La analidad de los «gráficos de tarta»

Si hay un misterio mayor que la construcción de las pirámides, la existencia de la Atlántida, el primer segundo del Big Bang o la naturaleza de la materia oscura, ese misterio es por qué a la gente le gusta tanto usar gráficos de tarta. Bien podrían investigar sobre ello Iker Jiménez, Giorgio Tsoukalos, el gordo mierda de Mundo desconocido y demás troleros conspiranoicos.

Quizás es porque nos gustan las cosas redondas, o porque nos recuerdan los pasteles de cumpleaños de nuestra infancia, o se trate de una fijación a la freudiana fase anal, pero jamás comprenderé el atávico abuso del gráfico de sectores, cuando es el tipo de gráfico más inútil e inadecuado para interpretar datos. Primera regla: casi siempre puede sustituirse un gráfico de sectores por otro tipo de gráfico que presente mejor la información.

Se atribuye la introducción de este tipo de gráfico a William Playfair, estadístico escocés pionero de la interpretación gráfica de datos, a principios del s.XIX. La idea de este tipo de representación es comparar la proporción de los componentes de un todo; así, se podría graficar el porcentaje de agua, grasa, proteína y hueso en un determinado mamífero, pero no se podrían comparar, por ejemplo, el porcentaje de grasa en la carne de diferentes especies.

El gran inconveniente: la comparación de áreas

Para construir un gráfico de tarta se distribuyen los 360º de una circunferencia en proporción con la frecuencia relativa de cada serie. Por ejemplo, si la serie A representa un 30 % (fi = 0,3) su quesito será 360º × 0,3 = 108º. Luego se toma el transportador y se traza el sector correspondiente… bueno, ya todo lo hace el Excel.

gráficos de tarta 1

Como nuestra apreciación de áreas es equívoca, en este gráfico de sectores solo podemos asegurar que el área del linezolid es más pequeña y la del imipenem más grande, pero los demás sectores son dudosos. En cambio, los mismos datos en un gráfico de barras no dejan lugar a engaños.

La cosa es que nuestra percepción para comparar áreas no es ni de lejos tan buena como cuando se compran longitudes. Ello queda demostrado por el hábito periodístico de expresar la extensión de una superficie en «campos de fútbol», o los pifostios que puede generar una inexacta división en porciones de una pizza o bizcocho.

Allí está el problema: calculamos mal las áreas y nuestra percepción para comparar dos o más áreas puede ser engañosa. Eso no pasa con un buen gráfico de barras, donde nadie dudará en detectar cuál columna es más alta. Incluso una tabla puede ser más explícita que un gráfico sectorial en ciertos casos.

comparacion tartas

Comparar varios gráficos de tarta es bastante incómodo. En este caso es mucho más demostrativo un gráfico de columnas apiladas.

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Ni pocas ni muchas series

Otra limitación de los gráficos de tarta es que son inútiles para pocas series e imprácticos para muchas. El típico gráfico mónguer para comparar la distribución por sexos de una muestra es absolutamente prescindible. Para decir que había un 35 % de varones no hace falta un gráfico, basta ponerlo en texto y ya. Así que si hay solamente dos o tres series no tiene mucho sentido usar gráficos circulares —y quizás de ningún otro tipo—.

gráficos de tarta 2

El gráfico de la izquierda es prescindible pues, cuando hay dos categorías únicas excluyentes, el % que no sea de una serie automáticamente corresponde a la otra, y ello basta expresarlo en una línea de texto. La tarta de la derecha es inútil, pues si se ha distribuido una muestra equitativamente según una característica basta con indicarlo en el texto: «la población fue distribuida al 25 % para los siguientes grupos étnicos…»

En el otro extremo, cuantas más series se quieran meter en un gráfico de tarta más pequeños serán los quesitos y más arduo será compararlos. La profusión de series da al gráfico un aspecto perfectamente anal, un círculo plagado de rayos que simula un ojete.

gráfico de tarta 3

Un gráfico de sectores con muchas series es confuso e inútil. Aquí se muestra un gráfico tipo «ano», plagado de radios que delimitan pequeños sectores difíciles de comparar; apenas se ve que alanina y glicina son los residuos más frecuentes y poco más. En cambio, el gráfico de la derecha sí muestra claramente la información.

Efectos 3D para empeorar lo que ya es malo

En un post pasado comenté que prácticamente ningún gráfico gana nada por adornarlo con efectos tridimensionales, los cuales añaden ruido visual y llegan a estorbar en la interpretación de los datos. Esto es especialmente terrible en los gráficos de sectores, pues la perspectiva inducida reduce el tamaño aparente de los sectores más alejados respecto a los de adelante, añadiendo un factor de confusión adicional. Mientras más sesgado esté el pastel mayor será la deformación.

graficos tarta 4

Si los «pie chart» ya son chungos, sesgarlos mediante 3D los convierte en infames. En el de la izquierda ¿qué sector es mayor, el azul o el amarillo? Parecen iguales y también similares al verde, pero en realidad hay una diferencia considerable entre el amarillo y el azul si el gráfico se ve de frente. La leyenda colocada al pie obliga al observador a emparejar por colores mirando arriba y abajo, mientras que los rótulos incluidos dentro del sector facilitan la interpretación.

Rótulos y leyendas

Cuando se usa un gráfico de sectores lo ideal es que el título de cada serie esté señalado dentro de cada quesito o adyacente al mismo, en vez de colocar una leyenda aparte con el código de colores, pues ello también entorpece la lectura del gráfico, especialmente si hay muchas series y los colores se prestan a confusión.

Conviene que dentro del rótulo de cada sector se incluya la frecuencia absoluta o porcentual de su respectiva serie.

Entonces, ¿nunca jamás se deben usar?

Casi, casi, casi. Repito: prácticamente siempre habrá mejores opciones gráficas para presentar unos datos. Puntualmente podría ser pasable recurrir a una tarta, por ejemplo dentro de una infografía compleja donde se quiera reducir texto.

Hay variantes del gráfico de sectores, como las tartas divididas, tartas dentro de tartas, sectores multinivel o con segmentos de sector anidados. La mayoría de estas variantes no se usan en ciencias y en realidad son versiones más complicadas de entender.

pie chart

¿Hasta qué punto puede complicarse un gráfico de sectores para hacerlo más repelente? En este ejemplo, extraído de la web de IBM, se ha fabricado un intrincado gráfico de anillos concéntricos y divididos por sectores, con sesgo 3D, leyenda absurdamente repetitiva y rótulos con porcentajes que se montan en el sector adyacente, para rematar la confusión. Madre mía.

Quizás la única variante de la que se puede sacar provecho sea el gráfico anular o de rosquilla, donde se elimina el área central de un gráfico de tarta y ello convierte la comparación de áreas de círculo en comparación de longitud de segmentos de una corona circular. Siempre nos será más fácil comparar longitudes, aunque éstas sean curvadas.

grafico de anillo

Los gráficos de anillo o rosquilla son una alternativa a la clásica tarta que facilita la interpretación al convertir áreas en longitudes de segmentos de una corona de círculo. Aquí aparecen dos ejemplos de gráficos mostrados más arriba.

Estos gráficos de rosquilla son una opción aceptable mientras no se abuse de series y no se adulteren con cutres efectos tridimensionales.

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«Ceterum censeo Podemus esse delenda»

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La amusia de Ravel

Nunca deja de sorprender que haya músicos sordos y que a pesar de esta limitación sean capaces de componer obras magníficas. Los afectados se han quejado amargamente de esta suerte (desde el divino Beethoven a los menos divinos Smetana o Fauré), pues ¿puede haber algo peor para un músico que no poder oír? Pues resulta que sí lo hay: que la música desaparezca de su cerebro.

La lesión de las áreas neurológicas que procesan la información musical hace que el afectado pierda la capacidad de apreciar melodías, leer o tocar música. La jodienda en cuestión se llama amusia.

Quizás el caso más famoso de amusia sea la triste enfermedad que acabó con el genial Maurice Ravel. El 28 de diciembre de este 2017 se cumplen justo 80 años del fallecimiento del compositor, sin duda uno de los más famosos, interpretados y grabados del siglo XX. Antes de seguir leyendo háganme el favor de ir a Youtube o Spotify y ponerse música de monsieur Maurice como banda sonora.

Ravel, el dandi canijo

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El compositor francés Maurice Ravel (1875-1937).

Nació en Ciboure, pueblo colindante con San Juan de Luz, a cuatro pasos de la frontera guipuzcoana, el 7 de marzo de 1875, el mismo año que Antonio Machado y el psicoanalista Jung, y apenas cuatro días después del estreno de la Carmen de Bizet.

