Protocolo diarreico para redactar noticias científicas

Reconozco que da un gustirriquín del recopetín criticar el trabajo de los periodistas. Quede claro que no es una animadversión a la profesión, tan necesaria y delicada, ni al colectivo que la ejerce; pero cuando se habla o escribe para el público se corre el peligro de meter la pata y en aquellos que viven de la comunicación esto es un verdadero riesgo laboral. Esas faltas ortográficas o gramaticales, esos deslices históricos o esas malas interpretaciones de los hechos tienen repercusión cuando aparecen en medios de gran difusión.

No me empantanaré aquí con los periodistas generales ni con los políticos, con sus inseparables sesgos ideológicos y partidistas, ni con la omnisciencia polifacética del tertuliano al uso, que opina de todo y sentencia sobre todo. Me centraré en esas noticias del ámbito científico redactadas por gente no especializada en periodismo científico y que de vez en cuando aparecen en los medios para llenarnos simultáneamente de risa y espanto.

Las semejanzas entre el periodista y el científico

A pesar de lo alejados que están estos dos mundos, ambas profesiones tienen una acción central común: investigar. Ya sea para investigar el origen de un brote de gripe porcina o dónde han desviado los fondos públicos los cerdos de turno, tanto un investigador científico como un periodista siguen principios similares.

Lo primero es tener suficiente conocimiento del tema investigado y, en caso de carencias en algún aspecto, solicitar colaboración/asesoramiento de alguien entendido. Segundo, recurrir a fuentes serias y contrastadas, tanto bibliográficas como de autoridades en la materia. Tercero, usar una metodología de investigación consistente, con el mínimo de sesgos y la máxima verificabilidad. Cuarto, tener sentido común para interpretar los datos, valorarlos en su contexto y guardando coherencia con el marco de conocimiento; un hallazgo extraordinario requiere pruebas extraordinarias y sólidas, y aquí es donde quizás más divergen las actitudes de científicos y periodistas, pues mientras el común de los primeros actúa con temerosa mesura ante un resultado fuera de lo normal, los segundos buscan el efecto del tubazo periodístico a toda costa.

Seriedad, rigor y neutralidad, virtudes necesarias en ambos oficios.

Estudio de caso: «la fritanga crecepelo»

Aprovecharé una noticia-mojón publicada en La Vanguardia el pasado 7 de febrero de 2018, increíblemente titulada «Las patatas de McDonald’s podrían ser la solución a la calvicie». ¡A chuparse esa mandarina!

Comentemos primero el hecho real según la documentación científica publicada. El trabajo original es del grupo de Fukuda, Kageyama et al., de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Yokohama y se publicó este mismo mes en la revista Biomaterials (Kageyama T, Yoshimura C, Myasnikova D, Kataoka K, Nittami T, Fukuda J: Spontaneous hair follicle germ (HFG) formation in vitro, enabling the large-scale production of HFGs for regenerative medicine. Biomaterials 2018; 154: 291, doi: 10.1016/j.biomaterials.2017.10.056).

El objetivo es buscar técnicas para generar «pelo de cultivo» con el fin de repoblar las brillantes calotas de quienes padecemos alopecia androgénica sin recurrir a extirpación de folículos de las zonas supervivientes nucales ni a indignas cortinillas anasagastioides.

kageyama_biomaterials_2018

Figura del trabajo original de Kageyama et al. reseñado en Science Daily y en La Vanguardia. La novedad de la placa de cultivo es estar hecha de silicona permeable al oxígeno, lo que favorece el crecimiento de las células cultivadas. La imagen microscópica muestra los dobles agregados de células epidérmicas y mesenquimales, respectivamente, que forman los folículos primitivos. Cuando éstos se injertan en la piel del ratón crecen así de majos.

El método descrito por estos japoneses consiste en cultivar un cóctel de células epidérmicas y mesenquimales dentro de micropozos de cultivo moldeados en silicona permeable al oxígeno. Dentro de los pozos las células adoptan una conformación de primordio folicular que, una vez injertados en el lomo de ratones pelados, generó unos buenos pelangarracacos firmemente afincados al tegumento. Como se trata de un grupo de bioingenieros y la revista es de biomateriales, el objetivo del artículo fue describir la utilidad del molde de silicona gas-permeable para generar cultivos masivos de primordios foliculares; no era un estudio clínico dermatológico para curar la calvicie ni nada similar. Y vemos que no hay mención a patatas fritas ni a cadenas de chatarra-food.

Ahora lo que regurgitó La Vanguardia:

La noticia de este periódico aparece sin firma de autor y se basa en otra reseña publicada en el portal de noticias científicas Science Daily. Para este momento el artículo original está en proceso de impresión en Biomaterials y el reportaje recoge la nota de prensa de la Universidad de Yokohama. Puede verse que el post de Science Daily es correcto, fiel a lo presentado y referencia el artículo original del journal. En cambio, la aberrantísima cagarruta de La Vanguardia destaca por una creatividad desbocada y rayana en la paranoia.

cagarro informativo

¡Sorprendente! Sin duda escogieron bien el sobretítulo en La Vanguardia. Captura de pantalla de la noticia de marras, aderezada con un risueño calvorotas feliz por comer patatas con la vana esperanza de poblar la coronilla.

«Científicos japoneses han encontrado una relación directa entre las patatas fritas de la popular cadena de comida rápida McDonald’s y el crecimiento del cabello.»

¡Mentira! ¿De dónde carajo se sacan esa relación directa?

«Un equipo de investigación de la Universidad de Yokohama ha analizado la composición de las patatas y ha encontrado esta sorprendente novedad contra la calvicie.»

¿En qué momento el grupo de Fukuda tocó una patata frita? Ninguna patata sufrió durante este estudio y no se menciona nada relativo a la alimentación.

«El secreto está en el dimetilpolisiloxano que la empresa utiliza en la fritura de sus patatas. Esta sustancia, agregada a otros componentes, serviría para producir en masa “gérmenes de folículo piloso” que se podrían injertar posteriormente en el cuero cabelludo.»

¡Acabáramos! Resulta que el cacao mental del redactor proviene del tipo de silicona empleado en el estudio: la dimeticona o polidimetilsiloxano (PDMS), polímero con innumerables aplicaciones, desde lubricantes industriales, fluidos hidráulicos de coches, adhesivos, sistemas de cromatografía gas-líquido, fabricación de componentes electrónicos, hasta masillas de juguete tipo blandiblú.

El PDMS aparece bajo el alias de E-900 como aditivo alimentario en los aceites de fritura, donde actúa como antiespumante para evitar peligrosos desbordamientos del aceite hirviente durante la cocción y optimizar la utilización del mismo. Entiéndase que los del madonals no fríen en PDMS, sino en grasa con una mínima cantidad de E-900 (aditivo presente en aceites domésticos «especial frituras») del que quedan apenas trazas en el producto servido a los clientes.

En Medicina hace mucho que se usa la dimeticona, por ejemplo como absorbente de gases intestinales en esos preparados para mejorar las digestiones pesadas y las flatulencias. Aparece en cremas lubricantes para la piel, en acondicionadores y champús. También ha concurrido en las prótesis mamarias de silicona.

¿Qué circuito mental lleva al redactor a hilar desde unas placas de cultivo de PDMS al aceite de freír y concluir el nefasto silogismo en que las papafritas del madonals pueden curar la calvicie? No sé si hay algo de publirreportaje encubierto o es solo burralidad del autor. Los investigadores también usaron resina epoxy en la fabricación de los pozos de cultivo, y como el epoxy se usa en recubrimiento de latas para conservas ácidas, el burdégano redactor pudo decir que hay que frotarse tomates enlatados para la calvicie; o, volviendo al PDMS, que chuparse una teta con silicona cura la calvicie. La leche.

Dudo de que la traducción más correcta al español de hair follicle germ sea «gérmenes de folículo piloso»; quizás sea más apropiado ‘folículos pilosos germinales’ o ‘primordios foliculares’. Que me corrijan los amigos dermatólogos. Lo de ‘germen’ en nuestro idioma siempre suena a microorganismo patógeno.

«Las pruebas han dado muy buenos resultados en ratones y todos los estudios apuntan a que será un método exitoso también en humanos. Así que ya sabes, las patatas de McDonald’s ya no sirven solo para disfrutar de ellas un segundo y acumularlas en tus caderas y estomago todo el año, también podrían ser la solución a la calvicie.»

¿«Todos los estudios»? Gañán, pero si estás refiriéndote a una única publicación. Lo más preocupante es que la lectura de este cagarro da a entender que es la propia silicona la que regenera el pelo y que su ingestión a través de patatas fritas podría lograr tal efecto. Una gravísima irresponsabilidad para un medio de comunicación.

