Las cervicales de Osiris

Cuando se revisan imágenes clínicas radiológicas o por resonancia no es raro encontrarse figuras que recuerden cosas o personajes. Estas pareidolias han servido para dar nombre a signos radiológicos, pero también han hecho ver a pacientes y profesionales cristos, santos y demonios escondidos entre las manchas de una tomografía. El otro día explorando una resonancia encontré una imagen de reminiscencias egipcíacas:

columna dyed

Resonancia magnética craneocervical coronal en secuencia FLAIR. Se observa la columna cervical flanqueada por las arterias vertebrales.

El corte coronal de las vértebras cervicales perfectamente alineadas y coronadas por la apófisis odontoides del axis reproduce la figura del pilar dyed, famoso y omnipresente signo osiríaco del Antiguo Egipto. La pareidolia en este caso es muy lógica, pues realmente el pilar dyed es la representación de una columna vertebral, concretamente la del dios Osiris, signo de estabilidad y resurrección. No es el único símbolo egipcio relacionado con vértebras, como veremos más adelante, pues la columna vertebral tenía una especial relevancia en los ritos funerarios y la religión egipcia.

dyed columna

Semejanza entre el aspecto de la columna cervical en resonancia magnética (en dos casos propios) y el pilar dyed egipcio. Se muestran varias presentaciones: un amuleto de fayenza, otro amuleto con un dyed osiriforme coronado, un fresco en la tumba de Nefertary y un bajorrelieve. El dyed es un símbolo omnipresente en la iconografía egipcia.

El mito de Isis y Osiris

Como suele ocurrir en las historias mitológicas, hay diferentes versiones y fuentes que relatan el mito de Osiris. Quizás la más popular —pero no la más auténtica— sea la de Plutarco, adaptada al gusto griego hasta en el nombre de los dioses, pues Osiris e Isis son los nombres helenizados de los egipcios Usir y Ast.

Ambos dioses forman parte de la enéada de la teogonía heliopolitana. Nut y Geb, dioses del cielo y la tierra, engendraron cuatro hijos: Osiris, Isis, Seth y Neftis, casados entre sí los dos primeros y los dos últimos. Osiris era bueno y constructivo mientras Seth era malvado, destructor y envidioso (a la manera de Abel y Caín).

Pasheryenpakhem

Osiris preside el juicio al fallecido, quien es traído por Anubis. En el tribunal están: Horus, dios-halcón, portando el cetro uas en una mano y el anj en la otra; Neftis, tocada con una cesta; Isis, tocada con un trono en la cabeza y portando, igual que Neftis, los símbolos anj, dyed y uas encadenados; y en el centro Osiris, con su típica tez verde y la corona atef. Figura de la estela de Pasheryenpakhem, del período ptolemaico, Rijksmuseum van Oudheden, Leiden. Vía Wikimedia.

Osiris fungió como rey civilizador de los egipcios, les enseñó la agricultura, la ley, la religión y, más importante aún, la sacra ciencia de fabricar cerveza y vino. La creciente tirria de Seth hacia su hermano lo condujo a orquestar un golpe de Estado: bajo engaño logró que Osiris entrara en un cajón, lo encerró allí y lo lanzó al Nilo para que se ahogara. El ataúd fue llevado por las aguas hasta la costa de Biblos, donde quedó varado y a su alrededor fue creciendo un árbol que terminó por incorporar el cadáver a su tronco.

Isis se puso a buscar el cuerpo de su marido y recorrió mundo acompañada de su hermana Neftis y del dios médico Tot. Las prolongadas pesquisas la llevaron a localizar la momia de Osiris dentro de aquel tronco de árbol que había pasado a ser un preciado pilar del palacio del rey fenicio. Logró recuperar su cuerpo y traerlo a Egipto para intentar resucitarlo con su hechicería, pero Seth se coscó de la maniobra y, tras robar el cuerpo de Osiris, lo descuartizó y lanzó los cachos por distintas partes.

Nuevamente, la amantísima Isis fue buscando los trozos del despiece para intentar recomponer un marido-frankenstein. Logró localizar todos los pedazos menos el solemne pene, que había sido engullido por un pez oxirrinco del Nilo (dicen que por este motivo los egipcios no eran muy dados a comer pescado). En fin, para completar el puzle osiríaco Isis fabricó la primera prótesis peneana descrita, según unos moldeada con arcilla, según otros era un pito de oro, faltaría más.

Para infundir de nuevo la vida a su marido, Isis ejecutó la revivificante maniobra de la felación o, según versiones más finas, convertida en halcón aleteó sobre el pito para soplarle el hálito vital —en cualquier caso, se trató de un blowjob. El divino mamerto logró revivir a Osiris el tiempo suficiente para que Isis se preñara, después el dios quedó en estado zombi y pasó a ser el amo del inframundo (la Duat) a donde van los fallecidos. Isis parió a Horus y éste se tomó la venganza sobre su maligno tío Seth.

Osiris itifálico de Dendera

Osiris, todo excitaíco él, recibe el espíritu vital de Isis, quien bajo la forma de un milano o halcón se posa sobre el dildo osiríaco para concebir a Horus. Dibujo del libro Osiris and the Egyptian resurrection de Wallis Budge (1911) que reproduce un relieve del templo de Dendera.

semataui seth horus

Seth, con su rara cabeza como de oso hormiguero, y Horus, con cabeza de halcón, en la escena de sema-tauy: anudan el papiro y el loto (símbolos del Alto y Bajo Egipto) alrededor del símbolo sema, parecido al nefer pero que representa la tráquea y los pulmones. Es un signo de reconciliación entre estos dioses enemigos y de unión de las dos tierras bajo la autoridad del faraón. En el cartucho se lee Jeperkara, nombre de trono de Senusert I, dinastía XII. Obsérvese a ambos lados del cartucho la secuencia anj, dyed y uas. Relieve en un lateral del trono de la estatua de Senusert I en el Museo del Cairo.

El pilar Dyed y sus socios anatómicos

El dyedR11 ) tiene forma de columna rematada por tres o cuatro piezas apiladas y con aletas laterales, a veces sin remate y otras coronada con un pequeño saliente o bien con la corona atef propia de Osiris. Es un símbolo antiquísimo, predinástico, quizás un tótem relacionado con la fertilidad del campo. Antes de ser atributo de Osiris fue un elemento asociado con otros dioses como Ptah o Sokar.

