La amusia de Ravel

Nunca deja de sorprender que haya músicos sordos y que a pesar de esta limitación sean capaces de componer obras magníficas. Los afectados se han quejado amargamente de esta suerte (desde el divino Beethoven a los menos divinos Smetana o Fauré), pues ¿puede haber algo peor para un músico que no poder oír? Pues resulta que sí lo hay: que la música desaparezca de su cerebro.

La lesión de las áreas neurológicas que procesan la información musical hace que el afectado pierda la capacidad de apreciar melodías, leer o tocar música. La jodienda en cuestión se llama amusia.

Quizás el caso más famoso de amusia sea la triste enfermedad que acabó con el genial Maurice Ravel. El 28 de diciembre de este 2017 se cumplen justo 80 años del fallecimiento del compositor, sin duda uno de los más famosos, interpretados y grabados del siglo XX. Antes de seguir leyendo háganme el favor de ir a Youtube o Spotify y ponerse música de monsieur Maurice como banda sonora.

Ravel, el dandi canijo

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El compositor francés Maurice Ravel (1875-1937).

Nació en Ciboure, pueblo colindante con San Juan de Luz, a cuatro pasos de la frontera guipuzcoana, el 7 de marzo de 1875, el mismo año que Antonio Machado y el psicoanalista Jung, y apenas cuatro días después del estreno de la Carmen de Bizet.

Su madre era de ascendencia vasca y dejó en Maurice un trasfondo del folclore musical euskaldún. Sin embargo, Ravel no se crio en Iparralde pues el mismo año de su nacimiento la familia se trasladó a París.

Se formó e inició su carrera en ese París de la Belle Époque de finales del siglo XIX y principios del XX que era un hervidero artístico e intelectual como pocos se han visto. Allí estaban Debussy, Satie, Fauré o Hahn, allí acudieron Manuel de Falla y Stravisnky, Matisse, Braque y Picasso, allí Diaguilev contrataba y hacía colaborar a todos estos artistas en sus famosos Ballets Rusos; todo el que quería ser alguien en las artes buscaba su sitio en aquel París. Y Ravel logró su sitio en ese mundillo, donde, como en cualquier mundillo, todos se conocían y eran amigos y enemigos intermitentes, donde todos comadreaban y criticaban de frente y por la espalda a los colegas.

Ravel era el dandi impecable, perezoso y amable, aunque a la hora de componer era extraordinariamente minucioso y perfeccionista; ello, sumado a su afición a coleccionar juguetes de cuerda y cachivaches mecánicos, hizo que el ácido Stravisnky lo apodara «el relojero suizo».

La efervescencia artística del momento se detuvo cuando la Belle Époque se fue a tomar viento con la Primera Guerra Mundial. Curiosamente, aquel dandi de buena familia se empeñó en alistarse en las filas francesas pero fue rechazado por canijo, baja estatura y bajo peso. Al final logró participar como conductor de vehículos y fue a parar a Verdún. Mientras estaba en el frente fue notificado del fallecimiento de su madre, con quien estaba muy unido.

El horror de la guerra y la pérdida materna condicionaron un cambio de actitud vital en Ravel, que se hizo mucho más introvertido, taciturno, menos interesado por la vida social. También se reflejó en su música, como es lógico. El resto de su carrera como compositor y pianista fue bastante exitoso.

Si hay una palabra que define la música de Ravel es elegancia. Es una música limpia, luminosa, delicada, lo que un cursi llamaría deliciosa; hasta las disonancias las hacía elegantes. Ravel logró un sonido propio más allá de seguir el impresionismo debussyano; exploró otros horizontes, como el jazz, el blues, la música del lejano oriente, el folclore hebreo, griego, escocés y español.

Su objeto principal fue el piano, pero destacó infinitamente como maestro de la orquestación, tanto así que adaptó para orquesta muchas de sus piezas para piano y orquestó obras de otros autores —bastaría lo que hizo con Cuadros de una exposición de Mussorgsky para ganarse todo el respeto.

Don Maurice hizo frecuentes giras internacionales y recibió honores. Pero su cerebro dejó de colaborar en sus últimos años de vida.

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Historia clínica raveliana

Quede claro, de entrada, que no hay un diagnóstico definitivo de la enfermedad de Ravel. Aunque hay numerosos artículos que discuten el caso, es imposible tener certeza debido a las limitaciones de la época y a que su cerebro no fue preservado en un frasco para estudios posteriores.

Como antecedentes: fumador habitual; juventud de fiesta, trasnocho y enolismo; operado de «peritonitis» durante su servicio en el ejército; padre afectado de demencia.

El 9 de octubre de 1932 iba Ravel en un taxi por París cuando otro coche se les empotró en un cruce. Nuestro músico sufrió un traumatismo craneofacial, contusión torácica y le saltaron unos dientes. Sin embargo, no requirió mayor atención de urgencias; el mismo Ravel le quitó hierro al incidente en una carta dirigida a Falla. Casualidad o no, a partir del trauma Ravel manifestó cambios anímicos, insomnio, retraimiento y, peor aún, dificultades motrices, de memoria y lenguaje.

En realidad los síntomas neurológicos habían comenzado, de forma leve, en 1927: olvidos de alguna palabra, alguna dificultad expresiva, saltarse una parte al ejecutar una pieza, cambios de humor… Pero podía hacer una vida normal y productiva. A partir del accidente el deterioro neurológico se aceleró y, de hecho, Ravel ya no pudo componer más.

Dos manifestaciones dominaron el cuadro: dificultad para ejecutar actos motores voluntarios (apraxia) y dificultad para el procesamiento del lenguaje (afasia). Explicaré brevemente estos fenómenos, en consideración con el público general o los traumatólogos que puedan leer este artículo.

La apraxia es la incapacidad para realizar tareas motrices sin tener parálisis muscular o alteración de la coordinación. El paciente puede hacer esas tareas de modo automático o inconsciente, pero al pedirle que lo haga se queda parado o lo hace erróneamente. En la apraxia ideomotora la persona entiende lo que se le solicita y sabe cómo hacerlo, hasta puede describir los pasos para hacerlo, pero no lo puede hacer; suele deberse a lesiones frontales del hemisferio dominante. Hay otros tipos de apraxia que afectan a territorios musculares concretos, como la boca o los ojos.

La afasia es un variado conjunto de trastornos del lenguaje donde se daña la comprensión, la emisión o ambos. La famosa afasia de Broca o afasia motora limita la expresión oral y escrita, pero el paciente entiende perfectamente lo que oye o lee, incluyendo sus propios errores al hablar. En la afasia de Wernicke o afasia de comprensión, por el contrario, el afectado puede hablar y escribir, pero no tiene buena comprensión de lo que lee u oye, su habla es profusa y está llena de palabras fuera de lugar, cambiadas o inventadas. Hay afasias globales, subcorticales o transcorticales, según donde esté la lesión, y afectan de modos diferentes las capacidades de hablar, escribir, leer, oír, nominar, numerar o repetir.

Ravel sufría una apraxia motriz progresiva que no le permitía, por ejemplo, tocar el piano aun sabiendo las teclas y el orden en que debía tocarlas, o hacer tareas como encender su vicio tabáquico o nadar. Su neurólogo tratante, Alajouanine, indicó que presentaba afasia de Wernicke, pero lo que describe y lo que se extrae del relato de testigos es que se trataba de una afasia expresiva, donde Ravel tenía dificultad para encontrar las palabras adecuadas, sufría para escribir pocas palabras o notas musicales y su fluencia se fue reduciendo hasta terminar emitiendo monosílabos.

También la amusia de Ravel era de tipo expresivo, pues podía reconocer notas, melodías e intervalos, reconocía fallos de afinación o tempo, pero no podía cantar, tocar o escribir música. Por ello, a partir de 1933 apenas pudo dejar algún breve bosquejo, pero ninguna composición. Tenía proyectada una ópera sobre Juana de Arco y se quejaba con toda la debida amargura de tener la música en la cabeza pero no poder sacarla de allí.

En varios artículos se lee que los problemas neurológicos pudieron influir en algunas de sus últimas obras, especialmente en la más popular, el Bolero (1928). Es una obra melódicamente muy simple, armónicamente elemental y rítmicamente monótona, cosa que da pie a que algún neurólogo lo considere manifestación de perseveración y estereotipia propias de lesión cerebral. Pero el Bolero es esencialmente un tremendo ejercicio de orquestación, una pieza de «música sin música», como la definía su autor, un hipnótico crescendo de un cuarto de hora donde Ravel mostró toda su maestría a la hora de sumar instrumentos. Basta escuchar la riqueza de obras posteriores, como los dos conciertos para piano (en sol mayor y para la mano izquierda) y las tres canciones de Don Quijote a Dulcinea para dudar de tal hipótesis. Si una obra como el Bolero de Ravel es producto de un daño cerebral ¿qué queda para los reguetoneros y cancionistas del verano? Han de ser una legión de muertos vivientes pangangrenados.

¿Cuál es su diagnóstico, doctor?

La neurología antes de las imágenes por resonancia magnética era una cosa llena de incertidumbres. Así que ante la falta de neuroimágenes, estudio anatomopatológico o genético es imposible saber el diagnóstico, pero tanto sus médicos como los posteriores comentaristas han apuntado diversas opciones.

¿Alguna relación con el accidente del taxi? ¿Hematoma subdural? ¿Consecuencia de latigazo cervical? ¿Enfermedad vascular en un paciente fumador? ¿Variedad de demencia? El diagnóstico más apuntado ha sido la enfermedad de Pick (no confundir con la de Niemann-Pick), una taupatía (no confundir con la puta engañifa de la tautopatía) o enfermedad degenerativa por depósitos de proteína tau en forma de ovillos o cuerpos de Pick, por lo que se requiere estudio histopatológico para su confirmación, cosa que no hubo en el caso de Ravel. Actualmente se considera que la enfermedad de Pick es una variante de la degeneración frontotemporal, entidad que incluye a la demencia frontotemporal, a la afasia primaria progresiva y la demencia semántica.

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Dr. Clovis Vincent (1879-1947), neurólogo y neurocirujano de la Pitié-Salpêtrière de París.

Otros médicos tratantes de Ravel fueron Clovis Vincent y Thierry de Martel, los pioneros de la neurocirugía francesa. El Dr. Vincent —discípulo de Harvey Cushing— contempló la etiología tumoral debido al rápido empeoramiento ocurrido en otoño de 1937. Ubicó la posible lesión en área silviana derecha y optó por algo que ahora nos da escalofríos: la craneotomía exploratoria.

Ravel fue intervenido el 19 de diciembre de 1937 mediante craneotomía frontal derecha, apertura de duramadre, exploración de estructuras y punción ventricular, sin ningún hallazgo patológico reseñable. Tras salir de la operación Ravel pronunció pocas palabras y entró en un estado comatoso del que no se recuperó y falleció el 28 de diciembre a los 62 años.

El cerebro musical

Antes se simplificaba diciendo que las capacidades musicales estaban en la región temporoinsular derecha, mientras el lenguaje pertenecía al hemisferio izquierdo (siguiendo el mito del «hemisferio cretivo» vs. el «hemisferio racional»), pero hoy se sabe que en el procesamiento musical participan múltiples áreas corticales según sea el aspecto musical que se analice. Se separa la identificación de tonos, intervalos y melodías (sistema melódico), de la métrica, ritmo y tempo (sistema temporal). El sistema melódico se ubica principalmente en el giro temporal superior derecho y secundariamente en áreas frontales, mientras el sistema temporal requiere amplia participación bilateral temporal y frontal.

Las amusias son muy variables en su presentación pues, como buen idioma que es la música, puede afectar a su emisión (tocar, cantar, escribir notas) o a su recepción (oír, leer partituras); además existen amusias selectivas para cada aspecto musical.

