Ni lo grave es severo ni las suturas se reabsorben

«El que sólo sabe de medicina, ni de medicina sabe»
José de Letamendi (1828-1897)

Ya sé que me repito más que el compango de fabada, pero debo insistir en que el lenguaje es una herramienta central para médicos y científicos, que las habilidades comunicativas deben ejercitarse de la misma manera que se practican las habilidades quirúrgicas o las destrezas matemáticas.

En Ciencias pateamos gustosamente el idioma. En Medicina parece que nos regocijamos en hablar con falta de corrección y en masacrar la elocuencia. Nos queda el consuelo del lenguaje aberrante usado en el área de económicas y empresariales, incomprensible spanglish que limita aún más su comprensión para quienes somos ajenos a las finanzas.

En este artículo voy con materia dura: tres palabras de frecuentísimo uso en Medicina e incorrectamente usadas con demasiada asiduidad. Me refiero a «severo», «estadio» y «reabsorbible».

Ochoa sí que era Severo

Quede claro de una vez que en el castellano actual severo no es sinónimo de grave. Sin embargo hemos asimilado el inglés severe como severo cuando queremos decir grave, debido a la influencia de la ingente literatura anglosajona y la perpetuación del propio vicio en el habla médica cotidiana.

Hay que reconocer que el uso de severo en nuestra profesión está hondamente incrustado y muchos lo usamos aun sabiendo su incorrección. Tal falta ha sido manifestada por la RAE, la Real Academia de Medicina y Fundéu. Se puede leer una amplia explicación sobre la confusión entre severo y grave en un artículo de los profesores Murube, Muñoz-Negrete y Arruga en Arch Soc Esp Oftalmol de 2007 y en otro de las doctoras Alonso y Pastor en Medicina Clínica de 2004.

Empecemos por las definiciones actuales de estos vocablos que aparecen en la 23ª edición del DRAE:

severo, ra
Del lat. sevērus.
1. adj. Riguroso, áspero, duro en el trato o el castigo.
2. adj. Exacto y rígido en la observancia de una ley, un precepto o una regla.
3. adj. Dicho de una estación del año: Que tiene temperaturas extremas. El invierno ha sido severo.

grave
Del lat. gravis.
1. adj. Dicho de una cosa: Que pesa. U. t. c. s. m. La caída de los graves.
2. adj. Grande, de mucha entidad o importancia. Negocio, enfermedad grave.
3. adj. Dicho de una persona: Que padece una enfermedad o una lesión graves.
4. adj. Circunspecto, serio, que causa respeto y veneración.
5. adj. Dicho del estilo: Que se distingue por su circunspección, decoro y nobleza.
6. adj. Arduo, difícil.
7. adj. Molesto, enfadoso.
8. adj. Dicho de un sonido: Que tiene una frecuencia baja de vibraciones, por oposición al sonido agudo. U. t. c. s. m. No me gustan los graves de esta grabación.
9. adj. Fon. Dicho de una palabra: llana. U. t. c. s.

Por tanto, severo se refiere a riguroso, estricto, recto o inflexible, mientras grave –dentro de su polisemia– denota importancia, seriedad o extremo de un asunto. Si decimos «cometió una falta grave y se le aplicará un castigo severo» queda muy clara la diferencia entre los dos términos. La etimología del latín severus tiene como raíz verus –verdad, verdadero, recto–. De severo también provienen aseverar y perseverar.

Por su parte gravis significaba en origen algo que tenía peso, en contraposición a levis, escaso de peso. En sentido de pesado se aplicó gravidez para el estado de la hembra preñada o gravedad para la tendencia de los cuerpos a caer por su peso, por contraposición a levedad. En su acepción de asunto de peso, serio e importante se aplica grave/gravedad al grado más avanzado o de riesgo vital de una enfermedad.

Esa contraposición grave-leve indica que lo correcto al graduar un proceso patológico es decir leve, moderado y grave, en vez de calcar el inglés mild, moderate, severe. Sin embargo, había cierta superposición entre gravis y severus en latín clásico y a veces eran usados como términos sinónimos. En este sentido pasó severe al inglés a través del francés antiguo.