¡No se puede jugar así con las esperanzas de los millones de alopécicos que sufrimos nuestras cabezas a la intemperie!

bannerpresentaciones


 

Octálogo diarreográfico para noticias científicas

Lo mejor es dejar que los reportajes de ciencias los hagan periodistas especializados en ciencia, con conocimiento de base y comprensión del método científico. Pero si eres un empleado de un portal de noticias de baja estofa, de un medio sensacionalista, o si eres famélico becario de cualquier tipo de mass media y te solicitan redactar una noticia científica de relleno, puedes olvidarte de los principios de rigor y seriedad y aplicar el siguiente protocolo de ocho puntos.

  1. Un redactor de nivel superior te encarga la reseña porque queda espacio en la sección de ciencia y tecnología o en la de salud y sociedad. Seguramente no te oriente sobre el tema sino te deje escoger algo que parezca interesante.
  2. Busca el asunto a reseñar. Lo más sencillo es ir a las secciones respectivas de medios internacionales, preferiblemente anglosajones, o portales de noticias tecnológicas. Únicamente dedica atención a universidades y hospitales nacionales si ellos te hacen llegar una nota de prensa o convocan para un anuncio. Sobre todo no rebusques en las principales revistas científicas de referencia, es fácil perderse en esa jerga.
  3. Las noticias más jugosas suelen relacionarse con problemas de salud comunes, molestos pero poco graves, con temas de nutrición y dietética o tocantes a conspiranoias colectivas (ondas electromagnéticas, quimiofobia, transgénicos, gluten, vacunas, etc.).
  4. Fusila el texto y las figuras de la noticia original. Mejor si traduces chapuceramente algún término técnico, como double blinded trial por ‘proceso doblemente blindado’, o the consumption of carbohydrates is actually the main cause of hypercholesterolemia por ‘la consumición de carbohidratos actualmente es la causa del colesterol’.
  5. No hace falta colocar las referencias de los artículos originales ni vínculos a las páginas fuente.
  6. Si lo anterior te parece demasiado insustancial, está la opción de adaptar creativamente la noticia. Tira de un cabo y busca una conexión peregrina e infundada (como en el caso comentado en este post). Crea una asociación directa y categórica donde los estudios sugieren tímidos y tortuosos vínculos aún por confirmar. Traslada a la salud humana los resultados obtenidos con animalillos o cultivos, como si ya fueran realidades verificadas o tratamientos disponibles.
  7. Todo resalta más con títulos sensacionalistas que lleven al asombrado lector a hacer clic en la noticia. Si pones una foto graciosa en la cebecera mejora aún más y diluye la línea que separa tu medio de El Mundo Today.
  8. Con suerte el cagarro que has redactado superará la supervisión de tus jefes y será publicado. Si llegan al medio quejas de profesionales de salud y ciencias recalcando la inexactitud de la reseña, los errores y erratas evidentes, el deber de la publicación es ignorarlos absolutamente; jamás se ha de corregir la noticia, no se debe anexar fe de erratas y menos aún eliminar un inservible reportaje que desinforma y tergiversa.

Afortunadamente existen muy buenos periodistas científicos en España y los grandes periódicos intentan cuidar sus secciones de ciencia y tecnología. Por eso ni La Vanguardia ni ninguna otra publicación de primera línea debería dejarse colar truñacos de tan colosal talla.

«Ceterum censeo Podemus esse delenda»

Anuncios

La importancia de llamarse…

En el recién finalizado año 2017 se cumplieron 250 años del fallecimiento del compositor alemán Georg Philipp Telemann (1681-1767), aunque no fue un aniversario celebrado significativamente. Cierto que cada año hay un montón de efemérides para recordar y que siempre se festejan más los números redondos que aquellos con medios siglos. Pero ello me sirve para reflexionar sobre el olvido relativo o absoluto de buenos creadores artísticos en favor de las afamadas superestrellas de sus respectivos tiempos.

telemann, bach, handel

Retratos de los tres pelucones alemanes del barroco. Tomado de un post de PartitULE, Universidad de León, sobre el 250º aniversario telemanniaco.

En el caso de Telemann esas estrellas que lo opacan son, ni más ni menos, su compadre J.S. Bach y su paisano Händel. Ya es mala suerte ser el músico más prolífico de todos los tiempos, haber escrito música de una calidad excepcional y haber contribuido en los movimientos orquestales europeos del s.XVIII, pero tener que coincidir con ese par de titanes inmortales.

Pues eso, que Telemann está reconocido como el compositor que más obras hizo, más que Bach, más que Händel, muchas más que Haydn, Mozart o incluso Lady Gaga. No hay un catálogo definitivo de sus obras y muchas se han extraviado, pero lo que queda es simplemente vastísimo y resta un montón por grabar en disco.

Chacona del cuarteto parisino No. 6 de Telemann, por el conjunto barroco Nevermind.

Sin embargo, ese sentido de fama y admiración actual hacia los grandes compositores no siempre es equivalente a la fama que disfrutaron en sus respectivos tiempos. Telemann tuvo en vida mayor reconocimiento en Europa central que Händel (quien se fue a buscar las castañas a Londres) y mucho más que Bach, humilde músico de iglesia. Telemann no provenía de familia de músicos, como Bach, sino que estudió derecho en Leipzig y la música fue su hobby hasta que mandó las leyes al carajo y se dedicó a componer y dirigir a tiempo completo. Trabó estrecha amistad con J.S. Bach y fue el padrino y profesor de su hijo más famoso, Carl Philipp Emanuel Bach.

Mozart es hoy una estrella indiscutible, pero en su época estuvo a la sombra —en cuanto a popularidad y éxito comercial— de Sallieri, Paisiello o el propio Haydn. ¿Cuántas personas con una cultura media conocen a Giovanni Paisiello, Domenico Cimarosa, Johann Albrechtsberger, Carl Ditters von Dittersdorf o Marianne von Martinez? ¿Cuántos conciertos y grabaciones se hacen con música de Antonio Sallieri, Martín y Soler, Ignace Pleyel, Carl Stamitz o Christian Cannabich —no tiene que ver con Melendi, a pesar del apellido—? Todos ellos fueron contemporáneos de Mozart.

Se interpreta relativamente poco a Telemann, Corelli o Scarlatti, pero menos aún a Ignaz Biber, Kapsberger, Buxtehude, Caldara, Porpora, Barbara Strozzi y, en fin, el listado de artistas de la generación de Bach y Händel es larguísimo. Por suerte el movimiento de recuperación de la música antigua no pierde aliento.

bannerpresentaciones

¿A qué se debe que algunos hayan logrado una fama para la posteridad y otros hayan caído en relativo olvido, independientemente de su popularidad en vida? No hay un único factor que lo explique:

  • Cantidad de obras: sin duda un repertorio amplio debería favorecer el reconocimiento del autor, pero muchos de los nombrados anteriormente tienen catálogos tan extensos como poco interpretados. En el extremo contrario están los compositores famosos por una única obra, como Ponchielli (La Gioconda), Umberto Giordano (Andrea Chénier) o Carl Orff (Carmina Burana); siempre están en programa, pero el resto de sus trabajos son rarezas.
  • Éxito comercial: Händel sacó buenos beneficios de su compañía de ópera, mientras Bach siempre fue un recatado músico de capilla al servicio de algún noble; Muzio Clementi triunfó como empresario, compositor y concertista al tiempo que Mozart moría arruinado y seriamente endeudado.
  • «Padrinos»: Sallieri estuvo mucho mejor posicionado en la corte austríaca que Mozart o Haydn; de hecho, todos los músicos anteriores a Beethoven estaban obligados a ponerse al cobijo de un noble adinerado.
  • Redescubrimiento: algunos autores olvidados tuvieron la suerte de ser recuperados décadas o siglos después por otros músicos que apreciaban adecuadamente su trabajo. El ejemplo más claro es el rescate que hizo Mendelssohn de las obras de J.S. Bach casi un siglo después de morir éste. El pianista Horowitz intentó recuperar en el s.XX las obras de Clementi, pero sin tanto éxito.
  • Ámbito geográfico: ciertamente los británicos y alemanes son más dados a proteger su patrimonio musical que en otros países. En estas Españas hay un buen puñado de interesantes compositores de los siglos XVII y XVIII que no los tocan ni con un palo pringado en caca.
  • Calidad de las obras: al final aquí debe estar la principal explicación, pues la valoración subjetiva de las composiciones de Bach o Mozart supera holgadamente a la media de sus respectivos contemporáneos. Pero ¿realmente Telemann componía peor que Bach o Händel? Afirmar eso sería mucho decir. Cada uno tenía su estilo personal y géneros en los que destacaba más: Händel en ópera y oratorio, Bach en cantatas religiosas y música de teclado, y Telemann en conjuntos de cámara, conciertos para solista y suites orquestales.