Puede que el paciente no reconozca melodías previamente conocidas (amnesia musical), o que solamente las reconozca cuando lee la partituta pero no cuando la oye (como en este caso). Puede que pierda la capacidad de diferenciar un tono de otro (amusia perceptiva o sordera de tono) y todas las notas le parezcan igual. Puede que sea incapaz de tararear o silbar una melodía aunque la sepa y la reconozca al oírla (amusia motora), o que no pueda tocar un instrumento que dominaba (apraxia musical). O que ya no pueda leer o escribir notación (alexia musical y agrafia musical, respectivamente).

También existe una amusia congénita que parece afectar hasta a un 5 % de la población y que hace que los afectados no distingan notas, desafinen terriblemente al cantar o, en algún caso, que los sonidos musicales armónicos le resulten totalmente cacofónicos (aquí un caso relatado por el neurólogo Oliver Sacks).

Recomendaciones:

En 2012, por la conmemoración de los 75 años de su fallecimiento, el programa Grandes ciclos de Radio Nacional de España hizo una interesantísima, completísima y recomendabilísima serie de 16 programas dedicados a Ravel: aquí el podcast.

Hay un curioso peli-documental franco-canadiense llamado Ravel’s Brain, del año 2001, donde el barítono Richard Cowan hace de Dr. Clovis Vincent y canta el caso clínico sobre música del propio Ravel.

Referencias:

  • Alexoudi A, Sakas D, Gatzonis S. The “Ravel issue” and possible implications. Dementia. 2016:9-12. doi:10.1177/1471301216642066.
  • Alossa N, Castelli L. Amusia and musical functioning. Eur Neurol. 2009;61(5):269-277. doi:10.1159/000206851.
  • Cardoso F. The movement disorder of Maurice Ravel. Mov Disord. 2004;19(7):755-757. doi:10.1002/mds.20087.
  • Clark CN, Golden HL, Warren JD. Acquired Amusia. Vol 129. 1st ed. Elsevier B.V.; 2015. doi:10.1016/B978-0-444-62630-1.00034-2.
  • García-Casares N, Berthier Torres ML, Froudist Walsh S, González-Santos P. Modelo de cognición musical y amusia. Neurologia. 2013;28(3):179-186. doi:10.1016/j.nrl.2011.04.010.
  • Gasenzer ER, Kanat A, Neugebauer E. Neurosurgery and Music; Effect of Wolfgang Amadeus Mozart. World Neurosurg. 2017;102:313-319. doi:10.1016/j.wneu.2017.02.081.
  • Gasenzer ER, Kanat A, Neugebauer E. The Unforgettable Neurosurgical Operations of Musicians in the Last Century. World Neurosurg. 2017;101:444-450. doi:10.1016/j.wneu.2016.11.144.
  • Henson RA. Maurice Ravel’s illness: a tragedy of lost creativity. Br Med J (Clin Res Ed). 1988;296(6636):1585-1588. doi:10.1136/bmj.296.6636.1585.
  • Kanat A, Kayaci S, Yazar U, Yilmaz A. What makes Maurice Ravel’s deadly craniotomy interesting? Concerns of one of the most famous craniotomies in history. Acta Neurochir (Wien). 2010;152(4):737-741. doi:10.1007/s00701-009-0507-y.
  • Seeley WW, Matthews BR, Crawford RK, et al. Unravelling Boléro: Progressive aphasia, transmodal creativity and the right posterior neocortex. Brain. 2008;131(1):39-49. doi:10.1093/brain/awm270.

«Ceterum censeo Podemus esse delenda»

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¿Qué culpa tendrá Bolívar?

Pues no, señores, Simón Bolívar no era «bolivariano». Escuchar a periodistas y analistas políticos hablar con lógico menosprecio del «gobierno bolivariano» o del «régimen bolivariano» aumenta más, si cabe, la infinita náusea que me genera todo lo relacionado con la dictadura de Venezuela. Otro logro más de su ignominia, el régimen ha logrado colocar «bolivariano» como sinónimo de «bananero» en su más peyorativo sentido, cuando el sinónimo real de ello es chavismo o castrismo.

El legado político y filosófico de Bolívar siempre ha sido materia de manipulaciones, idealizaciones, tergiversaciones y amoldamientos forzosos a otras ideologías que le son completamente ajenas, como el vil comunismo caribeño del que los ignorantes quieren hacerlo precursor.

Bolívar y la religión de Estado

El culto a Bolívar es común en América Latina, pero en ningún sitio con la intensidad y fervor que en Venezuela, donde literalmente es una religión de Estado. Durante generaciones se nos ha criado en la admiración y respeto más profundos por el padre de la Patria, se nos ha hecho aprender su vida, su obra y sus frases célebres —ni se diga de los que estábamos en primaria en 1983, cuando se celebró el bicentenario de su nacimiento—. Nadie allí osaría jamás ser crítico con su figura y menos aún deshonrar su memoria, so pena de ser castigado como maldito hereje.

¿Por qué se ha creado semejante adoración? Aunque Bolívar murió apartado forzosamente de la vida pública, abandonado y renegado por sus más próximos colaboradores, poco más de una década después se comenzó a reparar su memoria y a crearse el culto. El primero en aprovecharse de esto fue José Antonio Páez (1790-1873), precisamente uno de los que hicieron el vacío a Bolívar para echarlo de la vida pública (sus razones tenía). En su segundo período como presidente de Venezuela se encargó de traer desde Santa Marta, Colombia, los restos mortales del Libertador con los máximos honores y depositarlos en la Catedral de Caracas en 1842. Recuperó la memoria de Bolívar como elemento de identificación patriótica y de unificación bajo su único mando.

La historia de Venezuela durante los últimos dos siglos, como la de muchos otros lugares, está marcada por una sucesión de caudillos y gobiernos personalistas; a todos ellos les iba de maravilla tener un referente divino al que asimilarse como líderes. Era el Amón-Ra de todos los faraonzuelos del terruño.

El siguiente paso hacia la divinización bolivariana se dio durante los tres mandatos de Antonio Guzmán Blanco (1829-1899) en el último tercio del s.XIX. Guzmán Blanco fue un modernizador del Estado que intentó europeizar las instituciones venezolanas, en especial las educativas y artísticas. Durante la época guzmancista se promovió la exaltación del Libertador, la apología de su obra a través de la literatura y las artes, se instauró el bolívar como moneda oficial y se construyó el solemne Panteón Nacional para acoger los cadáveres de los próceres de la independencia. Allí reposaron en paz los restos de Bolívar hasta 2010, cuando fueron profanados por las infectas zarpas de mico-mandante Chávez.

Total, durante siglo y medio se fue poblando el país de estatuas y retratos del Libertador, las plazas de los pueblos pasaron a llamarse «Plaza Bolívar», los literatos hicieron un relato romanticista decimonónico de su figura, deformando su realidad humana y añadiendo adornos al mito.

Para los seres depravados como Chávez no hay nada sagrado, ni siquiera su propio dios bolivariano. El comandante se emperró en que Bolívar no murió de enfermedad sino víctima de una conspiración masónica internacional imperialista meeeeesmaaaa, de modo que ordenó la profanación de la tumba para un estudio antropológico forense. Tras revolver los huesos se tardó dos años en sacar un «informe provisional» y hasta la fecha no he visto el definitivo. Cuando uno lee ese informe —aparte de lo mal tipografiado que está— parece serio hasta el apartado «Epicrisis», donde quizás los forenses fueron suplantados en el dictado por un médico integralista cubano consultando el manual Merck de los años 70. Acaba con unas conclusiones endebles no basadas en las descripciones previas. Inconclusiones, mejor, pues no encontraron signos de tuberculosis (causa histórica de su muerte, como de la mitad de las celebrities del s.XIX) pero tampoco nada determinante.

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A la izquierda y en el centro dos retratos de Simón Bolívar pintados por José Gil de Castro hacia 1825, con el Libertador delante y con su visto bueno. A la derecha la irreconocible faz fabricada por Philippe Froesch a partir del esqueleto profanado por orden de Chávez.

Se aprovechó la profanación para hacer un retrato real de cómo era Bolívar a partir de su calavera, a pesar de que hay abundante iconografía pintada con él delante. El resultado, ahora imagen oficial chavista del Libertador, apenas se parece en las patillas a los retratos hechos en vida; es una burda manipulación racial, distorsionando sus rasgos para hacerlos más mestizos y menos caucásicos, y eso es tan inadmisible como si lo hubieran puesto rubio élfico o con una narizota arábiga. Dicen las malas lenguas que el motivo final de la exhumación fue obtener material para los ritos santeros a los que tan aficionado era el Gorila. Se non é vero…

El remate a esta afrenta fue la construcción de un nuevo mausoleo para el cuerpo de Bolívar, un edificio nuevo construido justo detrás del Panteón Nacional, una mole mussoliniana fea como un tumor del culo y que parece una puta pista de skate. Su construcción se saltó todos los reglamentos de Patrimonio y ha alterado terriblemente el entorno, pero sirvió para que se forraran unos cuantos adláteres del Gorila.

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Abominación arquitectónico-urbanística del Panteón Nacional perpetrada por Chávez. A la izquierda está el aspecto antiguo del Panteón con las hermosas cumbres del Ávila al fondo. En el centro, el daño al paisaje y al conjunto histórico de esa mole desproporcionada destinada a mausoleo del Libertador. A la derecha se ve la proporción de la mole, como un enorme teratoma en la rabadilla del antiguo Panteón. Impresiona la forma de pista de scate.

El tema es que Bolívar murió sin dejar hijos y sin fundar un partido, cosa que, si bien evitó que se estableciera una dinastía o un régimen partido único, ha hecho que el culto a su persona sea un comodín del que puedan tirar conservadores, liberales, dictadores militares de derecha y de izquierda, partidos democráticos, movimientos populistas, cantantes folclóricos, salseros o reguetoneros.

¿Por qué Simón no era bolivariano? En primer lugar porque lo que actualmente se entiende como bolivarianismo no es sino el nombre artístico del vil chavismo o castro-chavismo, variante caribeña de la paranoia comunista. Pero veamos unos puntos de su biografía que alejan a Bolívar de ser «bolivariano».

Don Simón, el oligarca

La primera condición que aleja a Bolívar de la mitología castrochavista es su condición de aristócrata, oligarca, terrateniente poseedor de explotaciones agrícolas y mineras, es decir, todo aquello que odian aquellas bestias resentidas. En la Venezuela del siglo XXI Bolívar habría sido expropiado de sus minas, las cuales se habrían dado en explotación a un general inútil que no habría sacado ni barro; le habrían invadido sus tierras en nombre de la revolución, para plantar cuatro chabolos y dejar el campo abandonado e improductivo; le habrían racaneado el cambio de divisas para comprar insumos y repuestos para el ingenio de San Mateo, obligado a vender a precios fijos pero, eso sí, subir sueldos de sus empleados para ajustarlos a la inflación. ¡Por mucho menos que eso se rebeló Bolívar contra el Imperio Español!

La familia Bolívar se asentó en Venezuela, procedente de Vizcaya, a finales del s.XVI y sus descendientes eran de la clase social de los blancos criollos, oligarquía que controlaba la economía y la administración local, solo por debajo de los españoles que ostentaban el primer nivel gubernamental.

Siempre ha habido clases

En la Venezuela colonial había un estricto escalafón social-racial, encabezado por los blancos peninsulares, seguido por los blancos criollos, los canarios (blancos de segunda), los pardos (mestizos de blancos con otras razas) y, finalmente, el resto de mestizos mil-leches, indígenas y negros. Las luchas entre las primeras tres clases eran constantes y los arbitrios de la Corona no solían contentar a nadie. Esta pugna de la oligarquía criolla está en el centro del movimiento de emancipación.

Bolívar no era ajeno a este orden social, si bien proclamaba la libertad y la igualdad, ello no incluía una eliminación de las barreras de clase. El posible ascenso de los pardos en cargos militares o políticos era abominado por los generales blancos criollos, incluido el Libertador, quien ya había catado lo ocurrido en Haití tras la rebelión de los afrodescendientes. La pardocracia era la pesadilla de los caudillos americanos, ¡qué susto se llevarían nuestros próceres si vieran la macacocracia salvaje que se ha nucleado en torno al bisnieto de Maisanta!

