«Rebolusión y medecina naturar»

La «revolución chavista» ha convertido a Venezuela en un amasijo fecal insólito, en un estercolero donde todo lo infame, mezquino y mediocre es realidad cotidiana. Ahora somos un país de emigrantes que huyen por su supervivencia.

No se puede tener otro resultado cuando gobiernan los peores, pero los peores de los peores, los más iletrados, malvados y brutales. Nos han desmantelado las estructuras del país para no dejar nada a cambio, han destruido el aparato productor (que nunca fue muy boyante, la verdad) y ahora ni se fabrica ni se cultiva ni se produce nada de lo que se necesita; tampoco se comercia, porque ni hay qué ni posibilidad de que circule el dinero a causa de un miserable control de cambio de divisas que, tras más de una década, ha empobrecido a todos (menos a los propios mercaderes chavistas que comercian con la divisa preferencial) y ha batido el récord cósmico de inflación.

Escasez y estraperlo

Hace unos años la escasez de papel higiénico en Venezuela era una noticia curiosa y hasta de risa cuando se comentaba en las noticias internacionales. Eso era una mínima muestra de lo que vendría. Todos aquellos suministros sensibles de uso diario, tanto de alimentación como de higiene personal, están racionadísimos. Los consumibles y repuestos de vehículos o maquinarias industriales son inaccesibles. Hasta falta el combustible. Como suele ocurrir en circunstancias de carestía generalizada, ha proliferado un mercado negro de artículos, de cambio de moneda, de contrabando y estraperlo.

¿Y los suministros médicos? Bueno, en semejante anticivilización la vida no vale nada, por lo que la seguridad ciudadana y el sistema sanitario le importan un carajo picado al régimen. Desde el principio de la tiranía chavista se ha instrumentalizado la sanidad para hacerla un canal de adoctrinamiento político y de propaganda, al estilo cubano y bajo supervisión cubana. El resultado es una desgracia: hospitales inservibles, falta de equipamiento, personal sanitario hostigado y migrando en masa al extranjero y, claro está, escasez muy grave de medicamentos.

Quienes tenemos familiares en Venezuela nos las vemos duras para hacerles llegar medicamentos de uso crónico como antihipertensivos o hipoglucemiantes, cosas tan pedestres como analgésicos, antihistamínicos o fijador de prótesis dentales. Imagina tú lo que ocurre con enfermos oncológicos o con VIH.

Pero no importa, Chavez vive y la lucha sigue, mientras la gente muere de hambre, enfermedad o violencia, y el régimen lucha para machacar todo lo que su maldad le dicta.

Curanderos y pseudoterapias

medecina_naturar

Esto es la «medicina natural». No sé de dónde viene esta foto, pero por el teléfono (que por decencia he borrado) parece ser de República Dominicana. Créanme, este es el nivel intelectual de todos los que que practican pseudociencias, aunque tengan mejor ortografía y parezcan más limpitos.

Semejante carencia de medicamentos ha devuelto la terapéutica a niveles de hace dos siglos. Los venezolanos han tenido de volver a los remedios caseros, a infusiones, cataplasmas y brebajes de abuela de limitado y dudoso efecto. Incluso una conocida cadena de suministros sanitarios recomienda a través de Twitter este tipo de intervenciones bajo la etiqueta #SinRécipe, como respuesta a su incapacidad de vender lo que la gente necesita.

Como las cosas nunca están tan mal que no puedan empeorar, a la brutal crisis de salud se han sumado los rastreros charlatanes profesores de pseudoterapias, aprovechándose de la abrumadora necesidad y desprotección de los enfermos. En Venezuela no tienen que luchar contra la «medicina oficial» sino que se erigen como una auténtica opción de salvación.

Un audio para cagarse

Me llegó un archivo de audio, de esos que circulan por las redes, donde una persona que se supone médico da consejos a otra para salvar la escasez de fármacos mediante una técnica terriblemente farsante. Esta pista de audio es un compendio de las animaladas que propala esta gentuza, topicazos antimédicos, anticientíficos, antifarmacéuticos, ridiculeces pseudocientíficas, falacias de todo jaez y, para rematar, un atufamiento socialistoidedelsigloveintiúnico nauseabundo.

La pista es anónima y no se identifica a nadie, por lo que la pongo a continuación, para que aquellos con estómago para aguantar tal sarta de necedades se den un banquete:

 

Transcribo lo más granado de estos minutos de gloria.

[0:08] La tautopatía es una de las maneras para suplir medicamentos que no estén en el mercado. Eso lo aprendí hace más de 22 años cuando estuve en el «instituto de medicina natural», pero como hay un interés por las industrias farmacéuticas de que esto no se sepa, la colectividad no lo sabe y bota medicamentos que aparecen vencimientos en sus cajas cuando pueden durar hasta 30 años después de esa fecha, siempre y cuando se conserven bien, y los que no están en el mercado.

Comienza pisando fuerte: la tautopatía. Dícese de una engañifa emparentada con la homeopatía, consistente en diluir principios activos para «dinamizarlos». En esta farsa se usan fármacos reales, buscando aumentar su potencia con la máxima dilución. Claro, todos sabemos que un pedo apesta más mientras más se diluye en el volumen de una habitación, por ello es que más gente puede olerlo…

«La conozco desde hace veinte años», dice, de modo que es cosa establecida, «y la aprendí —continúa— en un instituto que se llama instituto», de modo que es algo serio y respaldado. Falacia de autoridad.

Claro, la malnacida y tóxica industria farmacéutica nos quiere destruir y arruinar, así que no deja que se sepan estas grandes verdades evangélicas —teoría conspiratoria— de modo que nos venden grandes cantidades de fármacos cuando en realidad hacen falta migajas; al carajo la farmacocinética y la farmacodinámica. No importa que el medicamento esté caducado desde hace 30 años, como pasa con los yogures.

