Las cervicales de Osiris

Cuando se revisan imágenes clínicas radiológicas o por resonancia no es raro encontrarse figuras que recuerden cosas o personajes. Estas pareidolias han servido para dar nombre a signos radiológicos, pero también han hecho ver a pacientes y profesionales cristos, santos y demonios escondidos entre las manchas de una tomografía. El otro día explorando una resonancia encontré una imagen de reminiscencias egipcíacas:

columna dyed

Resonancia magnética craneocervical coronal en secuencia FLAIR. Se observa la columna cervical flanqueada por las arterias vertebrales.

El corte coronal de las vértebras cervicales perfectamente alineadas y coronadas por la apófisis odontoides del axis reproduce la figura del pilar dyed, famoso y omnipresente signo osiríaco del Antiguo Egipto. La pareidolia en este caso es muy lógica, pues realmente el pilar dyed es la representación de una columna vertebral, concretamente la del dios Osiris, signo de estabilidad y resurrección. No es el único símbolo egipcio relacionado con vértebras, como veremos más adelante, pues la columna vertebral tenía una especial relevancia en los ritos funerarios y la religión egipcia.

dyed columna

Semejanza entre el aspecto de la columna cervical en resonancia magnética (en dos casos propios) y el pilar dyed egipcio. Se muestran varias presentaciones: un amuleto de fayenza, otro amuleto con un dyed osiriforme coronado, un fresco en la tumba de Nefertary y un bajorrelieve. El dyed es un símbolo omnipresente en la iconografía egipcia.

El mito de Isis y Osiris

Como suele ocurrir en las historias mitológicas, hay diferentes versiones y fuentes que relatan el mito de Osiris. Quizás la más popular —pero no la más auténtica— sea la de Plutarco, adaptada al gusto griego hasta en el nombre de los dioses, pues Osiris e Isis son los nombres helenizados de los egipcios Usir y Ast.

Ambos dioses forman parte de la enéada de la teogonía heliopolitana. Nut y Geb, dioses del cielo y la tierra, engendraron cuatro hijos: Osiris, Isis, Seth y Neftis, casados entre sí los dos primeros y los dos últimos. Osiris era bueno y constructivo mientras Seth era malvado, destructor y envidioso (a la manera de Abel y Caín).

Pasheryenpakhem

Osiris preside el juicio al fallecido, quien es traído por Anubis. En el tribunal están: Horus, dios-halcón, portando el cetro uas en una mano y el anj en la otra; Neftis, tocada con una cesta; Isis, tocada con un trono en la cabeza y portando, igual que Neftis, los símbolos anj, dyed y uas encadenados; y en el centro Osiris, con su típica tez verde y la corona atef. Figura de la estela de Pasheryenpakhem, del período ptolemaico, Rijksmuseum van Oudheden, Leiden. Vía Wikimedia.

Osiris fungió como rey civilizador de los egipcios, les enseñó la agricultura, la ley, la religión y, más importante aún, la sacra ciencia de fabricar cerveza y vino. La creciente tirria de Seth hacia su hermano lo condujo a orquestar un golpe de Estado: bajo engaño logró que Osiris entrara en un cajón, lo encerró allí y lo lanzó al Nilo para que se ahogara. El ataúd fue llevado por las aguas hasta la costa de Biblos, donde quedó varado y a su alrededor fue creciendo un árbol que terminó por incorporar el cadáver a su tronco.

Isis se puso a buscar el cuerpo de su marido y recorrió mundo acompañada de su hermana Neftis y del dios médico Tot. Las prolongadas pesquisas la llevaron a localizar la momia de Osiris dentro de aquel tronco de árbol que había pasado a ser un preciado pilar del palacio del rey fenicio. Logró recuperar su cuerpo y traerlo a Egipto para intentar resucitarlo con su hechicería, pero Seth se coscó de la maniobra y, tras robar el cuerpo de Osiris, lo descuartizó y lanzó los cachos por distintas partes.

Nuevamente, la amantísima Isis fue buscando los trozos del despiece para intentar recomponer un marido-frankenstein. Logró localizar todos los pedazos menos el solemne pene, que había sido engullido por un pez oxirrinco del Nilo (dicen que por este motivo los egipcios no eran muy dados a comer pescado). En fin, para completar el puzle osiríaco Isis fabricó la primera prótesis peneana descrita, según unos moldeada con arcilla, según otros era un pito de oro, faltaría más.

Para infundir de nuevo la vida a su marido, Isis ejecutó la revivificante maniobra de la felación o, según versiones más finas, convertida en halcón aleteó sobre el pito para soplarle el hálito vital —en cualquier caso, se trató de un blowjob. El divino mamerto logró revivir a Osiris el tiempo suficiente para que Isis se preñara, después el dios quedó en estado zombi y pasó a ser el amo del inframundo (la Duat) a donde van los fallecidos. Isis parió a Horus y éste se tomó la venganza sobre su maligno tío Seth.

Osiris itifálico de Dendera

Osiris, todo excitaíco él, recibe el espíritu vital de Isis, quien bajo la forma de un milano o halcón se posa sobre el dildo osiríaco para concebir a Horus. Dibujo del libro Osiris and the Egyptian resurrection de Wallis Budge (1911) que reproduce un relieve del templo de Dendera.

semataui seth horus

Seth, con su rara cabeza como de oso hormiguero, y Horus, con cabeza de halcón, en la escena de sema-tauy: anudan el papiro y el loto (símbolos del Alto y Bajo Egipto) alrededor del símbolo sema, parecido al nefer pero que representa la tráquea y los pulmones. Es un signo de reconciliación entre estos dioses enemigos y de unión de las dos tierras bajo la autoridad del faraón. En el cartucho se lee Jeperkara, nombre de trono de Senusert I, dinastía XII. Obsérvese a ambos lados del cartucho la secuencia anj, dyed y uas. Relieve en un lateral del trono de la estatua de Senusert I en el Museo del Cairo.