Su madre era de ascendencia vasca y dejó en Maurice un trasfondo del folclore musical euskaldún. Sin embargo, Ravel no se crio en Iparralde pues el mismo año de su nacimiento la familia se trasladó a París.

Se formó e inició su carrera en ese París de la Belle Époque de finales del siglo XIX y principios del XX que era un hervidero artístico e intelectual como pocos se han visto. Allí estaban Debussy, Satie, Fauré o Hahn, allí acudieron Manuel de Falla y Stravisnky, Matisse, Braque y Picasso, allí Diaguilev contrataba y hacía colaborar a todos estos artistas en sus famosos Ballets Rusos; todo el que quería ser alguien en las artes buscaba su sitio en aquel París. Y Ravel logró su sitio en ese mundillo, donde, como en cualquier mundillo, todos se conocían y eran amigos y enemigos intermitentes, donde todos comadreaban y criticaban de frente y por la espalda a los colegas.

Ravel era el dandi impecable, perezoso y amable, aunque a la hora de componer era extraordinariamente minucioso y perfeccionista; ello, sumado a su afición a coleccionar juguetes de cuerda y cachivaches mecánicos, hizo que el ácido Stravisnky lo apodara «el relojero suizo».

La efervescencia artística del momento se detuvo cuando la Belle Époque se fue a tomar viento con la Primera Guerra Mundial. Curiosamente, aquel dandi de buena familia se empeñó en alistarse en las filas francesas pero fue rechazado por canijo, baja estatura y bajo peso. Al final logró participar como conductor de vehículos y fue a parar a Verdún. Mientras estaba en el frente fue notificado del fallecimiento de su madre, con quien estaba muy unido.

El horror de la guerra y la pérdida materna condicionaron un cambio de actitud vital en Ravel, que se hizo mucho más introvertido, taciturno, menos interesado por la vida social. También se reflejó en su música, como es lógico. El resto de su carrera como compositor y pianista fue bastante exitoso.

Si hay una palabra que define la música de Ravel es elegancia. Es una música limpia, luminosa, delicada, lo que un cursi llamaría deliciosa; hasta las disonancias las hacía elegantes. Ravel logró un sonido propio más allá de seguir el impresionismo debussyano; exploró otros horizontes, como el jazz, el blues, la música del lejano oriente, el folclore hebreo, griego, escocés y español.

Su objeto principal fue el piano, pero destacó infinitamente como maestro de la orquestación, tanto así que adaptó para orquesta muchas de sus piezas para piano y orquestó obras de otros autores —bastaría lo que hizo con Cuadros de una exposición de Mussorgsky para ganarse todo el respeto.

Don Maurice hizo frecuentes giras internacionales y recibió honores. Pero su cerebro dejó de colaborar en sus últimos años de vida.

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Historia clínica raveliana

Quede claro, de entrada, que no hay un diagnóstico definitivo de la enfermedad de Ravel. Aunque hay numerosos artículos que discuten el caso, es imposible tener certeza debido a las limitaciones de la época y a que su cerebro no fue preservado en un frasco para estudios posteriores.

Como antecedentes: fumador habitual; juventud de fiesta, trasnocho y enolismo; operado de «peritonitis» durante su servicio en el ejército; padre afectado de demencia.

El 9 de octubre de 1932 iba Ravel en un taxi por París cuando otro coche se les empotró en un cruce. Nuestro músico sufrió un traumatismo craneofacial, contusión torácica y le saltaron unos dientes. Sin embargo, no requirió mayor atención de urgencias; el mismo Ravel le quitó hierro al incidente en una carta dirigida a Falla. Casualidad o no, a partir del trauma Ravel manifestó cambios anímicos, insomnio, retraimiento y, peor aún, dificultades motrices, de memoria y lenguaje.

En realidad los síntomas neurológicos habían comenzado, de forma leve, en 1927: olvidos de alguna palabra, alguna dificultad expresiva, saltarse una parte al ejecutar una pieza, cambios de humor… Pero podía hacer una vida normal y productiva. A partir del accidente el deterioro neurológico se aceleró y, de hecho, Ravel ya no pudo componer más.

Dos manifestaciones dominaron el cuadro: dificultad para ejecutar actos motores voluntarios (apraxia) y dificultad para el procesamiento del lenguaje (afasia). Explicaré brevemente estos fenómenos, en consideración con el público general o los traumatólogos que puedan leer este artículo.

La apraxia es la incapacidad para realizar tareas motrices sin tener parálisis muscular o alteración de la coordinación. El paciente puede hacer esas tareas de modo automático o inconsciente, pero al pedirle que lo haga se queda parado o lo hace erróneamente. En la apraxia ideomotora la persona entiende lo que se le solicita y sabe cómo hacerlo, hasta puede describir los pasos para hacerlo, pero no lo puede hacer; suele deberse a lesiones frontales del hemisferio dominante. Hay otros tipos de apraxia que afectan a territorios musculares concretos, como la boca o los ojos.

La afasia es un variado conjunto de trastornos del lenguaje donde se daña la comprensión, la emisión o ambos. La famosa afasia de Broca o afasia motora limita la expresión oral y escrita, pero el paciente entiende perfectamente lo que oye o lee, incluyendo sus propios errores al hablar. En la afasia de Wernicke o afasia de comprensión, por el contrario, el afectado puede hablar y escribir, pero no tiene buena comprensión de lo que lee u oye, su habla es profusa y está llena de palabras fuera de lugar, cambiadas o inventadas. Hay afasias globales, subcorticales o transcorticales, según donde esté la lesión, y afectan de modos diferentes las capacidades de hablar, escribir, leer, oír, nominar, numerar o repetir.

Ravel sufría una apraxia motriz progresiva que no le permitía, por ejemplo, tocar el piano aun sabiendo las teclas y el orden en que debía tocarlas, o hacer tareas como encender su vicio tabáquico o nadar. Su neurólogo tratante, Alajouanine, indicó que presentaba afasia de Wernicke, pero lo que describe y lo que se extrae del relato de testigos es que se trataba de una afasia expresiva, donde Ravel tenía dificultad para encontrar las palabras adecuadas, sufría para escribir pocas palabras o notas musicales y su fluencia se fue reduciendo hasta terminar emitiendo monosílabos.

También la amusia de Ravel era de tipo expresivo, pues podía reconocer notas, melodías e intervalos, reconocía fallos de afinación o tempo, pero no podía cantar, tocar o escribir música. Por ello, a partir de 1933 apenas pudo dejar algún breve bosquejo, pero ninguna composición. Tenía proyectada una ópera sobre Juana de Arco y se quejaba con toda la debida amargura de tener la música en la cabeza pero no poder sacarla de allí.

En varios artículos se lee que los problemas neurológicos pudieron influir en algunas de sus últimas obras, especialmente en la más popular, el Bolero (1928). Es una obra melódicamente muy simple, armónicamente elemental y rítmicamente monótona, cosa que da pie a que algún neurólogo lo considere manifestación de perseveración y estereotipia propias de lesión cerebral. Pero el Bolero es esencialmente un tremendo ejercicio de orquestación, una pieza de «música sin música», como la definía su autor, un hipnótico crescendo de un cuarto de hora donde Ravel mostró toda su maestría a la hora de sumar instrumentos. Basta escuchar la riqueza de obras posteriores, como los dos conciertos para piano (en sol mayor y para la mano izquierda) y las tres canciones de Don Quijote a Dulcinea para dudar de tal hipótesis. Si una obra como el Bolero de Ravel es producto de un daño cerebral ¿qué queda para los reguetoneros y cancionistas del verano? Han de ser una legión de muertos vivientes pangangrenados.

¿Cuál es su diagnóstico, doctor?

La neurología antes de las imágenes por resonancia magnética era una cosa llena de incertidumbres. Así que ante la falta de neuroimágenes, estudio anatomopatológico o genético es imposible saber el diagnóstico, pero tanto sus médicos como los posteriores comentaristas han apuntado diversas opciones.

¿Alguna relación con el accidente del taxi? ¿Hematoma subdural? ¿Consecuencia de latigazo cervical? ¿Enfermedad vascular en un paciente fumador? ¿Variedad de demencia? El diagnóstico más apuntado ha sido la enfermedad de Pick (no confundir con la de Niemann-Pick), una taupatía (no confundir con la puta engañifa de la tautopatía) o enfermedad degenerativa por depósitos de proteína tau en forma de ovillos o cuerpos de Pick, por lo que se requiere estudio histopatológico para su confirmación, cosa que no hubo en el caso de Ravel. Actualmente se considera que la enfermedad de Pick es una variante de la degeneración frontotemporal, entidad que incluye a la demencia frontotemporal, a la afasia primaria progresiva y la demencia semántica.