[0:33] En el «instituto de medicina natural» aprendimos de las propiedades que tiene el agua de copiar todo lo que contiene en composición química cualquier medicamento que esté en el mercado.

¡La leche! Resulta que esta rama herética de la sacra doctrina hahnemanniana también proclama la insostenible idea del «agua fotocopiadora», capaz de crear negativos de las estructuras moleculares de lo que en ella se disuelve y, por tanto, seguir ejerciendo su actividad biológica. Bastan nociones elementales de fisicoquímica del agua para descojonarse de tal patraña, pues habría que olvidar el movimiento browniano, la geometría de los puentes de hidrógeno y lo más básico de la termodinámica para creer que cualquier estructura supramolecular compleja que pueda adquirir un grupo de moléculas de agua en estado líquido sea persistente en el tiempo.

[0:46] Consigue una sola pastilla de ciprofloxacina, si se dificulta mucho tener una caja y la vas a diluir en la botella de agua mineral que puede ser de un litro o medio litro, y al diluir la colocas la pastilla si es de medio litro le colocas una sola pastillita y si es de dos, bueno, colocas dos pastillitas tranquilamente, la dejas diluyendo allí…

Lo más difícil para hacer esta receta en Venezuela, sin duda, es conseguir la «pastilla de ciprofloxacina». La dilución se indica en agua mineral, aunque, siguiendo el principio de «memoria del agua», las pequeñas cantidades de cloruro sódico del agua mineral serían replicadas y la convertirían en un auténtico peligro para la tensión arterial, digo yo.

[1:13] El agua va a copiar la composición de esa pastilla completamente. Ella tiene memoria universal, ella es capaz de grabar, grabar, grabar, grabar, grabar los componentes que ese producto tiene, igual como cuando tú agarras una botella con cloro [lejía], la lavas, la lavas, la lavas y después que echas agua allí parte de la memoria de lo que era el cloro lo graba el envase y tú dices «ay, esta agua sabe como a cloro», así mismo ocurre con cualquier pastilla.

Si el agua tiene memoria universal para qué demonios hacemos los circuitos informáticos con silicio. En vez de un disco duro portátil llevaríamos una cantimplora. El gusto residual a lejía en un envase no se debe a que se replique la forma molecular del hipoclorito de sodio, sino al umbral para la detección de esta sustancia que tiene nuestro olfato. Ya estaría bien eso para que el whisky con mucha agua supiera mucho a whisky.

[1:47] …pero lo graba tan idénticamente, igual que la dosificación, tu coloca la pastillita, la metes en la nevera, esperas dos horas que se disuelva y a las dos horas ya tú le vas dando una cucharada de eso que equivale a una pastilla completa, el tiempo que lo estén indicando, […] eso va a ser los mismos miligramos que están indicados en la caja de composición.

La receta es un preparado tautopático de andar por casa, pues no incluye las diluciones sucesivas decimales o centesimales, ni la dinamización, ni el resto de la liturgia paranormal que siguen estos chalados en sus «laboratorios».

Suponiendo que la «pastillita» es de 500 mg de ciprofloxacino —porque no lo indica— queda en 1 mg/ml, a dosis de una cucharada serían unos 20 o 25 mg por toma, dosis inútil como antibiótico sistémico, pero ideal para invitar a la resistencia bacteriana.

[2:21]…no todo el mundo está preparado mentalmente para hacerlo, pero yo tuve la oportunidad, ahora con estas condiciones en las que se encuentra el país en relación a los medicamentos, de poner en práctica un conocimiento que tenía de muchos años…

Por supuesto que no todos tienen mente para creerse tal mamarrachada, y eso es lo bueno de la farmacología, que un antibiótico mata a una bacteria sensible independientemente de si el paciente tiene la mente abierta o no y sin importar la religión que profese la bacteria.

Recalca de nuevo, la burra sabanera, que esta engañifa es una «oportunidad» para los tiempos de carestía que pasa el país.

[2:35] …y lo viví en mi perro con la erlichiosis, cómo una sola ciprofloxacina (en este caso no fue la doxiciclina que conseguí) se pudo diluir en un solo envase con agua y a las 24 horas ya había bajado la fiebre, a las 48 totalmente controlada, a las 72 ya estaba animado buscando comida y a los 6 días ya se había recuperado, […] la energía que te da solamente colocar ese componente en el agua, impresionante, de hecho me lo hice yo después del perro porque tuve un absceso periodontal, con la amoxicilina con ácido clavulánico y fue efectivo, […] lo llevé a un odontólogo, estuvo impresionado de cómo se logró controlar tan bien o mejor que una pastilla directa; eso lo pasé por Whatsapp para que llegar a todos aquellos que pudiera interesar…

Más allá del amimefuncionismo está el «¡a mi perro le funcionó!» y, remedando a la verdadera ciencia que pasa de los estudios en animales de experimentación a los humanos, esta lumbrera pasa de su perro a sí misma, ¡y le funcionó! Así que a divulgarlo por las redes sociales, que dos casos son evidencia y al demonio los ensayos clínicos y los metaanálisis.

[3:47] …llegó una vecina con una niña con cuadro que amebiasis y que le han mandado metronidazol, y como el metronidazol tiene efectos secundarios […], ellos me preguntaron cómo había hecho con el perro, cómo había hecho conmigo para hacer ellos lo mismo con la niña; de hecho lo hicieron con el metronidazol y la niña ya estaba bastante decaída, y al día siguiente de haberse tomado una sola pastillita de metronidazol que consiguieron en el mercado diludida [sic] en un botellón de agua que no fue de un litro, lo diluimos en una botellita que llevamos para para el gimnasio, la que cargamos en el día a día, igual que la diluí yo para el perro y la diluí para mí también, y entonces a la niña le comenzaron a dar el metronidazol y al otro día ya la niña estaba contenta […], volvieron a hacer los exámenes y no aparecía ningún indicio de amebas multiplicadas en su aparato digestivo.