De la ilustración al romanticismo heroico

Como muchos jóvenes bien instruidos de su época, Bolívar asumió el ideario heredado tras varias décadas de liberalismo ilustrado. En la Ilustración se propugnó la razón, el conocimiento y la igualdad entre individuos como bases de una sociedad justa y feliz; según ello ninguna persona era mejor por descender de la nobleza y nadie debería unir su promoción y futuro a simples razones de cuna sino a sus méritos propios. Muy distinto de la lucha de clases que un siglo después venderían los nuevos teóricos, donde la obligatoria igualdad debía ser entre grupos y el individuo era menos que secundario.

Tras las revoluciones de Norteamérica y Francia la racionalidad ilustrada se quiso aplicar a la realidad a través de la irracionalidad del romanticismo heroico de principios del s.XIX. Pero a la caída del Antiguo Régimen siguió el terrible ascenso de Napoleón como emperador y el desengaño que aquello causó en esos jóvenes impetuosos y revolucionarios, como Beethoven o el propio Bolívar (que se encontraba en Francia en 1804, cuando ocurrió el evento). Así es como inevitablemente las revoluciones arrastradas por el populacho acaban en una tiranía general.

Nada en las ideas del Libertador remite ni remotamente al socialismo o al comunismo, a menos que se quiera amoldar por fuerza. Tanto así que el mismísimo profeta Karl Marx dedicó un artículo de absoluto vituperio a la figura de Bolívar, tildándolo de gañán, cobarde, inútil y creído, para empezar. «No, pobrecito, es que Marx no estaba bien informado», dicen quienes intentan reconciliar estos extremos, pero la verdad es que esto hace más insólito aún que se haya establecido el marxismo en una tierra donde Bolívar es religión de Estado.

Panamericanismo

Una de las ideas centrales bolivarianas era la unión de los pueblos hispanoamericanos en virtud de su origen común y sus semejanzas culturales. En este sentido Bolívar participó del esfuerzo militar en la mitad norte de Sudamérica, aunque en lo político apenas se concretó en la Gran Colombia, país que duró lo que duró él.

Otra cosa en la que los actuales «bolivarianos» se cagan en el ideario de Bolivar: el nombre de Colombia es un tributo a Cristóbal Colón. Bolívar obviamente no renegaba de la herencia europea y tenía claro que las tierras Americanas son lo que son por la influencia de la colonización. Actualmente las cabezas huecas del socialismo sigloveintiúnico abominan de Colón, del 12 de octubre, del descubimiento y la conquista. Esto pasa a ambos lados del charco. Gentuza con la perpectiva histórica de una cucaracha.

Tal ideal panamericano ha sido apropiado por el bastardo chavismo para apoyar movimientos afines en Latinoamérica —y más allá— y hacer piña contra el imperialismo gringo y demás proclamas manidas. La otra cosa que encanta a los castrochavistas es que Bolívar se erigiera repetidamente en dictador de los territorios liberados y se solazara en elaborar constituciones una tras otra.

Palabras del Libertador a los actuales tiranos de Venezuela

En la abundante documentación dejada por Bolívar hay infinidad de frases grandilocuentes propias de su tiempo y circunstancia. Estas citas se nos han enseñado desde niños como si de versículos evangélicos se tratase. Va bien recordar algunas frases que retratan perfectamente el despropósito de esa banda de crimen organizado que manda por la fuerza en Venezuela:

«No temáis a los tiranos, porque ellos son débiles, injustos y cobardes.»

«Un pueblo es esclavo cuando el gobierno, por su esencia o por sus vicios, huella y usurpa los derechos del ciudadano.»

«Siempre es grande, siempre es noble conspirar contra la tiranía, contra la usurpación y contra una guerra desoladora e inicua.»

«El hombre de honor no tiene más patria que aquella en que se protegen los derechos de los ciudadanos y se respeta el carácter sagrado de la humanidad.»

«Todos los pueblos del mundo que han lidiado por la libertad han exterminado al fin a sus tiranos.»

«Huid del país donde uno solo ejerce todos los poderes: es un país de esclavos.»

«¡Compadezcámonos mutuamente del pueblo que obedece y del hombre que manda solo!»”

«Infeliz del Magistrado que, autor de las calamidades o de los crímenes de su patria, se ve forzado a defenderse ante un tribunal del pueblo de las acusaciones que sus ciudadanos dirigen en su contra.»

«La corrupción de los pueblos nace la indulgencia de los Tribunales y de la impunidad de los delitos.»

«Los empleos públicos pertenecen al Estado; no son patrimonio de particulares. Ninguno que no tenga probidad, aptitudes y merecimientos es digno de ellos.»

«Maldito el soldado que dispare contra su pueblo.»

Los narcotraficantes de la banda de Maduro, Cabello y El Aissami han arrasado cualquier vestigio de civilización, orden y felicidad en Venezuela. La situación es realmente insostenible y, lamentablemente, mientras los militares degenerados sigan protegiendo al cártel, seguirán muriendo opositores, seguirá el atropello sistemático a la gente y mi país cada vez se hundirá más en la violencia.

Y si mañana acabara esta pesadilla y el cártel chavista desapareciera bajo tierra, aun así no veo modo de que Venezuela salga del hoyo. Tal es el grado de deterioro institucional, de infiltración de adeptos chavistas, de grupos violentos que amedrentan a la gente… y para ser sincero, dudo que ese conglomerado de partidos opositores, unidos únicamente por la aversión al siniestro adversario, logre ponerse de acuerdo en las líneas vitales para sacar a flote lo que quede de la república. Negro, muy negro todo.

En cualquier caso, sería más que recomendable ir dejando de aplicar el epíteto de bolivariano a esta salvajada, que don Simón no tiene la culpa. Ojalá sirva esto también para desmitificar a Simón Bolívar. Es mejor conocer a los personajes de la Historia con todas sus caras, sus miserias y sus miedos, además de sus actos célebres. Quien crea dioses crea fanáticos, y los fanáticos solamente traen desgracias.

«Ceterum censeo Podemus esse delenda»
(más que nunca, ¡por favor!)

 

¡Basta ya de tonterías! Es la anticivilización (parte II)

Continúo con el desahogo de la bilis que me genera el ascenso de los más mediocres, congregados en Podemos y su agrupaciones lameculísticas. En la primera parte comenté cuatro patrones que se repiten cada vez que triunfa la anticivilización: el demagogo antisocial, la masa obediente, el movimiento populista y los grupos y acciones radicales que violentan el equilibrio social. Todos estos patrones tienen reflejo en la situación actual española.

Yo conozco bien este proceso, como todo venezolano de bien, por haber pasado por tan desagradable trago. No en vano han sido venezolanos emigrados los primeros en manifestarse en contra del esperpento populista podemita cuando aún no apuntaban nada en el panorama electoral.

Venezuela como campo de entrenamiento

Da un inmenso dolor ver cómo tu país se pudre en la barbarie más mezquina, más salvaje, más arbitraria y ciega. Una ruina en todo sentido que es responsabilidad del chavismo; antes de ellos el país ya era un desastre, pero era un país, ahora es un estercolero al borde del estallido y sin sin solución en el horizonte, aun desapareciendo el régimen.

Da un dolor iracundo ver que unos malditos que pusieron sus granitos en la “regolusión bolivaeriana” y sacaron pingüe provecho de ello, se erijan en epítomes de la democracia y la justicia social en España. ¡Malditos mil veces! Es una banda destructora, sin respeto por los demás, sin capacidad para proponer soluciones factibles pero con un poder para derruir y provocar caos, ya que su motor no es el bien común (ni siquiera el propio) sino el odio, el rencor y el revanchismo que han bebido de su catecismo.

Todavía no se sabe del todo la profundidad de la implicación de los malditos de CEPS en el desarrollo de la tiranía chavista ni cuánto ha sido el beneficio que han sacado –o sacan– de la destrucción de Venezuela. Tarde o temprano se aclarará.

Se puede inferir que la pandilla infame creadora de Podemos usó mi país como un campo de entrenamiento, como una prueba piloto de sus armas de destrucción social. No fueron allí a aprender, sino a enseñar: cómo restringir la libertad de medios, cómo manejar a los disidentes, cómo adoctrinar a la turba, cómo usar las fuerzas de represión (¡qué buenas son cuando son ellos quienes las comandan!) para inducir miedo, cómo usar a los propios círculos vecinales para controlar a pie de calle a la población.

Del agusanado régimen castrista también aprendió el chavismo todo esto, y además aprendió la administración del hambre: quien ocupa su tiempo en lograr el mínimo avituallamiento para que subsista su familia no puede perder horas en actividad política ni en maniobrar contra el tirano. Así que el racionamiento, además de consecuencia inevitable de un sistema ineficaz, es un medio de control de masas. Pero hasta eso se les ha ido de las manos a los mandriles chavistas, animales irracionales como son, incapaces de hacer nada con tino.

Y a cambio de contribuir con la eutanasia nacional, los malhechores de Podemos recibieron una millonada del régimen. Dinero de la gente que no tiene alimentos ni medicinas ni seguridad ni futuro. Dinero producto de la mayor corrupción de Latinoamérica, de un narco-Estado que nutre guerrillas fuera de sus fronteras y emboliza su ideario a otros lugares. El émbolo séptico que nos tocó aquí se llama Podemos, Iglesias, Errejón, Verstrynge, Monedero…

Vano es el intento de esta gentuza por desvincularse de su papel en Venezuela y de su afecto por la causa nociva del chavismo. Youtube es un auténtico libro de historia y allí se encuentra valiosa documentación del pasado de la pandilla. Náusea infinita ver al enclenque Iglesias lagrimeando por la memoria del psicópata Hugo, oír al niño maligno Íñigo adoctrinando a la turba roja. Soportar a toda esta hez hablando de mí país como si en algo les importara, aguantar que esa bolsa de mierda ignorante a la que llaman “Kichi” niegue miserablemente el sufrimiento diario que mi familia afronta en Venezuela.

Vano, digo, es que estos malhechores simulen moderación, porque sus palabras y gestos están ahí. También el psicópata Chávez fingió moderación en 1998, cuando aspiraba a la presidencia. Ahí están los videos de la época donde el infame gorila se va por la tangente al ser preguntado sobre Cuba y Castro. Toda esa moderación se fue al carajo cuando los destructores chavistas coparon las instituciones. Cuba se hizo el referente y la miseria el credo.

Ya advertí en otro post del triste paralelismo en la historia reciente de España y Venezuela. Quizás de no haber el gallinero electoral de este añito que llevamos no se oiría tanto de Venezuela en los medios españoles. De no tener en casa la amenaza de los hispanochavistas importarían mucho menos las calamidades que allá acontecen. Pero si ello sirve para frenar el ascenso de la anticivilización pues al menos que valga la moraleja.

El problema de la educación y la universidad

Sumamente inquietante es el origen de este proceso basurístico: la Universidad. Atormenta ver el apoyo de estudiantes a una causa falsaria, cómo acuden henchidos de ilusión a escuchar las bobadas de los líderes morados. La juventud es fogosa, idealista, busca utopías y, como toda masa, es proclive a atender aquello que quiere oír. Todos queremos cambiar el mundo, pero hay que hacerlo para bien y con seso.

Que los núcleos educativos sean nido de movimientos de esta calaña es signo de lo que pasa cuando no se hacen las cosas bien durante mucho tiempo. Un sistema donde se relaja la exigencia académica y cualquier intento por elevarla es visto como un ataque a la libertad educativa; donde no se aprende una perspectiva del mundo y de la historia, sino solo contenidos tabulados en un programa, si acaso.

Una universidad tarada de endogamia, de enchufismo y de politiqueo de comadres, donde se puede medrar sin mostrar méritos, donde incluso se llega a “cátedro” con un bagaje de poca monta y se califica cum laude a casi cualquier tesis –¡hasta la de la monja Forcades, sobre medicina alternativa!