La interpretación más aceptada es que representa una columna vertebral, aunque se han propuesto otros orígenes, como un tronco de árbol (quizás relacionado con el del mito). Los dos poderes asociados a dyed son la estabilidad, cosa propia de un pilar anatómico o arquitectónico, y la vuelta a la vida, en virtud de las propiedades mágicas atribuidas a los huesos. Lo más probable es que la forma de dyed sea una estilización de la columna lumbosacra del vacuno, y la verdad es que el aspecto de las últimas lumbares y el sacro bóvidos es muuuuuuuuy parecido al dyed, más que las vértebras cervicales de mi resonancia.

dyed-uas-anj

Los inseparables símbolos anj, dyed y uas. A la derecha en una placa del Museo de Alejandría. En el centro aparecen unificados en un amuleto del Museo Británico. A la derecha componen el típico cetro del dios Ptah, como se aprecia en este relieve del templo de Seti I en Abydos.

El pilar dyed tiene dos acompañantes casi inseparables: la «cruz» anj y el cetro uas. El más famoso símbolo egipcio es, sin duda, el anj ( ) o ankh, en transliteración inglesa, también llamado «cruz ansada», aunque no tiene nada de cruz ni relación con el salvífico símbolo de la cruz cristiana. Anj es sinónimo de vida, aparece en las fuentes de vida como los rayos solares y los dioses, quienes colocan el anj delante de las narices de los mortales para insuflarles vida eterna. ¿Exactamente qué objeto representa anj? De nuevo hay discusión al respecto, pero la teoría predominante es que es que se trata de una correa de sandalia; la segunda teoría me parece más acorde con su apariencia y significado, y es que anj es una vértebra dorsal bovina vista desde arriba, con su larga apófisis espinosa, sus apófisis transversas y el cuerpo vertebral, pero con el conducto medular muy agrandado.

El cetro uas ( S40 ) es otro atributo reservado a dioses y reyes cuyo significado es poder y fuerza. Su curvada punta tiene forma de un animal extraño, quizás cánido, quizás la propia cabeza del dios Seth, la fuerza bruta de la naturaleza. Su extremo inferior se distingue por acabar en una horquilla. Muchos cetros uas están decorados con los detalles de la cabeza animal, incluyendo ojitos, pero las versiones más primitivas solo tenían la forma antes descrita. Se ha postulado que originalmente la forma de la cabecita del cetro es, en realidad, la cabecita del mismísimo glande del largo pene del toro. La curvatura del cuello podría asimilarse a la flexura sigmoidea del pene bovino y la bifurcación final del cetro con la raíz peneana y su conexión con los deferentes. Por otra parte, recuérdese que hay vértebras cuya apófisis espinosa está bifurcada —como las cervicales humanas—.

Pero ¿qué demonios tienen que ver las vértebras con la vida eterna, la resurrección o el vergajo de toro? La relación se explica por una metafisiología mágica reproductiva en la que, según los egipcios, el semen se originaba en los huesos. ¡WTF!

vertebra-egipto

Significado místico de las vértebras en la religión egipcia. A partir del toro como fuerza de la naturaleza se estableció la columna como eje vital, sus grandes vértebras torácicas como símbolo de vida, la rabadilla como estabilidad y su conexión anatómica con el falo como fuente de poder. Los egipcios creían que el semen se orginaba en la médula ósea, fluía hasta la médula espinal y de allí bajaba al pene. Clicar para ver en grande.

La teoría del esperma óseo

Vaya cosa más surrealista, ¿cómo va a generarse la semilla vital en los huesos? Sin embargo, el mito judaico de la creación de Eva incluye la expansión celular a partir de material óseo costal. Tal idea fue popular en diversas culturas antiguas e incluso Aristóteles discutió sobre ella.

Es un ejemplo de cómo las observaciones empíricas sin experimentación y análisis conducen a conclusiones y paradigmas erróneos que, si además se barnizan de dogma religioso, pueden perdurar milenios sin moverse.

Los egipcios observaron en los despieces de vacuno que el poderoso falo del toro está embridado por dos gruesos tractos que lo unen con la columna vertebral: se trata del músculo retractor del pene, útil para que el toro y otros mamíferos mejor dotados que los humanos no se vayan pisando el cipote. Este músculo mantiene el falo curvado dentro de pelvis (flexura sigmoidea) y solamente durante la erección éste se extiende en todo su esplendor. Los retractores se insertan en la unión sacrocoxígea de la columna y ello dio pie a que los sabios egipcios consideraran que eran conductos a través de los que el semen formado en los huesos y en el canal medular bajaba hasta el órgano copulativo.

Los huesos son lo único que persiste tras la muerte, quedaban inmutables en la tierra tras sepultar el cadáver, por tanto podían ser una semilla que mantuviera el germen vital. La médula ósea, ese tejido fibroadiposo de sabrosa gelatinosidad que fue uno de los primeros manjares homínidos según indica la paleontología, podía ser asiento de vitalidad y quizás allí pudiera fabricarse el semen. Todo el semen se acumularía en esa pastufa que rellena el conducto medular de la columna, alias médula espinal, y de allí pasaría al pene a través de los tractos antes comentados. Vemos que los antiguos se enredaban entre médula ósea y médula espinal igual que Celia Villalobos en la época de las vacas locas.

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En resumen, el toro es una fuerza de la naturaleza, atributo de faraones que portan su cola atada al cinto, sus vértebras torácicas son símbolo de vida (anj), su columna lumbosacra es signo de estabilidad y vitalidad (dyed) y su conexión con el falo (uas) permite ejercer el poder de transmitir la vida.

Este absurdo fisiológico perduró. Alcmeón de Crotona afirmaba que el semen se produce en el cerebro, otros que en la médula espinal… Curioso cómo ajustar esta fisiología al organismo femenino.

Otros símbolos vertebrales

Más allá del papel mágico-religioso de las vértebras para recomponer un cadáver y darle vida eterna o para engendrar nueva vida, los egipcios conocían el efecto de las lesiones vertebrales, tal como aparece en los papiros de Edwin Smith y de Kahun (dedicados respectivamente a ciencia médico-quirúrgica y veterinaria).

Hay diversos signos jeroglíficos relacionados con vértebras y costillas, aparte de dyed y anj, algunos son ristras vertebrales con churros de médula espinal saliendo por sus extremos o vértebras en proyección lateral (como el S24 de Gardiner). Se usaban para denominar dichas partes anatómicas y también para referirse a ‘espalda’, ‘atrás’, ‘nudo’ o ‘anudar’ o ‘matanza’.

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Algunos jeroglíficos relacionados con vértebras y costillas. Cuadro extraído de Wikipedia. La primera columna indica el código de la lista de Gardiner. La segunda muestra los signos y la tercera su transliteración.