La profunda impregnación del «severo» en la jerga médica hará que la corrección del vicio sea difícil. Coincido con lo planteado en el artículo del Dr. Murube antes citado, de que teniendo en consideración que en el fondo tal acepción de severo significa rescatar uno de sus significados en latín, no se trataría del peor pecado verbal de los médicos. Incluso podría animarse a la RAE a incluirlo como acepción válida, como hizo con la palabra testar (aquí lo comentamos), así no se tendría esa mala sensación visceral al escuchar el palabro.

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Estadio: distancia, recinto y fase

El vocablo estadio nos viene del griego στάδιον a través del latín stadium. En la Antigüedad el estadio era una medida de longitud definida como 125 pasos; como entonces no había una oficina internacional de pesos y medidas, la variabilidad de esos 125 pasos era considerable de un sitio a otro, pero más o menos rondaba los 185 m (entre 178 y 210 m).

La distancia del estadio era utilizada para la carrera de atletas en las olimpiadas, de modo que la propia prueba recibió el nombre de estadio y finalmente el recinto donde se practicaba también acabó por llamarse estadio.

En su sentido de espacio estipulado, estadio adquirió el significado de período o fase definida de un proceso, y en este sentido es como se emplea en Medicina. Usamos estadio para referirnos a las distintas fases por la que pasa una enfermedad, especialmente en oncología, donde las clasificaciones TNM de los tumores definen una progresión por estadios.

Hasta aquí todo bien y correcto. El problema es la tendencia de muchos colegas a tachonarle un acento en la «i» y pronunciar «estadío» en vez de estadio. No sé si les suena más elegante o moderno (como esos que dicen intérvalo en vez de intervalo, que es para matarlos).

Otros dos términos mal construidos a partir de estadio son estadiar y estadiaje. Cuando se realiza la clasificación por estadios se está haciendo una estadificación, no un estadiaje. Y el verbo correcto es estadificar, nunca estadiar. Basta consultar el Diccionario de la Lengua para comprobarlo.

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Pues eso, no inventéis palabros

Mediante la aplicación ngram viewer de Google se puede comparar la frecuencia de uso de palabras o expresiones en la literatura publicada. Allí se observa que hasta la pasada década el uso de estadificar y estadiar era similar, pero en los últimos años ha aumentado el uso del término correcto. Algo similar ocurre con estadificación y estadiaje. Muy bien.

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Capturas de los gráficos generados por ngram viewer, donde se compara la frecuencia de uso de expresiones en la literatura publicada. En este caso se aprecia el avance del correcto uso de estadificación y estadificar en vez de sus variantes indebidas.

Reabsorber es absorber dos veces

Como cirujano remendón que soy tengo que escuchar con demasiada frecuencia aquello de «suturas reabsorbibles». Me jode vivo.

En clínica médica y en fisiología se usa reabsorber para indicar que vuelve a absorberse una sustancia previamente secretada o exudada. Por ejemplo, en los túbulos contorneados de la nefrona se reabsorben solutos (glucosa, aminoácidos, etc.) y agua que se habían filtrado de más en el glomérulo. En el tubo digestivo se absorben los nutrientes externos ingeridos, mientras se reabsorben las sales biliares secretadas en la bilis. Una efusión pleural se reabsorbe, lo mismo que un derrame articular.

Lo que no puede reabsorberse es algo que no está producido dentro del organismo, de manera que es imposible que unos puntos de sutura o un implante biocompatible sean reabsorbidos, simplemente se absorben y ya. Para rematar la cagada se inventan «irreabsorbible» para los materiales de sutura no absorbibles.

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Las suturas se absorben, no se reabsorben

Por una vez podíamos aplicar un calco del inglés de esos que tanto nos chiflan, y copiar su uso de absorbable and non absorbable sutures. Cierto que también se encuentra resorbable aplicado a materiales quirúrgicos, en especial en implantes de material biológico tipo colágeno o membrana amniótica. Pero insisto, si no está hecho dentro del propio individuo no se reabsorbe, sino que se absorbe.

Lamentablemente en este caso el ngram viewer revela un irritante predominio del absurdo e incorrecto uso de «suturas reabsorbibles». ¡Hacedme el favor, carajo!

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Gráfico de ngram viewer mostrando el pedorro predominio de la malsonante y errónea expresión “sutura reabsorbible”, vicio quirúrgico que habría que corregir.