El pilar Dyed y sus socios anatómicos

El dyedR11 ) tiene forma de columna rematada por tres o cuatro piezas apiladas y con aletas laterales, a veces sin remate y otras coronada con un pequeño saliente o bien con la corona atef propia de Osiris. Es un símbolo antiquísimo, predinástico, quizás un tótem relacionado con la fertilidad del campo. Antes de ser atributo de Osiris fue un elemento asociado con otros dioses como Ptah o Sokar.

La interpretación más aceptada es que representa una columna vertebral, aunque se han propuesto otros orígenes, como un tronco de árbol (quizás relacionado con el del mito). Los dos poderes asociados a dyed son la estabilidad, cosa propia de un pilar anatómico o arquitectónico, y la vuelta a la vida, en virtud de las propiedades mágicas atribuidas a los huesos. Lo más probable es que la forma de dyed sea una estilización de la columna lumbosacra del vacuno, y la verdad es que el aspecto de las últimas lumbares y el sacro bóvidos es muuuuuuuuy parecido al dyed, más que las vértebras cervicales de mi resonancia.

dyed-uas-anj

Los inseparables símbolos anj, dyed y uas. A la derecha en una placa del Museo de Alejandría. En el centro aparecen unificados en un amuleto del Museo Británico. A la derecha componen el típico cetro del dios Ptah, como se aprecia en este relieve del templo de Seti I en Abydos.

El pilar dyed tiene dos acompañantes casi inseparables: la «cruz» anj y el cetro uas. El más famoso símbolo egipcio es, sin duda, el anj ( ) o ankh, en transliteración inglesa, también llamado «cruz ansada», aunque no tiene nada de cruz ni relación con el salvífico símbolo de la cruz cristiana. Anj es sinónimo de vida, aparece en las fuentes de vida como los rayos solares y los dioses, quienes colocan el anj delante de las narices de los mortales para insuflarles vida eterna. ¿Exactamente qué objeto representa anj? De nuevo hay discusión al respecto, pero la teoría predominante es que es que se trata de una correa de sandalia; la segunda teoría me parece más acorde con su apariencia y significado, y es que anj es una vértebra dorsal bovina vista desde arriba, con su larga apófisis espinosa, sus apófisis transversas y el cuerpo vertebral, pero con el conducto medular muy agrandado.

El cetro uas ( S40 ) es otro atributo reservado a dioses y reyes cuyo significado es poder y fuerza. Su curvada punta tiene forma de un animal extraño, quizás cánido, quizás la propia cabeza del dios Seth, la fuerza bruta de la naturaleza. Su extremo inferior se distingue por acabar en una horquilla. Muchos cetros uas están decorados con los detalles de la cabeza animal, incluyendo ojitos, pero las versiones más primitivas solo tenían la forma antes descrita. Se ha postulado que originalmente la forma de la cabecita del cetro es, en realidad, la cabecita del mismísimo glande del largo pene del toro. La curvatura del cuello podría asimilarse a la flexura sigmoidea del pene bovino y la bifurcación final del cetro con la raíz peneana y su conexión con los deferentes. Por otra parte, recuérdese que hay vértebras cuya apófisis espinosa está bifurcada —como las cervicales humanas—.

Pero ¿qué demonios tienen que ver las vértebras con la vida eterna, la resurrección o el vergajo de toro? La relación se explica por una metafisiología mágica reproductiva en la que, según los egipcios, el semen se originaba en los huesos. ¡WTF!

vertebra-egipto

Significado místico de las vértebras en la religión egipcia. A partir del toro como fuerza de la naturaleza se estableció la columna como eje vital, sus grandes vértebras torácicas como símbolo de vida, la rabadilla como estabilidad y su conexión anatómica con el falo como fuente de poder. Los egipcios creían que el semen se orginaba en la médula ósea, fluía hasta la médula espinal y de allí bajaba al pene. Clicar para ver en grande.

La teoría del esperma óseo

Vaya cosa más surrealista, ¿cómo va a generarse la semilla vital en los huesos? Sin embargo, el mito judaico de la creación de Eva incluye la expansión celular a partir de material óseo costal. Tal idea fue popular en diversas culturas antiguas e incluso Aristóteles discutió sobre ella.

Es un ejemplo de cómo las observaciones empíricas sin experimentación y análisis conducen a conclusiones y paradigmas erróneos que, si además se barnizan de dogma religioso, pueden perdurar milenios sin moverse.

Los egipcios observaron en los despieces de vacuno que el poderoso falo del toro está embridado por dos gruesos tractos que lo unen con la columna vertebral: se trata del músculo retractor del pene, útil para que el toro y otros mamíferos mejor dotados que los humanos no se vayan pisando el cipote. Este músculo mantiene el falo curvado dentro de pelvis (flexura sigmoidea) y solamente durante la erección éste se extiende en todo su esplendor. Los retractores se insertan en la unión sacrocoxígea de la columna y ello dio pie a que los sabios egipcios consideraran que eran conductos a través de los que el semen formado en los huesos y en el canal medular bajaba hasta el órgano copulativo.

Los huesos son lo único que persiste tras la muerte, quedaban inmutables en la tierra tras sepultar el cadáver, por tanto podían ser una semilla que mantuviera el germen vital. La médula ósea, ese tejido fibroadiposo de sabrosa gelatinosidad que fue uno de los primeros manjares homínidos según indica la paleontología, podía ser asiento de vitalidad y quizás allí pudiera fabricarse el semen. Todo el semen se acumularía en esa pastufa que rellena el conducto medular de la columna, alias médula espinal, y de allí pasaría al pene a través de los tractos antes comentados. Vemos que los antiguos se enredaban entre médula ósea y médula espinal igual que Celia Villalobos en la época de las vacas locas.

