Lanzamiento oficial de la web de Ilustración Médica

www.ilustracionmedica.es

página inicial de la web de Ilustración Médica

¡Por fin! Como había comentado en un post anterior, quedaba poco para acabar mi web “de empresa”, y creo que ya puedo quitar los sellos de en construcción e invitar a los interesados a echar una ojeada a mi portafolio de ilustrador. La dirección es www.ilustracionmedica.es.

El sitio, sencillo pero cumplidor, contiene una breve reseña curricular de su apuesto autor, una exposición de los motivos por lo que me he metido en esto y las ventajas de disponer de un dibujante/diseñador con formación científica, un listado de los servicios que ofrezco y finalmente un portafolios digital con varias galerías demostrativas de lo que hago.

Lo de portafolios viene del infaltable cartapacio que los artistas gráficos llevaban bajo la axila para mostrar su trabajo a clientes y editoriales. Ahora ese portafolio suele ser digital, colgado en la red y visible para cualquier interesado.

¿Por qué escogí el sobrio y genérico nombre de Ilustración Médica? En nuestro entorno no tenemos costumbre de recurrir a dibujantes profesionales para obtener las imágenes que necesitamos; somos más de pillar la foto pixelada de internet y pegarla sin rubor en el documento. Sólo cuando se trata de publicar libros se ve la mano de ilustradores, pero con frecuencia la calidad científica resulta justita. Es escasa la oferta de especialización en ilustración científica/médica en España, incluso en el resto de Europa, donde la asociación de ilustradores médicos no tiene la fuerza y la tradición de su homóloga de Estados Unidos.Dado ese campo relativamente vacío he preferido tomar el nombre más amplio, más explicativo y tajante en referencia a mi actividad: la ilustración médica.

El logo de Ilustración Médica se inspira en el aparato de Golgi

En cuanto al isologotipo, la parte gráfica (isotipo) del mismo está inspirada en el complejo de Golgi. Es una estilización diseñil de las cisternas aplanadas y apiladas del dictiosoma del mencionado aparato celular. La imagen del Golgi en las micrografías electrónicas es plásticamente interesante, es además una figura común en las ciencias biomédicas y la asimilamos desde nuestros primeros días de universidad.

Aunque remita al campo de la biología celular resulta más genérica que si hubiese basado el logo en un hueso, cráneo, neurona, ojo u otro órgano específico. Por último, el estilo del imagotipo y la tipografía son de corte moderno y limpio, al uso del diseño gráfico actual, pero la referencia al aparato de Golgi y por tanto a Camilo Golgi me ayudan a enlazar con los grandes clásicos de las ciencias médicas que tanto me entusiasman.

Como veréis en la web, hay galerías de ilustraciones en color, dibujo lineal, infografías y procesamiento fotográfico. Las galerías están en flash, lo siento por los iphoneros y los ipaderos; en flickr y otras redes accesibles desde la web tengo galerías sin flash. También iré colgando ejemplos de presentaciones en PowerPoint en mi SlideShare.

Aunque dé por inaugurada la web el trabajo sigue, pues siempre requiere mantenimiento, actualización, adición y cambio de imágenes, etc. En fin, que se invita a todo quisqui a pasearse por el sitio, que está mono, y a contar con mis servicios tanto de diseño como de asesoría cuando sea oportuno.

Pues nada, a sentarme a esperar la lluvia de encargos.

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Haciendo la web de Ilustración Médica

orando-et-laborando

Llevo semanas enfrascado en hacer la web de Ilustración Médica. Acarrea su trabajo: primero hacer un estudio previo de lo que debe incluir la web, a quién va dirigida, etc.; después hacer los primeros diagramas y maquetarlos con Photoshop o Illustrator y descartar los diseños menos interesantes; a continuación elaborar y recopilar el material gráfico; por último abrir el Dreamweaver y hacer la página propiamente dicha, es decir, programar, meter código, meter código, meter código…

Mi mayor dificultad es que disto mucho de ser ducho en programación web. Ni pa tras. Lo común es que el diseñador haga las maquetas como mencioné antes y luego las entregue al programador para que las transforme en lenguaje html. Sin embargo quise aprender el sistema y en eso he estado.