Otro término parecido que también se usa en Medicina es resorción, es decir, la acción y el efecto de resorber, y resorber se define como «recibir o recoger dentro de sí un líquido que ha salido de sí mismo». Es obvio el parecido con reabsorber, ya que solamente hay resorción de algo que ha salido de uno. Como término médico resorción se usa como sinónimo de reabsorción y en especial se aplica a la degradación del tejido óseo.

Advierto a residentes y colegas que estén cerca de mí en quirófano que si escucho lo de puntos irreabsorbibles cuando tengo en las manos un objeto punzo-cortante, puedo causar severas lesiones que dejen un avanzado estadío de incapacidad.

Ceterum censeo «Podemus» esse delenda

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Porfolio de Ilustración Médica: Miniatlas de cáncer de mama

Portada del Ministlas de cáncer de mama avanzado, que tuve el placer de ilustrar.

Portada del Miniatlas de cáncer de mama avanzado, que tuve el placer de ilustrar.

Hace poco recibí mi ejemplar impreso del miniatlas de cáncer de mama que he ilustrado. El libro está escrito por el Dr. Pedro Pérez Segura, oncólogo del Hospital Clínico San Carlos de Madrid, y es un proyecto elaborado para Teva Pharma y editado por Línea de Comunicación. Se trata de un libro de bolsillo de 85 páginas, que empareja páginas de texto con infografías. Está dividido en cuatro secciones: Anatomía y fisiología de la mama, Bases biológicas y moleculares del cáncer, Cáncer de mama y su diagnóstico, y Tratamiento del cáncer de mama.

Estuve trabajando en las 30 ilustraciones del atlas durante noviembre y diciembre de 2013, amén de los numerosos reajustes durante los meses siguientes. La calidad de las imágenes impresas quedó excelente, cosa que siempre satisface al ilustrador. Os dejo un par de ejemplos de las ilustraciones hechas. Como ésta con la anatomía de la región pectoral:

Anatomía de la región pectoral. Vasos y nervios de la mama.

Irrigación, inervación y niveles linfáticos de la región mamaria. Miniatlas de Cáncer de Mama. Ver serie de ilustraciones en mi página de Behance.

O ésta sobre el mecanismo de angiogénesis.

Atlas de cáncer de mama. Ilustración de Manuel Romera, ilustracionmedica.es

Angiogénesis tumoral. Miniatlas de Cáncer de Mama. Ver serie de ilustraciones en mi página de Behance.

En mi portafolio de Behance colgué una selección del proyecto de este atlas, podéis pulsar este link para ver las ilustraciones. Behance es una red social para diseñadores gráficos e ilustradores comandada por la omnipotente Adobe.

Ya veis lo bien que quedan las ilustraciones científicas realizadas a medida para una publicación. Es un elemento de calidad indiscutible cuando se editan libros o se envían artículos a revistas. Para quedar como un buen profesional hay que contar con ilustraciones profesionales; así que menos garabatos hechos con PowerPoint o chapucillas hechas en casa o por un primo/cuñado/sobrino que trabaja en un centro de fotocopias. Se debe tener en cuenta el servicio de los ilustradores científicos, que para eso estamos. Hay una cita que me encanta, de Mary Hellen Briscoe, autora de libros sobre preparación de gráficos e imágenes, que indica la relevancia de tener un buen material gráfico en las publicaciones y presentaciones científicas:

Una buena ilustración puede ayudar a los científicos a ser oídos cuando hablen y leídos cuando escriban.”

Y es verdad.

Nota lingüística: igual a alguien le suena raro “porfolio”, como está en el título de esta entrada, o piense que es un anglicismo mal traducido. Tanto porfolio como portafolio aparecen en el diccionario de la Real Academia. Ambos derivan del francés portefeuille, “porta hojas”. Portafolio se usa más para indicar la carpeta o cartera donde se guardan los documentos, mientras porfolio indica un conjunto de imágenes o dibujos que forman parte de un volumen.

Mariscada nosológica: pulpo, cangrejo y moluscos varios

mosaico romano, fauna marina

Extraordinario mosaico romano con vida marina, procedente de la Casa del Fauno, Pompeya (Museo Arqueológico de Nápoles).