Siguiendo con el tema de la calidad musical, ¿saldrían los autores famosos favorecidos en una cata auditiva a ciegas respecto a sus colegas menos conocidos? Algo de esto intentó Mikhail Simkin, profesor de ingeniería eléctrica de la UCLA, interesado en estudiar la fama desde la vertiente científica y los modelos estocásticos (¡bien!, siempre quise usar esta palabra en una redacción). Colgó una pequeña encuesta en internet con diez fragmentos de obras de Mozart y Sallieri, para que el oyente decidiera quién era el autor de cada pieza. El resultado de 11.000 test fue una tasa de aciertos de 60%, casi igual a la que se obtendría lanzando una moneda a cara o cruz; concluye Simkin que no es posible diferenciar por calidad intrínseca las obras de Mozart y Sallieri, pues suenan muy similares. La encuesta aún es accesible en este link, por si a alguno le interesa hacerlo.

Este estudio no es más que un divertimento publicado domésticamente en los archivos de la Universidad de Cornell (ver aquí) y su metodología es más que discutible. Sin embargo refleja cómo el nombre del autor puede sesgar la apreciación de una obra. Esto pasa también el literatura y artes plásticas. Como dice el refrán, cría fama y échate a dormir.

En lo personal me inclino a atribuir a la música de Mozart o Bach un algo que no tienen otros, un alma que toca muy profundo. Ello no quita que haya decenas de buenos compositores que merezcan ser redescubiertos e interpretados en los circuitos de conciertos y ópera, en vez de ciertas castañas del siglo XX que no le gustan al público ni a los músicos que por obligación las tocan.

Uno de los pocos homenajes a Telemann del año 2017 fue una interesante serie de episodios en el programa Grandes ciclos de Radio Nacional (escucharlos aquí). De lo que sí se salvó Telemann fue de caer víctima del maligno oftalmólogo Taylor, como les ocurrió a Händel y Bach según relatamos en este post.
Este 2018 se cumplen 250 años de la muerte de José de Nebra (1702-1768, compositor maño del barroco, pero no creo que esto será muy reseñado en los medios.

 

«Ceterum censeo Podemus esse delenda»

La analidad de los «gráficos de tarta»

Si hay un misterio mayor que la construcción de las pirámides, la existencia de la Atlántida, el primer segundo del Big Bang o la naturaleza de la materia oscura, ese misterio es por qué a la gente le gusta tanto usar gráficos de tarta. Bien podrían investigar sobre ello Iker Jiménez, Giorgio Tsoukalos, el gordo mierda de Mundo desconocido y demás troleros conspiranoicos.

Quizás es porque nos gustan las cosas redondas, o porque nos recuerdan los pasteles de cumpleaños de nuestra infancia, o se trate de una fijación a la freudiana fase anal, pero jamás comprenderé el atávico abuso del gráfico de sectores, cuando es el tipo de gráfico más inútil e inadecuado para interpretar datos. Primera regla: casi siempre puede sustituirse un gráfico de sectores por otro tipo de gráfico que presente mejor la información.

Se atribuye la introducción de este tipo de gráfico a William Playfair, estadístico escocés pionero de la interpretación gráfica de datos, a principios del s.XIX. La idea de este tipo de representación es comparar la proporción de los componentes de un todo; así, se podría graficar el porcentaje de agua, grasa, proteína y hueso en un determinado mamífero, pero no se podrían comparar, por ejemplo, el porcentaje de grasa en la carne de diferentes especies.

El gran inconveniente: la comparación de áreas

Para construir un gráfico de tarta se distribuyen los 360º de una circunferencia en proporción con la frecuencia relativa de cada serie. Por ejemplo, si la serie A representa un 30 % (fi = 0,3) su quesito será 360º × 0,3 = 108º. Luego se toma el transportador y se traza el sector correspondiente… bueno, ya todo lo hace el Excel.

gráficos de tarta 1

Como nuestra apreciación de áreas es equívoca, en este gráfico de sectores solo podemos asegurar que el área del linezolid es más pequeña y la del imipenem más grande, pero los demás sectores son dudosos. En cambio, los mismos datos en un gráfico de barras no dejan lugar a engaños.

La cosa es que nuestra percepción para comparar áreas no es ni de lejos tan buena como cuando se compran longitudes. Ello queda demostrado por el hábito periodístico de expresar la extensión de una superficie en «campos de fútbol», o los pifostios que puede generar una inexacta división en porciones de una pizza o bizcocho.

Allí está el problema: calculamos mal las áreas y nuestra percepción para comparar dos o más áreas puede ser engañosa. Eso no pasa con un buen gráfico de barras, donde nadie dudará en detectar cuál columna es más alta. Incluso una tabla puede ser más explícita que un gráfico sectorial en ciertos casos.

comparacion tartas

Comparar varios gráficos de tarta es bastante incómodo. En este caso es mucho más demostrativo un gráfico de columnas apiladas.

bannerpresentaciones

Ni pocas ni muchas series

Otra limitación de los gráficos de tarta es que son inútiles para pocas series e imprácticos para muchas. El típico gráfico mónguer para comparar la distribución por sexos de una muestra es absolutamente prescindible. Para decir que había un 35 % de varones no hace falta un gráfico, basta ponerlo en texto y ya. Así que si hay solamente dos o tres series no tiene mucho sentido usar gráficos circulares —y quizás de ningún otro tipo—.

gráficos de tarta 2

El gráfico de la izquierda es prescindible pues, cuando hay dos categorías únicas excluyentes, el % que no sea de una serie automáticamente corresponde a la otra, y ello basta expresarlo en una línea de texto. La tarta de la derecha es inútil, pues si se ha distribuido una muestra equitativamente según una característica basta con indicarlo en el texto: «la población fue distribuida al 25 % para los siguientes grupos étnicos…»

En el otro extremo, cuantas más series se quieran meter en un gráfico de tarta más pequeños serán los quesitos y más arduo será compararlos. La profusión de series da al gráfico un aspecto perfectamente anal, un círculo plagado de rayos que simula un ojete.

gráfico de tarta 3

Un gráfico de sectores con muchas series es confuso e inútil. Aquí se muestra un gráfico tipo «ano», plagado de radios que delimitan pequeños sectores difíciles de comparar; apenas se ve que alanina y glicina son los residuos más frecuentes y poco más. En cambio, el gráfico de la derecha sí muestra claramente la información.

Efectos 3D para empeorar lo que ya es malo

En un post pasado comenté que prácticamente ningún gráfico gana nada por adornarlo con efectos tridimensionales, los cuales añaden ruido visual y llegan a estorbar en la interpretación de los datos. Esto es especialmente terrible en los gráficos de sectores, pues la perspectiva inducida reduce el tamaño aparente de los sectores más alejados respecto a los de adelante, añadiendo un factor de confusión adicional. Mientras más sesgado esté el pastel mayor será la deformación.

graficos tarta 4

Si los «pie chart» ya son chungos, sesgarlos mediante 3D los convierte en infames. En el de la izquierda ¿qué sector es mayor, el azul o el amarillo? Parecen iguales y también similares al verde, pero en realidad hay una diferencia considerable entre el amarillo y el azul si el gráfico se ve de frente. La leyenda colocada al pie obliga al observador a emparejar por colores mirando arriba y abajo, mientras que los rótulos incluidos dentro del sector facilitan la interpretación.

Rótulos y leyendas

Cuando se usa un gráfico de sectores lo ideal es que el título de cada serie esté señalado dentro de cada quesito o adyacente al mismo, en vez de colocar una leyenda aparte con el código de colores, pues ello también entorpece la lectura del gráfico, especialmente si hay muchas series y los colores se prestan a confusión.

Conviene que dentro del rótulo de cada sector se incluya la frecuencia absoluta o porcentual de su respectiva serie.

Entonces, ¿nunca jamás se deben usar?

Casi, casi, casi. Repito: prácticamente siempre habrá mejores opciones gráficas para presentar unos datos. Puntualmente podría ser pasable recurrir a una tarta, por ejemplo dentro de una infografía compleja donde se quiera reducir texto.