Para la fecha de este post ya tengo algunas páginas disponibles, aunque de momento llevan insertado el sello de “en construcción” que aparece arriba, también currado en casa. Quise huir del típico “work in progress” con cintas de franjas negras y amarillas, o de obreros con casco. Preferí componerlo con instrumentos de pintura y de cirugía, que de eso va mi chiringuito. Y además una referencia a la regla benedictina “ora et labora”, concisa imagen de disciplina y constancia en el trabajo.

La verdad es que el lenguaje de programación html es ingeniosísimo. Se desarrolló a partir de 1991 gracias al inglés Tim Berners-Lee y el primer servidor en usarlo fue el del CERN (sí, ese mismo que se ha hecho famoso por el bosón de Higgs). Desde entonces se ha ido ampliando y complicando, de modo que vamos por la versión HTML5. A esto se añade otro componente de diseño web que son las hojas de estilo en cascada (con acrónimo en inglés CSS) y una serie de microprogramas que pueden insertarse dentro del código html, como javascript, flash, jquery, php y muchísimos más. Así lo que nació para que los físicos del CERN intercambiaran datos ha llegado a ser la plataforma donde se distribuye porno en cantidad industrial, se difunde a chorlitos haciendo el mongolo en youtube y se cazan ofertas de última hora, 2×1 y demás.

El lenguaje HTML (hypertext markup language) consiste en una serie de etiquetas que proporcionan al texto y a su soporte diferentes características, como color, tipo de letra, negritas, cursiva, estilo de párrafo, etc. Si alguien no ha visto nunca las entrañas de una página web puede hacerlo con cualquiera, ésta misma por ejemplo, clicando con el botón derecho del ratón y buscando la opción “ver código fuente” que aparece en algún sitio del menú desplegado. Se abrirá una pantalla que muestra algo como esto:

codigo-fuente

inicio del código fuente de este blog

Teóricamente si alguien escribe todo esta letanía directamente en un archivo de texto y después lo abre con un navegador vería exactamente la página web en todo su esplendor.

Este código fuente es de lo más parecido a una partitura musical. Es un lenguaje paralelo que se manifiesta en forma de sonidos en la partitura y visualmente en el html. Para quien no lo entiende, ver una página musical o un código fuente representa un galimatías incomprensible carente de significado. Así, quienes carecemos de formación en solfeo no podemos imaginar cómo suena esto:

clarodeluna

Beethoven, inicio del 3º movimiento de la sonata “Claro de luna” (escuchar), facsímil de la primera edición, publicada en Viena, 1802. Accesible en imslp.org.

Toda la intensidad de esta música queda fuera de nuestra percepción si no contamos con un intérprete que transforme el código musical en algo que el cerebro pueda procesar.  De igual manera, los navegadores web (Chrome, Internet Explorer, Mozilla, Safari, Opera, etc.) actúan como intérpretes del código web y hacen visible a nuestra percepción lo que esconde dicho código.

Lo mismo que hay mejores y peores intérpretes musicales, los navegadores web tienen prestaciones diferentes y pueden leer el código con ciertas diferencias. Eso hace que la página que uno diseña no se vea igual en todos los navegadores, y si a ello se suma que la visualización también depende de la configuración de la pantalla donde se mira, el resultado es que uno jamás estará seguro de cómo se verá su página web en los diferentes ordenadores, tablets y móviles. Siempre puede quedar algo descuadrado, fuera de pantalla, o cambiar la tipografía. Todo ello ha mejorado mucho, pero aún persiste esta variabilidad.

Por cierto www.ilustracionmedica.es está optimizada para Chrome y Safari.