He aquí otro tema sobre cosas del cuerpo humano y cosas que se comen (siempre hay graciosos que piensan lo mismo, ¡cochinotes!). Marisco es un término eminentemente culinario, no taxonómico, referido a los bichos marinos comestibles que no son peces. Incluye invertebrados de distintos phyla: moluscos (ostras y demás bivalvos, caracoles, pulpo, calamar, etc.), crustáceos (gambas, langosta, cangrejo y similares), algún equinodermo como el erizo de mar, y algún cnidario como las ortiguillas (anémonas).

Por curiosidades del lenguaje existen diversos nombres de entidades patológicas relacionados con apelativos de mariscos, y no hablo, claro está, de las uñas como mejillones o percebes de algunos guarros, del eritema solar “en gamba” de los guiris, ni de las chirlas o almejas de reminiscencias vulvares.

Moluscos

Molluscum en latín significa blando, y de ahí proceden palabras como mullido, muelle, molicie, emoliente y mojar. El equivalente griego para blando es μαλάκια (malakia) y de allí deriva el término malacia para describir el ablandamiento patológico de una estructura de naturaleza rígida: condromalacia, traqueomalacia, escleromalacia (curioso oxímoron etimológico), osteomalacia, etc.

La primitiva taxonomía aristotélica distinguía los bichos marinos blandos (μαλάκια ζῷα, malakia zoa) como el pulpo, de los bichos marinos duros (ὀστρακόδερμα ζῷα, ostrakóderma zoa) como el cangrejo. En el siglo XVIII Linneo recuperó malakia para nombrar a los animales marinos de cuerpo fofo, pero usó su equivalente latino molluscum y desde entonces así se conoce a esta sabrosa familia.

Otra cosa moluscoide: una frecuentísima afección cutánea es el molusco contagioso, producida por un poxvirus. Se manifiesta como pequeñas pápulas umbilicadas o perladas, en reducidos grupos, a veces aisladas; aparecen en cualquier parte de la superficie cutánea, pero más en cuello, párpados, manos y pies. Se contagia por contacto y es frecuente la autoinoculación en la persona afectada. Se trata de una condición benigna y de fácil tratamiento: la eliminación mediante cirugía menor o curetaje de las lesiones, o la aplicación de crioterapia.

molusco contagioso

Molusco contagioso, aspecto típico de las lesiones. (Vía www.dermapics.org)

El nombre quizás proviene del contenido blando y pastoso que se extrae de las lesiones del molusco contagioso. La primera descripción se atribuye al dermatólogo inglés Thomas Bateman (1778-1821), en su atlas “Delineations of cutaneous diseases” de 1817. En la figura adjunta se puede ver la descripción original y la ilustración acompañante que muestra un caso bastante avanzado de molusco, aunque no sé si lo que describió Bateman corresponde a lo que actualmente se llama molusco contagioso.

Texto e ilustración del Atlas de Thomas Bateman de 1817 donde describe el molusco contagioso.

Texto e ilustración del Atlas de Thomas Bateman de 1817 donde describe el molusco contagioso.

Otro conocido molusco es el molusco hemorroidal, esa dilatación pellejosa en la unión mucocutánea anal que queda como testigo de haberse pasado por una almorrana. No es raro que alguien profano en las cosas del cagalar confunda un inocente molusco hemorroidal con un condiloma o verruga de transmisión venérea.

Cangrejo

Sólo con mirar la figura dibujada de un cangrejo en un cartel de hospital ya sabemos que estamos ante el temido cáncer. La asociación del cáncer con el cangrejo procede de la Antigüedad, pues el nombre del cangrejo en griego era καρκίνος (karkinos, origen de la raíz carcino-) y en latín se llamaba directamente cancer (cancris, cancrum, cancrorum). Desde tiempos de Hipócrates se aplicaba el apelativo cangrejil para las enfermedades tumorales progresivas e incurables. Sobre todo se aplicaba el término a los tumores mamarios, ya habituales en tiempos remotos aunque no existieran las botellas de PET, los desodorantes con aluminio, los móviles ni los pollos hormonados.