Nuevo cuento de viejas con otro caso aislado. Su ausencia de pensamiento crítico es impresionante. Se ve, por otro lado, que en la tautopatía se puede diluir cualquier medicamento, independientemente de lo polar o apolar que sea.

La preparación que indica de metronidazol tiene una probable concentración de 1,5 mg/ml o 0,75 mg/ml, según dosis original de la «pastillita». La pauta establecida en niños es de 30-40 mg/kg/día en tres tomas, de modo que una cucharada de esa infusión de Flagyl® sería óptima si la criatura pesara un kilo. Yo diría que las amebas se habrán muerto antes de hambre o de risa.

[4:53] Esto te lo dejo a manera de enseñanza y, ¡aleluya!, pues pruébenlo y al probarlo pues así hagan con todos los medicamentos, de una vez nos vamos desintoxicando un poco de lo que esta sociedad por programación mental, cultural, pues ha tenido arraigado en su cerebro.

Nuevamente, nos intoxican, nos programan la mente, nos dominan los poderes fácticos, el capitalismo y las multinacionales. Hay que caminar hacia la autarquía, el gallinero vertical, el huerto de retrete, la medicina mágica con mentalidad del tercer milenio antes de Cristo. ¡Aleluya, hermanos!

La ciencia no es democrática

No, no lo es, la evidencia científica no depende de la voluntad de la mayoría, sino de los hechos contrastados y acumulados con las investigaciones bien realizadas. Ni la ciencia es democrática ni la política suele casar bien con temas de salud y ciencia. Los sesgos ideológicos aplicados en estas áreas suelen ser fuente de eterno conflicto, especialmente en temas complicados como las energías renovables, la eutanasia o el aborto. Los partidos suelen dar más peso a la opinión de sus votantes o a los grupos de presión que a los comités técnicos.

También ocurren estas lindezas en relación con las pseudomedicinas, pues su regulación gubernamental está influida por los grupos interesados, la demanda de la gente mal informada y la mal entendida equidistancia entre la medicina científica y el chamanismo. Por ello hay una presión constante para que algunas pseudoterapias sean costeadas por el sistema sanitario y por ello ejercen sus prácticas con bastante libertad estos charlatanes, incluyendo joyitas como Corbera o Pàmies, quienes tendrían que estar tras las rejas desde hace mucho.

En un partido político donde todo lo malo tiene cabida no es de extrañar que cuente con secciones dedicadas a engañifas. Por ello Podemos tiene su Circulo Podemos Homeopatía, sea o no oficial. Seguro a estos fantasmas les parecerá divino que se aplique tautopatía, homeopatía y farmacopea medieval en un país donde las políticas nefastas que sus amos comparten con la basura chavista han destruido cualquier logro de la civilización. ¡Aleluya!

“Ceterum censeo Podemus esse delenda”

La paradoja alemana

El mundo germano ha dado muchísimos de los mayores genios que la Humanidad ha visto, tanto en ciencia, filosofía, música o literatura. Baste mencionar a Gauss, Planck y Einstein como epítomes de la grandeza del pensamiento científico; añádase a Leibniz, Humboldt, Heisenberg, von Helmholtz, Koch, Krebs… y si seguimos nombrando no acabaremos nunca.

Sus aportes en ciencia y tecnología han sido cuantiosos y tenemos a los alemanes por gente muy racional, organizada y eficiente. Sin embargo, me escuece en los bajos el paradójico hecho de que también sean las tierras germanófonas el origen de algunas de las teorías pseudocientíficas más disparatadas pero a la vez más difundidas por el mundo: iridología, frenología, sales de Schüssler, mesmerismo, psicoanálisis, biorresonancia, arianismo, limpieza hepática o Nueva Medicina Alemana, por poner ejemplos. Por supuesto que hay numerosas engañifas de origen anglosajón (ya solo con el repertorio de la new age…), indio o del extremo oriente, y que cada país tiene su acervo de curanderos e iluminados.

Quiero incidir en dos de estos megatimos germanos, la homeopatía y la biodinámica, para señalar cómo su estructura y desarrollo, similar a las filosofías religiosas, ha permitido un próspero proselitismo en estas disciplinas a pesar de su carencia de base.

Hahnemann el infinitesimal

Hahnemann

Samuel Hahnemann (1755-1843), padre creador de la paranoia homeopática. Vía general-anaesthesia.com. Un poco Joaquín Luqui, ¿no? ¡Gua, gua, guaaaaa…!

La homeopatía fue creación de un solo hombre, Samuel Hahnemann (1755-1843). En su época aún no se había separado la ciencia de la filosofía, los autores no solían demostrar sus teorías mediante experimentación pues, como buenos filósofos, consideraban el pensamiento superior a la evidencia y literalmente cada maestrillo tenía su librillo, cada profesor tenía opiniones individuales sobre los procesos naturales y sobre cómo tratar las enfermedades. La mayoría de estas teorías médicas nos resultan un disparate actualmente.

En este contexto Hahnemann carburó su propia teoría. Comenzó a trabajar con la quinina, cuya administración a una persona sana producía, según Samuelín, síntomas similares a la malaria (no sé cuántos gin tonics harán falta para pillar una cuartana) y esa era la razón de su actividad antipalúdica. Esta observación, de por sí errónea, fue la iluminación que indujo a la creación de su sistema para «curar lo similar con lo similar», como si en esto sirviera multiplicar negativos para obtener positivos.

Se puso el bueno de Hahnemann a intoxicarse él mismo con múltiples sustancias, al uso romántico de los médicos kamikaze (aquí lo comentamos: 1 y 2). Posteriormente siguió ensayando en sus alumnos hasta tener un corpus de los efectos que estos principios producían. El problema es que sus estudios no seguían el método científico moderno, no había control ni doble ciego, los sesgos eran abundantes y en realidad se buscaba amoldar los resultados a la teoría.