Volviendo a nuestros tiempos, el anj sigue anclado a los huesos. Tenemos un transportador transmembrana de fostatos que participa en el depósito de mineral óseo. El gen que codifica este transportador se expresa en hueso y articulaciones y recibe el nombre de «homólogo de la anquilosis progresiva», en inglés «progressive ankylosis homolog», abreviado como gen ANKH. Cojonudo, ¿no?

Bibliografía

«Ceterum censeo Podemus esse delenda»

 

Jeroglíficos cardiovasculares

Bien me podría referir a la incomprensible caligrafía de la que los facultativos hacemos alarde en la documentación clínica y las recetas, tópico que por cierto está en progresiva extinción merced a las historias informatizadas. Pero no, se trata de auténticos jeroglíficos egipcios relacionados con el aparato cardiovascular.

La compleja escritura sagrada faraónica se basaba en signos inspirados en objetos de la realidad, algunos fácilmente reconocibles y otros tan estilizados que los egiptólogos aún no se ponen de acuerdo sobre su significado. Estos signos podían representar directamente el objeto delineado, bien un concepto asociado, bien un signo fonético o bien un determinante gramatical. Muy compleja la cosa y asombrosa, considerando que fue la primera escritura desarrollada.

Un grupo numeroso de jeroglíficos se inspiran en partes del cuerpo humano y de animales. Del ser humano se representaban básicamente estructuras externas: manos, brazos, piernas, cabeza, orejas, boca, dientes o el ojo en múltiples formas. De los animales también se podían simbolizar partes exteriores, como patas, pieles, cuernos, etc., pero también algunas estructuras internas como vértebras, costillas o alguna tripa inespecífica. Curiosamente no se prodigaron con los órganos internos como fuente de jeroglíficos, con la notoria excepción del corazón, que aparece en dos de ellos.

El corazón en la cultura egipcia

El corazón era considerado por los antiguos egipcios la sede del pensamiento y del alma. No había órgano más valioso. Se le adjudicaban capacidades que ahora asignamos al cerebro: raciocinio, inteligencia, valor, poder creador y pensamiento espiritual. El cerebro, en cambio, no recibía la menor consideración, de modo que durante los ritos de momificación era vilmente sacado a gancho por las narices y tirado a la basura.

Los pulmones, el hígado, el estómago y los intestinos eran extraídos y conservados aparte en sus respectivos vasos canopos. Solamente el corazón y los riñones eran dejados in situ. Se resguardaba el corazón del cadáver con amuletos protectores, en virtud del papel crucial que el órgano debería desempeñar durante el juicio del difunto en el más allá.

pesado del corazón, libro de los muertos

Ceremonia del pesado del corazón, ilustrada en el Papiro de Ani, Museo Británico.

En otro post comentamos cómo se desarrollaba el juicio de Osiris, momento cumbre en el paso a la vida eterna y en torno al cual giraba todo el ritual funerario. En pocas palabras, el juicio consistía en que los dioses colocaban el corazón del difunto en una balanza comparándolo con una pluma, símbolo de la verdad y la justicia (la Maat). El corazón debía ser tan liviano como la pluma para que el fallecido fuese aceptado en el mundo de Osiris. Si era más pesado lo devoraba un bestiajo infernal (Ammit) y el alma del muerto desaparecía. Así de importante era el corazón.

Nefer: bondad y belleza

cartucho de Neferkara

Cartucho real de Neferkara. El símbolo central, con forma de pala o instrumento de cuerda es el jeroglífico “nefer”. Representa el corazón colgando de la tráquea o de un cacho de aorta torácica.

El primer jeroglífico es el trilítero nfr hiero_F35_nefer ), habitualmente pronunciado nefer (sépase que en lengua egipcia no se anotaban las vocales, como en otras lenguas del tronco afroasiático, por ejemplo el árabe o el hebreo, así que se desconoce la pronunciación real del egipcio). El jeroglífico para nefer es ciertamente curioso: consta de una figura piriforme de la que sale un asta vertical larga, en cuya parte superior presenta uno o dos trazos horizontales en forma de cruz.

Aunque no todos los estudiosos se ponen de acuerdo, se asume que la figura piriforme representa el corazón, mientras que el trazo vertical correspondería a la aorta, según unos, o a la tráquea o el esófago, según otros. En cualquier caso, el jeroglífico nefer es una representación del mediastino, pero no de un humano sino de animal, quizás ovino. Se ha dicho también que el símbolo representa un instrumento musical de cuerda tipo laúd, cosa que si bien puede parecer en el símbolo escrito, no se sostiene cuando se examinan amuletos con forma de nefer en 3D.

Nefer significa bonito, bello, bueno o bondadoso; siempre se asocia a cualidades agradables y positivas. No se sabe cómo derivó la asociación de estos conceptos con un mediastino animal, pero considerando la importancia dada al corazón, no parece descabellado que éste se incluya en el jeroglífico que representa tan nobles términos.

La expresión nefer nos suena muy a Egipto Antiguo, pues forma parte del nombre de muchos personajes famosos, como Nefertiti (la reina de Ajenatón), Neferjeperura (el propio Ajenatón, d.XVIII), Neferneferuatón (corregente con Ajenatón, quizás Smenkare), Nefertari (la reina de Ramsés II, d.XIX), Neferkara (nombre de varios faraones, incluyendo el gran Pepy II, d.VI), Seneferu (o Snofru, faraón de la d.IV), Nefermaat (chaty del anterior), Neferhotep (nombre de tres faraones), Neferites (dos monarcas de d.XXIX), Sennefer (noble tebano famoso por su tumba), Hunefer (escriba famoso por su papiro) y así un montón.

algunos ejemplos de cartuchos reales donde aparece el jeroglífico "nefer".

Algunos ejemplos de cartuchos reales donde aparece el jeroglífico “nefer”.

moneda egipcia

Moneda de Nectanebo II (s.IV a.C), mostrando los jeroglíficos nefer (bueno) y nub (oro). En el tubo vertical de nefer se observan estriaciones, ¿anillos traqueales?, y cuatro salientes superiores, ¿cartílagos laríngeos?

Otro sitio donde aparece el nefer es en la moneda egipcia. Resulta curioso que la sociedad egipcia se desarrollara a lo largo de varios milenios sin necesidad de acuñar moneda. No se negociaba con dinero sino en especie, sobre todo con medidas de cereal.