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Dr. Clovis Vincent (1879-1947), neurólogo y neurocirujano de la Pitié-Salpêtrière de París.

Otros médicos tratantes de Ravel fueron Clovis Vincent y Thierry de Martel, los pioneros de la neurocirugía francesa. El Dr. Vincent —discípulo de Harvey Cushing— contempló la etiología tumoral debido al rápido empeoramiento ocurrido en otoño de 1937. Ubicó la posible lesión en área silviana derecha y optó por algo que ahora nos da escalofríos: la craneotomía exploratoria.

Ravel fue intervenido el 19 de diciembre de 1937 mediante craneotomía frontal derecha, apertura de duramadre, exploración de estructuras y punción ventricular, sin ningún hallazgo patológico reseñable. Tras salir de la operación Ravel pronunció pocas palabras y entró en un estado comatoso del que no se recuperó y falleció el 28 de diciembre a los 62 años.

El cerebro musical

Antes se simplificaba diciendo que las capacidades musicales estaban en la región temporoinsular derecha, mientras el lenguaje pertenecía al hemisferio izquierdo (siguiendo el mito del «hemisferio cretivo» vs. el «hemisferio racional»), pero hoy se sabe que en el procesamiento musical participan múltiples áreas corticales según sea el aspecto musical que se analice. Se separa la identificación de tonos, intervalos y melodías (sistema melódico), de la métrica, ritmo y tempo (sistema temporal). El sistema melódico se ubica principalmente en el giro temporal superior derecho y secundariamente en áreas frontales, mientras el sistema temporal requiere amplia participación bilateral temporal y frontal.

Las amusias son muy variables en su presentación pues, como buen idioma que es la música, puede afectar a su emisión (tocar, cantar, escribir notas) o a su recepción (oír, leer partituras); además existen amusias selectivas para cada aspecto musical.

Puede que el paciente no reconozca melodías previamente conocidas (amnesia musical), o que solamente las reconozca cuando lee la partituta pero no cuando la oye (como en este caso). Puede que pierda la capacidad de diferenciar un tono de otro (amusia perceptiva o sordera de tono) y todas las notas le parezcan igual. Puede que sea incapaz de tararear o silbar una melodía aunque la sepa y la reconozca al oírla (amusia motora), o que no pueda tocar un instrumento que dominaba (apraxia musical). O que ya no pueda leer o escribir notación (alexia musical y agrafia musical, respectivamente).

También existe una amusia congénita que parece afectar hasta a un 5 % de la población y que hace que los afectados no distingan notas, desafinen terriblemente al cantar o, en algún caso, que los sonidos musicales armónicos le resulten totalmente cacofónicos (aquí un caso relatado por el neurólogo Oliver Sacks).

Recomendaciones:

En 2012, por la conmemoración de los 75 años de su fallecimiento, el programa Grandes ciclos de Radio Nacional de España hizo una interesantísima, completísima y recomendabilísima serie de 16 programas dedicados a Ravel: aquí el podcast.

Hay un curioso peli-documental franco-canadiense llamado Ravel’s Brain, del año 2001, donde el barítono Richard Cowan hace de Dr. Clovis Vincent y canta el caso clínico sobre música del propio Ravel.

Referencias:

  • Alexoudi A, Sakas D, Gatzonis S. The “Ravel issue” and possible implications. Dementia. 2016:9-12. doi:10.1177/1471301216642066.
  • Alossa N, Castelli L. Amusia and musical functioning. Eur Neurol. 2009;61(5):269-277. doi:10.1159/000206851.
  • Cardoso F. The movement disorder of Maurice Ravel. Mov Disord. 2004;19(7):755-757. doi:10.1002/mds.20087.
  • Clark CN, Golden HL, Warren JD. Acquired Amusia. Vol 129. 1st ed. Elsevier B.V.; 2015. doi:10.1016/B978-0-444-62630-1.00034-2.
  • García-Casares N, Berthier Torres ML, Froudist Walsh S, González-Santos P. Modelo de cognición musical y amusia. Neurologia. 2013;28(3):179-186. doi:10.1016/j.nrl.2011.04.010.
  • Gasenzer ER, Kanat A, Neugebauer E. Neurosurgery and Music; Effect of Wolfgang Amadeus Mozart. World Neurosurg. 2017;102:313-319. doi:10.1016/j.wneu.2017.02.081.
  • Gasenzer ER, Kanat A, Neugebauer E. The Unforgettable Neurosurgical Operations of Musicians in the Last Century. World Neurosurg. 2017;101:444-450. doi:10.1016/j.wneu.2016.11.144.
  • Henson RA. Maurice Ravel’s illness: a tragedy of lost creativity. Br Med J (Clin Res Ed). 1988;296(6636):1585-1588. doi:10.1136/bmj.296.6636.1585.
  • Kanat A, Kayaci S, Yazar U, Yilmaz A. What makes Maurice Ravel’s deadly craniotomy interesting? Concerns of one of the most famous craniotomies in history. Acta Neurochir (Wien). 2010;152(4):737-741. doi:10.1007/s00701-009-0507-y.
  • Seeley WW, Matthews BR, Crawford RK, et al. Unravelling Boléro: Progressive aphasia, transmodal creativity and the right posterior neocortex. Brain. 2008;131(1):39-49. doi:10.1093/brain/awm270.

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El hígado de Voronoi

Sin intención de generalizar, me parece que las matemáticas no se nos dan demasiado bien a los que nos dedicamos a la Medicina. La mayoría de mis colegas, y me incluyo, tendemos al anumerismo; tampoco es que en nuestro oficio diario necesitemos hacer cálculo infinitesimal ni geometría analítica. Las matemáticas que se aplican en nuestro oficio ya nos las dan «listas para usar» y, si de probabilidad y estadística se trata, recurrimos a esa especie protegida que son los epidemiólogos/bioestadísticos. La verdad es que me siento un bicho inferior cuando veo matemáticos o físicos desarrollando jeroglíficas ecuaciones.

Por suerte, dentro del gremio de los divulgadores científicos hay matemáticos que nos bajan la fruta del árbol para ponerla a nuestro alcance, por ejemplo el cachondo de Eduardo Sáenz de Cabezón (@edusadeci), o Clara Grima (@ClaraGrima), o Raúl Ibáñez (@mtpibtor), o Santi García Cremades (@SantiGarciaCC), o los chicuelos de la Universidad de Alicante (@DimatesUA) con su etiqueta #LasMatesNoSirvenPaNaPero.

Gracias a estos divulgadores me enteré de que había una cosa llamada diagramas de Voronoi, también llamados espacios o teselación de Voronoi. A pesar de la utilidad y universalidad de estos diagramas reconozco que no conocía al señor Voronoi hasta ver la abundante oferta divulgativa al respecto, por ejemplo «Cada uno en su región y Voronoi en la de todos» y «¿Está Voronoi? Que se ponga», ambos de la profesora Grima.

La visión de los espacios de Voronoi me resultó muy pero que muy familiar (y lo sería para cualquiera que haya estudiado histología). Pongamos una imagen habitual de este diagrama:

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Típica imagen de un diagrama de Voronoi (o teselación de Dirichlet o polígonos de Thiessen). Cada punto verde domina un área en el cual cada punto del plano está más cerca de éste que de los puntos verdes vecinos. Vía stackoverflow.com.

La asociación inmediata es con una superficie tapizada de células, exactamente como el endotelio corneal o como los cúmulos celulares de un raspado de Papanicolaou. Veremos que muchísimas estructuras biológicas se arreglan siguiendo un patrón voronoide.

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El diagrama anterior es perfectamente superponible sobre esta imagen clínica del endotelio corneal obtenida mediante microscopía confocal. Vía Fabio Scarpa (researchgate.net).

¿De qué van los espacios de Voronoi?

De nuevo remito al lector a los links arriba mencionados, pero resumiré su esencia con brocha gorda: es un sistema para compartimentar un plano o espacio en circunscripciones, de modo que cada «centro de circunscripción» tenga influencia sobre todos los puntos del área que estén más cerca de él que de otros centros. Por ejemplo, si en un mapa se señalan los aeropuertos y un avión debe aterrizar de urgencia, las regiones de Voronoi indicarán cuál es el aeropuerto más cercano.