Hay variantes del gráfico de sectores, como las tartas divididas, tartas dentro de tartas, sectores multinivel o con segmentos de sector anidados. La mayoría de estas variantes no se usan en ciencias y en realidad son versiones más complicadas de entender.

pie chart

¿Hasta qué punto puede complicarse un gráfico de sectores para hacerlo más repelente? En este ejemplo, extraído de la web de IBM, se ha fabricado un intrincado gráfico de anillos concéntricos y divididos por sectores, con sesgo 3D, leyenda absurdamente repetitiva y rótulos con porcentajes que se montan en el sector adyacente, para rematar la confusión. Madre mía.

Quizás la única variante de la que se puede sacar provecho sea el gráfico anular o de rosquilla, donde se elimina el área central de un gráfico de tarta y ello convierte la comparación de áreas de círculo en comparación de longitud de segmentos de una corona circular. Siempre nos será más fácil comparar longitudes, aunque éstas sean curvadas.

grafico de anillo

Los gráficos de anillo o rosquilla son una alternativa a la clásica tarta que facilita la interpretación al convertir áreas en longitudes de segmentos de una corona de círculo. Aquí aparecen dos ejemplos de gráficos mostrados más arriba.

Estos gráficos de rosquilla son una opción aceptable mientras no se abuse de series y no se adulteren con cutres efectos tridimensionales.

graficoanal

«Ceterum censeo Podemus esse delenda»

Curso de presentaciones en el Congreso SEO 2017

Continuando con la cruzada contra las diapomierders y las diapoSHITivas (término sugerido en un comentario por E. Bustelo), hago un par de anuncios de interés: un pequeño curso en el próximo Congreso de la Sociedad Española de Oftalmología (SEO) de Zaragoza, y una actualización de mi libro electrónico Cómo preparar presentaciones en Ciencia y Medicina.

«Errores frecuentes en las presentaciones oftalmológicas»

Este es título del curso de actualización que tendré oportunidad de dar el miércoles 20 de septiembre de 2017 a las 11:15 h en el 93 Congreso de la Sociedad Española de Oftalmología (curso C11, en la Sala Multiusos 1 del Auditorio de Zaragoza, aquí el programa).

Es un cursillo breve, de una hora de duración, que emplearé en evidenciar las cagarrutas atávicas que no cesan de producirse en las conferencias de mi especialidad. Muchos de estos errores son comunes al grueso de la comunicación científica: contenido mal estructurado, ausencia de un mensaje central que vertebre la charla, atiborramiento de contenido en las diapositivas, abuso de texto proyectado, maltrato de las imágenes y mucho, mucho, mucho ruido visual.

Intentaré ejemplificar algunas de estas cagarrutas y sugerir maneras de evitarlas: uso preferente de imágenes clínicas de calidad (que en oftalmología son imprescindibles), uso de videos bien editados, selección de la información adecuada por diapositiva, diseño sobrio pero atractivo y tener muy clara la idea que se quiere transmitir.

Lo bueno es que, como el curso será la primera mañana de los cuatro días de congreso, la «parte práctica» será que los asistentes podrán hacer observación crítica en todas las conferencias a las que asistan, lo que es un buen ejercicio para pillar los malos usos en presentaciones.

Así que ya sabéis, es justo y necesario apuntarse a este curso si vais al Congreso de Zaragoza.

bannerpresentaciones

Actualización de mi ebook

Mi libro Cómo preparar presentaciones en Ciencia y Medicina fue publicado por la Editorial Kekulé en octubre de 2016 y, desde entonces, le he hecho un par de actualizaciones. Es lo bueno del formato electrónico: permite hacer correcciones, mejorar y añadir contenidos sin que el lector deba volver a pagar, sino solamente actualizar el libro en su aplicación de lectura.

He añadido un capítulo importante: «Cómo presentar casos clínicos». Dominar la presentación de casos es primordial en todo médico, es una actividad cotidiana tanto en el ámbito «doméstico» de los servicios asistenciales como en los simposios y congresos. Hacía tiempo que quería sumar este capítulo.

También se han hecho otras mejoras de interfaz para mejorar la compatibilidad con los dispositivos de lectura. Para mayor información podéis leer esta reseña en el blog de la Editorial Kekulé.

Ah, y durante los días del congreso de la SEO, del 20 al 23 de septiembre, el ebook tendrá un descuento del 10 %. ¿Lo vas a desaprovechar?


La amusia de Ravel

Nunca deja de sorprender que haya músicos sordos y que a pesar de esta limitación sean capaces de componer obras magníficas. Los afectados se han quejado amargamente de esta suerte (desde el divino Beethoven a los menos divinos Smetana o Fauré), pues ¿puede haber algo peor para un músico que no poder oír? Pues resulta que sí lo hay: que la música desaparezca de su cerebro.

La lesión de las áreas neurológicas que procesan la información musical hace que el afectado pierda la capacidad de apreciar melodías, leer o tocar música. La jodienda en cuestión se llama amusia.

Quizás el caso más famoso de amusia sea la triste enfermedad que acabó con el genial Maurice Ravel. El 28 de diciembre de este 2017 se cumplen justo 80 años del fallecimiento del compositor, sin duda uno de los más famosos, interpretados y grabados del siglo XX. Antes de seguir leyendo háganme el favor de ir a Youtube o Spotify y ponerse música de monsieur Maurice como banda sonora.

Ravel, el dandi canijo

ravel_maurice

El compositor francés Maurice Ravel (1875-1937).

Nació en Ciboure, pueblo colindante con San Juan de Luz, a cuatro pasos de la frontera guipuzcoana, el 7 de marzo de 1875, el mismo año que Antonio Machado y el psicoanalista Jung, y apenas cuatro días después del estreno de la Carmen de Bizet.

Su madre era de ascendencia vasca y dejó en Maurice un trasfondo del folclore musical euskaldún. Sin embargo, Ravel no se crio en Iparralde pues el mismo año de su nacimiento la familia se trasladó a París.

Se formó e inició su carrera en ese París de la Belle Époque de finales del siglo XIX y principios del XX que era un hervidero artístico e intelectual como pocos se han visto. Allí estaban Debussy, Satie, Fauré o Hahn, allí acudieron Manuel de Falla y Stravisnky, Matisse, Braque y Picasso, allí Diaguilev contrataba y hacía colaborar a todos estos artistas en sus famosos Ballets Rusos; todo el que quería ser alguien en las artes buscaba su sitio en aquel París. Y Ravel logró su sitio en ese mundillo, donde, como en cualquier mundillo, todos se conocían y eran amigos y enemigos intermitentes, donde todos comadreaban y criticaban de frente y por la espalda a los colegas.

Ravel era el dandi impecable, perezoso y amable, aunque a la hora de componer era extraordinariamente minucioso y perfeccionista; ello, sumado a su afición a coleccionar juguetes de cuerda y cachivaches mecánicos, hizo que el ácido Stravisnky lo apodara «el relojero suizo».

La efervescencia artística del momento se detuvo cuando la Belle Époque se fue a tomar viento con la Primera Guerra Mundial. Curiosamente, aquel dandi de buena familia se empeñó en alistarse en las filas francesas pero fue rechazado por canijo, baja estatura y bajo peso. Al final logró participar como conductor de vehículos y fue a parar a Verdún. Mientras estaba en el frente fue notificado del fallecimiento de su madre, con quien estaba muy unido.

El horror de la guerra y la pérdida materna condicionaron un cambio de actitud vital en Ravel, que se hizo mucho más introvertido, taciturno, menos interesado por la vida social. También se reflejó en su música, como es lógico. El resto de su carrera como compositor y pianista fue bastante exitoso.

Si hay una palabra que define la música de Ravel es elegancia. Es una música limpia, luminosa, delicada, lo que un cursi llamaría deliciosa; hasta las disonancias las hacía elegantes. Ravel logró un sonido propio más allá de seguir el impresionismo debussyano; exploró otros horizontes, como el jazz, el blues, la música del lejano oriente, el folclore hebreo, griego, escocés y español.

Su objeto principal fue el piano, pero destacó infinitamente como maestro de la orquestación, tanto así que adaptó para orquesta muchas de sus piezas para piano y orquestó obras de otros autores —bastaría lo que hizo con Cuadros de una exposición de Mussorgsky para ganarse todo el respeto.

Don Maurice hizo frecuentes giras internacionales y recibió honores. Pero su cerebro dejó de colaborar en sus últimos años de vida.

bannerpresentaciones

Historia clínica raveliana

Quede claro, de entrada, que no hay un diagnóstico definitivo de la enfermedad de Ravel. Aunque hay numerosos artículos que discuten el caso, es imposible tener certeza debido a las limitaciones de la época y a que su cerebro no fue preservado en un frasco para estudios posteriores.

Como antecedentes: fumador habitual; juventud de fiesta, trasnocho y enolismo; operado de «peritonitis» durante su servicio en el ejército; padre afectado de demencia.