El siguiente paso del tío Sam fue intentar reducir los efectos indeseables del remedio diluyendo el principio activo. Pero se le fue la mano con el invento. Se sacó un sistema de diluciones centesimales (CH) que reducía exponencialmente la concentración en cada paso hasta que ciertamente no quedaba nada del principio activo, pero con unos meneítos mágicos se lograba que el poder sanador no solo permaneciera sino que aumentaba inversamente a la dilución… ¡cucú, cucú, cucú! 😵

webcomichomeopatico

La homeopatía retratada. Vía pseudociencias.com.

En 1810 vio la luz EL LIBRO, el Organon der rationellen Heilkunde («Órganon del arte de curar racionalmente»). La doctrina fue atacada por el stablishment y Hahnemann tuvo que pirarse primero de Leipzig y después de Viena. Sin embargo fue creando apóstoles y conversos. La homeopatía tenía una gran ventaja en su momento: era inocua a diferencia de muchos procedimientos y tratamientos prescritos por la primitiva medicina estándar, que a veces causaban más daño que beneficio. La homeopatía es inocua porque no contiene nada.

Su creador fue inflexible ante las disensiones de sus alumnos y la modificación del dogma. Así que los homeópatas actualmente siguen elucubrando sobre las bases estipuladas en 1810. En ese año Napoleón dominaba media Europa y se casaba con María Luisa de Austria, dominaba España con el servil aplauso de Fernando VII y se establecían las Cortes de Cádiz. En ese año se iniciaba el movimiento de independencia en las colonias americanas españolas. Mire usted si ha pasado tiempo. ¿Desea usted ser tratado mediante un vestigio arqueológico de la medicina occidental?

El problema no es que Hahnemann inventase su teoría, era lo que hacían los profesores de su tiempo. El problema es que 200 años después existan médicos titulados salidos de la Universidad que sigan con fe ciega un paradigma sin fundamento racional y sin demostración de eficacia en estudios controlados.

Rudolf Steiner y la agrobujería

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Rudolf Steiner (1861-1825), iluminado polifacético, paridor de la antroposofía y la biodinámica, entre otras historias. Curioso que no le hayan hecho un biopic protagonizado por Jeremy Irons.

La agricultura biodinámica es la iluminada idea de una sola persona, Rudolf Steiner (1861-1925). Este filósofo esotérico austríaco, que tuvo un encuentro personal con Jesucristo, tocó muchos palos: ocultismo, «ciencia espiritual», teosofía y antroposofía, medicina antroposófica y curación eurítmica, artes, arquitectura, banca y sociología. De él provienen las escuelas Waldorf, la Banca Triodos, la multinacional homeopática-antroposófica Weleda y la agricultura biodinámica con su sello de calidad Demeter.

La gente de la Fundación Rudolf Steiner es bastante agresiva con sus críticos, así que si repentinamente veis clausurado este blog o soy pasto de tribunales no sería el primer caso.

Steiner tuvo su epifanía a través de la obra del gran literato Goethe, en quien Rudolf veía elementos divinos que trascendían la simple dramaturgia. Mezcló esto con religiones dhármicas indias y la sapiencia chamánica local, creando una ideología espiritual que podía aplicar a cualquier aspecto del quehacer humano. Por ello acudían a él desde diversos sectores en busca de la sapiencia del rabí.

Eso ocurrió en 1924 cuando algunos agricultores pidieron su opinión sobre la degradación del suelo por los cultivos intensivos y los fertilizantes artificiales (vemos que no son preocupaciones modernas). Steiner, que no habría tenido más contacto con el campo que haber meado detrás de un seto y que su padre fuera guardabosques una temporada, se saco una serie de 8 conferencias donde sentó el dogma de la biodinámica. El contenido se recogió en EL LIBRO «Curso de Agricultura», editado por la Editorial Rudolf Steiner.

Decía que la parcela de cultivo es como un organismo vivo individual, que pueden usarse las fuerzas cósmicas para transmitir la energía del universo a los vegetales a través de un calendario de cultivo astrológico, que se puede capturar el poder de los astros en un cristal de cuarzo y tras meter el cuarzo dentro de un cuerno de vaca y enterrarlo unos meses se debía utilizar el polvo obtenido en dilución cuasi-homeopática para regar la tierra. Que Venus ayuda a eliminar los ratones de campo si se usan cenizas de piel de ratón obtenidas cuando Venus está en el signo de Escorpio. Que una planta es como un ser humano invertido, donde la cabeza es la raíz, del tronco emergen las extremidades en forma de ramas y las flores y frutos son manos y pies. Se me acaba de prolapsar el recto de reírme.

Se vende la biodinámica como una vuelta a las prácticas ancestrales, como un retorno al equilibrio entre el hombre y la naturaleza. Sí, se vende, porque la pegatina Demeter la otorga una empresa privada. Por lo demás estos cultivos antroposóficos respetan las bases de cualquier agricultura ecológica, que quizás es lo único real en toda esta paparrucha. Nada tienen que ver los hechizos y ensalmos de la biodinámica steineriana con la sostenibilidad y la vida sana.

La gilipollez moderna ha permitido que la biodinámica se publicite en gastronomía y enología como lo más cool y que tal majadería sea un reclamo para atraer a una clientela desinformada y con pasta, que cree que por ser biodinámico un producto es más sano y de mejor calidad. Más de una vez he tenido conversaciones así con un maître: «—Le recomiendo este excelente vino biodinámico», «—No, gracias, no me interesa la biodinámica», «—¿No le interesa lo ecológico?», «—Lo ecológico ni me va ni me viene, pero lo que no consumo es brujería», y el maître se larga con cara perpleja.

No digo que los productos obtenidos con este sistema sean de mala calidad o dañinos, pues los astros no aportan nada malo ni bueno a los mismos, pero me niego a pagar por ese «valor añadido». Sería bueno aplicar a los restaurantes y bodegas que venden biodinámica el mismo trato que hacia las farmacias que venden homeopatía: señalarlos como falsarios y vendedores de patrañas.