No fue sino hasta la dinastía XXX, la última, cuando en tiempos de Nectanebo II (359-343 a.C.) se acuñó moneda autóctona egipcia. Esta moneda de oro no estaba destinada a los propios egipcios sino a la abundantísima colonia griega que se había ido asentando en Egipto. En el anverso de la moneda de Nectanebo II se aprecian dos jeroglíficos: uno es nefer y el otro es nub, correspondiente a “oro” y representado por un collar con cuentas. Es decir, la inscripción de la moneda, nubnefer, significa “buen oro” u “oro fino”.

Ib, el corazón en sentido real y figurado 

El jeroglífico que dibuja el corazón ( hiero_F34_ib ) estiliza su figura dándole una forma que recuerda una vasija con tapa y asas. La “tapa” podría remitirse a la emergencia de los grandes vasos, mientras las “asas” serían las orejuelas auriculares. Ello se aprecia mejor en los amuletos cordiformes que se colocaba a las momias en los aledaños cardiacos.

Amuletos funerarios en forma de corazón ("ib").

Amuletos funerarios en forma de corazón (“ib”). Se colocaban en el precordio o dentro de la cavidad torácica de la momia. Met Museum.

Dependiendo de los signos acompañantes, este jeroglífico se lee como ib o como haty. Se usaba haty para referirse al corazón como víscera física y cárnica. En cambio ib era el corazón en su elevado sentido figurado como sede del alma y el pensamiento. En tal sentido el jeroglífico cardíaco corresponde a la sílaba “ib” de algunos nombres faraónicos: Adyib, Ibiau, Nedyemibra, Sehetepibra, Peribsen o Sejemib (no es por nada, pero casi parecen nombres de anticuerpos monoclonales).

Ejemplos de cartuchos reales donde aparece el jeroglífico "ib" del corazón.

Ejemplos de cartuchos reales donde aparece el jeroglífico “ib” del corazón.

Al corazón se le dedican numerosos hechizos en los textos funerarios, con el fin de protegerlo y de suplicarle al mismo órgano que no hablara en contra de su dueño, que no delatara las debilidades del difunto para que pudiese pasar el examen de admisión a la vida eterna.

A veces me da la impresión de que retornamos a un sistema de escritura pseudo-jeroglífica a causa del uso reiterativo e intensivo de los emoticonos en las redes sociales. Se usan emoticonos tanto para señalar objetos, estados mentales, circunstancias metafóricas y como modulador de lo escrito en el mensaje de texto, vamos, más o menos los usos dados a los jeroglíficos.

Os cuento, incluso, que el socorrido emoticono del cagajón con ojos del Whatsapp tiene su ancestro en un jeroglífico: hiero_F52_caca, el codificado como F52 en la lista de Gardiner, correspondiente al fonema hs. Es un zurullo de caca (sin ojos) y se usaba para decir caca, precisamente.

jeroglífico para caca

Escena de ganadería en la decoración de la mastaba del sacerdote Fetekti, dinastía V. La flecha señala el jeroglífico zurullesco que designa excremento. (Modificado de Wikipedia)

Bibliografía recomendada:

  • Elisa Castel Ronda: Egipto, signos y símbolos de lo sagrado. Aldebarán, 1999.
  • Alan Henderson Gardiner: Gramática egipcia, una introducción al estudio de los jeroglíficos. Publicaciones Lepsius, 1995.
  • Mark Collier y Bill Manley: Introducción a los jeroglíficos egipcios. Alianza Editorial, 2007.

Frutos y semillas en la Anatomía humana

Bodegón de Arcimboldo

Uno de los famosísimos bodegones antropomorfos de Arcimboldo (1527-1593).

Por supuesto que no voy a tratar sobre cocos, melones o peras aplicados a la anatomía femenina, ni de nabos, yucas o bananas en el caso viril, pues ya conocéis mi aversión a tales vulgarismos coloquiales de mal gusto… Existen, sin embargo, algunas estructuras de nuestra anatomía cuyo nombre formal y académico deriva de cosas comestibles. Ya había comentado en un post de metáforas gastronómicas que a partir de la uva provenían los nombres anatómicos de úvula y úvea. Hoy me referiré a unas pocas estructuras relacionadas con frutos secos y legumbres.

Almendra

Tendemos a pensar que todas las palabras castellanas que comienzan por al- son de origen árabe. En el caso de la almendra nos confunde aún más el amplio uso de este fruto seco en la cocina tradicional árabe, pero en realidad almendra proviene del griego αμύγδαλα (amígdala). El vocablo pasó al latín como amygdala, al latín vulgar como amindula y de allí a las lenguas romances: amande (fr), mandorla (it), amêndoa (pt), améndoa (gall), ametlla (cat), migdală (rum). También deriva su nombre en lenguas no romances: almond (in), mandel (alemán, noruego, danés y sueco), migdałowy (pol), möndlu (islandés) y también su traducción en holandés, ruso, checo, estonio, magiar, finés y hasta en japonés y coreano.

Es obvia la relación amygdala-almendra con la anatomía, pero dicha relación no fue lineal ya que el nombre de amígdala para referirse a los órganos linfoides faríngeos no proviene de la tradición grecolatina. En latín las amígdalas de la garganta se llamaban tonsillae, y en griego antiguo paristhmion (“a los lados del istmo” de las fauces). La comparación de las tonsilas con la forma oval almendrada sí que proviene de los árabes, quienes las llamaban literalmente “almendras”: al-lauzatani, o su singular al-lauz (1, 2). Fue probablemente a través de los textos de Avicena cuando se tradujo del árabe al latín adquiriendo la forma amígdala, y así la tenemos desde finales de la Edad Media.

El nombre de amígdala se hizo genérico para los agregados linfoides rino-oro-faríngeos, de modo que además de las amígdalas palatinas están la amígdala faríngea de Luschka, las tubáricas de Gerlach y la lingual, que forman una aduana en la faringe llamada anillo de Waldeyer, descrita por Heinrich Waldeyer-Hartz (1836-1921).

El sistema nervioso central también cuenta con estructuras amigdalares, pero no linfáticas: se trata de las amígdalas del cerebelo y del lóbulo temporal, de nuevo bautizadas así por su forma almendrada.

malformación de Chiari

Amígdala cerebelosa (flecha) desplazada por debajo de la base del cráneo (línea amarilla) en la malformación de Chiari. Modificado de www.radiopaedia.org.