El 9 de octubre de 1932 iba Ravel en un taxi por París cuando otro coche se les empotró en un cruce. Nuestro músico sufrió un traumatismo craneofacial, contusión torácica y le saltaron unos dientes. Sin embargo, no requirió mayor atención de urgencias; el mismo Ravel le quitó hierro al incidente en una carta dirigida a Falla. Casualidad o no, a partir del trauma Ravel manifestó cambios anímicos, insomnio, retraimiento y, peor aún, dificultades motrices, de memoria y lenguaje.

En realidad los síntomas neurológicos habían comenzado, de forma leve, en 1927: olvidos de alguna palabra, alguna dificultad expresiva, saltarse una parte al ejecutar una pieza, cambios de humor… Pero podía hacer una vida normal y productiva. A partir del accidente el deterioro neurológico se aceleró y, de hecho, Ravel ya no pudo componer más.

Dos manifestaciones dominaron el cuadro: dificultad para ejecutar actos motores voluntarios (apraxia) y dificultad para el procesamiento del lenguaje (afasia). Explicaré brevemente estos fenómenos, en consideración con el público general o los traumatólogos que puedan leer este artículo.

La apraxia es la incapacidad para realizar tareas motrices sin tener parálisis muscular o alteración de la coordinación. El paciente puede hacer esas tareas de modo automático o inconsciente, pero al pedirle que lo haga se queda parado o lo hace erróneamente. En la apraxia ideomotora la persona entiende lo que se le solicita y sabe cómo hacerlo, hasta puede describir los pasos para hacerlo, pero no lo puede hacer; suele deberse a lesiones frontales del hemisferio dominante. Hay otros tipos de apraxia que afectan a territorios musculares concretos, como la boca o los ojos.

La afasia es un variado conjunto de trastornos del lenguaje donde se daña la comprensión, la emisión o ambos. La famosa afasia de Broca o afasia motora limita la expresión oral y escrita, pero el paciente entiende perfectamente lo que oye o lee, incluyendo sus propios errores al hablar. En la afasia de Wernicke o afasia de comprensión, por el contrario, el afectado puede hablar y escribir, pero no tiene buena comprensión de lo que lee u oye, su habla es profusa y está llena de palabras fuera de lugar, cambiadas o inventadas. Hay afasias globales, subcorticales o transcorticales, según donde esté la lesión, y afectan de modos diferentes las capacidades de hablar, escribir, leer, oír, nominar, numerar o repetir.

Ravel sufría una apraxia motriz progresiva que no le permitía, por ejemplo, tocar el piano aun sabiendo las teclas y el orden en que debía tocarlas, o hacer tareas como encender su vicio tabáquico o nadar. Su neurólogo tratante, Alajouanine, indicó que presentaba afasia de Wernicke, pero lo que describe y lo que se extrae del relato de testigos es que se trataba de una afasia expresiva, donde Ravel tenía dificultad para encontrar las palabras adecuadas, sufría para escribir pocas palabras o notas musicales y su fluencia se fue reduciendo hasta terminar emitiendo monosílabos.

También la amusia de Ravel era de tipo expresivo, pues podía reconocer notas, melodías e intervalos, reconocía fallos de afinación o tempo, pero no podía cantar, tocar o escribir música. Por ello, a partir de 1933 apenas pudo dejar algún breve bosquejo, pero ninguna composición. Tenía proyectada una ópera sobre Juana de Arco y se quejaba con toda la debida amargura de tener la música en la cabeza pero no poder sacarla de allí.

En varios artículos se lee que los problemas neurológicos pudieron influir en algunas de sus últimas obras, especialmente en la más popular, el Bolero (1928). Es una obra melódicamente muy simple, armónicamente elemental y rítmicamente monótona, cosa que da pie a que algún neurólogo lo considere manifestación de perseveración y estereotipia propias de lesión cerebral. Pero el Bolero es esencialmente un tremendo ejercicio de orquestación, una pieza de «música sin música», como la definía su autor, un hipnótico crescendo de un cuarto de hora donde Ravel mostró toda su maestría a la hora de sumar instrumentos. Basta escuchar la riqueza de obras posteriores, como los dos conciertos para piano (en sol mayor y para la mano izquierda) y las tres canciones de Don Quijote a Dulcinea para dudar de tal hipótesis. Si una obra como el Bolero de Ravel es producto de un daño cerebral ¿qué queda para los reguetoneros y cancionistas del verano? Han de ser una legión de muertos vivientes pangangrenados.

¿Cuál es su diagnóstico, doctor?

La neurología antes de las imágenes por resonancia magnética era una cosa llena de incertidumbres. Así que ante la falta de neuroimágenes, estudio anatomopatológico o genético es imposible saber el diagnóstico, pero tanto sus médicos como los posteriores comentaristas han apuntado diversas opciones.

¿Alguna relación con el accidente del taxi? ¿Hematoma subdural? ¿Consecuencia de latigazo cervical? ¿Enfermedad vascular en un paciente fumador? ¿Variedad de demencia? El diagnóstico más apuntado ha sido la enfermedad de Pick (no confundir con la de Niemann-Pick), una taupatía (no confundir con la puta engañifa de la tautopatía) o enfermedad degenerativa por depósitos de proteína tau en forma de ovillos o cuerpos de Pick, por lo que se requiere estudio histopatológico para su confirmación, cosa que no hubo en el caso de Ravel. Actualmente se considera que la enfermedad de Pick es una variante de la degeneración frontotemporal, entidad que incluye a la demencia frontotemporal, a la afasia primaria progresiva y la demencia semántica.

clovis_vincent

Dr. Clovis Vincent (1879-1947), neurólogo y neurocirujano de la Pitié-Salpêtrière de París.

Otros médicos tratantes de Ravel fueron Clovis Vincent y Thierry de Martel, los pioneros de la neurocirugía francesa. El Dr. Vincent —discípulo de Harvey Cushing— contempló la etiología tumoral debido al rápido empeoramiento ocurrido en otoño de 1937. Ubicó la posible lesión en área silviana derecha y optó por algo que ahora nos da escalofríos: la craneotomía exploratoria.

Ravel fue intervenido el 19 de diciembre de 1937 mediante craneotomía frontal derecha, apertura de duramadre, exploración de estructuras y punción ventricular, sin ningún hallazgo patológico reseñable. Tras salir de la operación Ravel pronunció pocas palabras y entró en un estado comatoso del que no se recuperó y falleció el 28 de diciembre a los 62 años.

El cerebro musical

Antes se simplificaba diciendo que las capacidades musicales estaban en la región temporoinsular derecha, mientras el lenguaje pertenecía al hemisferio izquierdo (siguiendo el mito del «hemisferio cretivo» vs. el «hemisferio racional»), pero hoy se sabe que en el procesamiento musical participan múltiples áreas corticales según sea el aspecto musical que se analice. Se separa la identificación de tonos, intervalos y melodías (sistema melódico), de la métrica, ritmo y tempo (sistema temporal). El sistema melódico se ubica principalmente en el giro temporal superior derecho y secundariamente en áreas frontales, mientras el sistema temporal requiere amplia participación bilateral temporal y frontal.

Las amusias son muy variables en su presentación pues, como buen idioma que es la música, puede afectar a su emisión (tocar, cantar, escribir notas) o a su recepción (oír, leer partituras); además existen amusias selectivas para cada aspecto musical.

Puede que el paciente no reconozca melodías previamente conocidas (amnesia musical), o que solamente las reconozca cuando lee la partituta pero no cuando la oye (como en este caso). Puede que pierda la capacidad de diferenciar un tono de otro (amusia perceptiva o sordera de tono) y todas las notas le parezcan igual. Puede que sea incapaz de tararear o silbar una melodía aunque la sepa y la reconozca al oírla (amusia motora), o que no pueda tocar un instrumento que dominaba (apraxia musical). O que ya no pueda leer o escribir notación (alexia musical y agrafia musical, respectivamente).

También existe una amusia congénita que parece afectar hasta a un 5 % de la población y que hace que los afectados no distingan notas, desafinen terriblemente al cantar o, en algún caso, que los sonidos musicales armónicos le resulten totalmente cacofónicos (aquí un caso relatado por el neurólogo Oliver Sacks).

Recomendaciones:

En 2012, por la conmemoración de los 75 años de su fallecimiento, el programa Grandes ciclos de Radio Nacional de España hizo una interesantísima, completísima y recomendabilísima serie de 16 programas dedicados a Ravel: aquí el podcast.

Hay un curioso peli-documental franco-canadiense llamado Ravel’s Brain, del año 2001, donde el barítono Richard Cowan hace de Dr. Clovis Vincent y canta el caso clínico sobre música del propio Ravel.