No se tiene claro el origen de la asociación cangrejo-tumor maligno, pero se suponen varias posibilidades: la dureza al tacto de las neoplasias o la textura rugosa de una úlcera maligna, similares al caparazón del crustáceo; o bien la forma bizarra que adquieren las prolongaciones de los tumores y su vascularización radial, que recordaría al cangrejo con sus patas y pinzas; o bien la firme adherencia del cáncer a los tejidos, como se aferra el cangrejo con sus tenazas; o más peregrinas evocaciones al dolor que ocasionaría el pinzamiento de las tenazas, o al voraz apetito del tumor que devora al enfermo.

cáncer de mama muy avanzado

Carcinoma mamario muy avanzado, con extensa ulceración cutánea. Quizás el aspecto rugoso y duro de estas lesiones sugirió su semejanza con el caparazón del cangrejo. (Vía images.wocn.org)

Aclaratoria para legos: el cáncer no es una única enfermedad, sino cientos de enfermedades de orígenes y comportamientos muy diversos, que sólo tienen en común la multiplicación descontrolada de la estirpe celular involucrada. Así que decir que alguien murió de cáncer (cosa muy de periodistas) no dice nada concreto, igual que decir que alguien falleció por paro cardio-respiratorio (también muy periodístico). Otra aclaratoria para legos: no todos los cánceres son carcinomas, pues los carcinomas son los tumores malignos originados estructuras epiteliales (glándulas, mucosas o piel, por ejemplo); otros tipos de cáncer son los sarcomas y las neoplasias sanguíneas.

Una condición totalmente distinta es el chancro, cuyo nombre también proviene del latín cancrum / cancer y nos llegó a través del francés (tanto el nombre como su causa, “el mal francés”). Se trata de una úlcera cutánea o mucosa de origen venéreo, que aparece en genitales, labios, cavidad oral o por donde haya pecado el contrayente. El más común es el chancro duro de la sífilis, pero también existe el chancro blando causado por Haemophilus ducreyi. Otra enfermedad ulcerosa pero no venérea es el cancrum oris o noma, que mencioné en otro post.

Divagatio: en el léxico coloquial venezolano hay dos derivaciones de cangrejo, uno es referirse como “cangrejo” a un asunto de difícil resolución, un problema serio de solución complicada (en este sentido muchos casos de cáncer son auténticos “cangrejos”); el otro es el término “cangrejera”, que no se refiere a aquellas pedestres chancletas, sino a la sublime y repetitiva contracción percoital de los músculos pubocoxígeos femeninos, tan apreciada por las viriles parejas de quienes presentan tal habilidad. Las cangrejeras funcionan de modo similar a los ejercicios de Kegel, y de hecho pueden entrenarse mediante éstos.

Pulpo

El nombre de este cefalópodo proviene del latín polypus, y éste a su vez del griego πολύποδας / πολύπους que significa “de muchos pies”. También proviene de la época clásica el uso de pólipo para referirse a excrecencias pediculadas de tejido mucoso, en especial de la nariz, que semejan a un pulpito colgando de sus patas.

Los pólipos son frecuentes en el área de ORL y del tubo digestivo. En general son benignos, pero no es raro que los pólipos del colon se transformen en un adenocarcinoma, en especial si se trata de una poliposis colónica familiar.

Pólipo del colon. Obsérvese su forma pediculada con un extremo globular que a los antiguos les recordaba la cabeza de un pulpo. (Vía naspghan.org)

Pólipo del colon. Obsérvese su forma pediculada con un extremo globular que a los antiguos les recordaba la cabeza de un pulpo. (Vía naspghan.org)

Para terminar estas tonterías etimológicas, unas palabras sobre el erizo, cuyo nombre proviene de la raíz indoeuropea para tieso o rígido de la cual también deriva erección. No sé si de allí el efecto viagrogénico de este manjar, pues “lo similar causa lo similar” que decía Hahnemann, ¿o no era así?

Esto me recuerda una broma frecuente que hacía mi más querido profesor de cocina, Luis, quien en pleno servicio te decía: “¿Te gusta el mar? —entonces se señalaba el paquete— ¿Esto es sepia o calamar?” Una vulgaridad, pero nos reíamos a gusto.

Como consulta para temas etimológicos, además del célebre diccionario de Corominas, recomiendo el Diccionario médico-biológico, histórico y etimológico de la Universidad de Salamanca (dicciomed.eusal.es), donde se pueden consultar excelentes artículos del profesor Francisco Cortés Gabaudán.