Todos estos términos ya eran habituales en la literatura biológica y química a finales del s.XIX.

No sé bien qué imagen tiene la gente profana cuando oye o habla del metabolismo, pero creo que suponen que es como un botón de termostato que se puede ajustar y que determina que uno gane o baje de peso según su nivel. Una imagen supersimplificada a la que han contribuido las huestes de pseudonutricionistas y dieteros creativos que abundan por doquier.

Las rutas metabólicas son un entramado complejísimo y para comprobarlo basta con mirar un mapa metabólico como el que reproduzco más abajo. Es obvio que tal estopa bioquímica queda fuera del alcance de la famosilla de turno que publica un libro de consejos nutricionales para estar guapa o de iluminados que publicitan dietas extremas y desbalanceadas.

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Por favor, mirad este mapa metabólico en tamaño completo para no perder detalle del laberinto de las vías metabólicas celulares. La verdad es que este mapa aún está bastante simplificado.

El síndrome metabólico

El caballero Metabólico es ficción, pero el síndrome metabólico es una cruda realidad en el mundo occidental hiperalimentado y sedentario. A finales de la década de 1980 se bautizó como “síndrome X” (poca creatividad, sin duda) a la coincidencia de diabetes, obesidad, dislipemia e hipertensión.

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El caballero oscuro enseña buenos hábitos a su pupilo.

Actualmente a esto se le llama síndrome metabólico o síndrome de resistencia a la insulina, ya que es precisamente la falta de efecto de la insulina en sus receptores periféricos el eje de los trastornos metabólicos de estos pacientes. Incluye hiperglicemia e hiperinsulinemia, resistencia a la leptina, aumento de triglicéridos, aumento de grasa abdominal y visceral, aterosclerosis acelerada y, como consecuencia de todo ello, un riesgo abismalmente superior de sufrir infartos cardíacos o cerebrales.

Hay factores genéticos que predisponen inexorablemente a padecer esta condición, pero los hábitos de vida influyen de manera determinante. Ya lo sabemos todos: ejercicio regular, dieta con aporte calórico adecuado y de composición equilibrada, control del estrés emocional, moderación alcohólica y huir del ominoso tabaco que en mala hora cagó Dios en este mundo. Todo ello hay que meterlo en las cabecitas de nuestro jóvenes desde temprana edad.

Los eventos cardiovasculares consecuencia del síndrome metabólico causan una pérdida de horas potenciales de vida de la población (y de horas de vida útil, además), amén de un gasto farmacéutico, sanitario y de dependencia. La imagen actual de un “caballero metabólico” sería la de un orondo cincuentón o sesentón que mete horas viendo el fútbol por TV con varias latas de cerveza vacías y un cenicero en la mesilla de al lado, esperando que su Maruja le sirva los huevos rotos con panceta y patatas, y la natilla con galleta maría de postre.

Ceterum censeo “Podemus” esse delenda

¡Acontecimiento! Nace la Editorial Científica Kekulé

Hoy publico tres anuncios que me resultan de sumo agrado. El primero, más bien banal, es que la presente entrada es la número 100 de este blog y también su tercer aniversario de trayectoria, desde su aparición el 29 de abril de 2013 con un escueto post. No es importante pero al ego bloguero le gusta conmemorar este tipo de efemérides personales.

El segundo anuncio es el inicio de actividad de un nuevo sello editorial dedicado a la publicación científica en formato digital, y del cual soy uno de sus orgullosos fundadores. ¡Olé!

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Isologotipo de Kekulé Editorial, imitando una fórmula, elemento común a todas las ciencias duras.

La editorial científica Kekulé

Nos hemos confabulado mi colega oftalmóloga Estrella Fernández, la arquitecta/diseñadora Marga Montoya y este minúsculo médico ilustrador para montar tan novedosa empresa.

¿Por qué nos metemos a publicar libros científicos? En este país contamos con excelentes profesionales, gente de primer nivel que estudia, investiga y se parte el lomo trabajando y adquiriendo una considerable experiencia. Estos especialistas no suelen tener demasiadas oportunidades de publicar buenos libros a través de las grandes editoriales y deben conformarse con pequeñas monografías autoeditadas o morir en publicaciones de sociedades y congresos, no siempre con la mejor pulcritud editorial. La mayoría de estas obras no vuelven a ver una segunda edición…

En este nuevo sello queremos ofrecer a nuestro expertos locales una vía para difundir sus obras con un respaldo editorial adecuado, serio, cuidado y además abocado al inmenso potencial didáctico de las nuevas tecnologías soportadas en el formato de libro electrónico. La cantidad de contenidos enriquecidos que se pueden incluir en un moderno ebook y su fácil acceso en cualquier dispositivo lo convierten en el medio ideal para el aprendizaje científico.