Referencias:

  • Alexoudi A, Sakas D, Gatzonis S. The “Ravel issue” and possible implications. Dementia. 2016:9-12. doi:10.1177/1471301216642066.
  • Alossa N, Castelli L. Amusia and musical functioning. Eur Neurol. 2009;61(5):269-277. doi:10.1159/000206851.
  • Cardoso F. The movement disorder of Maurice Ravel. Mov Disord. 2004;19(7):755-757. doi:10.1002/mds.20087.
  • Clark CN, Golden HL, Warren JD. Acquired Amusia. Vol 129. 1st ed. Elsevier B.V.; 2015. doi:10.1016/B978-0-444-62630-1.00034-2.
  • García-Casares N, Berthier Torres ML, Froudist Walsh S, González-Santos P. Modelo de cognición musical y amusia. Neurologia. 2013;28(3):179-186. doi:10.1016/j.nrl.2011.04.010.
  • Gasenzer ER, Kanat A, Neugebauer E. Neurosurgery and Music; Effect of Wolfgang Amadeus Mozart. World Neurosurg. 2017;102:313-319. doi:10.1016/j.wneu.2017.02.081.
  • Gasenzer ER, Kanat A, Neugebauer E. The Unforgettable Neurosurgical Operations of Musicians in the Last Century. World Neurosurg. 2017;101:444-450. doi:10.1016/j.wneu.2016.11.144.
  • Henson RA. Maurice Ravel’s illness: a tragedy of lost creativity. Br Med J (Clin Res Ed). 1988;296(6636):1585-1588. doi:10.1136/bmj.296.6636.1585.
  • Kanat A, Kayaci S, Yazar U, Yilmaz A. What makes Maurice Ravel’s deadly craniotomy interesting? Concerns of one of the most famous craniotomies in history. Acta Neurochir (Wien). 2010;152(4):737-741. doi:10.1007/s00701-009-0507-y.
  • Seeley WW, Matthews BR, Crawford RK, et al. Unravelling Boléro: Progressive aphasia, transmodal creativity and the right posterior neocortex. Brain. 2008;131(1):39-49. doi:10.1093/brain/awm270.

«Ceterum censeo Podemus esse delenda»

El hígado de Voronoi

Sin intención de generalizar, me parece que las matemáticas no se nos dan demasiado bien a los que nos dedicamos a la Medicina. La mayoría de mis colegas, y me incluyo, tendemos al anumerismo; tampoco es que en nuestro oficio diario necesitemos hacer cálculo infinitesimal ni geometría analítica. Las matemáticas que se aplican en nuestro oficio ya nos las dan «listas para usar» y, si de probabilidad y estadística se trata, recurrimos a esa especie protegida que son los epidemiólogos/bioestadísticos. La verdad es que me siento un bicho inferior cuando veo matemáticos o físicos desarrollando jeroglíficas ecuaciones.

Por suerte, dentro del gremio de los divulgadores científicos hay matemáticos que nos bajan la fruta del árbol para ponerla a nuestro alcance, por ejemplo el cachondo de Eduardo Sáenz de Cabezón (@edusadeci), o Clara Grima (@ClaraGrima), o Raúl Ibáñez (@mtpibtor), o Santi García Cremades (@SantiGarciaCC), o los chicuelos de la Universidad de Alicante (@DimatesUA) con su etiqueta #LasMatesNoSirvenPaNaPero.

Gracias a estos divulgadores me enteré de que había una cosa llamada diagramas de Voronoi, también llamados espacios o teselación de Voronoi. A pesar de la utilidad y universalidad de estos diagramas reconozco que no conocía al señor Voronoi hasta ver la abundante oferta divulgativa al respecto, por ejemplo «Cada uno en su región y Voronoi en la de todos» y «¿Está Voronoi? Que se ponga», ambos de la profesora Grima.

La visión de los espacios de Voronoi me resultó muy pero que muy familiar (y lo sería para cualquiera que haya estudiado histología). Pongamos una imagen habitual de este diagrama:

diagrama_voronoi

Típica imagen de un diagrama de Voronoi (o teselación de Dirichlet o polígonos de Thiessen). Cada punto verde domina un área en el cual cada punto del plano está más cerca de éste que de los puntos verdes vecinos. Vía stackoverflow.com.

La asociación inmediata es con una superficie tapizada de células, exactamente como el endotelio corneal o como los cúmulos celulares de un raspado de Papanicolaou. Veremos que muchísimas estructuras biológicas se arreglan siguiendo un patrón voronoide.

endotelio-corneal

El diagrama anterior es perfectamente superponible sobre esta imagen clínica del endotelio corneal obtenida mediante microscopía confocal. Vía Fabio Scarpa (researchgate.net).

¿De qué van los espacios de Voronoi?

De nuevo remito al lector a los links arriba mencionados, pero resumiré su esencia con brocha gorda: es un sistema para compartimentar un plano o espacio en circunscripciones, de modo que cada «centro de circunscripción» tenga influencia sobre todos los puntos del área que estén más cerca de él que de otros centros. Por ejemplo, si en un mapa se señalan los aeropuertos y un avión debe aterrizar de urgencia, las regiones de Voronoi indicarán cuál es el aeropuerto más cercano.

Esto se aplica cotidianamente en la geolocalización, cuando le dices al Google o al Siri que te busque la heladería más cercana. Es una herramienta muy útil en la determinación de áreas de influencia. Ya te digo yo, sin embargo, que la 🐀Agencia Tributaria🐀 no lo aplica en sus oficinas, porque me mandan a una que queda en el quinto carajo cuando tengo otra muy cerca (qué rabia me da esta gente).

bannerpresentaciones

Voronoi en biología

Como dijimos, muchos órganos y tejidos se estructuran siguiendo parcelaciones tipo Voronoi: las células de los recubrimientos epiteliales se adosan unas a otras formando un patrón poligonal; si vemos un corte transversal de fibras de músculo esquelético es claro tal patrón, lo mismo con los espacios del hueso trabecular; la venación de las alas de los insectos o las hojas de las plantas delimita espacios que siguen la distribución de Voronoi, y otro tanto pasa con las ramificaciones vasculares en los tejidos animales.

voronoi-ejemplos

Ejemplos biológicos de estructuras de Voronoi. Izquierda: sección transversal de tejido muscular estriado. Centro: hueso esponjoso visto en microscopía electrónica de barrido. Derecha: áreas delimitadas por las divisiones de las nervaduras de una hoja.

Pero quizás sea el hígado el órgano cuya estructura se ajusta más perfectamente a la teoría matemática de los espacios de Voronoi. El tejido hepático está formado por lobulillos que en un corte histológico tienen forma más o menos hexagonal y en el eje de cada lobulillo está una vena centrolobulillar que recoge toda la sangre de su lobulillo, respetando la segmentación voronoide. El árbol que recoge el drenaje de estas venas centrolobulillares acaba en las grandes venas suprahepáticas que desembocan en la cava inferior.

higado-voronoi

Histología hepática en corte histológico. En el esquema se observa cómo los lobulillos hepáticos tienen una distribución voronoide, donde cada área está dominada por una vena centrolobulillar (A). En los vértices de las áreas están las tríadas portales (B) compuestas por ramas de la vena porta, la arteria hepática y la vía biliar. Si se hacen triangulaciones de Delaunay a partir de las venas centrales (líneas segmentadas azul claro) se aprecia cómo las tríadas portales quedan vecinas al centro de los triángulos.

En los vértices de los polígonos lobulillares están los espacios porta, donde discurren las tríadas portales: ramificaciones de la vena porta, la arteria hepática y la vía biliar. La ubicación de estas tríadas en los vértices facilita que sus vasos aporten sangre más o menos equitativamente a los lobulillos que lo circundan y que, igualmente, los colectores biliares recojan la bilis indistintamente de ellos, siguiendo un patrón similar a una triangulación de Delaunay. En un corte bidimensional es fácil asimilar esta estructura, pero es más complejo visualizar el adosamiento de los lobulillos en tres dimensiones; el común de los esquemas dibujan los lobulillos como salchichitas de cóctel apiñadas.

He aquí un órgano majestuoso cuya arquitectura se rige por principios matemáticos. La relación de los diagramas de Voronoi con la teoría de grafos y con los fractales también se cumple en los seres vivos.

Georgui Feodósievich Voronoi

georgy_voronoy

Georgui Voronoi (1868-1908), matemático ruso.