La amígdala cerebelosa es un saliente ovoideo y par ubicado en la parte inferior del cerebelo, justo debajo del lóbulo flóculo-nodular, abrigando desde atrás al tallo cerebral. Su implicación más relevante es su peligro de herniación: ante aumentos bruscos de presión intracraneal las amígdalas cerebelosas pueden desplazarse hacia abajo, a través del foramen magnus, apachurrar el tallo cerebral con sus centros cardiorrespiratorios y acabar en fallecimiento. Otra forma de herniación mucho más frecuente es la debida a la malformación de Arnold-Chiari, donde las amígdalas se encuentran escurridas a través del foramen magnus hacia el canal raquídeo. Con frecuencia es un hallazgo casual, pero otras veces el Arnold-Chiari se relaciona con siringomielia, meningocele, paresias de pares craneales e hipertensión intracraneal.

amígdala del lóbulo temporal

Ubicación de la amígdala cerebral y su relación con el hipocampo (www.jneurosci.org).

La amígdala del lóbulo temporal o núcleo amigdalino es una de las estructuras cerebrales más fascinantes. Filogenéticamente es una estructura muy antigua, por lo que se relaciona con funciones y conductas primitivas como el olfato, el miedo y las emociones irracionales. Los núcleos amigdalinos se ubican en el extremo anterior de los lóbulos temporales; están conectados con otras estructuras del sistema límbico como el trígono, el hipocampo, ciertos núcleos del tálamo y el gyrus cinguli. Este sistema en el que se originan las emociones primitivas, el deseo sexual, la ira o el miedo, está bajo el control más o menos férreo de los lóbulos frontales, de allí que cuando éstos se desconectan (los neuros hablan de frontalización, aunque debería ser desfrontalización) el individuo muestra desinhibición, comportamiento social inadecuado o labilidad emocional.

La lesión de ambos lóbulos temporales que daña las amígdalas se manifiesta por hipersexualidad, hiperoralidad, masturbofilia y algunas agnosias de tipo visual. Tal cuadro se llama síndrome de Klüver-Bucy por los investigadores que lo describieron en monos con lesión experimental de las amígdalas. Como condición clínica en humanos es muy rara, alguna vez por encefalitis herpética. Tuve oportunidad de ver un Klüver-Bucy de verdad en una paciente con neurocisticercosis y ciertamente la señora andaba más salida que el peñón de Gibraltar.

Piña piñonera

Como sabemos, las coníferas son árboles que se reproducen a través de frutos compuestos en forma de cono. En griego se usaba kônos para denominar los cuerpos de extremo puntiagudo, específicamente el fruto de las coníferas, mientras en latín se decía pinea de donde viene nuestra palabra piña. Desde la Antigüedad la glándula pineal recibió su nombre por su forma más o menos cónica similar a la piña piñonera.

Ilustración original de

Ilustración original de “The Anatomy of Humane Bodies Epitomized” de Thomas Gibson, 1703, mostrando la cara dorsal del tallo cerebral, con la pineal (F) sobre la lámina cuadrigémina formada por las “nalgas” (nates, GG) y los “testículos” (testes, HH).

La glándula pineal o epífisis es uno de los órganos más cargados de controversia esotérica a lo largo de los tiempos. Diferentes corrientes filosóficas y religiosas le han atribuido poderes especiales: tercer ojo, chacra, ojo del alma, asiento del espíritu, etc. Las primeras menciones se atribuyen a Herófilo y Erasístrato, pero es de Galeno la descripción más antigua que sobrevive. En aquella época la glándula se llamaba conarium o pinea y se discutía su papel como válvula de los pneumas que fluían por el encéfalo. Tal pastel fue sucesivamente distorsionado hasta el punto que el insigne Descartes atribuyó a tan exiguo fragmento tisular la condición de ser asiento físico de la mismísima alma, vaya por dios (3). Otra imagen curiosa fue dada por el anatomista Thomas Gibson (1647-1722): el muy cochino describió la pineal como un pene pequeñito que pendía sobre el par de cojones de los colículos inferiores. Tendría un problema, pues en esas regiones del cuarto ventrículo también veía “nalgas”, “vulvas” y “anos” (4).

Durante el s.XIX se descartaron las teorías esotéricas y filosóficas carentes de base, y la pineal paso a ser considerada un vil vestigio inútil. Esto cambió tras el descubrimiento de la melatonina por Aaron Lerner en 1958, quien aisló los primeros 100 µg a partir de 100 kg de pineales bovinas (unas 200.000 unidades, poco más, poco menos). Desde entonces la pineal ascendió a órgano neuroendocrino en toda regla (5).

La producción melatonina varía según los períodos de luz y oscuridad debido a la conexión neural entre la vía óptica y la pineal. De esta manera la actividad de la pineal se relaciona con los ritmos de sueño/vigilia y la modulación de ritmos circadianos de otros sistemas como, por ejemplo, algunas vías hormonales hipotálamo-hipofisarias. Sin embargo, no está demostrada la utilidad terapéutica de la melatonina en trastornos del sueño, y su venta farmacéutica como “suplemento” ha impedido que la melatonina y la pineal se terminen de despojar de ese velo misterioso del que ahora se aprovechan terapias pseudocientíficas y charlatanes varios.

Guisantes y lentejas

Esto ya tiene menos miga. Del nombre latino de guisante, pisum, proviene la denominación de uno de los huesos del carpo, el pisiforme. Se trata del más pequeño de los ocho huesos de la muñeca, fácilmente palpable en el extremo medial de la fila superior del carpo. En este hueso se inserta el tendón del músculo flexor carpi ulnaris, antiguamente músculo cubital anterior. De hecho, más que insertarse el pisiforme está rodeado por el tendón de este músculo a modo de hueso sesamoideo. Ésta es otra referencia anatómica seminal (de semilla, quiero decir) que compara los granos de sésamo con los pequeños núcleos de osificación que se forman en el espesor de un tendón. Existen en varios lugares y tienden a ser inconstantes. Según esta definición la mismísima rótula sería un gran hueso sesamoideo alojado en el tendón del cuádriceps.

Otra leguminosa, la lenteja, en latín lens, lentis o lentícula, con su forma de disco biconvexo, cedió su nombre a las lentes ópticas de vidrio y por extensión se describe como lenticular aquello con forma de lente. Obviamente, la lente natural por excelencia es el cristalino ocular, lens crystallina en literatura clásica. Su parecido con una lenteja alcanza el máximo en el estadio de catarata marrón, como se observa tras una extracción extracapsular de catarata.

Otros nombres derivados de este origen son el núcleo lenticular de los ganglios basales del cerebro, el pequeñísimo hueso lenticular del oído medio, entre el yunque y el estribo (cuando está), y el lentigo, término aplicado a lesiones pecosas de la piel.