La otra desventaja de los libros impresos o electrónicos de las grandes casas editoriales es su precio abultado, sin duda justificado pero que sobrepasa el dintel de gasto de muchas personas en formación. En la medida de lo posible intentaremos ajustar los precios de nuestras publicaciones, aprovechando el ahorro de gastos de un libro que no requiere impresión, distribución y venta física.

Hay más información disponible en nuestra web de presentación: kekulebooks.com.

August Kekulé, el auténtico “señor de los anillos”

¿Por qué se llama así la Editorial? A nuestros lectores científicos, en especial químicos, no hace falta darles mayores explicaciones. Pero como muchos asiduos de este blog son de formación médica (siempre me lamento de que Medicina sea un grado técnico superior hipertrófico más que una carrera científica) y muchos no habrá oído o no recordarán al profesor Kekulé, prefiero hacer una breve reseña sobre él.

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Retrato de August Kekulé. Óleo de Heinrich von Angeli de 1890, Alte Nationalgalerie, Berlin (vía Wikimedia)

Friedrich August Kekulé von Stradonitz (Darmstadt, 1829 – Bonn, 1896) fue un importante químico alemán que tiene el honor de ser el padre fundador de la química orgánica. En su juventud parecía destinado a hacer carrera artística pues tenía gran dominio del dibujo y de hecho comenzó a estudiar Arquitectura, pero se cruzó en su camino Justus von Liebig, otro titán de la química del s.XIX, y arrastró a Kekulé a cambiar de carrera. Se movió por diversas universidades como estudiante y profesor: Giessen, Heidelberg, París, Chur, Londres, Gante y finalmente Bonn, donde hizo la etapa más larga de su trayectoria.

¿Qué importancia tienen los trabajos de Kekulé? Para mediados del s.XIX se conocía la fórmula empírica de numerosos compuestos, es decir, cuántos átomos de cada elemento había (p. ej. propano es C3H8 o glucosa C6H12O6) pero se desconocía si había algún orden en los átomos dentro de la molécula o ésta era un amasijo atómico sin estructura. Kekulé reunió la evidencia acumulada y sacó a relucir su vena arquitectónica: propuso un sistema de construcción molecular donde los átomos se unían unos con otros a través de enlaces y donde un átomo de cada elemento podía hacer un número específico de enlaces. He aquí los conceptos de valencia, enlace covalente y el esquema de átomos unidos por palitos que todos tenemos en la cabeza actualmente. Kekulé fue el principal abanderado de esta nueva teoría de la estructura química, pero a ella contribuyeron muchos, como Couper, Odling, Wurtz o Erlenmayer (sí, el del matraz).

Don August no se detuvo aquí, sino que en 1857 publicó que el carbono tenía una valencia de 4 y también la capacidad de unirse a otros átomos de carbono formando cadenas. Ello significó la fundación de la Química Orgánica como rama por derecho propio.

En 1865 descubrió el enigma del benceno, cuya fórmula empírica C6H6 indicaba la presencia de insaturaciones a pesar de lo cual el benceno era un compuesto muy estable. La solución certera de Kekulé fue disponer los carbonos en forma de anillo hexagonal con enlaces simples y dobles alternantes. Otro melón abierto, el de la química de los anillos aromáticos y posteriormente de los anillos heterocíclicos tan ubicuos en la química de la vida.

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Versión cómica del anillo de benceno del prof. Kekulé publicada por sus alumnos, donde los carbonos son monos haciendo un rondo. Esta parodia guarda relación con el famoso “sueño de Kekulé”.

En 1890 don August fue agasajado por los 25 años de su descubrimiento sobre el benceno y allí el anciano profesor de barba bífida contó la famosa anécdota de los sueños que le inspiraron sus teorías: tras quedarse traspuesto soñó que los carbonos se cogían unos a otros en cadenas y giraban formando un círculo, como una serpiente que muerde su cola. En relación con esta revelación onírica hay una preciosa cita de Kekulé sobre la creatividad y la Ciencia, la cual podéis leer en la web de la Editorial Kekulé.

Queda claro que adoptamos el nombre de este científico como un homenaje, ya que sus aportes permitieron el progreso de la química orgánica y, por extensión, de la bioquímica, la biología molecular y la farmacología.

¿Qué hacemos en la Editorial Kekulé?