Entiendo la universidad como templo del conocimiento, no del activismo radical, pero parece que esto forme parte del pensum de muchos centros (no solo en España, por supuesto). ¿Es bueno que los campus universitarios estén pintarrajeados y empapelados de consignas políticas extremistas? Incluso una facultad médica como la del Hospital Clínic de Barcelona, enclavada dentro del hospital y ajena al campus suele tener su venerable vestíbulo empapelado con proclamas. Las universidades lo permiten en pro de la tolerancia y la libertad de expresión, pero como siempre, ello es aprovechado por quienes no toleran ni respetan la libertad individual. De allí provienen todos estos lumbreras.

Un líder intelectualmente nulo

Con mucha frecuencia se tilda al narciso antisocial de Iglesias de persona inteligente, preparada, con gran dominio de la elocuencia y del uso de los medios. Incluso sus detractores alaban estas características en él. Yo opino lo contrario: ese señor es un absoluto ignorante, un mediocre sin paliativos, un producto de esa universidad superficial que antes denuncié. Este movimiento asume una pseudointelectualidad mal entendida, una incultura bañada de pose.

Bastaría aquel día que vomitó aquello de que Newton descubrió la Relatividad para haberlo devuelto a primaria. Aquello no fue un lapsus, fue una muestra de prístina ignorancia emitida con el mismo aplomo con el que este demagogo dice todas sus bobadas, como si fueran verdad evangélica; allí mostró que no sabe nada sobre nada, que todo lo quiere llevar a su concepción aberrante de la política. “A los liberales les gusta Newton”, ¡vete a hacer puñetas, imbécil!

Cada vez que este nulo cita a algún autor serio o un hecho histórico mete la pata, todo lo tergiversa, todo lo quiere amoldar a su catecismo. Un catecismo limitado y sectario que bebió desde niño, inculcado por familia materna y paterna. Y este bruto es profesor universitario, cuánto más no ha llegado a candidato presidencial, si para ello hace falta mucho menos currículo.

Este tipo es un saltimbanqui, un payaso, un trilero, sólo maneja la concepción del espectáculo, como lo demostró en las Cortes y cada vez que sale por TV (o sea, constantemente). Explota su personalidad histriónico-narcisista para hacer de vedette.

Y sus correligionarios, más de lo mismo, una sarta de ignorantes, de síndromes de Dunning-Kruger, gente que ha vivido sin verdaderas carencias materiales pero sí intelectuales, desde las contorneadas cejitas del viperino Errejón, la pijotera Bescansa o la absolutamente nula Colau, extremo de la inutilidad y el vacío. Y paro de nombrar porque no tengo ondansetrón a mano.

No es de extrañar que un buen cacho del “mundo de la cultura” apoye con fervor y firmas a estos payasos. Hay una borrosa línea entre la cultura y el espectáculo; en lo personal no creo que una caterva de actorzuelos entretenedores, subvencionistas, saltimbanquis como su líder, deban considerarse representantes de la Cultura, como mucho son espectáculo, y con frecuencia poco edificante.

Agradecimientos a todos los responsables

A este extremo no se llega por mala suerte, sino que es producto de mucho tiempo y mucha gente haciendo las cosas mal. Paso a darles mis más efusivos agradecimientos.

En primer lugar a los partidos que han monopolizado la democracia española desde la Transición. Gracias por haber administrado mal, por haber puesto vuestros chiringos por delante del bien común, por haberos hecho insoportables para le gente decente. Mil gracias por haber engañado, estafado, malversado, robado a dos manos. Un millón de gracias por crear un sistema educativo que premia la mediocridad y un sistema fiscal que penaliza el trabajo, un estado que subvenciona en vez de invertir. Si todo el mal fuera para vosotros ya estaría bien que los ultras populistas os defenestraran, pero las consecuencias de esto son para todos nosotros.

Gracias al sistema universitario por servir de vivero a esta ralea, por no tener toda la seriedad que tan egregia institución requiere, por ser patio de comadres y por vivir encapsulada.

Gracias a las Administraciones del Estado, incluyendo la judicial, por ser tan buenecitas con la gentuza que pervierte el orden. Que okupas, cuperos, antisistemas violentos, anarquistas y demás prosélitos del porro y la litrona campen a placer en nuestras ciudades es por simple dejación en aplicar la ley. La administración está para proteger a quienes trabajamos para pagarnos nuestros gastos.

Gracias a los que se niegan a aceptar que la Guerra Civil Española terminó hace 77 años y la dictadura franquista hace 40. No se puede caminar con la cabeza totalmente vuelta atrás sin tropezar repetidamente. Comprendo a la perfección la abominación que suscita el recuerdo franquista en quienes fueron jodidos por aquello, porque es lo mismo que me pasa a mí con el chavismo. El fantasma de una restauración franquista aquí es insignificante, imposible, pero muchos jóvenes que siquiera vivieron el régimen han comprado el erróneo discurso de una Arcadia republicana donde todos eran libres y felices.

Agradecimiento muy especial a los medios de comunicación por mantener en perpetua antena a estos gañanes, por servirles de megáfono pues, sea para apoyarlos o criticarlos, constantemente se habla de ellos. Algunos medios incluso están formalmente entregados a la paranoia podemita. Muevo la sopa y sale a flote alguien de Podemos, estoy harto. Incluso hasta yo he dejado que se infiltren en este pobre blog, que debería centrarse en cosas de Ciencia y de ilustración.

“Que no, tranquilo, aquí no va a pasar nada”

Frase de muchos amigos optimistas y cándidos. Sinceramente me parece que no valoran la magnitud del problema. Cuando algo parece tan desorbitado e irreal cuesta verlo como una factible amenaza. ¿Es creíble que estos civilizados pueblos europeos de tan larga civilización se enfrasquen en una carnicería de odio ciego? Y sin embargo pasó en la Segunda Guerra, y antes en la Gran Guerra y antes cuando Napoleón y así hasta donde llega la vista. Eso tan descabellado pasó aquí.

En Venezuela muchos decían lo mismo, “no, aquí no puede haber comunismo”, y de inmediato hubo invasión institucional cubana, expropiaciones, censura de medios… Superaron todas las expectativas de desastre.

No os confiéis de esta gentuza. “No, aquí no podrán hacer lo que dicen, estarán controlados”, pues os digo que esta gente es como la maleza que si anida en una grieta, crece y va abriendo la grieta cada vez más. Si alcanzan una masa crítica darán muchos problemas. “No, que la gente no es tonta”, pues parece que uno de cada cuatro votantes apenas tiene luces para votarles a estos.

¿A quién puede votar un simpatizante de izquierdas que no desee a esta banda? Pues entre los partidos que se han entregado al hocico del depredador, como la extinta Izquierda Unida, y los que aceptan a Podemos como un interlocutor válido y hasta cogobiernan en múltiples sitios, son pocas las opciones, si es que hay. Los trileros de Podemos no pueden ser interlocutores en nada, no tienen cabida en la civilización, están en otra liga donde el sentido común y el respeto no existen. Quizás sea por deformación profesional, pero yo no me pongo a dialogar con una infección o un tumor: les doy tratamiento.

Votad a quien os dé la gana, a lo que os salga del terciopelo vulvo-escrotal, aunque sobre la mesa estén los de las tramas de corrupción, los de los sobres, los que llevaron a España al borde del rescate, los niños del IBEX y poco más. Lamentablemente cualquier cosa es preferible a la anticivilización hispanochavista.

En fin, seré yo un mierda triste apátrida y me tocará de nuevo buscar otro sitio, huyendo de quienes no dejan a la gente normal vivir en paz. No quiero ver cómo reducen esto a escombros y comercian con la chatarra.

Adenda 27/6/2016
Suerte hubo de que no se cumpliera el catastrófico escenario predicho por las encuestas, pero la basura sigue allí, con sus mismos escaños, esos 71 bichos que la cánida encargada de Podemos Andalucía tuiteó ufanamente como “escaños del pueblo”; debe ser que quienes no les votamos no pertenecemos al género humano, a lo mejor ni somos seres vivos según su cortedad mental. Curiosas matemáticas las que permiten a los malditos conservar sus diputados a pesar de perder más de 1,2 millones de votos (enhorabuena a los votantes arrepentidos), mientras los otros dos partidos, con menor pérdida de votos, sí dejaron escaños por el camino.

¿Será que los demás partidos tomarán el recado y harán las cosas con un poco más de cordura? ¿Trabajarán más por el bien común? Difícil que ese recreo de parvularios madure, pero a ver…

La amenaza hispanochavista sigue allí y seguirá dando por el ojete sin tregua. Insistiré en usar la machacona frase de Catón el Censor pero cambiando Cartago por Podemos, pidiendo su desaparición absoluta. A Catón le funcionó, así que “ceterum censeo Podemus esse delenda”, cojones.

 

¡Basta ya de tonterías! Es la anticivilización (parte I)

“No puedo sufrir el dolor de un diente y que la lengua no vaya a él”
Giraut de Bornelh
Trobador occitano, s.XII

Estoy harto y lleno de ira, estoy hasta lo que vienen siendo los mismísimos cojonazos. Tengo la albugínea inflamada, el dartos hecho virutas y el cremáster deshilachado. Me asombra, me indigna, me marea que en estas Españas de tan larga historia tenga semejante auge un movimiento de mediocres como el de Podemos y demás despojos satélites.

Muy mal se han estado haciendo las cosas en estas décadas y muy desorientado debe estar un buen cacho de la sociedad para que ese proceso de limitados intelectuales apunte tan alto. Y no se trata de hacer propaganda de miedo y de que “viene el lobo”, porque el lobo ya es conocido, ha demostrado su poca lucidez al frente de importantes ayuntamientos, ha hecho las performances más infames y payasas en esos 111 días de esperpento de la pasajera legislatura sin gobierno.

Pero no hacía falta que mostraran su peligro y ausencia de inteligencia, pues quien se presente esgrimiendo las ideas rancias, caducas, malolientes y demostradamente deletéreas que defiende esta sarta de limitados ya da suficiente evidencia de la amenaza que representan para la gente normal, que no milita, que quiere trabajar y vivir en paz.

Advertencia: en lo que aquí digo no vale la falacia de que quien abomina algo es porque apoya la opción opuesta (como si por ser anti-Barça uno automáticamente es un merengón impenitente, o viceversa), pues puede no estarse de acuerdo con ninguna de las opciones disponibles. El mundillo político me parece demasiado cochino.

El reconocimiento de patrones

Una de las características neuropsíquicas más destacables del ser humano es su capacidad para reconocer patrones; es una habilidad que ha ayudado a la supervivencia de la especie al facilitar la toma de decisiones basadas en experiencia previa, a adelantarse a una contingencia y evitar males o a seleccionar aliados dentro del grupo. La Historia está llena de patrones que se repiten, procesos que cambian de protagonistas y atuendos pero que en el fondo siguen los mismos pasos y tienen similares consecuencias. Pero la falta de conocimiento y de perspectiva histórica en la gente le restringe para reconocer un patrón conocido que se repite ante sus narices.

En Medicina decimos que no se puede diagnosticar lo que no se conoce. Igualmente, el desconocimiento de la Historia no deja ver que esa banda de facinerosos que venden nueva política y progreso se respalda en un nefasto corpus ideológico centrado en destruir, violentar, execrar y que ha sido responsable de mucha infelicidad y desgracia. La anticivilización.

Populismo, totalitarismo y tiranía

El primer patrón histórico es el de los movimientos populares conducidos por demagogos que invariablemente acaban en desastre y/o tiranía. Veamos a brochazos muy gordos unos pocos ejemplos.

Una primera aproximación la vemos en el fin de la República romana, cuando tras décadas de enfrentamiento, los optimates (representantes de la élite adinerada) son barridos por los populares (adinerados, pero “defensores” del pueblo), los sucesores de César iniciaron las dinastías imperiales absolutistas donde nadie rechistaba y la gente tenía “pan y circo”.

La madre de todas las revoluciones, la Revolución francesa, auténtico movimiento proletario que puso patas arriba el sistema y demostró lo que ocurre cuando el poder político se rige por rencor y revancha: escabechina y régimen del Terror. La revolución se comió a sí misma y acabó en Napoleón, emperador responsable de 13 años de guerra paneuropea.