Este matemático nació en Ucrania en 1868 y falleció a los tiernos 40 años en 1908, en Varsovia; sin embargo, se considera de nacionalidad rusa pues esos territorios pertenecían entonces al imperio del Zar. Su padre era profesor de instituto y el chaval era muy estudiosito él. Hizo la carrera de Matemáticas en la Universidad de San Petersburgo entre 1885 y 1889. Allí también se doctoró y su tesis recibió el premio Bunyakovsky de la Academia de Ciencias de San Petersburgo.

A partir de 1894 fue profesor en la Universidad de Varsovia y del Instituto Politécnico. Trabajó en teoría de números, fracciones continuas (algoritmo de Voronoi), números de Bernoulli, integrales de números algebraicos, teoría de probabilidades, geometría analítica, funciones asintóticas, funciones cuadráticas perfectas y, por supuesto, en sus teselaciones epónimas, que fue uno de sus últimos trabajos.

A pesar de haber sido un trabajador empedernido, tuvo tiempo para su historia de amor con Olia Kritska, con quien tuvo seis churumbeles. En Voronoi se dio esa dupla de adicción absoluta al trabajo y mala salud, para que luego digan que el trabajo es sano. El año de su fallecimiento fue diagnosticado de cólicos biliares y sus médicos le recomendaron irse de prolongadas vacaciones al balneario checo de Karlsbad, cosa que el matemático —demostrando que no tenía ni una gota de sangre española— rechazó para seguir trabajando. Al final se agravó su afección hepatobiliar y murió traicionado por ese órgano cuya estructura se basa en sus matemáticas.

Su cuerpo fue embalsamado y trasladado a la cripta familiar en su pueblo natal, la villa ucraniana de Zhuravki, donde descansó en paz hasta 1932. Ese año la barbarie fanática de las colectivizaciones y el terrorismo de estado de Stalin llevó a los colectivos a destrozar la casa familiar y la cripta de los kulaks Voronoi; los restos de Georgui y su padre fueron tirados a la calle y posteriormente arrojados a una fosa común. Qué bonito, qué bello.

Para más información biográfica sobre Voronoi está este artículo de H. Syta y R. van de Weygaert de acceso libre.

Los diagramas de Voronoi se utilizan en investigación biomédica, por ejemplo en estructuras tridimensionales de proteínas y otras moléculas, patrones de crecimiento tumoral, organización celular tisular, contajes celulares, análisis de imágenes microscópicas o radiológicas o estudio de conexiones neuronales, entre otras cositas.

 

«Ceterum censeo Podemus esse delenda»

¿Qué culpa tendrá Bolívar?

Pues no, señores, Simón Bolívar no era «bolivariano». Escuchar a periodistas y analistas políticos hablar con lógico menosprecio del «gobierno bolivariano» o del «régimen bolivariano» aumenta más, si cabe, la infinita náusea que me genera todo lo relacionado con la dictadura de Venezuela. Otro logro más de su ignominia, el régimen ha logrado colocar «bolivariano» como sinónimo de «bananero» en su más peyorativo sentido, cuando el sinónimo real de ello es chavismo o castrismo.

El legado político y filosófico de Bolívar siempre ha sido materia de manipulaciones, idealizaciones, tergiversaciones y amoldamientos forzosos a otras ideologías que le son completamente ajenas, como el vil comunismo caribeño del que los ignorantes quieren hacerlo precursor.

Bolívar y la religión de Estado

El culto a Bolívar es común en América Latina, pero en ningún sitio con la intensidad y fervor que en Venezuela, donde literalmente es una religión de Estado. Durante generaciones se nos ha criado en la admiración y respeto más profundos por el padre de la Patria, se nos ha hecho aprender su vida, su obra y sus frases célebres —ni se diga de los que estábamos en primaria en 1983, cuando se celebró el bicentenario de su nacimiento—. Nadie allí osaría jamás ser crítico con su figura y menos aún deshonrar su memoria, so pena de ser castigado como maldito hereje.

¿Por qué se ha creado semejante adoración? Aunque Bolívar murió apartado forzosamente de la vida pública, abandonado y renegado por sus más próximos colaboradores, poco más de una década después se comenzó a reparar su memoria y a crearse el culto. El primero en aprovecharse de esto fue José Antonio Páez (1790-1873), precisamente uno de los que hicieron el vacío a Bolívar para echarlo de la vida pública (sus razones tenía). En su segundo período como presidente de Venezuela se encargó de traer desde Santa Marta, Colombia, los restos mortales del Libertador con los máximos honores y depositarlos en la Catedral de Caracas en 1842. Recuperó la memoria de Bolívar como elemento de identificación patriótica y de unificación bajo su único mando.

La historia de Venezuela durante los últimos dos siglos, como la de muchos otros lugares, está marcada por una sucesión de caudillos y gobiernos personalistas; a todos ellos les iba de maravilla tener un referente divino al que asimilarse como líderes. Era el Amón-Ra de todos los faraonzuelos del terruño.

El siguiente paso hacia la divinización bolivariana se dio durante los tres mandatos de Antonio Guzmán Blanco (1829-1899) en el último tercio del s.XIX. Guzmán Blanco fue un modernizador del Estado que intentó europeizar las instituciones venezolanas, en especial las educativas y artísticas. Durante la época guzmancista se promovió la exaltación del Libertador, la apología de su obra a través de la literatura y las artes, se instauró el bolívar como moneda oficial y se construyó el solemne Panteón Nacional para acoger los cadáveres de los próceres de la independencia. Allí reposaron en paz los restos de Bolívar hasta 2010, cuando fueron profanados por las infectas zarpas de mico-mandante Chávez.

Total, durante siglo y medio se fue poblando el país de estatuas y retratos del Libertador, las plazas de los pueblos pasaron a llamarse «Plaza Bolívar», los literatos hicieron un relato romanticista decimonónico de su figura, deformando su realidad humana y añadiendo adornos al mito.

Para los seres depravados como Chávez no hay nada sagrado, ni siquiera su propio dios bolivariano. El comandante se emperró en que Bolívar no murió de enfermedad sino víctima de una conspiración masónica internacional imperialista meeeeesmaaaa, de modo que ordenó la profanación de la tumba para un estudio antropológico forense. Tras revolver los huesos se tardó dos años en sacar un «informe provisional» y hasta la fecha no he visto el definitivo. Cuando uno lee ese informe —aparte de lo mal tipografiado que está— parece serio hasta el apartado «Epicrisis», donde quizás los forenses fueron suplantados en el dictado por un médico integralista cubano consultando el manual Merck de los años 70. Acaba con unas conclusiones endebles no basadas en las descripciones previas. Inconclusiones, mejor, pues no encontraron signos de tuberculosis (causa histórica de su muerte, como de la mitad de las celebrities del s.XIX) pero tampoco nada determinante.

bolivar_retratos

A la izquierda y en el centro dos retratos de Simón Bolívar pintados por José Gil de Castro hacia 1825, con el Libertador delante y con su visto bueno. A la derecha la irreconocible faz fabricada por Philippe Froesch a partir del esqueleto profanado por orden de Chávez.

Se aprovechó la profanación para hacer un retrato real de cómo era Bolívar a partir de su calavera, a pesar de que hay abundante iconografía pintada con él delante. El resultado, ahora imagen oficial chavista del Libertador, apenas se parece en las patillas a los retratos hechos en vida; es una burda manipulación racial, distorsionando sus rasgos para hacerlos más mestizos y menos caucásicos, y eso es tan inadmisible como si lo hubieran puesto rubio élfico o con una narizota arábiga. Dicen las malas lenguas que el motivo final de la exhumación fue obtener material para los ritos santeros a los que tan aficionado era el Gorila. Se non é vero…

El remate a esta afrenta fue la construcción de un nuevo mausoleo para el cuerpo de Bolívar, un edificio nuevo construido justo detrás del Panteón Nacional, una mole mussoliniana fea como un tumor del culo y que parece una puta pista de skate. Su construcción se saltó todos los reglamentos de Patrimonio y ha alterado terriblemente el entorno, pero sirvió para que se forraran unos cuantos adláteres del Gorila.

panteon-nacional-atropello

Abominación arquitectónico-urbanística del Panteón Nacional perpetrada por Chávez. A la izquierda está el aspecto antiguo del Panteón con las hermosas cumbres del Ávila al fondo. En el centro, el daño al paisaje y al conjunto histórico de esa mole desproporcionada destinada a mausoleo del Libertador. A la derecha se ve la proporción de la mole, como un enorme teratoma en la rabadilla del antiguo Panteón. Impresiona la forma de pista de scate.

El tema es que Bolívar murió sin dejar hijos y sin fundar un partido, cosa que, si bien evitó que se estableciera una dinastía o un régimen partido único, ha hecho que el culto a su persona sea un comodín del que puedan tirar conservadores, liberales, dictadores militares de derecha y de izquierda, partidos democráticos, movimientos populistas, cantantes folclóricos, salseros o reguetoneros.