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En resumen, el toro es una fuerza de la naturaleza, atributo de faraones que portan su cola atada al cinto, sus vértebras torácicas son símbolo de vida (anj), su columna lumbosacra es signo de estabilidad y vitalidad (dyed) y su conexión con el falo (uas) permite ejercer el poder de transmitir la vida.

Este absurdo fisiológico perduró. Alcmeón de Crotona afirmaba que el semen se produce en el cerebro, otros que en la médula espinal… Curioso cómo ajustar esta fisiología al organismo femenino.

Otros símbolos vertebrales

Más allá del papel mágico-religioso de las vértebras para recomponer un cadáver y darle vida eterna o para engendrar nueva vida, los egipcios conocían el efecto de las lesiones vertebrales, tal como aparece en los papiros de Edwin Smith y de Kahun (dedicados respectivamente a ciencia médico-quirúrgica y veterinaria).

Hay diversos signos jeroglíficos relacionados con vértebras y costillas, aparte de dyed y anj, algunos son ristras vertebrales con churros de médula espinal saliendo por sus extremos o vértebras en proyección lateral (como el S24 de Gardiner). Se usaban para denominar dichas partes anatómicas y también para referirse a ‘espalda’, ‘atrás’, ‘nudo’ o ‘anudar’ o ‘matanza’.

jeroglificos-vertebrales

Algunos jeroglíficos relacionados con vértebras y costillas. Cuadro extraído de Wikipedia. La primera columna indica el código de la lista de Gardiner. La segunda muestra los signos y la tercera su transliteración.

Volviendo a nuestros tiempos, el anj sigue anclado a los huesos. Tenemos un transportador transmembrana de fostatos que participa en el depósito de mineral óseo. El gen que codifica este transportador se expresa en hueso y articulaciones y recibe el nombre de «homólogo de la anquilosis progresiva», en inglés «progressive ankylosis homolog», abreviado como gen ANKH. Cojonudo, ¿no?

Bibliografía

«Ceterum censeo Podemus esse delenda»

 

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Equilibrio ácido-base para cocineros

No suelo publicar tan seguido posts sobre ciencia y cocina (ya lo fue el anterior) y, de hecho, el tema de equilibrio ácido-base ni lo tenía contemplado, pero lo considero necesario tras ver un chunguérrimo programa de TV3 donde un cocinero facineroso rebuznaba sin el más mínimo pudor sobre la «dieta alcalina» y osaba replicar, con la única base de su ignorancia fanática, al reconocido profesional de la nutrición Aitor Sánchez (@Midietacojea). El ridículo «debate» fue una ofensa a la dialéctica, a las buenas maneras, a la fisiología y a la gastronomía. El digno Aitor supo soportar con integridad las coces del equino.

El burdégano en cuestión se llama Richard Glezmar y regenta un chiringo en Barcelona llamado Alkaline, nombre cosmopaleto que da indicio de lo que se cocina adentro. Por esas cosas que desprestigian a nuestras universidades, el Ríchal recibió el premio del Centre d’Iniciatives Emprenedores Universitàries (CIEU) de la UAB al más emprendedor. No dudo que el tío sea un innovador, pues hasta quiere inventarse el funcionamiento del cuerpo humano.

Quede claro de antemano que la llamada «dieta alcalina», tal como la plantean los gurús de dominical, es una soberana

B O
B A
D A

y carece de evidencia científica sólida tanto como de base teórica sostenible. Comentemos lo más elemental del metabolismo de ácidos y álcalis, a ver si el Ríchal se entera de algo y deja de dar penita.

¿Qué es el pH?

Primero, ¿qué es un ácido? Por el gusto sabemos claramente qué es un ácido; las moléculas que activan esa sensación gustativa tienen una característica química común, al disolverse en agua dejan ir un átomo de hidrógeno ionizado, tal que así:

AH → A + H+

donde A es el radical del ácido y H+ es el ion de hidrógeno o hidrogenión —en realidad un protón suelto—. Todos los ácidos liberan hidrogeniones y es lo que define su cualidad de ácido. Los hidrogeniones disueltos se asocian a moléculas de agua y forman iones hidronio H3O+.

Segundo, ¿qué es un álcali o base? En este caso no nos ayuda mucho el sentido del gusto, y mejor no intentarlo, porque la mayoría de las bases son altamente corrosivas y tienen escaso uso alimentario. La firma química de los álcalis es el radical oxidrilo, OH y la disociación se produce así:

BOH → B+ + OH

donde B es el radical de la base, comúnmente llamada hidróxido. Aunque estos hidróxidos son moléculas inorgánicas, la parejita OH se encuentra en alcoholes y otros compuestos orgánicos, pero allí se comporta diferente.

Es fácil observar que si se combina un hidrogenión con un oxidrilo se forma agua: H+ + OH → H2O. Por ello los ácidos y los álcalis se neutralizan entre sí.

El pH o potencial de hidrogenión es la escala que mide el grado de acidez de una sustancia o medio. Depende directamente de la concentración de H+ y va de 0 a 14. Se considera neutro un pH de 7; por arriba de 7 es un medio alcalino y por debajo es un ácido. El pH se mide con aparatos llamados potenciómetro o pH-metro («peachímetro»), o bien con tiritas de papel reactivas que dan una medición aproximada.

El agua pura y limpia tiene pH de 7. El zumo de limón, la cocacola y el vinagre oscilan entre 2,5 y 3. El agua jabonosa está por 8 o 9 —de hecho, el sabor de las sustancias alcalinas se describe como «jabonoso»—. Todo lo explicado hasta aquí es a nivel de cole, lo sé, pero quería que al Ríchal le quedara todo clarito.

Ácidos y bases en cocina

Utilizar inteligentemente el pH permite modificar cocciones y reacciones frecuentes en los alimentos.

Los ácidos más comunes en la comida son el acético, el láctico, el cítrico, el málico, el oxálico, el tartárico, el ascórbico y, bueno, hay cientos más, incluyendo los ácidos grasos que son capítulo aparte.