Esto se aplica cotidianamente en la geolocalización, cuando le dices al Google o al Siri que te busque la heladería más cercana. Es una herramienta muy útil en la determinación de áreas de influencia. Ya te digo yo, sin embargo, que la 🐀Agencia Tributaria🐀 no lo aplica en sus oficinas, porque me mandan a una que queda en el quinto carajo cuando tengo otra muy cerca (qué rabia me da esta gente).

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Voronoi en biología

Como dijimos, muchos órganos y tejidos se estructuran siguiendo parcelaciones tipo Voronoi: las células de los recubrimientos epiteliales se adosan unas a otras formando un patrón poligonal; si vemos un corte transversal de fibras de músculo esquelético es claro tal patrón, lo mismo con los espacios del hueso trabecular; la venación de las alas de los insectos o las hojas de las plantas delimita espacios que siguen la distribución de Voronoi, y otro tanto pasa con las ramificaciones vasculares en los tejidos animales.

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Ejemplos biológicos de estructuras de Voronoi. Izquierda: sección transversal de tejido muscular estriado. Centro: hueso esponjoso visto en microscopía electrónica de barrido. Derecha: áreas delimitadas por las divisiones de las nervaduras de una hoja.

Pero quizás sea el hígado el órgano cuya estructura se ajusta más perfectamente a la teoría matemática de los espacios de Voronoi. El tejido hepático está formado por lobulillos que en un corte histológico tienen forma más o menos hexagonal y en el eje de cada lobulillo está una vena centrolobulillar que recoge toda la sangre de su lobulillo, respetando la segmentación voronoide. El árbol que recoge el drenaje de estas venas centrolobulillares acaba en las grandes venas suprahepáticas que desembocan en la cava inferior.

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Histología hepática en corte histológico. En el esquema se observa cómo los lobulillos hepáticos tienen una distribución voronoide, donde cada área está dominada por una vena centrolobulillar (A). En los vértices de las áreas están las tríadas portales (B) compuestas por ramas de la vena porta, la arteria hepática y la vía biliar. Si se hacen triangulaciones de Delaunay a partir de las venas centrales (líneas segmentadas azul claro) se aprecia cómo las tríadas portales quedan vecinas al centro de los triángulos.

En los vértices de los polígonos lobulillares están los espacios porta, donde discurren las tríadas portales: ramificaciones de la vena porta, la arteria hepática y la vía biliar. La ubicación de estas tríadas en los vértices facilita que sus vasos aporten sangre más o menos equitativamente a los lobulillos que lo circundan y que, igualmente, los colectores biliares recojan la bilis indistintamente de ellos, siguiendo un patrón similar a una triangulación de Delaunay. En un corte bidimensional es fácil asimilar esta estructura, pero es más complejo visualizar el adosamiento de los lobulillos en tres dimensiones; el común de los esquemas dibujan los lobulillos como salchichitas de cóctel apiñadas.

He aquí un órgano majestuoso cuya arquitectura se rige por principios matemáticos. La relación de los diagramas de Voronoi con la teoría de grafos y con los fractales también se cumple en los seres vivos.

Georgui Feodósievich Voronoi

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Georgui Voronoi (1868-1908), matemático ruso.

Este matemático nació en Ucrania en 1868 y falleció a los tiernos 40 años en 1908, en Varsovia; sin embargo, se considera de nacionalidad rusa pues esos territorios pertenecían entonces al imperio del Zar. Su padre era profesor de instituto y el chaval era muy estudiosito él. Hizo la carrera de Matemáticas en la Universidad de San Petersburgo entre 1885 y 1889. Allí también se doctoró y su tesis recibió el premio Bunyakovsky de la Academia de Ciencias de San Petersburgo.

A partir de 1894 fue profesor en la Universidad de Varsovia y del Instituto Politécnico. Trabajó en teoría de números, fracciones continuas (algoritmo de Voronoi), números de Bernoulli, integrales de números algebraicos, teoría de probabilidades, geometría analítica, funciones asintóticas, funciones cuadráticas perfectas y, por supuesto, en sus teselaciones epónimas, que fue uno de sus últimos trabajos.

A pesar de haber sido un trabajador empedernido, tuvo tiempo para su historia de amor con Olia Kritska, con quien tuvo seis churumbeles. En Voronoi se dio esa dupla de adicción absoluta al trabajo y mala salud, para que luego digan que el trabajo es sano. El año de su fallecimiento fue diagnosticado de cólicos biliares y sus médicos le recomendaron irse de prolongadas vacaciones al balneario checo de Karlsbad, cosa que el matemático —demostrando que no tenía ni una gota de sangre española— rechazó para seguir trabajando. Al final se agravó su afección hepatobiliar y murió traicionado por ese órgano cuya estructura se basa en sus matemáticas.

Su cuerpo fue embalsamado y trasladado a la cripta familiar en su pueblo natal, la villa ucraniana de Zhuravki, donde descansó en paz hasta 1932. Ese año la barbarie fanática de las colectivizaciones y el terrorismo de estado de Stalin llevó a los colectivos a destrozar la casa familiar y la cripta de los kulaks Voronoi; los restos de Georgui y su padre fueron tirados a la calle y posteriormente arrojados a una fosa común. Qué bonito, qué bello.

Para más información biográfica sobre Voronoi está este artículo de H. Syta y R. van de Weygaert de acceso libre.

Los diagramas de Voronoi se utilizan en investigación biomédica, por ejemplo en estructuras tridimensionales de proteínas y otras moléculas, patrones de crecimiento tumoral, organización celular tisular, contajes celulares, análisis de imágenes microscópicas o radiológicas o estudio de conexiones neuronales, entre otras cositas.

 

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No me gusta el «videowall» en los congresos

Ni estoy seguro de que éste sea el nombre técnico. Me refiero a la moda creciente en eventos médicos de usar una pantalla de proyección dividida donde se mete un close-up de la cara del conferenciante, logos institucionales, de patrocinadores y demás chucherías, y en un rincón de la pantalla dejan un trozo para las diapositivas.

No sé bien el nombre formal de este tipo de proyecciones; en internet veo jerga de audiovisuales, como blending projection, edge blending, procesadores PiP, sistemas Folsom, videomapping y demás términos que los obsoleters como yo no pillamos. Estos sistemas complejos de proyección multientrada tienen gran potencial y logran resultados espectaculares, pero hay que mesurar sus indicaciones, como todo en la vida.

Videowall y esas cosas

Las proyecciones multientrada son como las pantallas de los informativos, con múltiples fuentes de información simultánea. En un auditorio de congresos se puede proyectar con un layout multientrada (uf, cómo estoy de cosmopaleto hoy) a través de un proyector común previo paso por un software que haga la mezcla de las fuentes, o bien usando pantallas LED de gran formato. Estos sistemas permiten usar pantallas muy largas, enormes, incluso con curvatura envolvente. El sistema edge blending coordina varios proyectores en paralelo con superposición de los bordes de la proyección para abarcar una gran longitud de pantalla.

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Pantallaco enorme y envolvente, con mucho potencial para eventos. El efecto de proyección continua se logra yuxtaponiendo varios proyectores (tres en este caso) con una estrecha superposición de sus bordes colindantes. Foto vía www.audiovisualstudio.es.

Son muchas las cosas que pueden juntarse en una proyección de este tipo: diversas señales de video, sea en directo o de archivo, imágenes fijas, animaciones flash o HTML5, señal de pantallas de ordenador, feed de redes sociales en tiempo real, rótulos fijos o con desplazamiento, reloj/cronómetro, moscas, etc.

Por qué no me gustan

Dejo claro que no me gustan estos sistemas para conferencias y eventos específicamente médicos/científicos. La razón: EL RUIDO VISUAL. La mayor lucha que tengo al asesorar y enseñar los principios del diseño de presentaciones es el control del ruido —véase esta entrada sobre el tema—, pues es el principal vicio que daña la comunicación científica.

El ruido de fondo hace que la señal comunicativa tenga menos fuerza, llegue peor y sea menos aprovechada por los oyentes. El control del ruido implica aumentar al máximo la señal del mensaje principal y reducir en lo posible los elementos de distracción, de relleno, de adorno o cualquier cosa que ensucie o compita con el mensaje.

En una conferencia que emplea proyección multientrada las diapositivas están enmarcadas en un entorno con señales secundarias que rivalizan con el contenido de la diapo, sean logotipos institucionales o comerciales, lemas, adornos luminosos supermodernos o entrada de video con el careto del ponente a una escala dermatoscópica.