Higos

Una historia fascinante que va desde la gastronomía a la ciencia es la de cómo el higo dio su nombre a la sacra víscera del hígado. El nombre griego para el hígado era ηπαρ / ηπατος (hépar / hepatos) mientras en Roma se conocía como iecur. ¿Cómo se pudo llegar de iecur a hígado y qué pintan los higos en ello?

La respuesta está en uno de los manjares de lujo más antiguos: el foie gras. Tiempo tuvieron nuestros ancestros para notar que las aves palmípedas cazadas en el momento de su migración tenían unos hígados más grandes, grasos y sabrosos que en otros momentos del año. Se trataba del hígado hipertrófico pre migratorio, fenómeno fisiológico mediante el cual las aves anátidas se ceban solitas y acumulan calorías antes de su larga travesía. Ya domesticados los patos y las ocas, se quiso obtener un resultado similar cebando las aves a conciencia.

La receta sigue vigente hoy: alimentación hipercalórica a base de carbohidratos y limitación de la actividad física del ave. Exactamente lo mismo que debe hacer un humano para ganarse una diabetes y una esteatosis hepática.

alimentación de ocas en egipto

Tareas pecuarias en Egipto. En la esquina inferior izquierda se observa un hombre sentado sobre un ganso, embuchándole alimento (clicar para aumentar). Relieve de una tumba proveniente de Giza, de la Dinastía VI (2323-2150 a.C). Museum of Fine Arts, Boston.

Tenemos evidencias de la crianza de anátidas para obtener foie gras desde Egipto. Algunos relieves procedentes de tumbas del Reino Antiguo muestran las maniobras de embuchado de patos y gansos. En otro post apunté que también son del Reino Antiguo la mayoría de las estatuas de obesos egipcios, ¿será casualidad? El consumo de hígado graso fue común para otros pueblos mediterráneos, incluyendo por supuesto a griegos y romanos.

Para el engorde de las aves se usaban cereales e higos secos. Se decía que la mejor calidad del hígado se obtenía con patos cebados con higos (ficum), y así el iecur ficatum pasó a ser una auténtica especialidad gastronómica. En el Libro VII de la Re Coquinaria de Apicio se da un par de recetas de ficatum, diferenciando este precursor del foie gras de otros hígados no esteatósicos empleados en el recetario, y que son mencionados como iecur o iecinera. También mencionan el rico iecur ficatum Horacio, Plinio el Viejo o Columela, entre otros.

La cosa es que con el paso de los siglos se fue haciendo coloquial el uso del iecur ficatum para referirse a cualquier víscera hepática; posteriormente se perdió el iecur y del ficatum provino el nombre dado al órgano en las lenguas romances: nuestro hígado (transformación de figado, documentado desde el s.XIII), fegato (it), foie (fr), fígado (pt y gall), fetge (cat) y ficat (rum). Este fenómeno también ocurrió en la lengua griega, pues de su antiguo foie gras, ηπαρ συκώτον (hépar sycoton, de syco, higo) proviene el nombre del hígado en griego moderno, συκώτι. Incluso el término en lenguas anglosajonas, como liver o leber, parece provenir de una raíz que significa “grasoso-pegajoso” (6).

Actualmente la industria foiegrasera es uno de los frentes de lucha para los movimientos pro derechos animales, quienes acusan de maltrato hacia las aves cebadas a la fuerza y enclaustradas. Cierta razón tienen, y está bien que se intente obtener el engorde por métodos menos agresivos para el animal, lo mismo que cualquier “humanidad” en el trato a los animales de cría. Pero de allí a las posturas radicales de algunos de estos colectivos pues ya no. Y menos que intenten sus objetivos mediante legislación arbitraria, proponiendo hasta la prohibición de venta y consumo del foie gras.

Los enemigos del consumo de productos cárnicos animales muestran una evidente cortedad de miras al sentirse mal por matar para comer y asimilar para sí el sufrimiento de nuestros hermanos animales. Se mata también a los vegetales para comerlos, aunque no sea patente ningún sufrimiento. No hay otro modo de nutrirnos que matando y comiendo otras criaturas, al menos hasta que nos metan cloroplastos transgénicos en nuestras células. La biología elemental de una planta tiene suficientes similitudes con la humana como para considerar al vegetal o al hongo tan “hermanos” como a cualquier animal: tenemos la misma base química orgánica, su ADN usa el mismo código que el nuestro, se replica y se transcribe de igual manera, tienen ribosomas, membranas y enzimas como nosotros. Esas levaduras que fermentan el pan hacen la misma ruta de glicólisis que nuestros eritrocitos o nuestras neuronas, y sin embargo se asesina a las levaduras en el horno como agradecimiento de sus servicios.

Así que seguiré consumiendo foie gras tranquila y ocasionalmente.

Chaty con ginecomastia

Ya sé que hablar aquí de chatis y tetas atraerá a huestes de pajiconfusos interneteros. Una ventaja que se tiene como webmaster es conocer los términos de búsqueda por los que la gente ha accedido a tu web, y en el caso de este blog tan decentito de Ilustración Médica tengo en mi haber búsquedas como éstas (sic): “ventajas y desventajas del bondage testicular”, “zonas erogenas en los transexuales”, “etiqueta puta”, “latinas en estado de ebriedad”, “raspon en vagina”, “fotos vaginas artificiales”, “como son los genitales de una sirena”, “transexuales tetas médicos”, “queso en vagina”, “bolitas en la parte genital femenina”, “porque mi periodo parece mezclarse con el flujo vaginal”, “comerse el flujo femenino” y, la mejor de todas, “como se hace una lengua cuando se mama vagina”. Gracias a estos portentos de la Humanidad por visitar este humilde blog.

Obviamente no me referiré a chaty en el contexto de chata, chatita o chatina, apelativo un tanto desdeñoso aplicable a chicas jóvenes, pues sería raro atribuir ginecomastia a una chati de este tipo.

Chaty era el título del principal alto cargo en el Antiguo Egipto, solo por detrás del mismísimo Faraón. Concretamente me interesa un chaty llamado Hemiunu en cuya estatua resalta una anómala proporción mamaria compatible con ginecomastia, como se ve en la figura adjunta.

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Hemiunu, chaty del faraón Jufu y constructor de su pirámide

El cargo de chaty, o tayty sab chaty (“el del velo”, “el envuelto”) era equivalente al de un Primer Ministro o Presidente del Gobierno o lo que en nuestra historia representó el Valido del Rey, como el Conde Duque de Olivares. Es decir, la persona que ostenta la máxima jerarquía por debajo del Rey. En la literatura divulgativa sobre Egipto al chaty se le suele llamar visir, por analogía con este cargo califal, aunque es una denominación incorrecta. El chaty asumía funciones que hoy en día vemos repartidas entre los ministerios de interior, justicia, hacienda, fomento y obras públicas, además de cuidar de la Casa de su Majestad. Una de sus principales responsabilidades era la ejecución de las obras monumentales encargadas por el faraón, incluyendo su tumba y sus templos.