La Revolución bolchevique de 1917 es la inspiración de todos los movimientos de izquierda hasta la actualidad. La “dictadura del proletariado” inevitablemente pasó a ser dictadura a secas con purgas permanentes contra cualquiera que osara levantar el cogote. También unos cuantos millones de víctimas. Otros tantos movimientos populares acabaron en régimen totalitario en China, Camboya, Corea, Vietnam o en ese forúnculo enquistado en América que es Cuba.

No todos los populismos son de izquierda, pues el más catastrófico surgió del populismo nacional-socialista alemán. Estos perfeccionaron las herramientas de influencia de masas y control de medios que les permitió hacer sus enormes hijoputadas con aplauso colectivo.

populismo-totalitatrismo-tiranía

Proceso inevitable por el que un movimiento populista capitaneado por un demagogo pasa a un totalitarismo que excluye y persigue a los que no pertenecen al grupo, y finalmente se dedica a gobernar sólo para la cúpula de poder.

Los ejemplos más recientes son los populismos de la más baja estofa que han proliferado en América Latina, iniciados por un psicótico Chávez en Venezuela y replicados en otros países de la zona. Han seguido a la perfección el manual:

  • Dentro de una crisis institucional y económica surge un gran demagogo que administra el descontento, pero sobre todo los intensos resentimientos y deseos de revancha de los sectores populares.
  • El demagogo y sus adláteres tienen un pasado turbio. Han participado en situaciones francamente antidemocráticas, sea intentonas golpistas, manifestaciones violentas, etc., que después se venden como parte de la épica revolucionaria. Han hecho alarde de su desprecio por la democracia y el respeto a los demás.
  • El demagogo aglutina una sarta de partiditos minoritarios y movimientos sociales (“mareas y confluencias” se podría decir) que lo ayudan a alcanzar poder político mediante cauces constitucionales. Esa miscelánea de partidos será después devorada por el gran partido del demagogo.
  • Una vez en posición de mando dinamitan las instituciones desde dentro. Niegan cualquier posibilidad de consenso con los representantes del “antiguo Estado”. La democracia es la que ellos dicen y la que les conviene.
  • Los demagogos institucionalizados se apoyan en mamporreros vecinales, sindicales o estudiantiles constituidos en “círculos” para hacer trabajo sucio: reventar plenos, reventar actos de gente que opina diferente, reventar cabezas si hace falta. Posteriormente esos “círculos” resultarán útiles en labores de delación y mando directo a pie de calle. Actualmente existe la versión de hostigamiento por redes sociales.
  • Cualquier revés del “proceso” se justifica por los enemigos internos y externos que en realidad atacan al Pueblo encarnado en el demagogo. Cualquier acción de dudosa corrección o legalidad de un miembro del “proceso” tiene explicación y amparo.
  • Cuando inevitablemente sobreviene la ruina y la protesta general, el “proceso” evade cualquier mecanismo legal que pueda usarse en su contra y actúa con total prevaricación para aferrarse al poder o morir matando. Ya se sabe que ninguno de estos Reichs ha durado mil años.

Podéis marcar en esta lista las cosas que han ido haciendo los pedos con barbita de Podemos; seguro serán muchos los checks.

La psicopatía del líder

En psiquiatría se ha discutido mucho sobre los perfiles de personalidad de los líderes políticos a lo largo de la Historia. Hay de todo, desde arribistas sibilinos hasta esquizofrénicos de camisa de fuerza. Pero un perfil repetido con demasiada frecuencia es el del trastorno antisocial.

Mira por donde el alfeñique cifótico de Iglesias muestra numerosos rasgos de los trastornos de personalidad del Grupo B según el DSM-5, es decir, personalidad antisocial, histriónica y narcisista. Obviamente esto no es un diagnóstico, pues ni soy psiquiatra ni espero jamás tener una entrevista con semejante espécimen. Veamos algunos rasgos escogidos de estos tipos de personalidades según los manuales psiquiátricos:

Rasgos antisociales:

  • Dificultad de adaptarse a las normas establecidas, el antisocial se crea su propio código de valores y ello lo lleva a “cabalgar contradicciones” frecuentemente, bordeando la línea de la legalidad cuando no saltándola abiertamente.
  • Irrespeto por los derechos de los demás y falta de remordimiento ante el daño que pueda hacer a otros, pues ello encuentra justificación en su código personal de conducta y en los beneficios que obtiene.
  • Deshonestidad, mentir repetidamente, esconderse bajo alias, estafar a otros por beneficio o placer.
  • Irritabilidad, agresividad, irresponsabilidad. En el perfil antisocial es frecuente el abuso de sustancias y se encuentra en un elevado porcentaje de población carcelaria.

Rasgos histriónicos:

  • Necesita ser el centro de atención. La relación con otros está marcada por comportamiento seductor o provocador.
  • Expresión emocional superficial y cambiante.
  • Usa su aspecto físico para llamar la atención y desmarcarse del resto.
  • Forma de hablar subjetiva y carente de matices.
  • Autodramatización y teatralidad exagerada.

Rasgos narcisistas:

  • Grandioso sentido de autoimportancia, fantasías de éxito ilimitado.
  • Cree que es especial, exige admiración, es pretencioso y espera cumplimiento rápido de sus expectativas.
  • Interpersonalmente explotador, usa a los demás para su beneficio.
  • Carece de empatía y de identificación sincera hacia los demás.
  • Con frecuencia es envidioso o se cree víctima de envidias.
  • Actitudes arrogantes o soberbias.

Os será fácil reconocer muchos de estos rasgos en gente a la que le gusta mandar, sean líderes históricos o actuales. Sin ir más lejos, Donald Trump o Putin –¿alguien imagina un mundo encabezado por estos dos?–, el dueño de corea del Norte, Berlusconi o Chávez. Pero no solo corresponde a grandes estrategas de la política, sino que tales rasgos están en jefes de empresa, encargados de una sección, dirigentes vecinales y hasta en el mierdecilla de la coleta.

Este espécimen concreto transmite un claro aplanamiento afectivo y una inquietante ausencia de humor que no invitan a pensar nada bueno. Siempre me ha llamado la atención al ver documentales de la Alemania nazi cómo es casi imposible ver una grabación previa a su acceso a la Cancillería donde se vea a Hitler sonriendo; posteriormente si hay momentos donde mostraba su cretina sonrisa, como cuando acariciaba su pastor alemán. Algo así se aprecia en Pablete, pues desde que en mala hora saltó a los medios nacionales y fundó partido mantuvo el ceño fruncido, el rictus serio, como si cargara el sufrimiento de la Humanidad sobre sus mesiánicas espaldas. Hasta que no pisó la alfombra del Congreso no vimos todo el esplendor de su macabra sonrisa de dentadura yonquioide, y sus “bromas” basadas en lanzar ofensas y perolas de estiércol dialéctico.

La gente escucha lo que quiere oír

Para que se cumpla la ecuación según la cual el personaje con el segundo patrón descrito (el demagogo antisocial y narcisista) establece el evento histórico definido por el primer patrón (el movimiento popular que acaba en tiranía), hace falta un tercer elemento: la masa de población obediente. Este es un patrón persistente, estudiado por la sociología y la psicología de masas.

No hay líder sin un grupo humano que le siga y cumpla sus órdenes. Ningún movimiento histórico, sea nacional, militar, político, religioso, incluso deportivo, puede concebirse sin una masa humana que lo apoye, sin individuos que limiten su pensamiento crítico personal en pro del pensamiento del grupo, el cual está determinado por los cabecillas y, en última instancia, por el líder.

Para que surja el seguimiento popular el demagogo cumple una premisa elemental: decirle a la gente lo que quiere oír. Que en USA hay un buen segmento de la sociedad que no quiere inmigración, no quiere un Estado inmiscuido en asuntos privados y desean tener armas, pues va Trump y les rebuzna lo que quieren. Que en España hay un estrato acostumbrado a un Estado sobreprotector, al subsidio, a mejor todos pobres que no algunos ricos, pues va Iglesias y esgrime sus bobadas a quien pueda interesar. Es la idiosincrasia del país y su historia reciente lo que determina el auge de un populismo derechista (Austria, Francia, Holanda) o de izquierda (España, Italia, Grecia).

Dentro de la masa seguidora hay de todo: los que se acogen por sentir protección, lo que se resignan por miedo a la exclusión, los que apoyan el movimiento más por contrariar al grupo opuesto que no por convicción y, por supuesto, están los ciegos acólitos, fanáticos y activistas, en quienes descansa buena parte del éxito del movimiento. En este último grupo están los ideólogos, los que dan discursos y azuzan a la masa, y también están sus ejecutores, habitualmente impensantes violentos (como claros ejemplos están los sindicaleros Bódalo del SAT o Garganté de la CUP). Habría que destacar las hordas que actúan en las redes sociales, mamporreros digitales de fe ciega en su causa.

Hay aún un cuarto patrón que se repite periódicamente: la escalada de movimientos extremistas de distinto signo que pugnan entre ellos a ver quien la hace más gorda y así hasta que la cosa toma una dimensión colosal y sobreviene un cataclismo que jode a todo el mundo. Pandillas violentas anti-fascistas y neofascistas, movimientos okupas, antisistemas de todo tipo, yihadistas, nacionalistas radicales diversos, hooligans deportivos (¿alguien recuerda una Eurocopa más violenta que ésta de Francia?). La anticivilización vence cuando la sensatez escasea.

En la segunda parte abordaré los dos aspectos que más me revientan del miserable demagogo y su mediocre legión podemita: el uso que hizo y hace de mi finada patria, Venezuela, y el insultante velo de intelectualidad de origen universitario con que se presentan los cabecillas de tal banda de facinerosos.

El Caballero Metabólico

Al oír “Caballero Metabólico” uno se imagina un superhéroe de cómic alternativo o un personaje de campaña sanitaria para buenos hábitos de alimentación, pero no, se trata de un personaje de una novela de caballería del siglo XVI, Don Cirongilio de Tracia. ¿Por qué este curioso nombre? ¿Qué relación hay entre un caballero andante y la bioquímica?

Me enteré de la existencia de este personaje durante el pasado 400 aniversario de Cervantes gracias a la magnífica programación especial de Radio Clásica que aún puede escucharse en podcast, específicamente en el programa “La música en los libros de caballerías”.

Don Cirongilio y el Metabólico cavallero

La novela Los cuatro libros del valeroso caballero Don Cirongilio de Tracia fue escrita por el madrileño Bernardo Pérez de Vargas y publicada en Sevilla en 1545. No hay demasiados datos biográficos del autor, pero se sabe que Pérez de Vargas también se dedicó a la alquimia y a la astrología/astronomía, en el estilo de la ciencia de su época aun velada por el medievalismo. Escribió un tratado de química metalúrgica titulado De re metallica (1569), escrito en castellano a pesar de su título en latín.

Don_Cirongilio

Portada de la edición de Don Cirongilio de 1545, ejemplar de la Biblioteca Nacional.

La historia de Don Cirongilio sigue el patrón estándar tan bien establecido en el Amadís de Gaula y tan mal explotado por la masificada literatura de caballerías: valerosísimo caballero hijo de reyes, nacido bajo signos sobrenatulares, criado clandestinamente para ser protegido de sus enemigos paternos, iniciado en la caballería andante, prendado de una dama ideal con quien sufre amores, desamores y boda secreta, series de aventuras donde aparecen gigantes, monstruos, hechiceras, encantadores, dueñas, doncellas, donceles y múltiples caballeros y nobles quienes participan en lances, torneos y batallas. Finalmente se descubre la verdadera identidad del héroe y todo acaba en fiesta y gloria.