Ello casi siempre significa reducir las dimensiones de la diapositiva para encajarla en tal escenografía. Los marcos sueles ser llamativos, brillantes, un derroche de longitudes de ondas electromagnéticas. Con frecuencia el mosaico elaborado por los técnicos prevé solamente diapositivas en formato 4:3, en contra de la tendencia afortunadamente creciente del diseño panorámico.

Tal añadido de ruido externo a la presentación es la guinda al propio batiburrillo que abunda en las diapositivas que traen los conferenciantes; porque, claro, resulta que todavía son legión los que no se han leído el ebook Cómo preparar presentaciones en Ciencia y Medicina y aun así osan subirse a la tarima a hablar en público. Luego pasa lo que pasa, carajo.

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Algunos ejemplos comentados

Son fotos sacadas de internet, con sus vínculos a las fuentes originales.

Este es un modelo de librillo, con la presentación insertada en un marco luminoso. Es una pantalla LED con más brillo que un proyector de cañón habitual; ese espacio muerto pero brillante del marco es una fuente de fotones no deseados para los ojos de los asistentes. En este caso no hay demasiados elementos de distracción alrededor de la diapositiva, aunque no deja de ser ruido visual.


Aquí vemos al ilustrísimo y nunca bien ponderado Dr. Jaume Crespí durante su conferencia —merecedora del premio a la mejor comunicación— en el XXI Congreso de la SERV. Aquí la proyección elegida por la organización tiene bastantes problemas: no es una pantalla demasiado grande, se le roba una cuarta parte de la superficie a la diapositiva para añadir abundante ruido visual (logos y lemas institucionales, figura geométrica degradada en el fondo) y una señal de video que curiosamente está a escala 1:1 respecto al orador. La diapositiva está en formato 4:3, pero si un ponente aparece con diapositivas en 16:9 ¿qué se hace? ¿Quedaría una proyección más pequeñita de las diapos?

Este mismo layout fue utilizado por la SERV para las grabaciones de las ponencias a través de una aplicación, cosa ésta digna de elogio y que creo imprescindible si se quiere sacar más partido a los congresos. Allí sí que tiene sentido una ventana con el video del ponente.


En serio, ¿este pasticho tiene alguna ventaja sobre una simple diapositiva en formato panorámico? ¿Es necesario ver al orador tan grande? ¿Debe estar el nombre del evento, su lugar y fecha proyectados durante todo el día? Será para que nadie se despiste de dónde está…


Algo similar en este caso, donde la pantalla es panorámica pero se destina un tercio al close-up del orador y la diapo se reduce a 4:3.


Pantalla muy larga con proyección duplicada. Esto es útil en salas muy anchas donde el público de los laterales vería sesgada una proyección única central. El fondo es oscuro y el video del ponente no resta espacio a las diapos. Fuera de la pantalla sí que hay toda suerte de elementos ruidosos.


A diferencia del caso anterior, aquí la doble proyección está sobre un fondo muy luminoso y cuyo tercio central está desperdiciado con el más absoluto ruido. Si de mí dependiera, preferiría una doble proyección con formatos 16:9 que ocupen la mayor superficie de la pantalla, con un marco oscuro y sin fruslerías.


Otra pantalla larga, con la mitad destinada a la diapositiva —que en este ejemplo ya tiene su propio ruido interno— y una enorme señal de video. No está mal que la imagen del ponente aparezca aumentada, pues en una buena conferencia el ponente es, en realidad, más importante que el PowerPoint; ahora bien, tan colosal ampliación del orador solo se justificaría en auditorios muy grandes.


Este ejemplo es de nota. Una pantalla gigantesca y de buena calidad visual, pero lo que han vertido dentro no tiene sentido: fondo recargado de cosas, logos en cada esquina, gran imagen del orador —puede estar justificada en ese contexto— y, lo peor, la diapo está reducida a la mínima superficie y enmarcada como si se estuviera viendo dentro de un ordenador (!). Ya si eso envíame la presentación y la veo mejor desde mi portátil, leñe. Es un desperdicio de superficie aunque, viendo la diapomierder proyectada, tampoco se pierde mucho.


A ver, ¿dónde se focaliza la atención en esta pantalla? En cualquier sitio menos en la diapomierder, que tiene una intensidad de señal bajísima. Aquí quizás se justifica la figura aumentada del presentador —que tiene el mismo tamaño que el atril.

Buenos usos de las proyecciones mixtas

Cuando veo esas pantallas infinitas, anchísimas y con tanto potencial tecnológico, me imagino cómo podría aprovechar toda su superficie para fines didácticos, para hacer un perfecto apoyo visual al servicio de la conferencia. Se podrían explicar divinamente procesos complejos, líneas de tiempo o animación de secuencias sacando partido a la longitud de la pantalla.

¿Por qué no un sistema de proyección de doble diapositiva? Quiero recordar aquí a mi Maestro, el neurooftalmólogo Rafael Muci-Mendoza, quien lleva varias décadas dictando cursos sobre fondo de ojo para internistas y médicos no oftalmólogos. Ahora no sé cómo proyecta las diapositivas, pero cuando hice estos cursos en los años 90 el Maestro ponía dos proyectores con sus respectivos carruseles de filminas y proyectaba en paralelo, aprovechando toda la pared del auditorio. Es algo fácilmente factible de emular hoy, bien sea mediante una diapositiva de tamaño doble-panorámico o dos presentaciones proyectadas en paralelo, con o sin edge blending.

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Una proyección superpanorámica con «edge blending» puede elevar la efectividad e impacto del apoyo visual en una conferencia científica. Imagen vía www.screeninnovations.com.

Otro momento de un congreso donde pueden ser útiles estos collages es en las «mesas redondas», foros y actividades participativas. En estas modalidades la presentación de apoyos visuales es puntual y se puede compatibilizar con primeros planos de quienes charlan; la participación de los asistentes se puede mostrar mediante resultados de encuestas o comentarios en directo a través de redes. Estas cosas pueden hacer más llevaderas al público las tertulias de carajillo en que se convierten, a veces, estas mesas que nunca son redondas.

Si los organizadores desean poner fuegos de artificio audiovisuales, pueden aprovechar las pausas entre presentaciones para proyectar chucherías llamativas. Basta con una clásica cortinilla de separación, pero si los organizadores quieren epatar, que aprovechen los ratos muertos para ello, vamos, como si quieren hacerle un videomapping entero al auditorio.

Otra situación donde es útil la proyección mixta con careto del ponente: cuando no todo el público está presente en el recinto, sea porque hay salas anexas para alojar a más asistentes o cuando se retransmite a distancia (webinars, MOOC, videoconferencias, etc.), o en locales muy grandes sin una pantalla principal proporcionada, donde haya que recurrir a pantallas secundarias repartidas.

También para la retransmisión de un evento externo a un público que lo mira desde un auditorio, por ejemplo cursos con cirugía en directo. Aquí los efectos televisivos multipantalla sí casan bien.

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Inteligente uso de doble pantalla en un evento de cirugía en directo. En una se transmiten las acciones quirúrgicas y en la otra se muestra en tiempo real el monitor de radiología intervencionista. Vía sono.es.

Quizás el sitio natural de estos artilugios sea en los pasillos del palacio de congresos, para reunir informaciones de interés, retransmisión de actividades, anuncios, etc. O en los estands de las casas comerciales para aplicarlos al más puro y efectista marketing para el que se han inventado estos trucos de ilusionismo.

Entiendo que los organizadores de eventos y sus patrocinadores quieran estar a la última moda incorporando nuevas tecnologías y que las empresas de audiovisuales las ofrezcan, pero su uso debe ser mesurado y, cuando toque hablar de ciencia, pues a concentrarse y a hablar de ciencia sin tonterías.

“Ceterum censeo Podemus esse delenda”

Postgrado en Ilustración Científica de la UPV/EHU

Una muy buena noticia: está abierto para los interesados el primer postgrado de ilustración científica de la Facultad de Ciencias de la Universidad del País Vasco. Es una iniciativa extraordinaria de Vega Asensio, doctora en biología e ilustradora profesional, que se ha currado la carrera de obstáculos que suele acompañar a tales empresas.

Es importante profesionalizar en nuestro medio esta rama artística; por ejemplo, en EEUU la ilustración científica es una carrera con titulación, formación continuada, asociación, congresos y toda la mandanga. Por aquí los colegas médicos somos más de pillar por internet los dibujos que han publicado otros o fusilar libros. No tenemos mucha cultura de contar con ilustradores profesionales y muchos trabajos los hacen dibujantes no especializados que tienen muy buena técnica pero no están familiarizados con las Ciencias.