Todos los fermentados generan ácidos orgánicos. Los ácidos coagulan las proteínas, por eso cuecen el ceviche, cortan la leche y estabilizan las claras montadas. Refuerzan las celulosas y retardan el ablandamiento de los vegetales fibrosos y legumbres, aunque favorecen la degradación de los almidones y, por eso, reducen el espesor de las salsas ligadas con ellos. Degradan también la clorofila y ésta pasa de verde a gris. Evitan el pardeamiento polifenólico de frutas y verduras cortadas y también enlentecen la reacción de Maillard. Los ácidos viran a rojo los antocianósidos vegetales (como los del arándano o la lombarda).

La mayoría de lo que comemos tiene pH por debajo de 7, para que te enteres, Richita. Los álcalis son mucho menos prodigados en cocina, casi se limitan al bicarbonato de sodio (NaHCO3) y a la nixtamalización, aunque conviene saber que la clara de huevo también es alcalina. Pero el bicarbonato no tiene radical OH, entonces ¿cómo es alcalino? En realidad el bicarbonato proviene del ácido carbónico, que es un ácido débil. Su propiedad alcalina se debe no a generar oxidrilos sino a secuestrar hidrogeniones: H+ + HCO3 → H2CO3, y este ácido se evapora fácilmente como CO2, según veremos más adelante.

Muchos efectos de las bases son los opuestos a los antes descritos para los ácidos, así, aceleran la reacción de Maillard (por ejemplo, los pretzels se bañan en solución alcalina antes del horneado y así quedan muy oscuros, o el dulce de leche lleva bicarbonato para que adquiera más rápido su color caramelo). Ablandan las celulosas, por lo que la fibra vegetal y las legumbres se cuecen antes. Mantienen el vivo verde de la clorofila. Viran a morado-azul los antocianósidos. Los hidróxidos degradan las proteínas, de modo que un filete se vuelve pastufa si se le baña con sosa.

sofrito_bicarbonato

Alcalinización de un sofrito: en A se muestra el inicio de un sofrito de cebolla. Si se añade una punta de bicarbonato de sodio se observa un inmediato cambio de color a amarillo-verdoso por al aumento del pH y, al cabo de unos minutos, es apreciable el ablandamiento de la fibra (B). La alcalinización acelera la reacción de Maillard y por ello se alcanza antes ese punto oscuro que los cursis llaman «cebolla caramelizada» (C).

¿Qué son tampones o buffers?

Dirá Ríchal que tampón es el cilindro de celulosa empleado para absorber la exudación endometrial —usará otras palabras, claro—. Pero en química se llama solución amortiguadora, tampón o buffer a aquella que tiene capacidad para equilibrar su pH cuando se le añade más ácido o más álcali —como su nombre indica, amortigua el cambio del pH—. Es importante este concepto porque los seres vivos son un saco de varias soluciones tamponadoras, según veremos, y pueden defenderse de los cambios de acidez sin necesidad de dietas esotéricas.

Las soluciones amortiguadoras consisten en la disolución de un ácido débil y su base conjugada, normalmente en forma de una sal. El ejemplo culinario más obvio es el buffer de citrato (Citras®) empleado en recetas de esferificación. Cuando se quiere esferificar un preparado muy ácido es necesario amortiguarlo para que el alginato y el calcio puedan reaccionar. El tampón es una solución en equilibrio de ácido cítrico y citrato de sodio. El ácido cítrico (C6H7O7H) está parcialmente disociado y su reacción de disociación es bidireccional:

C6H7O7H  ↔  C6H7O7 + H+

De modo que si se añade algún ácido al sistema (más H+) la reacción se desplaza a la izquierda para amortiguar el exceso de hidrogeniones. En cambio, si se añade una base (que elimina hidrogeniones) la reacción se desplaza a la derecha. Así el pH se mantiene dentro de unos límites apropiados.

Los tampones del cuerpo humano

Si de lo dicho hasta ahora dudo que el Ríchal tenga idea sólida, sobre la fisiología de amortiguación ácido-base sí que mostró una primitiva ignorancia en su aparición televisiva. Cada compartimiento del organismo tiene un pH óptimo para su funcionamiento. Por ejemplo, el estómago está a un pH de 1-2 gracias al HCl que segrega; cuando ocurre aclorhidria y sube el pH estomacal aparecen trastornos digestivos. El pH de la vagina ronda los 4,5 y su alcalinización favorece el crecimiento de Candida, Trichomonas y demás lindezas. El pH interno de las células es ligerísimamente ácido, mientras el de la sangre es levemente alcalino.

En el mantenimiento de estos diferentes puntos de acidez participan varios sistemas amortiguadores:

  • Tampón bicarbonato: el CO2 producto de la respiración celular se disuelve en el agua corporal en forma de bicarbonato, viaja de tal guisa en la sangre y es eliminado en los capilares alveolares durante la respiración pulmonar. El sistema CO2/H2CO3/HCO3 actúa como el principal buffer fisiológico y el de respuesta más rápida.
  • Tampón fosfato: el ácido fosfórico (H3PO4) se disuelve como iones H2PO4 y HPO4–2. Estos fosfatos de los líquidos corporales forman el segundo tampón en importancia (aunque algunos charcuteros alaben sus productos sin fosfatos). Tiene una gran reserva, pues los fosfatos disueltos están en equilibrio con el fosfato óseo (la hidroxiapatita de los huesos se forma por cristalización de fosfatos de calcio); considerando los 15-17 kg de hueso de un adulto, hay fosfato para aburrir.
  • Las proteínas: todas las proteínas tienen cadenas con múltiples grupos amino (—NH2 / —NH3+) y grupos carboxilo (—COOH / —COO). Según el pH del medio estos grupos pueden captar o ceder iones H+ y, por tanto, amortiguar un exceso o reducción de acidez del sistema.
tampones

Los principales amortiguadores inorgánicos de los líquidos corporales son el bicarbonato y el fosfato. El primero es el principal y el más rápido; depende del metabolismo celular y se controla a través de los pulmones y los riñones. El tampón fosfato es de adaptación más lenta y su reservorio está en el mineral óseo —sensible a hormonas como calcitonina, paratohormona y vitamina D—.