Un chaty muy famoso es Imhotep, a quien se atribuye la construcción de la primera pirámide, la pirámide escalonada del faraón Djeser en Saqqara (III dinastía). También nos resulta familiar a los médicos pues es considerado padre de la Medicina egipcia hasta el punto que muchos siglos después fue deificado como un Asclepio egipcio.

Por supuesto que los chatys provenían de la nobleza y frecuentemente estaban emparentados con el faraón (hijo de una esposa secundaria, primo, yerno, etc.) o con sus predecesores en el cargo. Esta proximidad hizo que puntualmente un chaty llegara a faraón cuando el que moría no tenía un heredero disponible. Así ascendieron Amenemhat I y Ramsés I, iniciadores de las dinastías XII y XIX respectivamente, o el faraón Ay que había sido el chaty de Tutankhamon y pasó a ser el penúltimo rey de la dinastía XVIII.

Al personaje tetudo que nos ocupa, Hemiunu, lo localizamos durante el Reino Antiguo, concretamente en la IV dinastía (2630-2500 a.C.). Recordemos que ésta fue la época de esplendor de las pirámides. El padre de Hemiunu fue el chaty Nefermaat, hijo del faraón Snofru (fundador de la dinastía y constructor de tres pirámides) y medio hermano de Jufu, el siguiente faraón. Una observación, Jufu (o Khufu) es Keops: muchos nombres faraónicos han corrido la suerte de La Coruña y Gerona, y actualmente todo egiptólogo de pro dice Jufu, Jafre y Menkaure en vez de Keops, Kefrén y Micerinos.

Jufu tuvo varios chatys durante su reinado, entre ellos su hermano Nefermaat  y después al hijo de éste Hemiunu. Y es a Hemiunu a quien se atribuye la construcción de la gran pirámide de Keops en la meseta de Guiza, lo cual no es poco mérito para pasar a la historia. Hemiunu fue enterrado en una magnífica mastaba en la necrópolis oeste de Guiza, adyacente a las famosas pirámides.

Estatua de Hemiunu tal como fue encontrada dentro su mastaba.

En las tumbas importantes del reino antiguo había una habitación cerrada llamada serdab, comunicada con el exterior a través de una mirilla, donde se colocaba una estatua del difunto la cual podía “mirar al exterior” a través de la mirilla. La estatua tetona de Hemiunu es la que se encontró dentro del serdab de su tumba, solo que la cabeza estaba tirada por el suelo y las joyas engastadas en sus ojos habían desaparecido por obra de los ladrones.

Actualmente la estatua de Hemiunu está en el Museo Roemer und Pelizaeus de Hildesheim, Alemania. Muestra a un hombre maduro sentado, a escala real, con poca frente, fondón pero no especialmente gordo y con esa notoria pechuga.

La ginecomastia es la presencia de tejido glandular mamario desarrollado en un varón. En cambio la pseudoginecomastia es la acumulación de grasa pectoral de los gorditos, sin tejido mamario. En la mitad de los casos la ginecomastia es fisiológica (en el recién nacido, el púber o el anciano) o no tiene causa determinable. La otra mitad está causada por aumento del efecto estrogénico o reducción de los andrógenos. Entre las causas más relevantes están:

  • Cirrosis hepática: el mal metabolismo hepático causa acumulación de estrógenos endógenos.
  • Hipogonadismo: como en la deficiencia de 5α-reductasa, el síndrome de insensibilidad a andrógenos, Klinefelter (47,XXY), extirpación testicular, post-orquitis, torsión testicular, síndrome de Kallman.
  • Hiperprolactinemia: secundaria a prolactinoma hipofisario.
  • Tumores productores de HCG: sean de células de Leydig o Sertoli, coriocarcinoma, tumor pulmonar de células grandes o tumores gástricos y renales secretores de HCG.
  • Hipertiroidismo: entre el 10% y el 40% de los hombres con hipertiroidismo pueden desarrollar ginecomastia, reversible al tornar a estado eutiroideo.
  • Insuficiencia renal crónica: por reducción de la producción de testosterona.
  • Medicamentos: es de las causas más frecuentes y más fácilmente identificable. La lista de medicamentos involucrados es grande, pero destacan los antiandrógenos usados para la hiperplasia prostática y la alopecia (finasteride, flutamida), cimetidina, ketoconazol, espironolactona, esteroides anabolizantes…

Para mayor información hay algunas revisiones recientes de acceso abierto: Dickinson G (Am Fam Physician 2012;85:716), Morcos RN (J Fam Pract 2012;61:719), Barros AC (Sao Paulo Med J 2012;130:187).

El escriba sentado del Museo del Louvre.

Lo más probable es que la de Hemiunu fuese una ginecomastia fisiológica de la edad madura asociada a unos kilitos de más, sin tener que elucubrar sobre raros síndromes. Las representaciones de gordura en el arte egipcio no son frecuentes y en general pertenecen al reino antiguo, se supone que como signo de buena posición social. Otro ejemplo de ginecomastia es el famoso escriba sentado del Louvre, con unas mamas péndulas que no presentan otras esculturas de escribas egipcios.

Y el ginecomástico andrógino más famoso de Egipto es, sin duda, el faraón Neferjeperura Waenra Amenhotep IV, alias Akhenaton. Su representación con pelvis ginecoide, barriguita caída, tetillas prominentes y rasgos superestilizados ha originado ríos de tinta en la literatura médica.

Akhenaton y Nefertiti, ¿cuál es cuál? (tomado de R. Freed et al: Pharaohs of the Sun, MFA, 1999)

Akhenaton y Nefertiti, ¿cuál es cuál? (tomado de R. Freed et al: Pharaohs of the Sun, MFA, 1999)

Para los pirados creyentes en el origen alienígeno de las pirámides, ya habéis conocido a Hemiunu, el capataz de los extraterrestres. No entiendo esa absurda y primitiva fascinación por buscar teorías sobrenaturales y conspiranoias para explicar cualquier cosa, cuando las explicaciones racionales aun siendo incompletas resultan mucho más maravillosas para quienes deseen usar la cabeza y estudiar. El bobo mira la magnificencia de las pirámides y piensa “esto no lo ha podido hacer el ser humano, si antes de esto no había ná, y de repente construyen esto…”, pues sí había cosas antes, menos grandes pero muy interesantes.