El caballero Metabólico es uno de las decenas de personajes que aparecen en el Don Cirongilio, en unos pocos capítulos del tercer libro. Se trata de un personaje cómico que distrae sus días haciendo jugarretas a otros caballeros que pasaban por sus predios. Para ello se vale del disfraz, se traviste de variadas condiciones para plantear ficticios retos a los andantes y terminar por burlarlos. Así, este antepasado de Mortadelo se hacía pasar por una doncella afligida y en apuros a cuya ayuda venían los héroes de turno a quienes terminaba por robar sus caballos y dejarlos tirados en medio de la nada. El Metabólico termina atrapado por sus víctimas y colgado de un árbol para ser objeto de mofa y humillación.

La telebasura del siglo XVI

Se ve que por las Españas siempre han gustado los mondongos de entretenimiento (por eso medra Telecinco y otras joyas del faranduleo). Fue en estas tierras donde ocurrió el mayor boom de la literatura de caballerías de toda Europa durante el cinquecento

En la Edad Media surgieron cantidad de historias legendarias sobre caballeros, princesas, castillos, magos y dragones; por otra parte estaban los cantares de gesta que glorificaban las hazañas de famosos guerreros. En Francia, durante el medievo tardío, comenzó a tomar forma la novela de caballerías, la cual se popularizó también en Italia y en la península ibérica, donde se convirtió en un fenómeno de ventas durante el Renacimiento.

Los libros de caballerías eran el espectáculo total, tenían de todo: acción, romance, intriga, violencia, fantasía, hechos sobrenaturales… Proporcionaba a sus lectores y oidores (la mayoría eran oidores) el escape a mundos irreales, a soñar con personajes de altísimos ideales de nobleza y valentía. Pero al final el común de estos personajes eran estereotipos planos que se repetían novela tras novela cada vez con menor interés y calidad literaria. A finales del s.XVI ya era un género en declive y recibió su extremaunción gracias a las dos novelas de Don Quijote. Cervantes se burló ácidamente del ámbito caballeresco trasladando sus mundos fantasiosos a la realidad contemporánea y haciendo chocar los elevadísimos ideales de justicia, honradez y fidelidad con la cochina realidad del ser humano. Allí está el gran valor intelectual del Quijote.

El Don Cirongilio de Tracia aparece en el corpus de libros citados dentro del Quijote. En el capítulo XXXII de la primera parte es uno de los libros que saca de un baúl el Ventero para distraer a sus huéspedes. El Cura y el Barbero dicen que tal libro merece ser pasto de las llamas por las morcillas y mojones que incluye, mientras el Ventero lo defiende asegurando que son historias verídicas. También se menciona a Cirongilio al inicio de la segunda parte del Quijote.

El principio inspirador de las novelas caballerescas sigue presente en algunos entretenimientos actuales, por ejemplo en el género cinematográfico de acción, donde forzudos héroes estereotipados (siempre del lado del bien) luchan contra delincuentes y terroristas a punta de hostias, tiros y explosiones. También se huele su huella en los cómics de superhéroes, criaturas con poderes sobrenaturales que luchan contra monstruos y villanos, salvan a la ciudad y a la chica guapa a la que nunca se cepillan. Pero el mayor calco está en ese género fantasioso de literatura-cine-TV ambientado en lejanos tiempos indeterminados (pero que siempre apestan a Edad Media) y en élficas tierras medias e invernalias.

¿Y por qué era Metabólico el caballero?

Aún no hemos aclarado el epíteto de este personaje caballeresco. Alguno podría pensar que hay alguna relación entre el oficio químico del autor y la inclusión del término metabólico dentro de su obra, pero resulta que no fue hasta el s.XIX cuando se aplicó metabolismo dentro de la ciencias biológicas.

La solución está en la etimología de metabólico, término del griego antiguo formado por las raíces μετά (cambio) y βολή (lanzar), es decir, se aplicaba a algo con la propiedad de transformarse. Así, el caballero Metabólico tenía capacidad de transformación gracias al disfraz y a suplantar identidades. Algún comentarista literario sugiere que el autor lo llamó Metabólico por confusión con Metamórfico.

Sobre la introducción de metabólico y metabolismo en el lenguaje científico remito a la correspondiente entrada del Diccionario Médico de la Universidad de Salamanca. Resumiendo, se adjudica la aplicación de estos términos al insigne microscopista alemán Theodor Schwann (1810-1882), sí sí, el mismo de las células de Schwann de la vaina mielínica neural y también impulsor de la teoría celular y descubridor de la pepsina.

schwann

Theodor Schwann (1810-1882) y la portada de su libro “Investigaciones microscópicas” donde introduce el término “metabólico” para describir las transformaciones químicas que ocurren dentro de la célula.

En 1839 publicó su Mikroskopische Untersuchungen ueber die Uebereinstimmung in der Struktur und dem Wachsthum der Thiere und Pflanzen donde introdujo el adjetivo metabólico (metabolische) para describir los procesos de cambios químicos que ocurrían dentro de la célula.

Recuerdo un profesor mío de histología con fama de ser un tanto prusiano por no decir nazi, que al hablar de las células de Schwann en vez de pronunciar “chuán” como todos, decía finamente “ssssshván”. Nos resultaba ridículo, pero el hombre tenía razón en la pronunciación correcta.

“Yo no es que coma mucho, es que tengo el metabolismo lento”

El Diccionario de la Lengua define certeramente el significado de metabolismo: “Conjunto de reacciones químicas que efectúan las células de los seres vivos con el fin de sintetizar o degradar sustancias.”

De este concepto se extrae que hay dos tipos de procesos: el de crear nuevas moléculas a partir de precursores (anabolismo) y el de degradar moléculas en partes menores (catabolismo). La etimología viene de las raíces ἀνά (hacia arriba) y κατά (hacia abajo) más βολή, es decir, anabolismo = lanzar arriba – construir, y catabolismo = lanzar abajo – destruir. Todos estos términos ya eran habituales en la literatura biológica y química a finales del s.XIX.

No sé bien qué imagen tiene la gente profana cuando oye o habla del metabolismo, pero creo que suponen que es como un botón de termostato que se puede ajustar y que determina que uno gane o baje de peso según su nivel. Una imagen supersimplificada a la que han contribuido las huestes de pseudonutricionistas y dieteros creativos que abundan por doquier.

Las rutas metabólicas son un entramado complejísimo y para comprobarlo basta con mirar un mapa metabólico como el que reproduzco más abajo. Es obvio que tal estopa bioquímica queda fuera del alcance de la famosilla de turno que publica un libro de consejos nutricionales para estar guapa o de iluminados que publicitan dietas extremas y desbalanceadas.

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Por favor, mirad este mapa metabólico en tamaño completo para no perder detalle del laberinto de las vías metabólicas celulares. La verdad es que este mapa aún está bastante simplificado.

El síndrome metabólico

El caballero Metabólico es ficción, pero el síndrome metabólico es una cruda realidad en el mundo occidental hiperalimentado y sedentario. A finales de la década de 1980 se bautizó como “síndrome X” (poca creatividad, sin duda) a la coincidencia de diabetes, obesidad, dislipemia e hipertensión.

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El caballero oscuro enseña buenos hábitos a su pupilo.

Actualmente a esto se le llama síndrome metabólico o síndrome de resistencia a la insulina, ya que es precisamente la falta de efecto de la insulina en sus receptores periféricos el eje de los trastornos metabólicos de estos pacientes. Incluye hiperglicemia e hiperinsulinemia, resistencia a la leptina, aumento de triglicéridos, aumento de grasa abdominal y visceral, aterosclerosis acelerada y, como consecuencia de todo ello, un riesgo abismalmente superior de sufrir infartos cardíacos o cerebrales.

Hay factores genéticos que predisponen inexorablemente a padecer esta condición, pero los hábitos de vida influyen de manera determinante. Ya lo sabemos todos: ejercicio regular, dieta con aporte calórico adecuado y de composición equilibrada, control del estrés emocional, moderación alcohólica y huir del ominoso tabaco que en mala hora cagó Dios en este mundo. Todo ello hay que meterlo en las cabecitas de nuestro jóvenes desde temprana edad.

Los eventos cardiovasculares consecuencia del síndrome metabólico causan una pérdida de horas potenciales de vida de la población (y de horas de vida útil, además), amén de un gasto farmacéutico, sanitario y de dependencia. La imagen actual de un “caballero metabólico” sería la de un orondo cincuentón o sesentón que mete horas viendo el fútbol por TV con varias latas de cerveza vacías y un cenicero en la mesilla de al lado, esperando que su Maruja le sirva los huevos rotos con panceta y patatas, y la natilla con galleta maría de postre.

Ceterum censeo “Podemus” esse delenda

La paradoja alemana

El mundo germano ha dado muchísimos de los mayores genios que la Humanidad ha visto, tanto en ciencia, filosofía, música o literatura. Baste mencionar a Gauss, Planck y Einstein como epítomes de la grandeza del pensamiento científico; añádase a Leibniz, Humboldt, Heisenberg, von Helmholtz, Koch, Krebs… y si seguimos nombrando no acabaremos nunca.

Sus aportes en ciencia y tecnología han sido cuantiosos y tenemos a los alemanes por gente muy racional, organizada y eficiente. Sin embargo, me escuece en los bajos el paradójico hecho de que también sean las tierras germanófonas el origen de algunas de las teorías pseudocientíficas más disparatadas pero a la vez más difundidas por el mundo: iridología, frenología, sales de Schüssler, mesmerismo, psicoanálisis, biorresonancia, arianismo, limpieza hepática o Nueva Medicina Alemana, por poner ejemplos. Por supuesto que hay numerosas engañifas de origen anglosajón (ya solo con el repertorio de la new age…), indio o del extremo oriente, y que cada país tiene su acervo de curanderos e iluminados.

Quiero incidir en dos de estos megatimos germanos, la homeopatía y la biodinámica, para señalar cómo su estructura y desarrollo, similar a las filosofías religiosas, ha permitido un próspero proselitismo en estas disciplinas a pesar de su carencia de base.

Hahnemann el infinitesimal

Hahnemann

Samuel Hahnemann (1755-1843), padre creador de la paranoia homeopática. Vía general-anaesthesia.com. Un poco Joaquín Luqui, ¿no? ¡Gua, gua, guaaaaa…!

La homeopatía fue creación de un solo hombre, Samuel Hahnemann (1755-1843). En su época aún no se había separado la ciencia de la filosofía, los autores no solían demostrar sus teorías mediante experimentación pues, como buenos filósofos, consideraban el pensamiento superior a la evidencia y literalmente cada maestrillo tenía su librillo, cada profesor tenía opiniones individuales sobre los procesos naturales y sobre cómo tratar las enfermedades. La mayoría de estas teorías médicas nos resultan un disparate actualmente.

En este contexto Hahnemann carburó su propia teoría. Comenzó a trabajar con la quinina, cuya administración a una persona sana producía, según Samuelín, síntomas similares a la malaria (no sé cuántos gin tonics harán falta para pillar una cuartana) y esa era la razón de su actividad antipalúdica. Esta observación, de por sí errónea, fue la iluminación que indujo a la creación de su sistema para «curar lo similar con lo similar», como si en esto sirviera multiplicar negativos para obtener positivos.

Se puso el bueno de Hahnemann a intoxicarse él mismo con múltiples sustancias, al uso romántico de los médicos kamikaze (aquí lo comentamos: 1 y 2). Posteriormente siguió ensayando en sus alumnos hasta tener un corpus de los efectos que estos principios producían. El problema es que sus estudios no seguían el método científico moderno, no había control ni doble ciego, los sesgos eran abundantes y en realidad se buscaba amoldar los resultados a la teoría.

El siguiente paso del tío Sam fue intentar reducir los efectos indeseables del remedio diluyendo el principio activo. Pero se le fue la mano con el invento. Se sacó un sistema de diluciones centesimales (CH) que reducía exponencialmente la concentración en cada paso hasta que ciertamente no quedaba nada del principio activo, pero con unos meneítos mágicos se lograba que el poder sanador no solo permaneciera sino que aumentaba inversamente a la dilución… ¡cucú, cucú, cucú! 😵

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La homeopatía retratada. Vía pseudociencias.com.