¿Por qué Simón no era bolivariano? En primer lugar porque lo que actualmente se entiende como bolivarianismo no es sino el nombre artístico del vil chavismo o castro-chavismo, variante caribeña de la paranoia comunista. Pero veamos unos puntos de su biografía que alejan a Bolívar de ser «bolivariano».

Don Simón, el oligarca

La primera condición que aleja a Bolívar de la mitología castrochavista es su condición de aristócrata, oligarca, terrateniente poseedor de explotaciones agrícolas y mineras, es decir, todo aquello que odian aquellas bestias resentidas. En la Venezuela del siglo XXI Bolívar habría sido expropiado de sus minas, las cuales se habrían dado en explotación a un general inútil que no habría sacado ni barro; le habrían invadido sus tierras en nombre de la revolución, para plantar cuatro chabolos y dejar el campo abandonado e improductivo; le habrían racaneado el cambio de divisas para comprar insumos y repuestos para el ingenio de San Mateo, obligado a vender a precios fijos pero, eso sí, subir sueldos de sus empleados para ajustarlos a la inflación. ¡Por mucho menos que eso se rebeló Bolívar contra el Imperio Español!

La familia Bolívar se asentó en Venezuela, procedente de Vizcaya, a finales del s.XVI y sus descendientes eran de la clase social de los blancos criollos, oligarquía que controlaba la economía y la administración local, solo por debajo de los españoles que ostentaban el primer nivel gubernamental.

Siempre ha habido clases

En la Venezuela colonial había un estricto escalafón social-racial, encabezado por los blancos peninsulares, seguido por los blancos criollos, los canarios (blancos de segunda), los pardos (mestizos de blancos con otras razas) y, finalmente, el resto de mestizos mil-leches, indígenas y negros. Las luchas entre las primeras tres clases eran constantes y los arbitrios de la Corona no solían contentar a nadie. Esta pugna de la oligarquía criolla está en el centro del movimiento de emancipación.

Bolívar no era ajeno a este orden social, si bien proclamaba la libertad y la igualdad, ello no incluía una eliminación de las barreras de clase. El posible ascenso de los pardos en cargos militares o políticos era abominado por los generales blancos criollos, incluido el Libertador, quien ya había catado lo ocurrido en Haití tras la rebelión de los afrodescendientes. La pardocracia era la pesadilla de los caudillos americanos, ¡qué susto se llevarían nuestros próceres si vieran la macacocracia salvaje que se ha nucleado en torno al bisnieto de Maisanta!

De la ilustración al romanticismo heroico

Como muchos jóvenes bien instruidos de su época, Bolívar asumió el ideario heredado tras varias décadas de liberalismo ilustrado. En la Ilustración se propugnó la razón, el conocimiento y la igualdad entre individuos como bases de una sociedad justa y feliz; según ello ninguna persona era mejor por descender de la nobleza y nadie debería unir su promoción y futuro a simples razones de cuna sino a sus méritos propios. Muy distinto de la lucha de clases que un siglo después venderían los nuevos teóricos, donde la obligatoria igualdad debía ser entre grupos y el individuo era menos que secundario.

Tras las revoluciones de Norteamérica y Francia la racionalidad ilustrada se quiso aplicar a la realidad a través de la irracionalidad del romanticismo heroico de principios del s.XIX. Pero a la caída del Antiguo Régimen siguió el terrible ascenso de Napoleón como emperador y el desengaño que aquello causó en esos jóvenes impetuosos y revolucionarios, como Beethoven o el propio Bolívar (que se encontraba en Francia en 1804, cuando ocurrió el evento). Así es como inevitablemente las revoluciones arrastradas por el populacho acaban en una tiranía general.

Nada en las ideas del Libertador remite ni remotamente al socialismo o al comunismo, a menos que se quiera amoldar por fuerza. Tanto así que el mismísimo profeta Karl Marx dedicó un artículo de absoluto vituperio a la figura de Bolívar, tildándolo de gañán, cobarde, inútil y creído, para empezar. «No, pobrecito, es que Marx no estaba bien informado», dicen quienes intentan reconciliar estos extremos, pero la verdad es que esto hace más insólito aún que se haya establecido el marxismo en una tierra donde Bolívar es religión de Estado.

Panamericanismo

Una de las ideas centrales bolivarianas era la unión de los pueblos hispanoamericanos en virtud de su origen común y sus semejanzas culturales. En este sentido Bolívar participó del esfuerzo militar en la mitad norte de Sudamérica, aunque en lo político apenas se concretó en la Gran Colombia, país que duró lo que duró él.

Otra cosa en la que los actuales «bolivarianos» se cagan en el ideario de Bolivar: el nombre de Colombia es un tributo a Cristóbal Colón. Bolívar obviamente no renegaba de la herencia europea y tenía claro que las tierras Americanas son lo que son por la influencia de la colonización. Actualmente las cabezas huecas del socialismo sigloveintiúnico abominan de Colón, del 12 de octubre, del descubimiento y la conquista. Esto pasa a ambos lados del charco. Gentuza con la perpectiva histórica de una cucaracha.

Tal ideal panamericano ha sido apropiado por el bastardo chavismo para apoyar movimientos afines en Latinoamérica —y más allá— y hacer piña contra el imperialismo gringo y demás proclamas manidas. La otra cosa que encanta a los castrochavistas es que Bolívar se erigiera repetidamente en dictador de los territorios liberados y se solazara en elaborar constituciones una tras otra.

Palabras del Libertador a los actuales tiranos de Venezuela

En la abundante documentación dejada por Bolívar hay infinidad de frases grandilocuentes propias de su tiempo y circunstancia. Estas citas se nos han enseñado desde niños como si de versículos evangélicos se tratase. Va bien recordar algunas frases que retratan perfectamente el despropósito de esa banda de crimen organizado que manda por la fuerza en Venezuela:

«No temáis a los tiranos, porque ellos son débiles, injustos y cobardes.»

«Un pueblo es esclavo cuando el gobierno, por su esencia o por sus vicios, huella y usurpa los derechos del ciudadano.»

«Siempre es grande, siempre es noble conspirar contra la tiranía, contra la usurpación y contra una guerra desoladora e inicua.»

«El hombre de honor no tiene más patria que aquella en que se protegen los derechos de los ciudadanos y se respeta el carácter sagrado de la humanidad.»

«Todos los pueblos del mundo que han lidiado por la libertad han exterminado al fin a sus tiranos.»

«Huid del país donde uno solo ejerce todos los poderes: es un país de esclavos.»

«¡Compadezcámonos mutuamente del pueblo que obedece y del hombre que manda solo!»”

«Infeliz del Magistrado que, autor de las calamidades o de los crímenes de su patria, se ve forzado a defenderse ante un tribunal del pueblo de las acusaciones que sus ciudadanos dirigen en su contra.»

«La corrupción de los pueblos nace la indulgencia de los Tribunales y de la impunidad de los delitos.»

«Los empleos públicos pertenecen al Estado; no son patrimonio de particulares. Ninguno que no tenga probidad, aptitudes y merecimientos es digno de ellos.»

«Maldito el soldado que dispare contra su pueblo.»

Los narcotraficantes de la banda de Maduro, Cabello y El Aissami han arrasado cualquier vestigio de civilización, orden y felicidad en Venezuela. La situación es realmente insostenible y, lamentablemente, mientras los militares degenerados sigan protegiendo al cártel, seguirán muriendo opositores, seguirá el atropello sistemático a la gente y mi país cada vez se hundirá más en la violencia.

Y si mañana acabara esta pesadilla y el cártel chavista desapareciera bajo tierra, aun así no veo modo de que Venezuela salga del hoyo. Tal es el grado de deterioro institucional, de infiltración de adeptos chavistas, de grupos violentos que amedrentan a la gente… y para ser sincero, dudo que ese conglomerado de partidos opositores, unidos únicamente por la aversión al siniestro adversario, logre ponerse de acuerdo en las líneas vitales para sacar a flote lo que quede de la república. Negro, muy negro todo.

En cualquier caso, sería más que recomendable ir dejando de aplicar el epíteto de bolivariano a esta salvajada, que don Simón no tiene la culpa. Ojalá sirva esto también para desmitificar a Simón Bolívar. Es mejor conocer a los personajes de la Historia con todas sus caras, sus miserias y sus miedos, además de sus actos célebres. Quien crea dioses crea fanáticos, y los fanáticos solamente traen desgracias.

«Ceterum censeo Podemus esse delenda»
(más que nunca, ¡por favor!)