Luego los pirados del demonio “atan cabos” asociando las diversas construcciones piramidales hechas por distintas culturas alrededor del mundo y no pueden concluir sino que es un plan extraterrestre cósmico, cuando la distancia en el tiempo entre estos edificios es tan grande como para descartar asociación alguna. La madre que los parió. Me parece que la Arqueología sufre igual que la Medicina de la intrusión de gentuza iluminada que con sus pobres medios y nula preparación quieren vender sus descubrimientos y revelaciones. Incluso se refieren a la arqueología científica como “arqueología convencional”, igual que los homeópatas y curanderos pseudocientíficos se refieren a los médicos de verdad, “convencionales”.

Como muestra este programa sobre aliens y pirámides, colección de despropósitos y errores de bulto, teorías chifladas e “investigadores” que parecen sacados de un programa de humor (hasta el doblaje parece una broma hecha por Joaquín Reyes y Flo Fernández, pero no, es de verdad). Es triste que el Canal Historia mezcle documentales más o menos serios con basura de este jaez.

¿Qué es una infografía?

Pues es información gráfica, o bien gráficos para información. Es decir, se trata de una herramienta de comunicación que combina imágenes y textos explicativos breves para trasmitir un contenido.

Traigo hoy este tema porque he visto que el término infografía no se maneja mucho entre mis colegas, aunque luego captan rápidamente el concepto porque nuestros libros médicos están plagados de infografías. Recordemos los esquemas fisiopatológicos, las figuras de las rutas metabólicas, de las fases de la mitosis, de la filtración glomerular, del ciclo hormonal femenino, de los ciclos de vida parasitarios… todos son ejemplos de infografías. Incluso las clásicas gráficas de las historias clínicas que registran el seguimiento de signos vitales, temperatura, diuresis, síntomas e incidencias son formas de infografía.

Antes de ahondar en el tema quiero puntualizar otra definición de infografía que se refiere a los gráficos informáticos y es la que recoge el diccionario de la RAE:

infografía. (Acrón. de informática y -grafía; marca reg.) 1. f. Técnica de elaboración de imágenes mediante ordenador. 2. f. Imagen obtenida por medio de esta técnica.

¿Marca registrada? Vaya. Esta definición de infografía no es la que nos interesa y es poco relevante en ciencias de la comunicación, así que volvamos al concepto más útil. Básicamente las infografías contienen dos componentes: (1) una parte gráfica, sea en forma de figura, ilustración simple o compuesta, gráfico de barras o pastel, etc., y (2) una parte textual, que complementa lo expuesto en la parte gráfica.

Ejemplo de infografía sobre el desembarco en Normandía (de la página aprehenderlahistoria.blogspot.com.es)

Sin embargo, un dibujo anatómico con los rótulos de sus partes no sería un ejemplo infográfico pues se trata de una ilustración estática. En la infografía hay un sentido dinámico, se explica un proceso, una pequeña historia, y esa es la utilidad y el potencial que tiene la misma. La explotación de este formato es extensa en los medios de comunicación, pues a diario es utilizada en periódicos y revistas para explicar cualquier cosa: procesos económicos, conflictos geopolíticos, encuestas a la población, la reconstrucción de un homicidio, etc. En el mundo empresarial también es ampliamente usada para complementar informes de resultados o presentar nuevos proyectos. Prácticamente no hay cosa que no pueda ser explicada mediante una infografía, y como ejemplo dejo una que muestra un procedimiento quirúrgico sencillo:

Técnica de la tarsorrafia lateral. Uso de la infografía para explicar un procedimiento quirúrgico. Imagen original de Ilustración Médica.

En este blog ya han aparecido otros ejemplos dedicados a la galactosemia, a la sirenomelia o a la fisiología del flato. En la web de Ilustración Médica hay una galería con otros ejemplos.

Hay quien remonta el origen del formato infográfico a la prensa inglesa del siglo XVIII, o a los tratados renacentistas o, incluso, a las pinturas rupestres. Yo diría que los inventores de la infografía, tal como corresponde al concepto que ahora manejamos, fueron los antiguos egipcios. Las decoraciones monumentales de templos y tumbas o los papiros dejados como ofrendas funerarias son clarísimos ejemplos de diseño visual con textos más o menos breves.

Infografía para propaganda política. El faraón Ramsés II luchando en la batalla de Qadesh, relieve del templo de Abu Simbel. Por las decoraciones de este templo tenemos noticia de la versión oficial egipcia sobre esta batalla contra los hititas. (www.mundohistoria.org)

Uno de los motivos más frecuentes era las escenas del Libro de los Muertos, una serie de textos que indicaban el viaje del difunto hacia la vida eterna, los peligros y pruebas que tenía que sortear en su viaje y los sortilegios que debía pronunciar en cada etapa. Aquí reproduzco un segmento del célebre papiro de Hunéfer, un escriba del 1300 a. de C. en cuya tumba se encontró el magnífico ejemplar ahora expuesto en el Museo Británico:

escena del papiro de Hunéfer mostrando el juicio de Osiris (explicación en el texto)

Escena del papiro de Hunéfer mostrando el juicio de Osiris (explicación en el texto). Clic para aumentar.

En la imagen se presenta el episodio del juicio de Osiris, momento clave del viaje del difunto. Las viñetas del papiro permiten seguir la historia del juicio. En la parte superior (1) vemos al difunto Hunéfer celebrando ofrendas ante los dioses del tribunal; después Hunéfer es llevado por Anubis (2) al recinto del juicio donde el mismo Anubis (3) se encarga de pesar en una balanza el corazón del muerto contra la pluma de Maat (diosa de la verdad y la justicia). Si el corazón del difunto era más pesado que la pluma de la justicia entonces era devorado por el bicho infernal Ammit (4), engendro de cocodrilo, león e hipopótamo, y el alma del difunto desaparecía para siempre. Si el dios Tot (5) comprobaba que el corazón aprobaba el test de la balanza, dejaba pasar al difunto quien era conducido por Horus (6) ante Osiris (7), en la imagen acompañado por sus hermana Isis y Neftis, y finalmente logra alcanzar la vida eterna. Los jeroglíficos que acompañan señalan los conjuros que debe recitar el fallecido ante cada dios para superar las fases del juicio.

Era común que se dispusiera una copia del libro de los muertos en papiro dentro de las tumbas, para servir como chuleta al difunto, o bien que se decoraran las paredes de las tumbas con estas escenas.