En 1810 vio la luz EL LIBRO, el Organon der rationellen Heilkunde («Órganon del arte de curar racionalmente»). La doctrina fue atacada por el stablishment y Hahnemann tuvo que pirarse primero de Leipzig y después de Viena. Sin embargo fue creando apóstoles y conversos. La homeopatía tenía una gran ventaja en su momento: era inocua a diferencia de muchos procedimientos y tratamientos prescritos por la primitiva medicina estándar, que a veces causaban más daño que beneficio. La homeopatía es inocua porque no contiene nada.

Su creador fue inflexible ante las disensiones de sus alumnos y la modificación del dogma. Así que los homeópatas actualmente siguen elucubrando sobre las bases estipuladas en 1810. En ese año Napoleón dominaba media Europa y se casaba con María Luisa de Austria, dominaba España con el servil aplauso de Fernando VII y se establecían las Cortes de Cádiz. En ese año se iniciaba el movimiento de independencia en las colonias americanas españolas. Mire usted si ha pasado tiempo. ¿Desea usted ser tratado mediante un vestigio arqueológico de la medicina occidental?

El problema no es que Hahnemann inventase su teoría, era lo que hacían los profesores de su tiempo. El problema es que 200 años después existan médicos titulados salidos de la Universidad que sigan con fe ciega un paradigma sin fundamento racional y sin demostración de eficacia en estudios controlados.

Rudolf Steiner y la agrobujería

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Rudolf Steiner (1861-1825), iluminado polifacético, paridor de la antroposofía y la biodinámica, entre otras historias. Curioso que no le hayan hecho un biopic protagonizado por Jeremy Irons.

La agricultura biodinámica es la iluminada idea de una sola persona, Rudolf Steiner (1861-1925). Este filósofo esotérico austríaco, que tuvo un encuentro personal con Jesucristo, tocó muchos palos: ocultismo, «ciencia espiritual», teosofía y antroposofía, medicina antroposófica y curación eurítmica, artes, arquitectura, banca y sociología. De él provienen las escuelas Waldorf, la Banca Triodos, la multinacional homeopática-antroposófica Weleda y la agricultura biodinámica con su sello de calidad Demeter.

La gente de la Fundación Rudolf Steiner es bastante agresiva con sus críticos, así que si repentinamente veis clausurado este blog o soy pasto de tribunales no sería el primer caso.

Steiner tuvo su epifanía a través de la obra del gran literato Goethe, en quien Rudolf veía elementos divinos que trascendían la simple dramaturgia. Mezcló esto con religiones dhármicas indias y la sapiencia chamánica local, creando una ideología espiritual que podía aplicar a cualquier aspecto del quehacer humano. Por ello acudían a él desde diversos sectores en busca de la sapiencia del rabí.

Eso ocurrió en 1924 cuando algunos agricultores pidieron su opinión sobre la degradación del suelo por los cultivos intensivos y los fertilizantes artificiales (vemos que no son preocupaciones modernas). Steiner, que no habría tenido más contacto con el campo que haber meado detrás de un seto y que su padre fuera guardabosques una temporada, se saco una serie de 8 conferencias donde sentó el dogma de la biodinámica. El contenido se recogió en EL LIBRO «Curso de Agricultura», editado por la Editorial Rudolf Steiner.

Decía que la parcela de cultivo es como un organismo vivo individual, que pueden usarse las fuerzas cósmicas para transmitir la energía del universo a los vegetales a través de un calendario de cultivo astrológico, que se puede capturar el poder de los astros en un cristal de cuarzo y tras meter el cuarzo dentro de un cuerno de vaca y enterrarlo unos meses se debía utilizar el polvo obtenido en dilución cuasi-homeopática para regar la tierra. Que Venus ayuda a eliminar los ratones de campo si se usan cenizas de piel de ratón obtenidas cuando Venus está en el signo de Escorpio. Que una planta es como un ser humano invertido, donde la cabeza es la raíz, del tronco emergen las extremidades en forma de ramas y las flores y frutos son manos y pies. Se me acaba de prolapsar el recto de reírme.

Se vende la biodinámica como una vuelta a las prácticas ancestrales, como un retorno al equilibrio entre el hombre y la naturaleza. Sí, se vende, porque la pegatina Demeter la otorga una empresa privada. Por lo demás estos cultivos antroposóficos respetan las bases de cualquier agricultura ecológica, que quizás es lo único real en toda esta paparrucha. Nada tienen que ver los hechizos y ensalmos de la biodinámica steineriana con la sostenibilidad y la vida sana.

La gilipollez moderna ha permitido que la biodinámica se publicite en gastronomía y enología como lo más cool y que tal majadería sea un reclamo para atraer a una clientela desinformada y con pasta, que cree que por ser biodinámico un producto es más sano y de mejor calidad. Más de una vez he tenido conversaciones así con un maître: «—Le recomiendo este excelente vino biodinámico», «—No, gracias, no me interesa la biodinámica», «—¿No le interesa lo ecológico?», «—Lo ecológico ni me va ni me viene, pero lo que no consumo es brujería», y el maître se larga con cara perpleja.

No digo que los productos obtenidos con este sistema sean de mala calidad o dañinos, pues los astros no aportan nada malo ni bueno a los mismos, pero me niego a pagar por ese «valor añadido». Sería bueno aplicar a los restaurantes y bodegas que venden biodinámica el mismo trato que hacia las farmacias que venden homeopatía: señalarlos como falsarios y vendedores de patrañas.

¿Pseudociencia o pseudorreligión?

¿Por qué triunfan disciplinas como la homeopatía y la biodinámica? ¿Por qué sus adeptos las defienden con ciego denuedo? Veo bastantes similitudes estructurales entres estas pseudociencias y las creencias religiosas, pongamos como ejemplo cualquiera de los grandes cultos monoteístas. Es más, para completar el paralelismo me permito añadir otra pseudociencia de origen alemán que también ha tenido difusión y arraigo: el marxismo. Veamos los puntos de coincidencia:

  • El profeta y su epifanía: existe una figura fundadora a quien se debe el inicio del movimiento, sea Jesús, Mahoma, Marx, Steiner o Hahnemann. El profeta tiene capacidades que lo hacen resaltar. Experimenta una epifanía, una revelación que le hace ver lo que nadie ve y adquirir un conocimiento que sólo el profeta es capaz de absorber. El profeta es venerado por sus seguidores y su memoria merece sacro respeto. La Ciencia, en cambio, es un trabajo aditivo y colaborativo.
  • El dogma: tras la epifanía el profeta estructura las enseñanzas que legará a sus discípulos. Los principios que constituyen el dogma no deben ser alterados posteriormente y el intento de hacerlo suele terminar en disidencia y nacimiento de una nueva rama que se aparta de la fe original. No importa cuán antiguos sean los preceptos y lo que haya cambiado la sociedad, cosa que tratándose de filosofía puede ser tragable pero no cuando se pretende ser una disciplina científica. Los paradigmas en Ciencia cambian, ya no hay validez en los cuatro humores, ni en las miasmas, ni en el loable pus, ni en los pneumas, ni en el flogisto.
  • EL LIBRO: elemento clave por cuanto en él se consigna el dogma y es la fuente principal de sabiduría, sea la Torá, el Corán, los Evangelios, el Órganon o el Manifiesto Comunista. La literatura posterior básicamente se dedica a la exégesis de El Libro.
  • Persecución: el profeta y sus discípulos sufren persecución y exilio. La nueva doctrina representa una amenaza para el poder establecido y por ello maniobra en su contra: Jesús expulsado de Nazaret y finalmente condenado en Jerusalén, Mahoma obligado a migrar de La Meca a Medina, Steiner amenazado por los nazis (quienes al parecer incendiaron su Goetheanum en Suiza), Hahnemann defenestrado de las universidades, Marx expulsado de Alemania, Bélgica y Francia… Los seguidores, activistas, mártires, sufren prisión o violencia, pero al final…
  • Arribo al poder: el proselitismo logra reunir una masa humana crítica para hacerse importante, el culto se extiende por el mundo y al final se establece en forma de grupos de poder, sea político (reinos cristianos, califatos, países comunistas) o económico (multinacional y banca vaticanas, ricas multinacionales de productos homeopáticos, bancos antroposóficos). Lo más grave es que estos grupos de presión meten el hocico en la educación, incluyendo las Universidades.
  • Segregación del adversario: es bonito eso de darle un nombre a los que no son como uno, sea infiel, gentil, pagano, alópata, capitalista, contrarrevolucionario… o marcar a los propios con un sello para diferenciarse de los demás. Son maniobras que ayudan a hacer piña.
  • Ausencia de demostración del beneficio ofrecido: el bien de la vida eterna celestial no ha sido demostrado para el cristianismo ni el islam. La utilidad terapéutica de la homeopatía o de la medicina antroposófica jamás se ha demostrado superior al placebo, por más que gruñan y argumenten los iniciados, ni hay evidencia de que el método biodinámico sea mejor para el suelo o la calidad del producto que cualquier otro sistema de cultivo orgánico/ecológico que no lleve el sello Demeter. En el caso del marxismo la cosa es peor, porque lo que demuestra la historia es su inviabilidad como sistema político-económico, visto el resultado de tiranía y ruina en los países que han estado bajo la ideología de Marx y Lenin.

La orientación pseudorreligiosa de estas pseudociencias las hacen suficientemente fuertes para que actualmente haya un preocupante número de médicos, farmaceutas y facultades entregados a la homeopatía, un número creciente de agricultores y restauradores abrazando la biodinámica como filosofía de trabajo, y que no decrezcan los afectos al comunismo a pesar de décadas de desengaño.

Es lo que tienen los alemanes, que hacen las cosas muy bien hechas y con solidez, tanto en lo bueno como en lo malo.

Ya sabéis que por aquí no colarán comentarios de los acólitos de las supersticiones mencionadas. No guardo ninguna equidistancia en estos temas.

El farsante doctor Taylor y sus damnificados Händel y Bach

Matasanos. Peor el remedio que la enfermedad. Charlatán, curandero, sacacuartos, asesino, carnicero… Desde que existe, el oficio de médico siempre ha convivido con epítetos y refranes de carácter despreciativo hacia la profesión y sus ejecutantes. Razones había, considerando que hasta el s.XIX no comenzó una Medicina verdaderamente científica y que la farmacopea y cirugía disponibles hasta principios del s.XX eran más bien escasas y con frecuencia contraproducentes.

Ese doctor que no cura, incluso causa daño, y encima está en un pedestal de erudición, sabiduría y libros en latín, no podía menos que generar antipatía y suspicacia. Hoy tendremos aquí a un galeno del s.XVIII conocido por mezclar la Medicina seria de su tiempo con prácticas de charlatán ambulante a gran escala. El Dr. John Taylor, que así se llamaba este oftalmólogo inglés, es aún más famoso por estar implicado en la ceguera de los dos compositores más grandes del Barroco: J.S. Bach y G.F. Händel.

Bach, Haendel y Taylor

La época de las pelucas ilustradas. Johann Sebastian Bach (izquierda) y Georg Friedrich Händel (derecha) flanqueando al sacaojos y sacacuartos de John Taylor.

Le Chevalier

John Taylor nació en 1703 en Norwich, en familia de tradición médica, y falleció no se sabe si en Roma, París o Praga, si en 1770 o 1772. Se formó en Londres y desde el principio se centró en la oftalmología. A partir de 1727 inició una vida nómada que lo llevó por múltiples Universidades (como Leiden, Basilea, Lieja, París o Colonia) y a ejercer su oficio oculístico de manera ambulante por toda Europa, desde Portugal hasta Rusia, incluso en Persia.

Esta movilidad, asociada a su labia, cultura y don de gentes le hizo una persona muy bien relacionada socialmente. Trató con Haller, Boerhaave, Morgagni, Winslow, Munro, J.L. Petit o Hunter, entre otros célebres eponímicos, también con Lineo, Metastasio y con lo mejorcito de la nobleza y el clero de la época. Llegó a ser nombrado cirujano ocular del rey Jorge II de Inglaterra y se presentaba como “el Chevalier Taylor, oftalmiatra, médico real, pontificio e imperial”.