El pH sanguíneo es sagrado

Si hay un valor con un margen estrechísimo de normalidad ese es el del pH de la sangre arterial, que está estrictamente regulado entre 7,35 y 7,45. El pH de la sangre venosa es algo más ácido por la cantidad de CO2 disuelto que contiene.

El control de tan estrecho rango de pH se debe por una parte a los tampones antes comentados y, por otra parte, a dos órganos que viven para ello: los riñones y los pulmones, que no sirven solo para mear o echarle el aliento en la cara al prójimo.

El riñón es una planta de depuración en toda regla que filtra los desechos circulantes y regula los niveles de sales minerales, agua y acidez. Los pulmones son capaces de regular la acidez sanguínea aumentando o reduciendo la frecuencia respiratoria. Si se respira rápido se «lava» CO2 y la sangre se alcaliniza, mientras que la respiración lenta retiene CO2 y ello acidifica la sangre.

Alcalosis y acidosis

Cuando el pH arterial se sale del rango normal sobrevienen problemas importantes que afectan a todo el organismo: acidosis si baja de 7,35 y alcalosis si supera 7,45. A su vez estos trastornos se clasifican según su origen metabólico o respiratorio.

  • Alcalosis respiratoria: el ejemplo clásico es la hiperventilación, donde la respiración acelerada elimina demasiado CO2 sanguíneo. La hiperventilación nerviosa se caracteriza por hormigueos en manos y boca, «nudo en la garganta», mareo, puede haber espasmos musculares y hasta soponcio.
  • Alcalosis metabólica: ocurre si se eliminan en exceso ácidos del cuerpo. Su causa más frecuente es la vomitona; unos cuantos vómitos seguidos expulsan una cantidad significativa de HCl e inducen alcalinización de la sangre. Se acompaña de pérdida de potasio y causa un desfallecimiento general que conoce todo buen borrachuzo tras una farra emética.
  • Acidosis respiratoria: cuando el intercambio gaseoso pulmonar falla, sea por mala ventilación o defectos en el tejido pulmonar, se retiene CO2 en la sangre (hipercapnia) y baja la saturación arterial de O2.
  • Acidosis metabólica: puede aparecer por exceso de producción de ácidos, como en la cetoacidosis diabética o la acidosis láctica, o por mala eliminación renal de los ácidos producidos por el metabolismo.

El organismo es tan sabio que logra compensar una de estas alteraciones induciéndose la opuesta. Por ejemplo, una acidosis metabólica se intenta compensar mediante una alcalosis respiratoria: un paciente en coma diabético presenta una respiración profunda y exagerada (respiración de Kussmaul) que intenta alcalinizar la sangre mediante hiperventilación.

El viejo truco de respirar en una bolsa para aliviar los síntomas de la hiperventilación funciona mediante elevación del CO2 en el aire inspirado y reducción en la eliminación pulmonar del mismo.

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La farsante dieta alcalina

Por fin llegamos a la bobada de turno. Lo primero que llama la atención cuando se miran las listas de alimentos del dogma alcalino es que incluye como «alimentos alcalinos» frutas de bajísimo pH. Eso se debe a que la clasificación no se basa en el pH propio del alimento sino en el nivel de acidez de las cenizas que deja cuando se quema.

Para medir las calorías de un alimento se hace una medición del calor emitido por el mismo mientras se consume en llamas (calorimetría). El residuo de la combustión es, por supuesto, un montón de cenizas. Hay cenizas ácidas y básicas, pero la mayoría de las cenizas son básicas, tanto así que el término álcali proviene del árabe para designar las cenizas con que se preparaba sosa. Pero, mire usted, los alimentos no se consumen hasta cenizas dentro del cuerpo, nadie caga en un cenicero. No puede extrapolarse del todo la combustión en un calorímetro al metabolismo de ese mismo alimento en el ser vivo.

La primera proposición de esta dieta tuvo la intención de reducir la descalcificación ósea que teóricamente podría inducir una dieta excesivamente ácida. No se ha demostrado que el pH de la dieta afecte significativamente la descalcificación ni que la dieta alcalina proteja de ella, no hay evidencia de que una dieta con cenizas alcalinas modifique en nada el pH sanguíneo ni de otro compartimiento corpóreo. Pero a partir de este mito y del de las cenizas se creó el tinglado de la dieta alcalina que, como tantas otras teorías dietéticas estrambóticas, ha anidado fuera de la comunidad científica gracias a gurús de pacotilla, healthy people obsesionada y algún cocinero sin criterio.

Estos gurús han desbarrado sobre su efecto protector contra el cáncer, argumentando que los tumores son ácidos y la dieta alcalina los neutraliza. Absurdo, absurdo. La acidez del entorno tumoral es resultado de un metabolismo anaerobio debido a un crecimiento más rápido que la capacidad de su vascularización. Es tomar el efecto por la causa.

Hay que decir, sin embargo, que dentro de las dietas mitológicas la alcalina no es de las más desequilibradas, pues se basa en un mayor consumo de vegetales y menor de carnes, cosa que propugnan la mayoría de las dietas sensatas. El problema es el dogma absurdo que defiende, la ausencia de comprobación de las bondades que ofrece y el tinglado de productos, libros, webs y «especialistas» que se benefician económicamente de ello.

Crea tu propia dieta alternativa

Voy a inventarme una dieta milagro aquí en directo, ante vuestros ojos. Partiré del hecho de que una dieta saludable abunda en verduras, alimentos integrales, fibra y carbohidratos de absorción lenta. La fibra de estos alimentos no la absorbe el intestino sino que es degradada por la microbiota intestinal y genera gases. Por tanto, mientras más fibra más gases, mientras más vegetales e integrales más gases, mientras más fibra y vegetales más sano y, conclusión lógica de este silogismo, mientras más gases más sana será la dieta.