Volviendo al tema principal, nuestro objetivo es seleccionar originales de calidad (es decir, no incluiremos libros “por encargo” bajo nuestro sello editorial) y proporcionarles una maquetación digital cuidada, aderezada con contenidos enriquecidos como videos, animaciones, diapositivas, voz, cuestionarios o interactividad. La idea es que estas publicaciones puedan actualizarse y tener ediciones sucesivas. Así, si la cosa progresa, ser un autor publicado por Kekulé será para fardar de ello…

Nos interesan libros técnicos, libros para estudiantes universitarios y para formación postgradual. Nos interesan libros de actualidad, sobre avances en los que aún no hay demasiada literatura, pero también libros docentes, muy pedagógicos y bien escritos. También nos interesa, ¡cómo no!, la divulgación científica. Avisados estáis, potenciales autores.

Para más información sobre nuestra línea editorial y los servicios que ofrecemos podéis consultar el apartado correspondiente en la web: Información para los autores.

Tercer anuncio, primer libro

Lo siguiente tampoco es moco de pavo: el primer ebook que vamos a publicar es el manual “Cómo preparar presentaciones en Ciencia y Medicina”, escrito por mí mismo, ¡chúpate esa mandarina!

Conocido es que una de mis cruzadas es ayudar a mejorar el estilo y el contenido a la hora de hablar en público para optimizar la transmisión de conocimientos y, muy especialmente, para que el público no desee morir por culpa del conferenciante. Esto queda más que reflejado en numerosos artículos de este blog.

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Tiempo tendré de comentar más sobre este manual, pero adelanto que es un producto de la experiencia personal, primero como asistente a congresos, después como orador y por último como asesor de colegas. Está eminentemente orientado hacia la actividad científica a diferencia de la ingente bibliografía dedicada al mundo empresarial y al business, pues no da igual exponer una tesis doctoral que un proyecto para mejorar las ventas de electrodomésticos.

En su momento anunciaremos cuando esté disponible. Paciencia.

NOTA: lo cierto es que cuatro años antes de la publicación de Kekulé sobre el benceno, que tanta fama y prestigio le otorgó, otro químico ya había resuelto el enigma por su cuenta. Johann Josef Loschmidt, austro-checo contemporáneo de Kekulé y también de espesa barba hendida, escribió un manual de química donde aparecía una estructura molecular para el benceno muy parecida a la de Kekulé. También calculó el número de partículas en un mol de una sustancia, constante mejor conocida como número de Avogadro.

Lo que pasó es que Loschmidt publicó sus estudios en una monografía casera de escaso recorrido mientras los otros publicaron en mejores sitios. Así lo que debieron ser sus méritos pasaron a ser epónimos de otros.

He ahí la importancia de publicar en serio, con el respaldo de un sello editorial como dios manda, leñe.

Colegas y colegos

Ya está en marcha la campaña electoral de 2015 para las Cortes. Nos vamos a hartar de oír oratoria vacua y tontismos de todo calibre, en especial la recurrente moda de duplicar sustantivos, adjetivos y pronombres en masculino y femenino (“trabajadores y trabajadoras”, “ciudadanos y ciudadanas”…), para ser políticamente correctísimo y gramaticalmente papanatas. Así es, lectores y lectoras míos y mías, escasos son los políticos y activistas que no se han apuntado a tan malsonante vicio oratorio repetidamente denunciado por lingüistas y profesionales de la escritura, de la RAE para abajo. Exhorto a mis colegas de ciencias y medicina a repudiar semejante pendejada.

Muy recomendable la lectura del amenísimo libro Las 101 cagadas del español, editado por María Irazusta Lara, donde hay un par de entradas sobre este tema. También se han publicado numerosos artículos en la prensa, como éste de Ricardo de Querol o éste otro de Ignacio Bosque, ambos en El País, o el inmejorable de Javier Marías en Letras Libres. La Real Academia lo ha dejado muy claro en su web y en el Diccionario panhispánico de dudas. Lo mismo Fundéu y el Instituto Cervantes.

Género no es sexo

Mal se comienza en la lucha por la igualdad entre machos y hembras cuando metemos por medio la palabra género, ya que género es un término ampliamente polisémico, con al menos 15 acepciones en el diccionario de la RAE, y en lo tocante a masculino y femenino género es una categoría lingüística y no sexual.

Es decir, las palabras no tienen sexo per se, un camión no tiene testículos aunque es de género masculino ni una ventana tiene clítoris aun siendo de género femenino. El problema viene al hablar de seres animados que sí tienen sexo, y en especial al hablar de personas en plural, pues el plural genérico o neutro coincide en nuestro idioma con el plural masculino.