¿Pseudociencia o pseudorreligión?

¿Por qué triunfan disciplinas como la homeopatía y la biodinámica? ¿Por qué sus adeptos las defienden con ciego denuedo? Veo bastantes similitudes estructurales entres estas pseudociencias y las creencias religiosas, pongamos como ejemplo cualquiera de los grandes cultos monoteístas. Es más, para completar el paralelismo me permito añadir otra pseudociencia de origen alemán que también ha tenido difusión y arraigo: el marxismo. Veamos los puntos de coincidencia:

  • El profeta y su epifanía: existe una figura fundadora a quien se debe el inicio del movimiento, sea Jesús, Mahoma, Marx, Steiner o Hahnemann. El profeta tiene capacidades que lo hacen resaltar. Experimenta una epifanía, una revelación que le hace ver lo que nadie ve y adquirir un conocimiento que sólo el profeta es capaz de absorber. El profeta es venerado por sus seguidores y su memoria merece sacro respeto. La Ciencia, en cambio, es un trabajo aditivo y colaborativo.
  • El dogma: tras la epifanía el profeta estructura las enseñanzas que legará a sus discípulos. Los principios que constituyen el dogma no deben ser alterados posteriormente y el intento de hacerlo suele terminar en disidencia y nacimiento de una nueva rama que se aparta de la fe original. No importa cuán antiguos sean los preceptos y lo que haya cambiado la sociedad, cosa que tratándose de filosofía puede ser tragable pero no cuando se pretende ser una disciplina científica. Los paradigmas en Ciencia cambian, ya no hay validez en los cuatro humores, ni en las miasmas, ni en el loable pus, ni en los pneumas, ni en el flogisto.
  • EL LIBRO: elemento clave por cuanto en él se consigna el dogma y es la fuente principal de sabiduría, sea la Torá, el Corán, los Evangelios, el Órganon o el Manifiesto Comunista. La literatura posterior básicamente se dedica a la exégesis de El Libro.
  • Persecución: el profeta y sus discípulos sufren persecución y exilio. La nueva doctrina representa una amenaza para el poder establecido y por ello maniobra en su contra: Jesús expulsado de Nazaret y finalmente condenado en Jerusalén, Mahoma obligado a migrar de La Meca a Medina, Steiner amenazado por los nazis (quienes al parecer incendiaron su Goetheanum en Suiza), Hahnemann defenestrado de las universidades, Marx expulsado de Alemania, Bélgica y Francia… Los seguidores, activistas, mártires, sufren prisión o violencia, pero al final…
  • Arribo al poder: el proselitismo logra reunir una masa humana crítica para hacerse importante, el culto se extiende por el mundo y al final se establece en forma de grupos de poder, sea político (reinos cristianos, califatos, países comunistas) o económico (multinacional y banca vaticanas, ricas multinacionales de productos homeopáticos, bancos antroposóficos). Lo más grave es que estos grupos de presión meten el hocico en la educación, incluyendo las Universidades.
  • Segregación del adversario: es bonito eso de darle un nombre a los que no son como uno, sea infiel, gentil, pagano, alópata, capitalista, contrarrevolucionario… o marcar a los propios con un sello para diferenciarse de los demás. Son maniobras que ayudan a hacer piña.
  • Ausencia de demostración del beneficio ofrecido: el bien de la vida eterna celestial no ha sido demostrado para el cristianismo ni el islam. La utilidad terapéutica de la homeopatía o de la medicina antroposófica jamás se ha demostrado superior al placebo, por más que gruñan y argumenten los iniciados, ni hay evidencia de que el método biodinámico sea mejor para el suelo o la calidad del producto que cualquier otro sistema de cultivo orgánico/ecológico que no lleve el sello Demeter. En el caso del marxismo la cosa es peor, porque lo que demuestra la historia es su inviabilidad como sistema político-económico, visto el resultado de tiranía y ruina en los países que han estado bajo la ideología de Marx y Lenin.

La orientación pseudorreligiosa de estas pseudociencias las hacen suficientemente fuertes para que actualmente haya un preocupante número de médicos, farmaceutas y facultades entregados a la homeopatía, un número creciente de agricultores y restauradores abrazando la biodinámica como filosofía de trabajo, y que no decrezcan los afectos al comunismo a pesar de décadas de desengaño.

Es lo que tienen los alemanes, que hacen las cosas muy bien hechas y con solidez, tanto en lo bueno como en lo malo.

Ya sabéis que por aquí no colarán comentarios de los acólitos de las supersticiones mencionadas. No guardo ninguna equidistancia en estos temas.

Sobre cómo el buen diseño comunicativo sirve también para propalar ponzoña

Mis conocidos saben que tengo una mala leche de cuidado y que sucumbo a la ira con facilidad. Pocas cosas me hacen bullir la sangre más que quienes hablan zoquetadas sin fundamento, haciéndolo además bajo una apariencia de autoridad y sabiduría, peor aún si se trata de temas de la esfera científica, mucho peor todavía si es en temas de salud y Medicina, y requetepeor si además tales sandeces obtienen eco en la gente.

Dicho lo anterior, debería tener cuidado cuando navego por internet. Todo vale en la red y desde allí se puede difundir lo que sea con extrema facilidad; por ello pulula con éxito cualquier ralea de iluminados, místicos, magufos, conspiranoicos, homeopatosos, biodinamitas, intrusistas, charlatanes y hasta directamente delicuentes y psicópatas, pues para bien y para mal la red no tiene filtro.

Suelo husmear por el site de SlideShare para mirar lo que cuelga la gente, especialmente los diseñadores gráficos. El otro día me asomé por la sección de “Health and Medicine” y de una rápida ojeada vi que había dos tipos de presentaciones: aquellas hechas por profesionales de la salud, sobre temas “serios” y habitualmente con un diseño penosísimo, y aquellas con un diseño más logrado e interesante, pero hechas por legos de diversa índole y carentes de rigor académico.