Ahora le pondré un nombre bonito, quizás Fart-Friendly Diet. Venderé que comer mucha verdura, frutas, tofu y legumbres es sano, quién lo duda, pero su sanidad radica en el volumen de pedos que genera. Si quieres vivir sano tienes que peerte, mientras más mejor. El siguiente paso es exagerar ello fuera de lo sensato: hay que incluir todo lo que pueda aumentar el flujo gaseoso intestinal, sea sano o no, por ello indico que en mi fart-friendly diet es obligado consumir bebidas carbonatadas en grandes cantidades, cerveza, mucha lactosa y leguminosas a diario.

Para redondear el negocio, además de publicar un par de libros al año, de poner un sitio web y una consulta de nutrición (qué más da si no tengo preparación, soy médico y eso da empaque), iniciaré una línea de suplementos nutricionales flatógenos con extractos de quitina de crustáceos y setas, celulosa, cartón picado, césped, a lo mejor fibra textil reciclada…

La fart-friendly diet será sanísima porque sus seguidores así lo creerán ciegamente y condenarán la bazofia con que se alimentan los demás, sabrán que la dieta funciona porque se peerán constantemente, se les caerán los pedos por la calle. No importa que vivan distendidos, con cólicos y diarrea mientras crean que están ganando la vida eterna.

Cuando mi dieta sea famosa y abundante en prosélitos quizás el Ríchal pase de bando y cambie su Alkaline por el restaurante Cuesking House o algo semejante.

«Ceterum censeo Podemus esse delenda»

Sobre calcos médicos, again

Existen en Twitter numerosas cuentas sobre idioma y ortografía; recientemente me topé con las de @PatiOrtografico, @ElCorrectorDeTV y la tronchante @Cosmopaletation, ávidos rastreadores de meteduras de pata lingüísticas en las redes sociales, especialmente desde los medios de comunicación. Abruma ver la cantidad de erratas que los profesionales de la información cometen en su oficio y la de burradas que los usuarios comunes perpetran sin pudor. El twitter de Cosmopaleto está especializado en la denuncia de los calcos absurdos y anglicismos sin sentido que contaminan profundamente el idioma de uso diario. Con bastante mala baba, Cosmopaleto imita el estilo tan habitual en revistas como Cosmopolitan, plagadas de patadas al correcto castellano, y utiliza con ironía el término obsoleters para referirse a los que aún hablamos y escribimos a la antigua usanza.

En Medicina abundan los cosmopaletismos, préstamos y calcos innecesarios del inglés, usados irreflexivamente en detrimento de las palabras que ya tenemos en nuestro idioma para decir lo mismo. El origen obvio de esta mala praxis lingüística está en la constante lectura de textos especializados en inglés, cosa necesaria para que los médicos estemos al día en nuestro oficio. Los préstamos entre idiomas están justificados cuando no hay traducción posible o cuando el término extranjero define muchísimo mejor el concepto que cualquier combinación en la propia lengua. Por lo demás son una tontería.

Es un error la pretensión de justificar los anglicismos bajo el argumento de que «así es como aparece en la literatura especializada». Calcos absurdos hay en Medicina para aburrir; en este blog ya lo hemos discutido antes (1, 2, 3, 4) y hoy tocan unos cuantos ejemplos más.

Tidal

En quirófano no es raro escuchar a los anestesistas hablando de ajustar el «volumen tidal», cosa que instintivamente me hace levantar la cara del campo operatorio como si fuera un suricato. En inglés tide es ‘marea’ y tidal es ‘relativo a las mareas’. Este volumen «de marea» o tidal volume no es más que aquello que en nuestros bien traducidos libros de fisiología se denomina «volumen corriente», es decir, ese medio litro de aire que entra y sale de los pulmones con cada inspiración y espiración normal.

pantalla ventilador anestesia

Pantalla de un equipo de anestesia general. El parámetro Vt, aquí ajustado a 600 ml, indica el volumen corriente respiratorio. Vía www.ijaweb.org.

El ajuste del volumen corriente es importantísimo durante la anestesia general, pues el respirador se encarga de insuflar aire en los pulmones en un volumen y a una presión precisos para mantener la correcta oxigenación sanguínea.

Todos los estudiantes de medicina aprenden lo de volumen corriente cuando estudian fisiología respiratoria. Es el término apropiado e inequívoco en español, por ello no hay justificación posible para que anestesistas, neumólogos y espirometristas percudan su elocuencia con lo de tidal. Leñe.

anestesia_tidal

Para demostrar que el calco existe: pantalla de equipo de anestesia en uno de los quirófanos que frecuento, con la interfaz en castellano, se supone.

Tiltar

Bien sabéis, lectores avezados en la lengua inglesa, que tilt significa inclinación o inclinar, según se use como sustantivo o como verbo. Sinceramente, ¿hay alguna razón humana, divina, judicial o filosófica para inventarse el palabro tiltar, cuando existe ‘inclinar’ y toda su sinonimia?

He tenido oportunidad de oír tal aberración, no pocas veces, saliendo de las fauces de oftalmólogos: «La lente intraocular ha quedado tiltada». Y yo aprieto la mano en el bolsillo para que no salga expelida rumbo al bofetón.

El tilting aparece en la literatura médica en inglés sobre todo para referirse al desequilibrio de uno o más componentes que deben estar alineados, como en los elementos ópticos del ojo, estructuras osteoarticulares o dentales. En neurooftalmología se oye el término en el «tilted optic disc», disco oblicuo o inclinado, que describe la apariencia sesgada de la papila óptica en ojos de altos miopes debido al peculiar ángulo de inserción del nervio en el globo; también está la «ocular tilt reaction» o respuesta de inclinación ocular, mecanismo que conecta la información del oído interno con los músculos oculares para ajustar la posición de los globos ante movimientos de inclinación de la cabeza; este reflejo se asocia con una anomalía también harto conocida por su anglicismo: skew deviation o desviación oblicua.