Publicó numerosos tratados en múltiples idiomas sobre fisiología ocular, tratamiento de las cataratas y otras enfermedades oftalmológicas. Fue el primero en describir el queratocono (aunque otros le asignan el honor a Benedict Duddell) e introdujo novedades en el tratamiento del estrabismo. Hasta aquí todo parece muy bien, pero…

“Una muestra de lo lejos que la ignorancia es arrastrada por el descaro”

Así definió a John Taylor su contemporáneo Samuel Johnson, famoso literato y crítico. La verdad es que muchos de los eruditos con los que Taylor se jactaba de tener amistad se tapaban la nariz al opinar sobre el sujeto. El título nobiliario de chevalier y toda la pompa con que se presentaba eran autoatribuidos.

Taylor fue un maestro de la publicidad y el autobombo. Lo que mejor sabía hacer era venderse y promocionar los éxitos milagrosos de sus tratamientos, pero la realidad de su práctica médica dejaba mucho que desear. Durante sus giras europeas iba dejando un reguero de damnificados ciegos a su paso.

Cuando la caravana de Taylor se dirigía a una localidad, sus agentes llegaban con antelación para hacer publicidad y anunciar el advenimiento del sabio. Aparecía Taylor en su pintoresca carroza, con su séquito, era recibido por las autoridades del lugar y su primer acto era hacer una doctísima conferencia pública demostrando su sapiencia.

Posteriormente comenzaba a examinar pacientes y a operarlos, a saco, practicando las intervenciones él o algún ayudante en sitio público y al aire libre. Sus estipendios no eran nada económicos, el hombre tenía un caché importante. Tras las intervenciones ordenaba mantener un vendaje ocular hasta por una semana. Cuando los pacientes se destapaban y descubrían su mala o nula visión o sobrevenía una complicación, ya el Dr. Taylor había tenido días de margen para correr kilómetros hasta otro pueblo. El chevalier corría más deprisa que su fama.

Sin embargo no todos tenían mala opinión de Taylor, muchos clientes le estaban agradecidos y sus buenas relaciones con la jet set y su dominio del marketing le proporcionaron prestigio y posición. Por otra parte Taylor fue objeto de caricaturas y sátiras teatrales, incluyendo una ópera inglesa anónima llamada The Operator.

caricatura de John Taylor

Caricatura de John Taylor realizada en Florencia en 1770 por Thomas Patch.

No sé, pero a mí ese perfil de experto sobrevalorado, que figura en todos lados aunque sus capacidades profesionales sean más bien justitas, me sigue resultando familiar. Por suerte los mecanismos de control hacen poco probable que un “doctor muerte” como Taylor campe a sus anchas actualmente. Sin embargo muchos colegas reconoceréis personajes en vuestros entornos más interesados en figurar y estar bien relacionados, más decididos a hacerse bombo a sí mismos y a sus clínicas, más urgidos de publicar lo que sea y donde sea, y más preocupados de estar en el ajo que en hacer bien su trabajo asistencial del día a día.

Los desgraciados ojos de J.S. Bach

Cada uno tendrá sus preferencias, pero nadie puede dudar de que Johann Sebastian Bach (1685-1750) encabeza la lista de los mejores de la historia. Compuso música en tal cantidad y de tal calidad que cuesta creer tanto genio junto. Pocas noticias se tienen sobre la patobiografía de Bach, aunque parece haber gozado de buena salud y los 20 hijos de sus dos esposas demuestran que estaba fuerte.

Se supone que Bach tenía una leve miopía. Hacia 1749 su agudeza visual había menguado hasta dificultarle el trabajo; según sus allegados se debía al esfuerzo visual de las horas escribiendo música incluso de noche con velas (¡ay!, si hubieran existido las pantallicas “reticare” entonces…), pero la causa real no la sabemos: pudo ser por cataratas, glaucoma crónico, incluso por retinopatía diabética en el contexto de un síndrome metabólico –en el famoso retrato de Haussmann se lo ve rellenito–. En cualquier caso fue una pérdida visual progresiva e indolora (sólo Forkel, uno de sus primeros biógrafos, habla de dolor ocular).

He aquí que en marzo de 1750 quiso el destino que arribara a Leipzig el charlatán de le Chevalier Taylor con su parafernalia. Muchos amigos y familiares de Bach le insistieron que se dejara examinar por esta eminencia inglesa de tanto renombre y el viejo músico accedió de mala gana. El diagnóstico de Taylor fue de cataratas y procedió a realizarle la pertinente cirugía.

¿Cómo se operaban las cataratas a mediados del s.XVIII? Pues no muy diferente de como se hacía en Mesopotamia y Egipto 3000 años antes. El paciente sentado, sujeto por uno o más ayudantes y atontado como mucho mediante opio y algún lingotazo, el cirujano delante manteniendo el ojo abierto con una mano y con la otra maniobrando una lanceta que se introducía por limbo o por pars plana temporal para luxar el núcleo hacia la cámara vítrea. Con suerte la catarata madura se hundía envuelta en su cápsula y no ocurría mayor daño, pero otras el núcleo del cristalino se sacaba del saco capsular y había probabilidades altísimas de facoanafilaxis, glaucoma secundario o uveítis, amén del riesgo de desgarros de retina, hemorragia intraocular y endoftalmitis. Terrible.

Bach sufrió la luxación de sus cataratas y vendaje ocular prolongado según el protocolo de Taylor, pero el maestro debió ser intervenido nuevamente al cabo de una semana por las complicaciones del primer procedimiento. No queda claro en qué momento se operó cada ojo ni cuántas veces, pero el resultado de estos dos actos quirúrgicos fue que Bach quedó más ciego que Pepe Leches y con una grave y dolorosa inflamación ocular bilateral.

Antes de huir hacia Berlín, siguiente destino del oftalmiatra, Taylor dejó prescrito un tratamiento a base de sangrías, incisiones oculares de drenaje y vendajes con emplastes varios. Como resultado del ensañamiento terapéutico Bach tuvo que recluirse en su habitación a oscuras, soportando el dolor de un probable glaucoma secundario y su salud fue decayendo hasta quedar postrado y morir apenas pasados tres meses de la intervención, quizás debido a un ictus. Poco antes de morir dijo haber recuperado la visión por momentos y ver la cara de su esposa Anna Magdalena… una alucinación de Charles Bonnet, seguramente.

Händel y la enfermedad ateroembólica

Händel y Bach tienen muchas coincidencias y contrastes en sus biografías. Ambos nacieron en 1685 en Alemania, ambos compusieron enorme cantidad música y representaron el ápex de la música barroca; y ambos se cruzaron con John Taylor. Pero mientras Bach no salió de Alemania y llevó una semianónima vida familiar y luterana, Händel recorrió mundo, disfrutó fama, fue empresario teatral y no tuvo hijos.

Sobre la salud de Georg Friedrich Händel tenemos más datos pues al haberse radicado en Londres, donde el oficio de periodista de famosos tiene larga tradición, hay numerosas notas de prensa y relatos biográficos.

caricatura Haendel

“The Charming Brute”, caricatura en la que Händel aparece como un cerdo que toca el órgano sentado sobre un tonel de vino y rodeado de volatería. Grabado de Joseph Goupy de 1754.

El maestro Händel era gordo, comedor y bebedor descomedido, de temperamento iracundo. Podemos imaginarlo hipertenso no controlado, aterosclerótico y quizás hiperglicémico. A sus 52 años sufrió un episodio de parálisis del miembro superior derecho que se recuperó en meses pero se repitió 6 años después acompañado de disartria o afasia (sugiriendo ambos cuadros afección parcial del territorio de la arteria cerebral media izquierda).

En febrero de 1751 (hacía 7 meses que Bach había muerto ciego) Händel perdió indoloramente la visión de su ojo izquierdo y así lo anotó en la partitura en que estaba trabajando. La agudeza mejoró levemente en las semanas siguientes. Probablemente fue una neuropatía óptica isquémica anterior (NOIA) o un embolismo retiniano (recordemos que tenía afectada la circulación carotídea izquierda). Pero en agosto de 1752 perdió también la visión del ojo derecho, sea por NOIA consecutiva en dicho ojo, por oclusión de arteria central o quizás por ictus cerebral posterior. La cosa en que a partir de entonces el pobre Händel se quedó casi como un gato de yeso.

 

Haendel Jephta

Página de la partitura autógrafa del oratorio “Jephta” de G.F. Händel en cuya esquina inferior derecha aparece la anotación: “Biss hierher komen den 13. Febr. 1751 verhindert worden wegen relaxation des gesichts meines linken auges so relaxt” (“Hasta aquí este miércoles 13 de febrero 1751, incapaz de continuar debido al debilitamiento de la visión del ojo izquierdo”). Vía impls.org. Clic para aumentar.

Fue examinado por el oftalmólogo Samuel Sharp quien diagnosticó gutta serena, es decir, ceguera sin alteración externa del ojo –donde caben todas las enfermedades antes propuestas–. Posteriormente fue intervenido de cataratas por William Bromfield sin mejoría alguna de visión, pero por suerte sin las terribles complicaciones que tuvo Bach. La visión residual de Händel era suficiente para seguir componiendo y dirigiendo sus obras.

En 1758 coincidió Händel con el matasanos Taylor, quien lo examinó y aparentemente volvió a intervenirlo. En la prensa local aparecieron unos versitos alusivos donde ponían a Taylor a la altura de Apolo y Asclepio por devolver la vista al viejo compositor (típica maniobra de propaganda del charlatán), pero la realidad es que no hubo ninguna mejoría visual.

Durante la Semana Santa del año siguiente Händel sufrió una crisis, quizás cardíaca o cerebrovascular de la que vino su fallecimiento. Fue enterrado con honores en la Abadía de Westminster tras un funeral multitudinario. En cambio Bach había sido discretamente enterrado sin identificar en la iglesia de San Juan de Leipzig. Durante una reforma a finales del s.XIX se intentó rescatar su cuerpo; el encargado de estudiar los huesos fue Wilhelm His, anatomista y embriólogo suizo creador del micrótomo y padre del Wilhelm His que describió el haz de His y el sulculs terminalis cardíacos.

Vale la pena meditar sobre el gigantesco avance en salud y calidad de vida que disfrutamos actualmente. En la época de estos genios no había “código ictus”, no se podía imaginar siquiera un diagnóstico por imagen ni una trombolisis por radiología intervencionista. No había antihipertensivos, hipoglicemiantes ni antiagregantes. Actualmente la cirugía de cataratas es tan efectiva y cómoda que mucha gente la toma a la ligera, como ir a teñirse el pelo, no comprenden que pueda haber complicaciones de “una cosa tan sencilla” y exigen una calidad visual perfecta tras la intervención. Nos acostumbramos a lo bueno y siempre queremos más, es nuestra naturaleza.

En los podcast de Radio Clásica de Radio Nacional de España se puede disfrutar del programa “La hora de Bach”, dedicado exclusivamente a su música y comentarios biográficos. También han sacado “La hora de Haendel”.

Bibliografía recomendada:

  • Tarkkanen A. Blindness of Johann Sebastian Bach. Acta Ophthalmol. 2013;91(2):191-2. PMID: 22339937 (Acceso libre)

  • Jackson DM. Bach, Handel, and the Chevalier Taylor. Med Hist. 1968;12(4):385-93. PMID: 4884222 (Acceso libre)

  • Miranda M. La enfermedad neurológica de Georg Friedrich Händel. Rev Med Chil. 2007;135(3):399-402. PMID: 17505588 (Acceso libre)

  • Zegers RH. The eyes of Johann Sebastian Bach. Arch Ophthalmol. 2005;123(10):1427-30. PMID: 16219736

  • Bäzner H. Georg Friedrich Händel: a case of large vessel disease with complications in the eighteenth century. Prog Brain Res. 2015;216:305-16. PMID: 25684296

  • Trevor-Roper P. Chevalier Taylor–Ophthalmiater Royal (1703-1772). Doc Ophthalmol. 1989;71(2):113-22. PMID: 2663393