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Cartel del postgrado de ilustración científica de la Universidad del País Vasco.

¡Solo quince plazas! ¡Nos las quitan de las manos!

El pénsum del curso de postgrado es muy amplio, casi me apetece más ir de alumno que de profe. Abarca diversas técnicas de dibujo manual y digital, ilustración botánica, zoológica, médica, arqueológica, geológica y astronómica. Se tratará la infografía, el modelado 3D, la comunicación científica y la profesionalización de la especialidad.

Son 34,5 créditos más un trabajo final y prácticas de empresa. ¿Qué más se puede pedir?

La información etstá disponible en este vínculo: www.ehu.eus/ilustracion-cientifica. En este podcast del programa radial La mecánica del caracol hay una entrevista a Vega Asensio y a Maren Ortiz (a partir del minuto 15).

La asignatura de ilustración médica

Aunque el resto del profesorado es de primer nivel me han considerado como docente de ilustración para Medicina. En la asignatura participarán los profesores de la UPV Nerea Legarreta y José Antonio Azpilicueta, de la Facultad de Bellas Artes, quienes darán la hermosa parte del dibujo de la figura humana y la anatomía de superficie; también Maren Ortiz, vicedecano de la Facultad de Ciencias y director del postgrado, quien impartirá biología celular e histología.

Yo intentaré hacer que los alumnos se puedan entender con el peculiar discurrir mental de los médicos, el dibujo de órganos, proyecciones quirúrgicas, cómo estampar las fases clave de las cirugías —poco tiene que ver la típica lámina de anatomía con la visión de un campo quirúrgico—. También la ilustración de células y tejidos, de procesos nosológicos y algo de infografía médica.

Pues eso, que ayudéis a divulgar este curso y, si sois de una farmacéutica u otra empresa con capacidad de mecenazgo, es una buena opción para apadrinar.

«Rebolusión y medecina naturar»

La «revolución chavista» ha convertido a Venezuela en un amasijo fecal insólito, en un estercolero donde todo lo infame, mezquino y mediocre es realidad cotidiana. Ahora somos un país de emigrantes que huyen por su supervivencia.

No se puede tener otro resultado cuando gobiernan los peores, pero los peores de los peores, los más iletrados, malvados y brutales. Nos han desmantelado las estructuras del país para no dejar nada a cambio, han destruido el aparato productor (que nunca fue muy boyante, la verdad) y ahora ni se fabrica ni se cultiva ni se produce nada de lo que se necesita; tampoco se comercia, porque ni hay qué ni posibilidad de que circule el dinero a causa de un miserable control de cambio de divisas que, tras más de una década, ha empobrecido a todos (menos a los propios mercaderes chavistas que comercian con la divisa preferencial) y ha batido el récord cósmico de inflación.

Escasez y estraperlo

Hace unos años la escasez de papel higiénico en Venezuela era una noticia curiosa y hasta de risa cuando se comentaba en las noticias internacionales. Eso era una mínima muestra de lo que vendría. Todos aquellos suministros sensibles de uso diario, tanto de alimentación como de higiene personal, están racionadísimos. Los consumibles y repuestos de vehículos o maquinarias industriales son inaccesibles. Hasta falta el combustible. Como suele ocurrir en circunstancias de carestía generalizada, ha proliferado un mercado negro de artículos, de cambio de moneda, de contrabando y estraperlo.

¿Y los suministros médicos? Bueno, en semejante anticivilización la vida no vale nada, por lo que la seguridad ciudadana y el sistema sanitario le importan un carajo picado al régimen. Desde el principio de la tiranía chavista se ha instrumentalizado la sanidad para hacerla un canal de adoctrinamiento político y de propaganda, al estilo cubano y bajo supervisión cubana. El resultado es una desgracia: hospitales inservibles, falta de equipamiento, personal sanitario hostigado y migrando en masa al extranjero y, claro está, escasez muy grave de medicamentos.

Quienes tenemos familiares en Venezuela nos las vemos duras para hacerles llegar medicamentos de uso crónico como antihipertensivos o hipoglucemiantes, cosas tan pedestres como analgésicos, antihistamínicos o fijador de prótesis dentales. Imagina tú lo que ocurre con enfermos oncológicos o con VIH.

Pero no importa, Chavez vive y la lucha sigue, mientras la gente muere de hambre, enfermedad o violencia, y el régimen lucha para machacar todo lo que su maldad le dicta.

Curanderos y pseudoterapias

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Esto es la «medicina natural». No sé de dónde viene esta foto, pero por el teléfono (que por decencia he borrado) parece ser de República Dominicana. Créanme, este es el nivel intelectual de todos los que que practican pseudociencias, aunque tengan mejor ortografía y parezcan más limpitos.

Semejante carencia de medicamentos ha devuelto la terapéutica a niveles de hace dos siglos. Los venezolanos han tenido de volver a los remedios caseros, a infusiones, cataplasmas y brebajes de abuela de limitado y dudoso efecto. Incluso una conocida cadena de suministros sanitarios recomienda a través de Twitter este tipo de intervenciones bajo la etiqueta #SinRécipe, como respuesta a su incapacidad de vender lo que la gente necesita.

Como las cosas nunca están tan mal que no puedan empeorar, a la brutal crisis de salud se han sumado los rastreros charlatanes profesores de pseudoterapias, aprovechándose de la abrumadora necesidad y desprotección de los enfermos. En Venezuela no tienen que luchar contra la «medicina oficial» sino que se erigen como una auténtica opción de salvación.

Un audio para cagarse

Me llegó un archivo de audio, de esos que circulan por las redes, donde una persona que se supone médico da consejos a otra para salvar la escasez de fármacos mediante una técnica terriblemente farsante. Esta pista de audio es un compendio de las animaladas que propala esta gentuza, topicazos antimédicos, anticientíficos, antifarmacéuticos, ridiculeces pseudocientíficas, falacias de todo jaez y, para rematar, un atufamiento socialistoidedelsigloveintiúnico nauseabundo.

La pista es anónima y no se identifica a nadie, por lo que la pongo a continuación, para que aquellos con estómago para aguantar tal sarta de necedades se den un banquete:

 

Transcribo lo más granado de estos minutos de gloria.

[0:08] La tautopatía es una de las maneras para suplir medicamentos que no estén en el mercado. Eso lo aprendí hace más de 22 años cuando estuve en el «instituto de medicina natural», pero como hay un interés por las industrias farmacéuticas de que esto no se sepa, la colectividad no lo sabe y bota medicamentos que aparecen vencimientos en sus cajas cuando pueden durar hasta 30 años después de esa fecha, siempre y cuando se conserven bien, y los que no están en el mercado.

Comienza pisando fuerte: la tautopatía. Dícese de una engañifa emparentada con la homeopatía, consistente en diluir principios activos para «dinamizarlos». En esta farsa se usan fármacos reales, buscando aumentar su potencia con la máxima dilución. Claro, todos sabemos que un pedo apesta más mientras más se diluye en el volumen de una habitación, por ello es que más gente puede olerlo…

«La conozco desde hace veinte años», dice, de modo que es cosa establecida, «y la aprendí —continúa— en un instituto que se llama instituto», de modo que es algo serio y respaldado. Falacia de autoridad.

Claro, la malnacida y tóxica industria farmacéutica nos quiere destruir y arruinar, así que no deja que se sepan estas grandes verdades evangélicas —teoría conspiratoria— de modo que nos venden grandes cantidades de fármacos cuando en realidad hacen falta migajas; al carajo la farmacocinética y la farmacodinámica. No importa que el medicamento esté caducado desde hace 30 años, como pasa con los yogures.

[0:33] En el «instituto de medicina natural» aprendimos de las propiedades que tiene el agua de copiar todo lo que contiene en composición química cualquier medicamento que esté en el mercado.

¡La leche! Resulta que esta rama herética de la sacra doctrina hahnemanniana también proclama la insostenible idea del «agua fotocopiadora», capaz de crear negativos de las estructuras moleculares de lo que en ella se disuelve y, por tanto, seguir ejerciendo su actividad biológica. Bastan nociones elementales de fisicoquímica del agua para descojonarse de tal patraña, pues habría que olvidar el movimiento browniano, la geometría de los puentes de hidrógeno y lo más básico de la termodinámica para creer que cualquier estructura supramolecular compleja que pueda adquirir un grupo de moléculas de agua en estado líquido sea persistente en el tiempo.