No hay que ahondar demasiado en que decir tiltar o tiltado es una abominación criminal y un cosmopaletismo de primera categoría.

Flop, flop, floppy

floppy eyelid

Síndrome de laxitud palpebral. Es notoria la elasticidad del párpado, que se evierte fácilmente y muestra una conjuntiva alterada.

Aquí me acuso de haber pecado, pues en mi especialidad, cirugía oculoplástica, existe una entidad relativamente frecuente que en las publicaciones inglesas se llama «floppy eyelid syndrome». Y allí nos vemos los iniciados hablando del floppy y operando casos de floppy. Este «síndrome de laxitud palpebral» o de «párpado laxo» se distingue de la laxitud propia de los párpados seniles porque aparece en personas de menos edad, más en hombres, obesos, roncadores o con apnea obstructiva del sueño. Los afectados tienen párpados como de chicle, que se estiran extraordinariamente y ocasionan alteraciones en la superficie ocular. Una de estas alteraciones es la pérdida de células caliciformes de la conjuntiva.

En inglés las caliciformes se llaman goblet cells, literalmente «células copa». Alguna vez he presenciado con terror a un experto hablando de «células de Goblet», como si aquello fuera un epónimo. Así que ni floppy, ni goblet, ni leches.

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Córneas burbujeantes

Cuesta mucho que las nuevas técnicas adapten los nombres de las publicaciones en inglés a los idiomas locales. En el caso de los trasplantes corneales, actualmente existen diversas técnicas para trasplantar capas concretas de la córnea en vez de la clásica queratoplastia penetrante. Los nombres de estos procedimientos son largos y se conocen más por sus siglas inglesas: DALK, DMEK o DSAEK, por ejemplo. Hay que reconocer que estas siglas en castellano (QLAP, QEMD, QEDMD) resultarían poco reconocibles por los oftalmólogos.

Una maniobra común en estas intervenciones es inyectar aire en la cámara anterior o en el propio estroma corneal; de ahí vienen términos como big bubble, bubbling o rebubbling. Los especialistas de esto incluyen en su jerga cositas como “bublear” y “rebublear”. Ciertamente, la traducción literal sería ‘burbujear’, pero esa palabra tiene la connotación de hacer burbujas múltiples y continuas, diferente de la inyección de una única burbuja de aire. Quizás bastaría con decir inyección y reinyección de aire, en vez de blubblinbluses.

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Queratoplastia lamelar endotelial tipo DMEK. La inyección de aire ayuda a extender el injerto y, posteriormente, a adherirlo a la superficie posterior de la córnea.

Otra moderna intervención corneal es el cross-linking para el tratamiento de queratocono y otras formas de ectasia. Consiste en crear enlaces laterales entre residuos de lisina del colágeno mediante la aplicación de riboflavina y luz ultravioleta, lo que aumenta la rigidez y la resistencia del estroma corneal. Lo de cross-linking es fácilmente traducible como ‘entrecruzamiento’ o como ‘reticulación’, por lo que no habría necesidad del anglicismo y menos hablar de crosslinkear una córnea.

Vaya injuria

Un calco por demás infame es usar ‘injuria’ como traducción directa de injury, cuando se quiere decir ‘lesión’ o ‘daño’. Así se leen lindezas como «efecto de la injuria hipóxica». El término ‘injuria’ se usa en el sentido de agravio o ultraje, incluso de calumnia, si bien en la tercera acepción del DRAE indica que es «daño o incomodidad que causa algo», aunque eso dista del concepto de lesión orgánica propio de los procesos fisiopatológicos.

La importancia de los expertos

Las figuras de autoridad en los distintos campos científicos no solo tienen el deber de investigar y difundir los avances en sus áreas, sino que tienen la obligación de comunicarlos bien. Ello requiere un uso correcto del lenguaje.

Cuando una de estas figuras habla en un congreso nacional e introduce las últimas novedades del mundillo tiene la opción de ajustar los nuevos conceptos a nuestro idioma (aunque, por supuesto, haga referencia a los términos publicados en inglés) o bien hacer el cosmopaleto y entregarse a spanglishismos poco elegantes.

Recuerdo un caso espantoso en el que un señalado experto conferenciaba sobre la proliferación vitreorretiniana (PVR, en inglés VRP) y, aparte de mezclar diapositivas en español e inglés indiscriminadamente, pronunciaba PVR como «pi-vi-ar». ¿Eso qué cojones es?

Recomendación: Fernando A. Navarro (@navarrotradmed), traductor especializado en lenguaje médico y coordinador del blog Laboratorio del lenguaje en Diario Médico, es autor del Libro rojo: diccionario de dudas y dificultades de traducción del inglés médico, disponible bajo suscripción en la web de cosnautas.com. Es una utilísima fuente referencial para intérpretes y traductores de textos médicos y, también, para médicos que quieran aclarar sus incertidumbres lingüísticas.

“Ceterum censeo Podemus esse delenda”

Fragancias paranoides

De verdad que estoy hasta los recojonazos del bombardeo inclemente de publicidad de perfumes por la televisión. Desde finales de noviembre hasta el día de Reyes ocurre una saturación de comerciales de colonias uno tras otro, tras otro, tras otro, como si no hubiera nada más anunciable, excepto los otros bombardeos de publicidad de juguetes en horario infantil y de antigripales en el tiempo restante.

No me cabe duda de que, entre tantas cosas cargantes e insoportables, lo peor que tiene la Navidad es esa tortura continua de comerciales de perfumes. Y no solo por TV; dentro de esos perdidos 20 o 30 minutos de propaganda antes de la película que le zampan a quienes acuden al cine —como si lo económico de la entrada justificase financiarse de esa manera— también nos agasajan con un recital de perfumes audiovisuales. Hasta por Spotify caen estos insistentes anuncios.