Al decir “los enfermos” se incluyen a todas las personas enfermas, tanto mujeres como hombres. Es el único modo correcto de decirlo, todas las demás fórmulas no son sino bobadas y subterfugios sin fundamento, ni hablar de “enfermos y enfermas”, ni “enfermos/as”, ni “enferm@s”, ni “enfermxs”, ni “los y las pacientes” o descalabros similares.

El plural genérico coincidente con el masculino es algo común en las lenguas romances y no representa en modo alguno un menosprecio hacia la hembra de la especie; si en origen fue un uso machista hace ya muchos siglos que eso ha quedado atrás para permanecer como una forma de economía del idioma y que todos entendemos. En inglés no pasa esto pues sus artículos y adjetivos carecen de género y hasta que no aparece un pronombre por la frase uno puede no saber si se refiere a él, a ella o a algo inanimado. Repito, género no es sexo, para que se entienda:

Género:
  • Género masculino: el, los (y sus concordancias con el sustantivo, pronombre o adjetivo que les sigue).
  • Género femenino: la, las (y sus concordancias con el sustantivo, pronombre o adjetivo que les sigue).
  • Género neutro: lo
Sexo:
  • Sexo masculino: picha
  • Sexo femenino: chichi
  • Otras variantes sexuales: hermafrodita, asexuado

La coincidencia del género neutro con el masculino también ocurre en singular: “lo bueno y lo malo”, “el bueno y el malo”, “la buena y la mala”. Aquí “bueno” y “malo” indican tanto el masculino como el indeterminado, pero estos casos no son los que escaman a los crispados y a las crispadas de la igualdad.

Si se reclama igualdad de géneros, un vendedor de telas podría responder “pero si todos mis géneros son igualmente buenos”. La infame violencia entre hombres y mujeres no debería llamarse violencia de género (discusión ésta que se tuvo en su momento), pues no es la violencia de una categoría gramatical contra otra, sino entre personas. Hasta se habla de “transgénero” en vez de transexual, no sea que alguien se imagine a una loca travestida.

Recordemos, por otra parte, que género es una de las principales categorías taxonómicas. ¿Debe considerarse machista que el género de nuestra especie sea Homo –literalmente “hombre”–? Tal vez lo políticamente correcto sea hablar de Homo/Mulier sapiens para no pecar de discriminación contra la mujer. ¡Absurdo!

Palabras tan suculentas para los “buenrollistas” como Humanidad, humano, humanitario, humanizar, etc., provienen todas de ‘hombre’ en última instancia. ¿Habrá que buscar cómo feminizar todos estos términos?

Arroba es la cuarta parte de un quintal

Esta fue en su origen la unidad de medida representada con el símbolo “@”. Tanto la arroba como el quintal están en desuso como pesos y el símbolo de la primera se rescató en programación informática.

A algún iluminado, a saber quién, se le ocurrió que “@” tenía un ambiguo perfil entre la a y la o y que, por tanto, sería buena solución para evitar el intolerante plural genérico masculino. Pero escribir cosas como “l@s cirujan@s” es un disparate porque ¿cómo se lee eso? La @ es un glifo sin fonema asociado y por tanto no cabe como letra dentro de una palabra. El lenguaje escrito está supeditado al lenguaje oral: no se debe escribir lo que no se puede pronunciar.

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Idiotas e idiotos al poder

El mantra de duplicar los géneros ha arraigado entre políticos, administración pública, oenegés y agentes sociales como las hifas en las uñas de los pies. Diría que la cosa comenzó desde sectores considerados progresistas, sensibilizados con la igualdad y la justicia social, cosa que está muy bien aunque no da salvoconducto para distorsionar el idioma.

Como el peor ejemplo de hasta dónde ha llegado la tontería tenemos a esa bestia inverecunda y maloliente llamada Nicolás Maduro. Este animal ha asumido tanto el protocolo de duplicación de géneros que con frecuencia suelta rebuznos como “millones y millonas”, “liceos y liceas”, “alertas y alertos”, “libros y libras” (y hasta se lo toma a broma, el cretino). Pero qué se puede pedir, partiendo de que la Constitución Nacional chavista está plagada de florilegios como estos:

Artículo 33. Son venezolanos y venezolanas por naturalización:
1. Los extranjeros o extranjeras que obtengan carta de naturaleza…
2. Los extranjeros o extranjeras que contraigan matrimonio con venezolanas o venezolanos desde que declaren su voluntad de serlo…