Dentro de este segundo grupo hay desde fruslerías veniales hasta barbaridades ajenas a la decencia. No sabéis lo que me jode que una presentación con un diseño efectivo sirva de soporte a mamarrachadas sin fundamento, mientras que un profesional médico con decenas de miles de horas de formación en su lomo se limite a presentar un muermo patético que no va a ningún lado; estamos fallando seriamente en eso.

Quiero mostrar un par de ejemplos, sólo un par, para daros una cata de esas presentaciones tipo sepulcros blanqueados, como decía Jesucristo, bonitas por fuera pero contentivas de carroña.

De profesión “cool”

El primer “pretty burdégano” es de una gente llamada VKool, de quienes paso de poner su hipervínculo pues es una página llena de publicidad y casi mejor no entrar para que no les paguen por la visita. Total, es el típico sitio de belleza, fitness, wellness, lifestyle, dietas y tal, donde igual te hablan de cómo reducir la celulitis hasta de cómo romper con tu pareja. Tienen varias presentaciones colgadas en SlideShare, llenas de respuestas fáciles, entre autoayuda y remedios de marujas del tipo revista de sala de espera.

Escojo la que se llama “10 Natural Autoimmune Disease Treatment Options”: con pasar las primeras cinco diapos uno tiene la certeza de la absoluta ignorancia sobre autoinmunidad de quien las ha preparado. Usa “enfermedad autoinmune” como si fuera una única cosa y no el enorme espectro de patologías no relacionadas que engloba esta categoría. Confunde repetidamente las alergias alimentarias con los trastornos autoinmunes. Las treatment options que da son un recopilatorio de manidos tópicos sobre vida sana, alimentación natural, eliminar toxinas y evitar el estrés, sin olvidar su ración de quimiofobia. Rescato estas perlas:

  • “Strengthening your immune system with a healthy diet”. Mientras los médicos, en nuestra ignorancia, en vez de reforzar la inmunidad lo que hacemos es dar inmunosupresores.
  • “A low-glycemic and low-fat diet is a good option for treatment”. No aporta referencias, pero sobre low-glycemic no encuentro nada en la literatura y en cuanto a grasas hay algo sobre omega-3 y omega-6 y poco más, pero muy pocos estudios.
  • “Do not consume gluten foods if you don’t want to have autoimmune condition”. Madre mía santísima.
  • “Stress can cause autoimmune disorders”. Se conoce la relación entre el estrés psicológico y la evolución de algunos trastornos autoinmunes, aunque faltan muchas piezas del puzle psico-neuro-inmuno-endocrino. El estrés interviene y altera la evolución, pero no es la causa principal hasta donde sabemos.
diapomierder_autoinmune_vkool

Muestrario de diapomierders, no por su forma sino por su contenido, extraídas de una presentación sobre enfermedades autoinmunes (vía Vkool). Cuando el autor carece de preparación y de criterio el resultado es desinformación para quien mira la presentación. A pesar de tener un aspecto interesante esto es una colección de morcillas infundadas.

Y así te explica 5 de los 10 remedios, pues los otros 5 los tienes que ir a ver a su blog. ¿Quiénes escriben estas ñoñeces? La página está escrita en inglés aunque los autores son vietnamitas, pero no de los que preparan pho-bo en una barca del Mekong, sino gente cool, cuyas credenciales son: “escritor(a) y blogger”, “amante del café con leche, cantar y leer”, “tomo comida rica en nutrientes” o “emprendedor, inversor de capital de riesgo y fanático de Apple”. Vamos, gente guays de profesión.

Pero como habrán hecho algún MBA o similar, tienen nociones sobre cómo vender mediante presentaciones que lleguen al público. Así usan mensajes rotundos y breves con letras grandes, fotos a pantalla completa y énfasis en el componente emocional que pueda conectar con el espectador. No cuesta imaginarse a un presentador hablando con estas diapos a su espalda y convenciendo a un público embaucado. No diré que son diapos preciosas, no me matan, pero sí que tienen el impacto que buscan.

Peligro público nutricional

Los de VKool a fin de cuentas no parecen vender nada realmente peligroso más allá de la desinformación. En cambio, el siguiente burdégano sí que es un loco suelto: se llama Matt Stone (tocayo de uno de los creadores de South Park) y junto a otros guays de profesión lleva la página 180 degree health, que tampoco vinculo por decoro, donde vierten paranoicas teorías sobre nutrición.

Quizás no haya otro área de la salud tan víctima de mitos, farsantes y milagreros como el de las dietas y la nutrición. De por sí los estudios clínicos serios presentan con frecuencia evidencias contradictorias y confusas, debido probablemente a la gran cantidad de variables intervinientes en la dieta y a la dificultad para hacer estudios perfectamente controlados en grandes poblaciones y durante largo tiempo. Ello abre las puertas a la pléyade de dietas milagro que no dejan de aparecer y desaparecer.

¿Qué credenciales expone este Matt Stone? Se presenta como an independent health researcher, sin ninguna titulación académica biomédica. Eso de investigador independiente ¿qué es? ¿Tiene su propio laboratorio y capacidad para hacer ensayos clínicos controlados? ¿O llama investigación a sentarse con su portátil en un starbucks con wifi y recopilar ñoñadas por internet? Quizás fue así como este autonombrado experto en metabolismo logró su “greatest discovery in his decade of intensive research”.

Yo sé poco de inglés y a lo mejor por eso no entendí bien lo que plantea tal sujeto, pero parece que vende un sistema para resetear la tasa metabólica mediante un plan de comer mucho y no hacer ejercicio (o sea, la dieta del cucurucho pero al revés), consumiendo grasa saturada, carbohidratos refinados, poco agua y mucha sal, tras lo cual el termostato queda fijado para que la persona ya esté sana y pierda peso sin esfuerzo. Los planteamientos que expone son demasiado delirantes y ajenos al saber científico establecido, pero en fin, solo él sabe el secreto de la perfecta salud.