[0:46] Consigue una sola pastilla de ciprofloxacina, si se dificulta mucho tener una caja y la vas a diluir en la botella de agua mineral que puede ser de un litro o medio litro, y al diluir la colocas la pastilla si es de medio litro le colocas una sola pastillita y si es de dos, bueno, colocas dos pastillitas tranquilamente, la dejas diluyendo allí…

Lo más difícil para hacer esta receta en Venezuela, sin duda, es conseguir la «pastilla de ciprofloxacina». La dilución se indica en agua mineral, aunque, siguiendo el principio de «memoria del agua», las pequeñas cantidades de cloruro sódico del agua mineral serían replicadas y la convertirían en un auténtico peligro para la tensión arterial, digo yo.

[1:13] El agua va a copiar la composición de esa pastilla completamente. Ella tiene memoria universal, ella es capaz de grabar, grabar, grabar, grabar, grabar los componentes que ese producto tiene, igual como cuando tú agarras una botella con cloro [lejía], la lavas, la lavas, la lavas y después que echas agua allí parte de la memoria de lo que era el cloro lo graba el envase y tú dices «ay, esta agua sabe como a cloro», así mismo ocurre con cualquier pastilla.

Si el agua tiene memoria universal para qué demonios hacemos los circuitos informáticos con silicio. En vez de un disco duro portátil llevaríamos una cantimplora. El gusto residual a lejía en un envase no se debe a que se replique la forma molecular del hipoclorito de sodio, sino al umbral para la detección de esta sustancia que tiene nuestro olfato. Ya estaría bien eso para que el whisky con mucha agua supiera mucho a whisky.

[1:47] …pero lo graba tan idénticamente, igual que la dosificación, tu coloca la pastillita, la metes en la nevera, esperas dos horas que se disuelva y a las dos horas ya tú le vas dando una cucharada de eso que equivale a una pastilla completa, el tiempo que lo estén indicando, […] eso va a ser los mismos miligramos que están indicados en la caja de composición.

La receta es un preparado tautopático de andar por casa, pues no incluye las diluciones sucesivas decimales o centesimales, ni la dinamización, ni el resto de la liturgia paranormal que siguen estos chalados en sus «laboratorios».

Suponiendo que la «pastillita» es de 500 mg de ciprofloxacino —porque no lo indica— queda en 1 mg/ml, a dosis de una cucharada serían unos 20 o 25 mg por toma, dosis inútil como antibiótico sistémico, pero ideal para invitar a la resistencia bacteriana.

[2:21]…no todo el mundo está preparado mentalmente para hacerlo, pero yo tuve la oportunidad, ahora con estas condiciones en las que se encuentra el país en relación a los medicamentos, de poner en práctica un conocimiento que tenía de muchos años…

Por supuesto que no todos tienen mente para creerse tal mamarrachada, y eso es lo bueno de la farmacología, que un antibiótico mata a una bacteria sensible independientemente de si el paciente tiene la mente abierta o no y sin importar la religión que profese la bacteria.

Recalca de nuevo, la burra sabanera, que esta engañifa es una «oportunidad» para los tiempos de carestía que pasa el país.

[2:35] …y lo viví en mi perro con la erlichiosis, cómo una sola ciprofloxacina (en este caso no fue la doxiciclina que conseguí) se pudo diluir en un solo envase con agua y a las 24 horas ya había bajado la fiebre, a las 48 totalmente controlada, a las 72 ya estaba animado buscando comida y a los 6 días ya se había recuperado, […] la energía que te da solamente colocar ese componente en el agua, impresionante, de hecho me lo hice yo después del perro porque tuve un absceso periodontal, con la amoxicilina con ácido clavulánico y fue efectivo, […] lo llevé a un odontólogo, estuvo impresionado de cómo se logró controlar tan bien o mejor que una pastilla directa; eso lo pasé por Whatsapp para que llegar a todos aquellos que pudiera interesar…

Más allá del amimefuncionismo está el «¡a mi perro le funcionó!» y, remedando a la verdadera ciencia que pasa de los estudios en animales de experimentación a los humanos, esta lumbrera pasa de su perro a sí misma, ¡y le funcionó! Así que a divulgarlo por las redes sociales, que dos casos son evidencia y al demonio los ensayos clínicos y los metaanálisis.

[3:47] …llegó una vecina con una niña con cuadro que amebiasis y que le han mandado metronidazol, y como el metronidazol tiene efectos secundarios […], ellos me preguntaron cómo había hecho con el perro, cómo había hecho conmigo para hacer ellos lo mismo con la niña; de hecho lo hicieron con el metronidazol y la niña ya estaba bastante decaída, y al día siguiente de haberse tomado una sola pastillita de metronidazol que consiguieron en el mercado diludida [sic] en un botellón de agua que no fue de un litro, lo diluimos en una botellita que llevamos para para el gimnasio, la que cargamos en el día a día, igual que la diluí yo para el perro y la diluí para mí también, y entonces a la niña le comenzaron a dar el metronidazol y al otro día ya la niña estaba contenta […], volvieron a hacer los exámenes y no aparecía ningún indicio de amebas multiplicadas en su aparato digestivo.

Nuevo cuento de viejas con otro caso aislado. Su ausencia de pensamiento crítico es impresionante. Se ve, por otro lado, que en la tautopatía se puede diluir cualquier medicamento, independientemente de lo polar o apolar que sea.

La preparación que indica de metronidazol tiene una probable concentración de 1,5 mg/ml o 0,75 mg/ml, según dosis original de la «pastillita». La pauta establecida en niños es de 30-40 mg/kg/día en tres tomas, de modo que una cucharada de esa infusión de Flagyl® sería óptima si la criatura pesara un kilo. Yo diría que las amebas se habrán muerto antes de hambre o de risa.

[4:53] Esto te lo dejo a manera de enseñanza y, ¡aleluya!, pues pruébenlo y al probarlo pues así hagan con todos los medicamentos, de una vez nos vamos desintoxicando un poco de lo que esta sociedad por programación mental, cultural, pues ha tenido arraigado en su cerebro.

Nuevamente, nos intoxican, nos programan la mente, nos dominan los poderes fácticos, el capitalismo y las multinacionales. Hay que caminar hacia la autarquía, el gallinero vertical, el huerto de retrete, la medicina mágica con mentalidad del tercer milenio antes de Cristo. ¡Aleluya, hermanos!

La ciencia no es democrática

No, no lo es, la evidencia científica no depende de la voluntad de la mayoría, sino de los hechos contrastados y acumulados con las investigaciones bien realizadas. Ni la ciencia es democrática ni la política suele casar bien con temas de salud y ciencia. Los sesgos ideológicos aplicados en estas áreas suelen ser fuente de eterno conflicto, especialmente en temas complicados como las energías renovables, la eutanasia o el aborto. Los partidos suelen dar más peso a la opinión de sus votantes o a los grupos de presión que a los comités técnicos.

También ocurren estas lindezas en relación con las pseudomedicinas, pues su regulación gubernamental está influida por los grupos interesados, la demanda de la gente mal informada y la mal entendida equidistancia entre la medicina científica y el chamanismo. Por ello hay una presión constante para que algunas pseudoterapias sean costeadas por el sistema sanitario y por ello ejercen sus prácticas con bastante libertad estos charlatanes, incluyendo joyitas como Corbera o Pàmies, quienes tendrían que estar tras las rejas desde hace mucho.

En un partido político donde todo lo malo tiene cabida no es de extrañar que cuente con secciones dedicadas a engañifas. Por ello Podemos tiene su Circulo Podemos Homeopatía, sea o no oficial. Seguro a estos fantasmas les parecerá divino que se aplique tautopatía, homeopatía y farmacopea medieval en un país donde las políticas nefastas que sus amos comparten con la basura chavista han destruido cualquier logro de la civilización. ¡Aleluya!

“Ceterum censeo Podemus esse delenda”

Sobre calcos médicos, again

Existen en Twitter numerosas cuentas sobre idioma y ortografía; recientemente me topé con las de @PatiOrtografico, @ElCorrectorDeTV y la tronchante @Cosmopaletation, ávidos rastreadores de meteduras de pata lingüísticas en las redes sociales, especialmente desde los medios de comunicación. Abruma ver la cantidad de erratas que los profesionales de la información cometen en su oficio y la de burradas que los usuarios comunes perpetran sin pudor. El twitter de Cosmopaleto está especializado en la denuncia de los calcos absurdos y anglicismos sin sentido que contaminan profundamente el idioma de uso diario. Con bastante mala baba, Cosmopaleto imita el estilo tan habitual en revistas como Cosmopolitan, plagadas de patadas al correcto castellano, y utiliza con ironía el término obsoleters para referirse a los que aún hablamos y escribimos a la antigua usanza.