Artículo 35. Los venezolanos y venezolanas por nacimiento no podrán ser privados o privadas de su nacionalidad…

Artículo 39. Los venezolanos y venezolanas que no estén sujetos o sujetas a inhabilitación política ni a interdicción civil…

Artículo 41. Sólo los venezolanos y venezolanas por nacimiento y sin otra nacionalidad, podrán ejercer los cargos de Presidente o Presidenta de la República, Vicepresidente Ejecutivo o Vicepresidenta Ejecutiva, Presidente o Presidenta y Vicepresidentes o Vicepresidentas de la Asamblea Nacional, magistrados o magistradas del Tribunal Supremo de Justicia, Presidente o Presidenta del Consejo Nacional Electoral, Procurador o Procuradora General de la República, Contralor o Contralora General de la República, Fiscal General de la República, Defensor o Defensora del Pueblo, Ministros o Ministras de los despachos relacionados con la seguridad de la Nación, finanzas, energía y minas, educación; Gobernadores o Gobernadoras y Alcaldes o Alcaldesas de los Estados y Municipios fronterizos y aquellos contemplados en la ley orgánica de la Fuerza Armada Nacional.
Para ejercer los cargos de diputados o diputadas a la Asamblea Nacional, Ministros o Ministras, Gobernadores o Gobernadoras y Alcaldes o Alcaldesas de Estados y Municipios no fronterizos, los venezolanos y venezolanas por naturalización deben tener domicilio con residencia…

Habrá a quien esto le parezca lo correcto, pero no lo es en cuanto a gramática ni retórica, y además es signo de inoperancia de pensamiento. Es llenar con palabras y más palabras vacías que no aportan nada al mensaje.

El desdoblamiento de géneros es una de las herramienta para que los discursos políticos puedan contener más palabras sin decir nada adicional, para parecer que se dice más cuando no se dice nada. Recuerda al estilo de los charlatanes que se dirigían rimbombantemente a la gente: “Señoras y señores, damas y caballeros, amigos y amigas…”

Se me tapa una arteriola de la sustancia blanca cada vez que escucho una declaración política aderezada con mamarrachadas de esta guisa.

Da la impresión de que en los círculos gerenciales públicos hay que usar más palabras de las necesarias y complicar los nombres de las cosas para que parezcan más de lo que son, para hacer como que se hace más de lo que se hace. Por ejemplo, en el sector hospitalario catalán donde trabajo ya casi no hay hospitales, hospitales a secas, ahora abundan especies como: Ciudad Sanitaria, Consorcio Hospitalario, Corporación Sanitaria, Consorcio Sanitario Integral, Centro de Atención, Parque de Salud… a los que hay que añadir el topónimo, el epónimo y la categoría universitaria, si procede. El resultado es un larguísimo nombre institucional que sólo aparece en impresos y bocas de gerentes, porque el personal y los usuarios siguen llamándolo “el hospital de tal sitio” y ya. Mientras, las listas de espera no bajan a pesar del espectacular artilugio nominativo.

Lenguaje machista

Por supuesto que existe lenguaje sexista, lo mismo que lenguaje racista y expresiones ofensivas de toda índole. Es sin duda necesario cuidarse de proferir frases que sean o puedan interpretarse de modo peyorativo, aunque lo de que “puedan interpretarse” reside en buena medida en quien recibe el mensaje y el problema puede estar allí más que en las palabras. Tal es el caso de plural genérico en nuestra lengua, pues si a alguien le parece excluyente y ofensivo el problema es suyo, no del idioma.

Resulta desazonador ver cómo han aparecido muchas guías para lenguaje no sexista en organismos públicos, sindicatos, institutos y universidades, donde se mezclan recomendaciones razonables con otras sin sentido y opuestas a la economía y elegancia de nuestra lengua.

Lamentablemente usar el desdoblamiento de géneros no sirve para que haya menos maridos zurradores ni para que los sueldos y oportunidades laborales sean equivalentes para mujeres y hombres. Si fuera así de fácil…

Como decía Javier Marías en su artículo antes citado, no hay que fiarse de quienes empleen estas cantinelas en su discurso, porque “son unos cantamañanas y unos farsantes, unos cobistas, unos embaucadores y unos falsos (o, en el mejor de los casos, unos melindrosos y unos acomplejados)”, demagogos disfrazados de corrección política.

A quienes os guste la irreverencia de la serie South Park, en esta temporada 19 están explotando al máximo el sinsentido de lo políticamente correcto, reduciendo a situaciones extremas y absurdas la hipersensibilidad, hipertolerancia e hipercorrección que abunda en el mundo occidental.