Algunas de estas bobadas las plasma en sus archivos de SlideShare, como en el que advierte de los peligros de beber agua (el pavo sabe de equilibrio hidroelectrolítico cuatro huevos y un tercio), o donde defiende el azúcar para la diabetes (su argumento es: “los humanos somos seres simples, nos gustan las historias simples y nos gustan los azúcares simples”, un genio mundial) o donde apologiza a su ídolo Ray Peat, otro iluminado que sabe más que toda la comunidad científica junta.

nutriterrorismo

Peligrosas diapomierders cuyo diseño vende información muy cuestionable. Su autor, Matt Stone, usa un falaz argumento que parece incitar al consumo de azúcar sin reparos. Esta información distorsionada puede ser aún peor interpretada por gente de a pie y traer serias consecuencias en su salud. Las ideas de este dominguero son un claro caso de nutriterrorismo.

A veces me entra pirosis pensando si en el futuro la investigación académica hace algún descubrimiento que por pura casualidad coincide con una teoría afirmada por cualquier magufo; sería elevarlo al altar de visionario y mártir víctima de la ciencia escéptica, como un nuevo Giordano Bruno.

Volviendo al diseño, se observa en las presentaciones del ilustre Stone el uso de frases rotundas y cortas que copan el espacio de las diapos. Es fácil quedarse con el mensaje transmitido y creérselo. Lo malo es que el mensaje es una basura. Las afirmaciones categóricas dan impresión de autoridad y verdad indiscutible. Sus presentaciones cumplen con su objetivo, que no es divulgar nuevos conocimientos sino dar la información justita para despertar interés en el espectador y atraerlo a su web y a que compren sus libros.

Hay que usar las herramientas de neuro-marketing para fines nobles

Los ejemplos anteriores dejan claro que un diseño comunicativo eficiente no es garantía de la veracidad de su contenido y que sus herramientas se pueden usar para embaucar al espectador poco avispado. Y al contrario, una información rigurosa y veraz puede quedar sepultada por un formato de presentación ineficiente y aburrido.

Una presentación eficaz se basa más o menos en las herramientas de neuro-marketing usadas en publicidad; de hecho cada diapositiva debería contemplarse como un pequeño anuncio cuyo mensaje debe ser captado y procesado rápidamente por los asistentes. Si el mensaje está mal dirigido o escondido entre la paja la comunicación no será efectiva.

Considerando que estas poderosas herramientas son empleadas por empresas para vendernos lo que sea haciéndonos pensar que nos es necesario, o por partidos políticos para hacernos deglutir zurullos, creo que es un deber de los miembros de la comunidad científica apropiarnos de dichas herramientas con fines más nobles, como el intercambio de saber científico entre nosotros y también para divulgar el conocimiento entre el público general.

Ojo, pero es necesario adaptar los conceptos de mercadotecnia comunicativa para que respeten los principios de la comunicación científica:

  • Transmitir la evidencia real, sin tergiversaciones oportunistas.
  • Mantener el principio de la duda, pues para emitir una conclusión tajante hace falta una evidencia mucho más tajante aún.

Nos resultará complicado porque estamos acostumbrados a trabajar con evidencia, pero a la gente le gusta que le relaten historias, no que le presenten evidencias.

Adquirir estas habilidades comunicativas es especialmente relevante en el área de Salud, pues es la más sensible a los indeseables vendedores de patrañas (no me refiero sólo a iluminados alternativos, sino que habría que incluir a algunos miembros de las industrias farmacéutica, alimentaria y cosmética, y a algunos colegas de dudosa integridad). Lo tenemos durillo, no lo dudo.

Voy a tomarme un par de cajitas de sedatif, a ver si se me pasa el cabreo.

Conocimiento científico, pensamiento científico

Hoy me pondré filosófico. La culpable de ello es de la directora de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS), Belén Crespo. Muchos estaréis al tanto del plan de autorizar formalmente la comercialización de productos homeopáticos como si fueran medicamentos, y del revuelo que han provocado sendas escandalosas entrevistas que esta funcionaria concedió a El Mundo y El País; o bien las periodistas responsables tuvieron muy mala uva o bien las declaraciones emitidas fueron rebuznos a hocico abierto. Por ello llevamos muchos días de ebullición en redes sociales y todo aquel escéptico con blog ha puesto su opinión al respecto.

Sobre la ausencia de fundamentos científicos de la homeopatía podéis encontrar extraordinario material en internet, desde la más básica demostración del fraude mediante química elemental (1,2,3) o la refutación de la alucinatoria teoría de la memoria del agua y su supuesta evidencia científica (1,2), hasta filigranas ejemplares como el cálculo de por qué el cadáver de Bin Laden disuelto en todos los océanos del mundo no llega a alcanzar  una dilución suficientemente extrema para tener rango terapéutico homeopático.

Aquí quiero abordar el tema desde la vergüenza que me causa la práctica de este fraude por parte de médicos, licenciados en universidades, con su título oficial legal y registrado. No deja de asombrarme que los médicos practicantes de homeopatía han estudiado lo mismo que yo, han recibido más o menos las mismas asignaturas, han estudiado bioquímica, fisiología y farmacología; si dominan lo básico de estas asignaturas (eso espero si están ejerciendo) ¿cómo pueden dar crédito a semejante práctica? ¿Cómo puede haber amparo desde organizaciones colegiales y hasta de universidades a tales variedades de chamanismo?

Quizás habría que buscar el fallo en la escasez de pensamiento científico en nuestra profesión. No es lo mismo pensamiento científico que conocimiento científico, aunque ambos conceptos se relacionen estrechamente.