En Medicina abundan los cosmopaletismos, préstamos y calcos innecesarios del inglés, usados irreflexivamente en detrimento de las palabras que ya tenemos en nuestro idioma para decir lo mismo. El origen obvio de esta mala praxis lingüística está en la constante lectura de textos especializados en inglés, cosa necesaria para que los médicos estemos al día en nuestro oficio. Los préstamos entre idiomas están justificados cuando no hay traducción posible o cuando el término extranjero define muchísimo mejor el concepto que cualquier combinación en la propia lengua. Por lo demás son una tontería.

Es un error la pretensión de justificar los anglicismos bajo el argumento de que «así es como aparece en la literatura especializada». Calcos absurdos hay en Medicina para aburrir; en este blog ya lo hemos discutido antes (1, 2, 3, 4) y hoy tocan unos cuantos ejemplos más.

Tidal

En quirófano no es raro escuchar a los anestesistas hablando de ajustar el «volumen tidal», cosa que instintivamente me hace levantar la cara del campo operatorio como si fuera un suricato. En inglés tide es ‘marea’ y tidal es ‘relativo a las mareas’. Este volumen «de marea» o tidal volume no es más que aquello que en nuestros bien traducidos libros de fisiología se denomina «volumen corriente», es decir, ese medio litro de aire que entra y sale de los pulmones con cada inspiración y espiración normal.

pantalla ventilador anestesia

Pantalla de un equipo de anestesia general. El parámetro Vt, aquí ajustado a 600 ml, indica el volumen corriente respiratorio. Vía www.ijaweb.org.

El ajuste del volumen corriente es importantísimo durante la anestesia general, pues el respirador se encarga de insuflar aire en los pulmones en un volumen y a una presión precisos para mantener la correcta oxigenación sanguínea.

Todos los estudiantes de medicina aprenden lo de volumen corriente cuando estudian fisiología respiratoria. Es el término apropiado e inequívoco en español, por ello no hay justificación posible para que anestesistas, neumólogos y espirometristas percudan su elocuencia con lo de tidal. Leñe.

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Para demostrar que el calco existe: pantalla de equipo de anestesia en uno de los quirófanos que frecuento, con la interfaz en castellano, se supone.

Tiltar

Bien sabéis, lectores avezados en la lengua inglesa, que tilt significa inclinación o inclinar, según se use como sustantivo o como verbo. Sinceramente, ¿hay alguna razón humana, divina, judicial o filosófica para inventarse el palabro tiltar, cuando existe ‘inclinar’ y toda su sinonimia?

He tenido oportunidad de oír tal aberración, no pocas veces, saliendo de las fauces de oftalmólogos: «La lente intraocular ha quedado tiltada». Y yo aprieto la mano en el bolsillo para que no salga expelida rumbo al bofetón.

El tilting aparece en la literatura médica en inglés sobre todo para referirse al desequilibrio de uno o más componentes que deben estar alineados, como en los elementos ópticos del ojo, estructuras osteoarticulares o dentales. En neurooftalmología se oye el término en el «tilted optic disc», disco oblicuo o inclinado, que describe la apariencia sesgada de la papila óptica en ojos de altos miopes debido al peculiar ángulo de inserción del nervio en el globo; también está la «ocular tilt reaction» o respuesta de inclinación ocular, mecanismo que conecta la información del oído interno con los músculos oculares para ajustar la posición de los globos ante movimientos de inclinación de la cabeza; este reflejo se asocia con una anomalía también harto conocida por su anglicismo: skew deviation o desviación oblicua.

No hay que ahondar demasiado en que decir tiltar o tiltado es una abominación criminal y un cosmopaletismo de primera categoría.

Flop, flop, floppy

floppy eyelid

Síndrome de laxitud palpebral. Es notoria la elasticidad del párpado, que se evierte fácilmente y muestra una conjuntiva alterada.

Aquí me acuso de haber pecado, pues en mi especialidad, cirugía oculoplástica, existe una entidad relativamente frecuente que en las publicaciones inglesas se llama «floppy eyelid syndrome». Y allí nos vemos los iniciados hablando del floppy y operando casos de floppy. Este «síndrome de laxitud palpebral» o de «párpado laxo» se distingue de la laxitud propia de los párpados seniles porque aparece en personas de menos edad, más en hombres, obesos, roncadores o con apnea obstructiva del sueño. Los afectados tienen párpados como de chicle, que se estiran extraordinariamente y ocasionan alteraciones en la superficie ocular. Una de estas alteraciones es la pérdida de células caliciformes de la conjuntiva.

En inglés las caliciformes se llaman goblet cells, literalmente «células copa». Alguna vez he presenciado con terror a un experto hablando de «células de Goblet», como si aquello fuera un epónimo. Así que ni floppy, ni goblet, ni leches.

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Córneas burbujeantes

Cuesta mucho que las nuevas técnicas adapten los nombres de las publicaciones en inglés a los idiomas locales. En el caso de los trasplantes corneales, actualmente existen diversas técnicas para trasplantar capas concretas de la córnea en vez de la clásica queratoplastia penetrante. Los nombres de estos procedimientos son largos y se conocen más por sus siglas inglesas: DALK, DMEK o DSAEK, por ejemplo. Hay que reconocer que estas siglas en castellano (QLAP, QEMD, QEDMD) resultarían poco reconocibles por los oftalmólogos.

Una maniobra común en estas intervenciones es inyectar aire en la cámara anterior o en el propio estroma corneal; de ahí vienen términos como big bubble, bubbling o rebubbling. Los especialistas de esto incluyen en su jerga cositas como “bublear” y “rebublear”. Ciertamente, la traducción literal sería ‘burbujear’, pero esa palabra tiene la connotación de hacer burbujas múltiples y continuas, diferente de la inyección de una única burbuja de aire. Quizás bastaría con decir inyección y reinyección de aire, en vez de blubblinbluses.

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Queratoplastia lamelar endotelial tipo DMEK. La inyección de aire ayuda a extender el injerto y, posteriormente, a adherirlo a la superficie posterior de la córnea.

Otra moderna intervención corneal es el cross-linking para el tratamiento de queratocono y otras formas de ectasia. Consiste en crear enlaces laterales entre residuos de lisina del colágeno mediante la aplicación de riboflavina y luz ultravioleta, lo que aumenta la rigidez y la resistencia del estroma corneal. Lo de cross-linking es fácilmente traducible como ‘entrecruzamiento’ o como ‘reticulación’, por lo que no habría necesidad del anglicismo y menos hablar de crosslinkear una córnea.

Vaya injuria

Un calco por demás infame es usar ‘injuria’ como traducción directa de injury, cuando se quiere decir ‘lesión’ o ‘daño’. Así se leen lindezas como «efecto de la injuria hipóxica». El término ‘injuria’ se usa en el sentido de agravio o ultraje, incluso de calumnia, si bien en la tercera acepción del DRAE indica que es «daño o incomodidad que causa algo», aunque eso dista del concepto de lesión orgánica propio de los procesos fisiopatológicos.

La importancia de los expertos

Las figuras de autoridad en los distintos campos científicos no solo tienen el deber de investigar y difundir los avances en sus áreas, sino que tienen la obligación de comunicarlos bien. Ello requiere un uso correcto del lenguaje.

Cuando una de estas figuras habla en un congreso nacional e introduce las últimas novedades del mundillo tiene la opción de ajustar los nuevos conceptos a nuestro idioma (aunque, por supuesto, haga referencia a los términos publicados en inglés) o bien hacer el cosmopaleto y entregarse a spanglishismos poco elegantes.

Recuerdo un caso espantoso en el que un señalado experto conferenciaba sobre la proliferación vitreorretiniana (PVR, en inglés VRP) y, aparte de mezclar diapositivas en español e inglés indiscriminadamente, pronunciaba PVR como «pi-vi-ar». ¿Eso qué cojones es?

Recomendación: Fernando A. Navarro (@navarrotradmed), traductor especializado en lenguaje médico y coordinador del blog Laboratorio del lenguaje en Diario Médico, es autor del Libro rojo: diccionario de dudas y dificultades de traducción del inglés médico, disponible bajo suscripción en la web de cosnautas.com. Es una utilísima fuente referencial para intérpretes y traductores de textos médicos y, también, para médicos que quieran aclarar sus incertidumbres lingüísticas.

“Ceterum censeo Podemus esse delenda”