Me gustaría saber a cuánto asciende la inversión en publicidad de las casas de perfumes solo en el mes de diciembre. En serio, hay más cosas que se pueden regalar (aquí una idea, mira). Lo que más desquiciante me resulta de este género publicitario es el modelo intrínseco de anuncio, tan cargante y machacón, tan extremado e irreal que holgadamente baila en la ridiculez. Y sobre todo lo repetitivo, porque casi todos están cortados con el mismo molde kitsch.

Fabrica tu propio comercial de perfume

El secreto de un spot perfumístico está en usar situaciones y personajes lo más alejados que se pueda de la cochina realidad, en forzar el surrealismo y exagerar el glamur hasta darle la vuelta y raye lo hortera. Dicho así parece que los creativos del ramo tendrían una libertad absoluta para que se les vaya la pinza, pero quizás estén sujetos a un canon subyacente, pues la inmensa mayoría de los comerciales de perfumes que se está emitiendo ahora sigue un patrón muy similar, clónico, con apenas cambios de vestido.

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Definitivamente éste no es el estilo de marketing que buscan las casas de perfumes.

No cuesta mucho darse cuenta de los elementos comunes que requiere toda propaganda perfumística que se precie:

  1. Los personajes: nada de gente común, de la calle, sino efebos y ninfas escapados del Olimpo. Nadie que pase de la mediana edad —con la excepción de las carísimas estrellas consagradas—, nadie que exceda el primer cuartil del índice de masa corporal y tampoco cabe mucha variedad étnica. Tiene que ser gente bella, elegante, triunfadora, arrogante.
  2. El ambiente: quizás sería lógico localizar un anuncio de colonia en un vagón del metro a hora punta, con los pasajeros oliéndose su humanidad. ¡Pero qué pedestre! No, no, lo correcto es escoger entre: a) un ambiente urbano lujoso, una sala de fiestas barroca, un rascacielos con vistas al universo, una suite de hotel, ascensor de hotel, terraza de hotel, piscina de hotel… b) un entorno natural, pero superextremo, acantilados con olas gigantes rompiendo, cala solitaria, riscos nevados… En cualquier caso, el ambiente debe indicar que para estar allí hay que tener mucho dinero.
  3. La acción: cualquier ida de olla surrealista, pero siempre con un claro tono sensual. Vale una persecución con cochazos o motazos, una aventura en embarcación de recreo, un tórrido encuentro prohibido, parejas casuales que se escapan de un fiestorro a un íntimo rincón muy sexy, magreo en entornos arriesgados. Lo menos habitual es que se apliquen el perfume anunciado.
  4. El jingle: lo que más me revienta de estos anuncios son sus insoportables bandas sonoras, paranoias sonoras machaconas a la par del resto del montaje. Sea una antigua canción, un bolero, un fragmento de ópera, todos ellos arreglados para fastidiarlos, o un chunda-chunda tecnorramplón perpetrado para la ocasión.
  5. La voz: el canon ordena que la escena final de todo spot de perfume sea un primer plano de la botella y una voz susurrada que dice su nombre y a veces algún slogan. Que sí, que tiene que ser un susurro y con una pronunciación exótica.

El poder del rinencéfalo

La irracionalidad del mundo publicitario del perfume tiene una base neurobiológica. El sistema neurológico de la olfacción es sumamente antiguo en la escala evolutiva y está conectado con otras zonas cerebrales también antiguas: el paleocórtex. Estas áreas se relacionan estrechamente con las emociones más viscerales, la sexualidad y, en fin, la irracionalidad.

El olfato es el único sistema sensorial que se conecta directamente con la corteza cerebral, sin pasar por las estaciones del tallo cerebral y el tálamo. Es el único sistema sensorial donde las primeras neuronas de la vía son a la vez órganos receptores y sus dendritas están expuestas al aire exterior, protegidas apenas por una capa de moquito. A diferencia de la visión o el tacto, el olfato no tiene un área cortical concreta donde se procesa la información, sino que se conecta con diversas áreas cerebrales cuyo conjunto se llama rinencéfalo.

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Conexiones entre la vía olfatoria y el sistema límbico. (lindastorm.net)

Las áreas del rinencéfalo se superponen con las del sistema límbico, de modo que la vía olfatoria guarda relación con la corteza del cíngulo, la amígdala y el hipocampo. La amígdala del lóbulo temporal es una estructura fascinante (algo comentamos sobre ella en este post) donde radican las reacciones emocionales más básicas, como ira, violencia, apetito, miedo o deseo sexual. Por su parte el hipocampo es la principal estructura donde trabaja la memoria.

Esta es la base de la íntima relación entre los aromas, los recuerdos, la vertiente sensual de la alimentación, las feromonas… La manida magdalena de Proust es un ejemplo paradigmático de la unión entre el olfato y la memoria.

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Comparación del bulbo olfatorio (en amarillo) con el tamaño del cerebro de la rata (izquierda) y humano (derecha).

En la mayoría de los mamíferos el rinencéfalo es enorme en comparación con el tamaño del cerebro, pero en los primates su volumen queda reducido, mientras hay un enorme desarrollo del neocórtex.

La industria del perfume usa el imperio del rinencéfalo irracional para vendernos el olor como herramienta sexual, de seducción, de poder, de riesgo, de emoción. Eso lo hacen muy bien, pero sus anuncios no dejan de ser una puta paranoia y el bombardeo que hacen en diciembre no puede llamarse sino acoso.

Insisto en que hay mejores regalos. Obsequiar perfumes, en mi opinión, requiere de una relación relativamente estrecha entre donante y receptor, la elección de una colonia es algo muy personal, incluso íntima. A mí que me den chocolates.

“Ceterum censeo Podemus esse delenda”