El conocimiento científico se refiere a informaciones concretas obtenidas como conclusión de investigaciones realizadas. Así sabemos, por ejemplo, el punto de ebullición de una sustancia aunque no la hayamos medido en persona, o que un determinado fármaco se depura a través del hígado, o incluso que la Tierra es una esfera, aunque pocos puedan decir que la han circunnavegado o la han visto desde el espacio.  El conocimiento científico es fácil de adquirir, está en los libros de texto y fuentes referenciales, basta con hincar los codos y leer.

En cambio, el pensamiento científico es mucho más difícil de dominar porque no nos es innato ni fisiológico a los humanos. Al humano le atrae lo asombroso, le entusiasma lo sobrenatural, prefiere relaciones causa-efecto sencillas y directas, prefiere explicarse algo por obra divina o fantástica o hasta dejarlo en misterio antes que explicaciones complejas pero lógicas. Preferimos que nos cuenten una historia a que nos presenten evidencias; damos por hecho veraz lo que nos cuenta alguien que nos inspira confianza y por naturaleza acatamos el parecer de las figuras de autoridad. Eso no es malo, es lo que somos, lo que arrastramos en nuestra herencia de especie.

Por ello el pensamiento científico no es natural para el humano y exige un esfuerzo intelectual añadido. El pensamiento científico es crítico, no asume un postulado por fe sino porque cumple una serie de características: es racional, posee coherencia interna y externa (respecto a los conocimientos previos), sus conclusiones son resultado de la aplicación del método científico y por tanto se trata de un resultado verificable por terceros.

El problema en las facultades médicas es que la enseñanza se basa casi por completo en impartir conocimientos científicos y se deja muy abandonada la enseñanza del pensamiento científico. Es bastante lógico, por lástima, pues es tal el volumen de los contenidos del pensum que no bastaría la ya prolongada duración de nuestra carrera para realizar además un aprendizaje crítico de cada asignatura. Vamos, que la orientación de la enseñanza médica va claramente dirigida a la adquisición de habilidades para un oficio, como si fuera una versión XXL de la FP (formación profesional).

La parte mala de esto es que un endeble pensamiento crítico en los médicos nos hace fácil presa de charlatanes, a saber:

  • Pseudomedicinas y terapias alternativas, que las hay a puñados, ninguna con aval científico de peso. Los médicos que asumen estas modalidades se mezclan con practicantes no médicos, carentes de formación científica, rebajando nuestro Arte a la altura de curanderos, iluminados, ritualistas orientales, metafísicos y conspiranoicos. Ello me causa vergüenza.
  • Farmacéuticas: la propia industria se vale de nuestra debilidad formativa para meternos bolas sobre nuevos productos y nuevas indicaciones terapéuticas. Así, en ocasiones nos presentan fármacos más caros que tienen un perfil similar a otros más antiguos y económicos, o nos venden suplementos nutricionales con más que dudoso efecto protector ante las enfermedades anunciadas. Se tira del marketing para presentarnos datos que si tuviesen suficiente evidencia bastarían por sí mismos. ¿Y quiénes son los encargados de traernos estos datos? Pues son los…
  • Visitadores médicos: partiendo de la simpatía y el respeto por quienes se han visto obligados a subsistir de tal oficio, no deja de resultarme llamativo que los laboratorios nos envíen a comerciales de orígenes y niveles formativos muy dispares, en general con baja cualificación en materia científica. Los preparan con unos cursillos básicos y los lanzan a enfrentarse a profesionales de la salud a quienes deben explicar datos farmacológicos y estudios clínicos. Nos dejan unos folletos con colorines y un bolígrafo de propaganda. Ese es el respeto que nos tiene la industria.
  • Opiniones de “expertos”: cosa que todos vivimos en los congresos de la profesión, en especial en las “mesas redondas” donde cada experto invitado nos da su personal receta sobre un tema. Y es algo que muchos hemos hecho, coger el micrófono y responder sin rubor “yo lo que hago es…” demostrando que no manejamos mucho los niveles de evidencia de la investigación clínica. Otro problema es que entre los expertos se pueden colar charlatanes y figuras de dudosa sinceridad científica.
  • Artículos cuestionables en revistas: el principal combustible del avance médico es el conocimiento vertido en las miles de publicaciones científicas que se editan en el mundo. En principio los artículos pasan un filtro de revisión, pero aun así se cuelan trabajos dudosos. Por suerte el conocimiento científico es verificable, de modo que tarde o temprano las falsas conclusiones son puestas en evidencia. La sola lectura de un paper valorando la metodología o el manejo estadístico ya nos alerta del crédito que se puede dar al mismo. Extraña cuando un autor publica un tratamiento con elevadísima tasa de efectividad y que luego ya no se vuelva a hablar del tema.

Y si tales debilidades científicas presentamos los encargados de velar por la salud y la vida humana, no es de extrañar que el público general se deje influir por cualquier corriente, aparentes expertos, vendedores de novedades y sesgos de medios comunicativos.

La adquisición de pensamiento científico racional y crítico debería ser universal, pues cualquier ciudadano puede sacar beneficios de ello, y no en temas específicos de ciencia sino en la vida diaria, en protegerse ante engaños de marketing, manipulaciones mediáticas, engañifas políticas, etc.

Volviendo a la reciente polémica homeopática os recomiendo curiosear el hashtag #NoSinEvidencia en Twitter, o a sumaros a la petición al Ministerio de Sanidad en change.org. Con estos temas termina pasando como con ciertos asuntos políticos, religiosos o deportivos, donde uno acaba por no hablar de ellos con amigos y colegas adeptos porque la cosa acaba en gresca.

Nota: advierto de antemano a los internautas que pretendan colocar comentarios en defensa de las terapias pseudocientíficas que se ahorren y me ahorren la molestia. Este es un simple blog personal y no un espacio de debate público, y paso de dar cancha al proselitismo chamánico y de perder tiempo refutando tontadas.